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Sociología Unidad IV
FICHA DE CATEDRA DE SOCIOLOGIA
PROF: LAURA BLANCO

"NO ACEPTEN LO HABITUAL COMO COSA NATURAL. PUES EN TIEMPOS DE DESORDEN SANGRIENTO, DE CONFUSIÓN ORGANIZADA, DE ARBITRARIEDAD CONCIENTE, DE HUMANIDAD DESHUMANIZADA, NADA DEBE PARECER NATURAL, NADA DEBE PARECER IMPOSIBLE DE CAMBIAR"
BERTOLT BRECHT

Reconstrucción histórica de las políticas económicas instaladas a partir de la dictadura militar: La inserción al neoliberalismo y de cómo "los argentinos somos derechos y humanos".

La década de los '70, para la mayoría de América Latina, significó la instalación de dictaduras militares o gobiernos débiles que con políticas de debilitamiento de los movimientos de los trabajadores y de la fuerza sindical -mediante represión y persecución ideológica-, pero también a través de políticas que alentaron la desindustrialización y el libre mercado; marcaron un primer paso hacia la reconversión de las incompletas políticas de Estado de Bienestar vigentes hasta entonces en la región.
Específicamente en el caso argentino, la dictadura militar contribuyó al desmantelamiento del MISI (Modelo de Industrialización por sustitución de importaciones) desplazando y destruyendo la producción industrial (excepto la de ciertas industrias ligadas al capital concentrado) y conformando una economía basada en la valorización financiera, la especulación, fuga de capitales a los paraísos financieros y la desinversión productiva y la centralización y concentración del capital. Imagínense el país como un gran casino.
Se adoptaron medidas que posibilitaron esto tales como: la apertura de la economía: que trajo aparejado un proceso de desindustrialización, un creciente endeudamiento externo por parte del Estado pero en su mayoría por parte de los privados (que luego se estatiza).
Estas medidas favorecieron a los grupos económicos locales y conglomerados extranjeros (gracias al Estado) y hubo una redistribución del ingreso en detrimento de los sectores asalariados.
La combinación de represión y ajuste económico fueron las herramientas de la dictadura para desarticular, desaparecer y acallar a los sectores populares, medios y estudiantiles que estaban movilizados en épocas anteriores. Políticas que tenían entre otros fines la desarticulación de los actores sociales..
Entre las consecuencias sociales del proceso, podemos señalar: el desempleo y la fuerte caída de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional; la concentración del mismo en los grupos más ricos del país y un empobrecimiento generalizado de los sectores asalariados.
Todo esto fué parte de una política concreta para suprimir los derechos sociales y para desmantelar la infraestructura del Estado Benefactor, política que era necesaria para la transformación del capitalismo argentino en consonancia con las políticas neoliberales promovidas en el capitalismo occidental.

Síntesis: La dictadura logro una serie de "transformaciones irreversibles" de carácter económico, político y social que no permitieron la vuelta al modelo anterior. La necesidad de los grupos económicos (Macri, Fortabat, Roggio, Pérez Companc, etc.) de completar este desarrollo fué un elemento que marco el desenlace de los años 80.

El período democrático: Desde "con la democracia se come, se educa y se cura" a "estamos en economía de guerra".

Como se señaló anteriormente, el restablecimiento de la democracia en 1983, debió lidiar entonces con la consolidación de una nueva fracción empresarial de capital concentrado con gran poder económico y de presión política, que fue uno de los resultados históricos más significativos de la dictadura militar y que se constituyó en un verdadero obstáculo y problema para el desenvolvimiento de la naciente democracia.
La política económica del radicalismo apunto a tratar de compatibilizar la expansión económica con la redistribución del ingreso sin modificar las condiciones estructurales impuestas por la dictadura.
En un primer momento, y a partir del Plan Primavera, el gobierno de Alfonsín quiso promover la distribución del ingreso, pero después, ante el fracaso del Plan Primavera en Plan Austral, ya no se detuvo en la distribución del ingreso sino en alentar la salida exportadora (culpando de todos los males económicos a los resabios que quedaban del MISI y no a las políticas neoliberales impuestas por la dictadura militar).
No hay que dejar se señalar las fuertes y constantes presiones sindicales por la restauración de los derechos laborales perdidos durante el proceso, el papel del peronismo y el de los empresarios que pedían la acentuación y profundización de las reformas económicas.
El problema de la deuda externa (las presiones de los acreedores externos y los grupos económicos locales que le decían al gobierno que, si éste promovía políticas favorables a sus intereses, traerían la plata que se habían llevado al exterior y la invertirían en el país), además de los procesos inflacionarios fueron justificando las políticas de ajuste.

