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La naturaleza del estado a finales del antiguo Régimen: Formación social, Estado y Transición. Regine Robin por Ricardo Gaussmann

La naturaleza del estado a finales del antiguo Régimen: Formación social, Estado y Transición. Regine Robin

Existe aún un debate a propósito del final del antiguo régimen y la Revolución Francesa. Entre el conjunto de los problemas en litigio, la autora elige poner el acento sobre el Estado, campo que, en su opinión, está aún mal estudiado. Para encarar esta tarea se impone un trabajo en 4 planos:

  1. Análisis de la historiografía del problema
  2. Síntesis de trabajos históricos
  3. Relectura de los trabajos del marxismo
  4. examen de problemas generales y teóricos.

El problema de la naturaleza del Estado en la Francia prerrevolucionaria exige un examen de la Naturaleza de la formación social, de las relaciones sociales fundamentales, del tipo de producción que confiere el conjunto de la formación social. Por lo que respecta al caso francés, significa volver a plantear el problema de la penetración del capitalismo en el modo de producción feudal, del estadio de descomposición del feudalismo.

Los historiadores se pusieron grosso modo de acuerdo en una terminología:

  • Feudalismo en sentido estricto connota un régimen basado en el sistema del feudo y del vasallaje, en las relaciones entre el señor y su vasallo.
  • Feudalismo de antiguo régimen, se trata de un sistema de relaciones establecidas en torno a la tierra, en el que el señor, a menudo administrador de justicia acapara un plusproducto o un trabajo excedente que extrae a los productores directos por medio de una coerción extraeconómica.
  • Otra definición basada en conceptos de P.Vilar es: sociedad agrícola de evolución técnica lenta y de intercambios limitados, en la que el plusproducto del trabajo de la mayoría de la población, constituida por pequeños productores, es acaparado, mediante una coerción extraeconómica, en beneficio de una minoría definida jurídicamente.

Cuando hablamos de penetración de los elementos del modo de producción capitalista, no entendemos con ello el modo de producción capitalista en su fase ampliada, capitalismo industrial y bancario. Nos referimos a un estadio relativamente primitivo del capitalismo marítimo y comercial, manufacturero y fiscal, el estadio de lo que Marx llamó acumulación primitiva. Pero tiene sin embargo rasgos comunes al modo de producción capitalista por el hecho de que una masa de trabajadores que no tienen más que su fuerza de trabajo para vender, produzcan para los poseedores del capital, una plusvalía invisible. Hablaremos de capitalismo como tendencia: tendencia a la constitución de una clase de poseedores de capital, a la creación de una masa de individuos libres, a la creación de un mercado interior. ¿Disgregan estas tendencias al capitalismo, a fines del antiguo régimen, a la sociedad feudal? ¿o bien esta última logra incorporar, sin ruptura de equilibrio, estos desarrollos cualitativamente nuevos?

Encerrar a la Revolución Francesa en la teoría marxista de la revolución (desarrollada en la Introducción a la crítica de la economía Política, pág 72), parece doblemente imposible. No hubo hasta finales del XVIII, un impulso tal de las fuerzas productivas que impusiera por la violencia la sustitución de las antiguas relaciones de producción por otras nuevas.

La aristocracia (nobleza y alto clero) constituye en el seno de esta sociedad, la clase dominante, que se apoya en un estado aristocrático que la representa por encima de sus fracciones y disensiones internas. Cuando el equilibrio social se rompió a favor de la burguesía, la aristocracia acentuó su presión con el fin de salvaguardar su preponderancia en declive y sus privilegios, la monarquía se inclinó. Y cuando el privilegio aristocrático se vio en peligro por una revolución que aún no era más que la de los notables del dinero, el monarca absoluto no decidiéndose a abandonar a su fiel clero, a su fiel nobleza, llegó hasta la huida, la traición y la guerra.

Plantear que la revolución francesa marcó el advenimiento de la sociedad moderna, burguesa y capitalista en la Historia de Francia con cambios como:

  1. Estado aristocrático ? Estado Burgués
  2. Aristocracia, clase dominante ? Burguesía, clase dominante
  3. Estructura del privilegio ? Igualdad civil
  4. Dominación del modo de producción feudal?Modo de producción capitalista

es eludir la problemática de la transición (sobre la que luego volverá).

