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La naturaleza del estado
a finales del antiguo Régimen: Formación
social, Estado y Transición. Regine Robin
Existe aún un debate
a propósito del final del antiguo régimen
y la Revolución Francesa. Entre el conjunto
de los problemas en litigio, la autora elige poner
el acento sobre el Estado, campo que, en su opinión,
está aún mal estudiado. Para encarar
esta tarea se impone un trabajo en 4 planos:
- Análisis de la
historiografía del problema
- Síntesis de trabajos
históricos
- Relectura de los trabajos
del marxismo
- examen de problemas
generales y teóricos.
El problema de la naturaleza
del Estado en la Francia prerrevolucionaria exige
un examen de la Naturaleza de la formación
social, de las relaciones sociales fundamentales,
del tipo de producción que confiere el
conjunto de la formación social. Por lo
que respecta al caso francés, significa
volver a plantear el problema de la penetración
del capitalismo en el modo de producción
feudal, del estadio de descomposición del
feudalismo.
Los historiadores se pusieron
grosso modo de acuerdo en una terminología:
- Feudalismo en sentido
estricto connota un régimen basado en
el sistema del feudo y del vasallaje, en las
relaciones entre el señor y su vasallo.
- Feudalismo de antiguo
régimen, se trata de un sistema de relaciones
establecidas en torno a la tierra, en el que
el señor, a menudo administrador de justicia
acapara un plusproducto o un trabajo excedente
que extrae a los productores directos por medio
de una coerción extraeconómica.
- Otra definición
basada en conceptos de P.Vilar es: sociedad
agrícola de evolución técnica
lenta y de intercambios limitados, en la que
el plusproducto del trabajo de la mayoría
de la población, constituida por pequeños
productores, es acaparado, mediante una coerción
extraeconómica, en beneficio de una minoría
definida jurídicamente.
Cuando hablamos de penetración
de los elementos del modo de producción
capitalista, no entendemos con ello el modo de
producción capitalista en su fase ampliada,
capitalismo industrial y bancario. Nos referimos
a un estadio relativamente primitivo del capitalismo
marítimo y comercial, manufacturero y fiscal,
el estadio de lo que Marx llamó acumulación
primitiva. Pero tiene sin embargo rasgos comunes
al modo de producción capitalista por el
hecho de que una masa de trabajadores que no tienen
más que su fuerza de trabajo para vender,
produzcan para los poseedores del capital, una
plusvalía invisible. Hablaremos de capitalismo
como tendencia: tendencia a la constitución
de una clase de poseedores de capital, a la creación
de una masa de individuos libres, a la creación
de un mercado interior. ¿Disgregan estas
tendencias al capitalismo, a fines del antiguo
régimen, a la sociedad feudal? ¿o
bien esta última logra incorporar, sin
ruptura de equilibrio, estos desarrollos cualitativamente
nuevos?
Encerrar a la Revolución
Francesa en la teoría marxista de la revolución
(desarrollada en la Introducción a la crítica
de la economía Política, pág
72), parece doblemente imposible. No hubo hasta
finales del XVIII, un impulso tal de las fuerzas
productivas que impusiera por la violencia la
sustitución de las antiguas relaciones
de producción por otras nuevas.
La aristocracia (nobleza
y alto clero) constituye en el seno de esta sociedad,
la clase dominante, que se apoya en un estado
aristocrático que la representa por encima
de sus fracciones y disensiones internas. Cuando
el equilibrio social se rompió a favor
de la burguesía, la aristocracia acentuó
su presión con el fin de salvaguardar su
preponderancia en declive y sus privilegios, la
monarquía se inclinó. Y cuando el
privilegio aristocrático se vio en peligro
por una revolución que aún no era
más que la de los notables del dinero,
el monarca absoluto no decidiéndose a abandonar
a su fiel clero, a su fiel nobleza, llegó
hasta la huida, la traición y la guerra.
Plantear que la revolución
francesa marcó el advenimiento de la sociedad
moderna, burguesa y capitalista en la Historia
de Francia con cambios como:
- Estado aristocrático
? Estado Burgués
- Aristocracia, clase
dominante ? Burguesía, clase dominante
- Estructura del privilegio
? Igualdad civil
- Dominación del
modo de producción feudal?Modo de producción
capitalista
es eludir la problemática
de la transición (sobre la que luego volverá).