Así, en una visión de conjunto del gobierno Radical, es posible marcar una evolución del mismo hacia su subordinación a los grupos económicos concentrados nacionales e internacionales y a la banca internacional, y la implementación de los paquetes de medidas económicas demandadas por éstos, cuya consecuencia fue, por un lado, la consolidación de estos grupos en la estructura económica del país con la oligopolización de importantes sectores de la misma y con un gran poder en la fijación de los precios internos y sobre el mercado financiero (por su posesión de divisas extranjeras). Por otro lado, se dio la subordinación plena del Estado a estos sectores, al implementar esta política económica de garantizar las demandas e intereses del poder económico, transfiriendo millonarias sumas de recursos, para el pago a los acreedores externos y como subsidios al capital concentrado.
Su contracara dramática, fue el drenaje de divisas del país, el vaciamiento de los ingresos públicos y la gran caída en la participación de los asalariados en el ingreso nacional. Es decir, esa adopción de la política de ajuste neoliberal, conllevó efectivamente, a través de diversos mecanismos de subsidio a los sectores concentrados del capital (estatización de deuda externa, regímenes de promoción industrial, subsidios a exportaciones, sobreprecios pagados a la "patria contratista", etc.) a una gran transferencia de ingresos desde el sector público hacia estos últimos. Ello explica el permanente y gigantesco déficit público y la crisis del Estado.

El déficit fiscal expresó en realidad, una de las modalidades de acumulación y reproducción de capital en la Argentina ya que el mismo estuvo vinculado (y fue el resultado) de la transferencia de recursos públicos hacia los grandes núcleos empresarios, posibilitado por la adopción de una política económica adecuada al nuevo funcionamiento del capitalismo "legado en herencia" por la dictadura militar.

En este sentido, hay continuidad de las políticas del gobierno democrático con las políticas económicas de la dictadura. De hecho, en democracia se continuó con la lógica de desenvolvimiento del capital concentrado y la valorización financiera.

Síntesis: Se consolidó el "modelo de valorización financiera" y el bloque de poder económico que había emergido del último régimen militar y, por esa vía, se reforzó el proceso de disciplinamiento social inaugurado a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976".


La hiperinflación de 1989, mostró según este autor, las peores consecuencias del debilitamiento estatal: el Estado no fue capaz de asegurar ni siquiera el valor de la moneda, uno de los símbolos primarios y principales de estatidad, llevando a los saqueos y la violencia entre ciudadanos: a la disolución del mismo tejido social.

La consolidación del neoliberalismo o de cómo se pasó de "la revolución productiva" a "la cirugía mayor sin anestesia". El menemato o menemismo (que no es lo mismo).

La Argentina vivió tal vez, en los años '90, el experimento más acabado y rápido de transformación de su sociedad desde los años peronistas del '45.
Estos cambios fueron muy similares a los ya experimentados por los gobiernos conservadores de Gran Bretaña (Thatcher) o los Estados Unidos (Ronald Reagan) en los años de 1980 y no fue la Argentina el único país que los experimentó: la mayoría de los países de América Latina llevaron adelante las políticas de reforma estructural de sus economías recomendadas por el Banco Mundial y el FMI.

Para una comprensión histórica precisa de este proceso de reformulación del capitalismo argentino, deben ubicarlo en las coordenadas del proceso mundial más amplio, que tuvo que ver también con el derrumbe de los países comunistas (caída del Muro de Berlín y desintegración de la URSS) que expresó el fin de la Guerra Fría y el triunfo final del capitalismo, aunque no significó el fin de la historia. Piensen el "experimento neoliberal" en nuestro país, relacionándolo con ese contexto mayor de transformaciones económicas e ideológicas mundiales.
Uno de los elementos para entender este proceso, y de cómo se justifican las políticas de ajuste, creando las condiciones de posibilidad para que esto sea aceptado por las mayorías es la Hiperinflación.
Este es un primer punto a detenerse a analizar con profundidad, ya que lo que se conoció como las hiperinflaciones en esos años, fueron la expresión de una serie de golpes de mercado impulsados por los grandes grupos económicos y financieros, propietarios de divisas extranjeras, que especularon contra el valor de la moneda argentina y llevaron a la bancarrota del Estado y a una gran transferencia de ingresos desde los asalariados a esos grandes grupos posicionados en divisas extranjeras. De hecho el gran alza de precios implicó la crisis definitiva del Estado intervencionista, empresario y de compromiso social que aún quedaba en pié y abrió el camino a la adopción explícita de las políticas neoliberales como única e inevitable solución a los problemas del país.
Hay que tener en cuenta que las hiperinflaciones además de ser grandes inflaciones (alzas continuas y violentas de precios), implicaron una gran transferencia de ingresos desde los sectores asalariados y populares hacia los grandes sectores empresarios y, de hecho, llevaron a la liquidación de los ingresos de los primeros.