A fines del XVIII al movimiento de expropiación del campesinado se une un gran comercio colonial y marítimo, un capitalismo financiero en vías de transformación, un desarrollo manufacturero en gran escala, la constitución de un mercado interior. Todos estos factores aunque tenues, son demasiado concomitantes para no constituir un conjunto que corroyera fuertemente y dislocara el antiguo modo de producción feudal. Está además la reacción señorial, alejando a los campesinos de los bosques, restringiendo el derecho de uso de estos, apoderándose de los pastos. Las vías de explotación siguen siendo feudales, pero la meta es acrecentar la renta del suelo que resulta de necesidades o de una competencia comercial. Si esto se apoya además en una racionalización de la gestión y la producción, no queda entonces más de feudal que una envoltura todavía llamada señorío.

Las supervivencias del feudalismo adaptan por si mismas las relaciones burguesas y "barbarizan" el desarrollo social del país. Nos encontramos, en Francia al menos, con un complejo en el que los desarrollos de las formaciones capitalistas adaptan, disuelven las antiguas formas de posesión de la tierra, y las supervivencias del feudalismo intentan adaptar para sí mismas las formas capitalistas y las relaciones burguesas que se desarrollan: es la definición de un estado típico de transición.
La autora propone a título de hipótesis y provisionalmente la siguiente fase de periodización entre dos predominios:

  1. Un período que comienza con la salida de la crisis del XIV y XV, con reajuste sociales y que corresponde a la primera estructuración de una economía mundial, al desarrollo de un aparato estatal a gran escala, autónomo de la clase feudal: impuestos, ejército y burocracia.
  2. Estadio de acumulación primitiva en periodo de dificultades económicas coyunturales que frena la evolución de las fuerzas productivas con absorción de la burguesía en el orden feudal-absolutista.
  3. Estadio de acumulación primitiva alrededor de 1720, en un período favorable, que no permite la absorción de los burgueses en el orden feudal-absolutista, impulsando a aquellos a la constitución de una ideología burguesa.
  4. Crisis de la formación social que desemboca en la ruptura revolucionaria, que legaliza la transformación económica. El modo capitalista no es aún dominante, de ahí la especificidad del papel del estado con su intervención.
  5. Un estadio de preparación para la inversión de la dominación, con crisis políticas, hasta que habiendo logrado el dominio, la burguesía encuentra al fin, al incorporarse progresivamente la vieja nobleza, las formas superestructurales adaptadas a esta inversión de la dominación
    Numerosos teóricos marxistas formulan críticas contra una teoría de la transición. Si el capitalismo está tan desarrollado en 1789, si llega a dislocar el modo de producción feudal, ¿para qué la

Revolución Francesa?, ¿para qué sirve?
En la periodización propuesta la revolución no inaugura la sociedad moderna sino que prolonga, continúa en el plano económico lo que ya existía, la transición prosigue después de ella. ¿Cómo hacer entonces que surjan de la polémica elementos que permitan avanzar en el problema? Es preciso constatar, en primer lugar, que el capitalismo está más desarrollado de lo que parece, que disloca la formación feudal que ya no puede más, que el modo de producción feudal tiende a no ser ya más dominante: esto no quiere decir que el modo de producción capitalista se desarrolle sin trabas y de modo automático.

En segundo lugar, para la autora, hay una confusión entre lo que es del proceso general y lo que pertenece a la especificidad concreta, esto es las nuevas formas superestructurales centradas sobre el liberalismo económico y la igualdad jurídica. Según la autora el fenómeno revolucionario, en el plano económico, continúa más que inaugura. Esta problemática de la transición parece aún más necesaria para quien aborda el problema del Estado. Algunas tradiciones historiográficas proponen que la monarquía se apoyó desde la lejana edad media en la burguesía para luchar contra la nobleza y operando sobre ambas habría logrado contener a esta e impedir el ascenso de aquella, dando lugar así al absolutismo occidental.