A fines del XVIII al movimiento
de expropiación del campesinado se une
un gran comercio colonial y marítimo, un
capitalismo financiero en vías de transformación,
un desarrollo manufacturero en gran escala, la
constitución de un mercado interior. Todos
estos factores aunque tenues, son demasiado concomitantes
para no constituir un conjunto que corroyera fuertemente
y dislocara el antiguo modo de producción
feudal. Está además la reacción
señorial, alejando a los campesinos de
los bosques, restringiendo el derecho de uso de
estos, apoderándose de los pastos. Las
vías de explotación siguen siendo
feudales, pero la meta es acrecentar la renta
del suelo que resulta de necesidades o de una
competencia comercial. Si esto se apoya además
en una racionalización de la gestión
y la producción, no queda entonces más
de feudal que una envoltura todavía llamada
señorío.
Las supervivencias del
feudalismo adaptan por si mismas las relaciones
burguesas y "barbarizan" el desarrollo
social del país. Nos encontramos, en Francia
al menos, con un complejo en el que los desarrollos
de las formaciones capitalistas adaptan, disuelven
las antiguas formas de posesión de la tierra,
y las supervivencias del feudalismo intentan adaptar
para sí mismas las formas capitalistas
y las relaciones burguesas que se desarrollan:
es la definición de un estado típico
de transición.
La autora propone a título de hipótesis
y provisionalmente la siguiente fase de periodización
entre dos predominios:
- Un período que
comienza con la salida de la crisis del XIV
y XV, con reajuste sociales y que corresponde
a la primera estructuración de una economía
mundial, al desarrollo de un aparato estatal
a gran escala, autónomo de la clase feudal:
impuestos, ejército y burocracia.
- Estadio de acumulación
primitiva en periodo de dificultades económicas
coyunturales que frena la evolución de
las fuerzas productivas con absorción
de la burguesía en el orden feudal-absolutista.
- Estadio de acumulación
primitiva alrededor de 1720, en un período
favorable, que no permite la absorción
de los burgueses en el orden feudal-absolutista,
impulsando a aquellos a la constitución
de una ideología burguesa.
- Crisis de la formación
social que desemboca en la ruptura revolucionaria,
que legaliza la transformación económica.
El modo capitalista no es aún dominante,
de ahí la especificidad del papel del
estado con su intervención.
- Un estadio de preparación
para la inversión de la dominación,
con crisis políticas, hasta que habiendo
logrado el dominio, la burguesía encuentra
al fin, al incorporarse progresivamente la vieja
nobleza, las formas superestructurales adaptadas
a esta inversión de la dominación
Numerosos teóricos marxistas formulan
críticas contra una teoría de
la transición. Si el capitalismo está
tan desarrollado en 1789, si llega a dislocar
el modo de producción feudal, ¿para
qué la
Revolución Francesa?,
¿para qué sirve?
En la periodización propuesta la revolución
no inaugura la sociedad moderna sino que prolonga,
continúa en el plano económico lo
que ya existía, la transición prosigue
después de ella. ¿Cómo hacer
entonces que surjan de la polémica elementos
que permitan avanzar en el problema? Es preciso
constatar, en primer lugar, que el capitalismo
está más desarrollado de lo que
parece, que disloca la formación feudal
que ya no puede más, que el modo de producción
feudal tiende a no ser ya más dominante:
esto no quiere decir que el modo de producción
capitalista se desarrolle sin trabas y de modo
automático.
En segundo lugar, para
la autora, hay una confusión entre lo que
es del proceso general y lo que pertenece a la
especificidad concreta, esto es las nuevas formas
superestructurales centradas sobre el liberalismo
económico y la igualdad jurídica.
Según la autora el fenómeno revolucionario,
en el plano económico, continúa
más que inaugura. Esta problemática
de la transición parece aún más
necesaria para quien aborda el problema del Estado.
Algunas tradiciones historiográficas proponen
que la monarquía se apoyó desde
la lejana edad media en la burguesía para
luchar contra la nobleza y operando sobre ambas
habría logrado contener a esta e impedir
el ascenso de aquella, dando lugar así
al absolutismo occidental.
Otros autores como Mousnier
plantean que el Estado de la monarquía
absoluta dislocaba profundamente al grupo señorial,
rompía o debilitaba los lazos personales
que eran su esencia, introduciendo en cada instante
su justicia, sus leyes, su fisco, su ejército
entre los nobles y sus hombres.
Una síntesis del pensamiento de Porchev
y Poulantzas plantea:
- Un estado nobiliario
relativamente autónomo con relación
a la nobleza y que sustrae a ésta última
el aparato del estado (es el estado feudal-absolutista)
- Una integración
posible de la burguesía en este orden
(feudalización de la burguesía)
- Graves tensiones entre
monarquía y nobleza
- Una aceleración
dada por la monarquía a las fuerzas de
acumulación primitiva, frenada por la
crisis del XVII.
- En síntesis
este estado nobiliario del XVII tenía
la contradicción de precisar a la vez
acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas
y velar para que no se constituya una burguesía
masiva, cuyo destino no sería ya el mismo
que el del estado monárquico.
Pero ¿qué
es del estado de la segunda mitad del XVIII?.
Si la naturaleza del estado no ha cambiado, si
asume siempre una función contradictoria
(acumulación primitiva y garante de la
reproducción de relaciones señoriales),
lo que ha cambiado en función del desarrollo
económico, del impulso marítimo
y comercial, de la penetración del capitalismo,
es el papel económico, social e ideológico
de la burguesía. Esta burguesía
que en cuanto tal, se instala en el régimen
feudal a la vez que lo mina, no tiende consciente
a su destrucción. En relación al
siglo precedente, compran menos tierras, pero
las compran más para explotarlas que para
adquirir derechos señoriales. La burguesía
del XVII estaba integrada en el sistema feudal
en cambio la del XVIII opta por el capitalismo.
El estado francés
en la segunda mitad del XVIII intentó una
adaptación a través de un compromiso
social, pero sin éxito. Esto debido a que
la clase dominante pierde progresivamente a partir
de la segunda mitad del XVIII la hegemonía
en los aparatos de difusión y transmisión
de la ideología dominante (básicamente
por la Iglesia, las instituciones laicas que la
costean y la interpenetran, colegios, Universidad,
parroquias donde se instruye a través del
catecismo, hospitales, tribunales, etc). Este
fenómeno es muy nítido en lo que
hace a la Iglesia que se bate en retirada frente
a los ataques de la corriente filosófica.
Todo el combate de la Enciclopedia está
dirigido contra la intolerancia y en parte contra
la iglesia católica, que había sido
el aparato hegemónico del feudalismo y
signo de la crisis anteriormente invocada.
En el aparato cultural
se asiste al desarrollo de ideologías de
compromiso, a aproximaciones sociales que se manifiestan
a través de tímidas tentativas de
identificación de lugar entre burguesía
y nobleza. Más exactamente alta burguesía
y alta nobleza constituirían una clase
cultural. Frecuentarían las mismas instituciones
culturales: salones, academias, logias, su vocabulario
sería el de la Luces. El intelectual de
las Luces se beneficia de una promoción
que sería la integración en la clase
dominante. En este ámbito la aristocracia
logró hacer admitir a todos que la lucha
contra la monarquía significaba el combate
del liberalismo contra el despotismo.
El estado monárquico
pierde a fines del Antiguo Régimen, su
verdadera base de clase, al no poder apoyarse
sobre la burguesía que desarrolla, a partir
de 1770-80 sus propias reivindicaciones, su propia
dinámica ideológica; tampoco puede
apoyarse en la nobleza, desgajada en clanes y
camarillas y que rehúsa cualquier compromiso.
En resumen, el estado
feudal-absolutista intentó reestructurar
el estado, reajustarlo, regularlo a nivel de desarrollo
de las fuerzas productivas, suscitar el compromiso
social necesario para la supervivencia de la monarquía,
pero no puede afrontar la grave crisis orgánica
que afectaba a la sociedad francesa de la segunda
mitad del siglo XVIII.
La crisis revolucionaria
corona en el marco de una coyuntura que le es
propia la crisis orgánica que, por otra
parte se prolongará hasta el modo de producción
capitalista.
Amén.
Lamento si algunos conceptos aparecen confusos
pero el texto no es claro y la traducción
es patética.
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