Otros autores como Mousnier plantean que el Estado de la monarquía absoluta dislocaba profundamente al grupo señorial, rompía o debilitaba los lazos personales que eran su esencia, introduciendo en cada instante su justicia, sus leyes, su fisco, su ejército entre los nobles y sus hombres.
Una síntesis del pensamiento de Porchev y Poulantzas plantea:

  1. Un estado nobiliario relativamente autónomo con relación a la nobleza y que sustrae a ésta última el aparato del estado (es el estado feudal-absolutista)
  2. Una integración posible de la burguesía en este orden (feudalización de la burguesía)
  3. Graves tensiones entre monarquía y nobleza
  4. Una aceleración dada por la monarquía a las fuerzas de acumulación primitiva, frenada por la crisis del XVII.
  5. En síntesis este estado nobiliario del XVII tenía la contradicción de precisar a la vez acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas y velar para que no se constituya una burguesía masiva, cuyo destino no sería ya el mismo que el del estado monárquico.

Pero ¿qué es del estado de la segunda mitad del XVIII?. Si la naturaleza del estado no ha cambiado, si asume siempre una función contradictoria (acumulación primitiva y garante de la reproducción de relaciones señoriales), lo que ha cambiado en función del desarrollo económico, del impulso marítimo y comercial, de la penetración del capitalismo, es el papel económico, social e ideológico de la burguesía. Esta burguesía que en cuanto tal, se instala en el régimen feudal a la vez que lo mina, no tiende consciente a su destrucción. En relación al siglo precedente, compran menos tierras, pero las compran más para explotarlas que para adquirir derechos señoriales. La burguesía del XVII estaba integrada en el sistema feudal en cambio la del XVIII opta por el capitalismo.

El estado francés en la segunda mitad del XVIII intentó una adaptación a través de un compromiso social, pero sin éxito. Esto debido a que la clase dominante pierde progresivamente a partir de la segunda mitad del XVIII la hegemonía en los aparatos de difusión y transmisión de la ideología dominante (básicamente por la Iglesia, las instituciones laicas que la costean y la interpenetran, colegios, Universidad, parroquias donde se instruye a través del catecismo, hospitales, tribunales, etc). Este fenómeno es muy nítido en lo que hace a la Iglesia que se bate en retirada frente a los ataques de la corriente filosófica. Todo el combate de la Enciclopedia está dirigido contra la intolerancia y en parte contra la iglesia católica, que había sido el aparato hegemónico del feudalismo y signo de la crisis anteriormente invocada.

En el aparato cultural se asiste al desarrollo de ideologías de compromiso, a aproximaciones sociales que se manifiestan a través de tímidas tentativas de identificación de lugar entre burguesía y nobleza. Más exactamente alta burguesía y alta nobleza constituirían una clase cultural. Frecuentarían las mismas instituciones culturales: salones, academias, logias, su vocabulario sería el de la Luces. El intelectual de las Luces se beneficia de una promoción que sería la integración en la clase dominante. En este ámbito la aristocracia logró hacer admitir a todos que la lucha contra la monarquía significaba el combate del liberalismo contra el despotismo.

El estado monárquico pierde a fines del Antiguo Régimen, su verdadera base de clase, al no poder apoyarse sobre la burguesía que desarrolla, a partir de 1770-80 sus propias reivindicaciones, su propia dinámica ideológica; tampoco puede apoyarse en la nobleza, desgajada en clanes y camarillas y que rehúsa cualquier compromiso.

En resumen, el estado feudal-absolutista intentó reestructurar el estado, reajustarlo, regularlo a nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, suscitar el compromiso social necesario para la supervivencia de la monarquía, pero no puede afrontar la grave crisis orgánica que afectaba a la sociedad francesa de la segunda mitad del siglo XVIII.

La crisis revolucionaria corona en el marco de una coyuntura que le es propia la crisis orgánica que, por otra parte se prolongará hasta el modo de producción capitalista.

Amén.
Lamento si algunos conceptos aparecen confusos pero el texto no es claro y la traducción es patética.


 

ISSN 1853-5593
www.hechohistorico.com.ar

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