Este disciplinamiento social por el mercado, buscaba lograr que la sociedad aceptara el programa de reformas neoliberales, de la economía y de la sociedad, como las ya señaladas privatizaciones de las empresas del Estado y el desmantelamiento de lo que quedaba aún del sistema de seguridad social en salud, asistencia social y jubilaciones. Ello tuvo así sus consecuencias políticas: el gobierno peronista descartó, como ya inadecuado y hasta anacrónico, su programa electoral nacionalista y popular y adoptó entusiastamente, los postulados y propuestas económicas y sociales del neoliberalismo divulgados por el Consenso de Washington.
Las políticas centrales fueron: la apertura de la economía (que se profundiza con la convertibilidad) y la reforma del Estado (despidos y privatizaciones básicamente) así como las leyes de flexibilización laboral (que promueven los contratos a tiempo determinado, la negociación colectiva por empresa, la privatización de las relaciones laborales. Esto último significa que mediante la cláusula de "paz social" impuesta en muchos de los convenios colectivos (y con la complicidad de algunos sindicalistas) cualquier problema surgido en el ámbito de trabajo primero se intenta solucionar entre el gerente y el empleado, y luego, si no hay solución, interviene el sindicato.

Respecto a las privatizaciones se puede señalar que uno de los aspectos tal vez más relevantes del proceso de privatizaciones, fué la desnacionalización de gran parte de esas empresas y actividades económicas y la pérdida de capacidad de decisión sobre el desenvolvimiento de nuestra economía que implicó esto. También como ya saben, esas privatizaciones, realizadas a partir de su desnacionalización, llevaron en muchos casos, a su vaciamiento y quiebra.
Pero además, la privatización implica que los grupos privados pueden empezar a acumular capital en lugares que antes les eran vedados, (porque pertenecían al Estado).En este sentido, aparte de incrementar sus ganancias por los despidos, el recorte de sueldos, tienen un lugar prioritario para extraer ganancias y acumular capital. Aparte, y esto es central, el Estado siguió subsidiando a las empresas (que no corrieron entonces ningún riesgo, y que además no invirtieron). Tal es el caso por ejemplo de los trenes y el petróleo. La crisis energética tiene que ver con este déficit de inversión.
Por otra parte las consecuencias económicas y sociales del nuevo modelo de sociedad implantado, fueron profundas y negativas: altos índices de desocupación y exclusión social, empobrecimiento de los sectores asalariados y populares en general, caída de la producción industrial y concentración de las actividades económicas y financieras, extranjerización de áreas claves de la economía y la producción

Otra de las consecuencias de esta transformación de la estructura económica del país se encontró en su primarización: es decir, la profundización de su proceso de desindustrialización y su reconversión hacia el desarrollo de actividades económicas primarias vinculadas al complejo agrario, o a las explotaciones extractivas como la minería. Un problema para las exportaciones y la competitividad argentina en el mundo, fue la paridad cambiaria. La sobrevaluación del peso frente a otras monedas extranjeras llevó al auge de las importaciones y a problemas de déficit comercial.
Por otra parte, el endeudamiento externo creció de modo sideral: en 1997 la deuda externa llegó a ser de 110 mil millones de dólares y esto generó compromisos de pagos de intereses de los préstamos muy importantes en estos años y que llevó al gobierno a implementar permanentes ensayos de reducciones del gasto fiscal nacional y luego a presionar a las provincias para que redujeran su gasto público también. El gobierno nacional en su afán de ajuste del gasto, trasladó a las provincias y municipios, servicios que prestaba de salud (hospitales), educación (escuelas secundarias) y parte de la remanente red vial y ferroviaria

Otro gran fenómeno llevado al extremo en estos años fue el proceso de llevar a amplios sectores sociales (que podían ser desde grupos de clases medias a amplias franjas de asalariados y en particular a los obreros, a verdaderas situaciones de desclasamiento social: es decir, a quedar excluidos literalmente de la sociedad e integrar la franja de los marginados (ya pobres o ya en la indigencia) sociales

Por otra parte, la instauración plena de la sociedad de mercado en la Argentina, impuso el perfil de consumo de los países del primer mundo: grandes cadenas de hipermercados y shoppings, de fast food, se convirtieron en organizadores y orientadores de las pautas de consumo y ocio de amplias franjas de la población, principalmente por supuesto, de las clases altas y medias.
Se afirmó así una sociedad organizada y articulada en torno al mercado, pero su contracara fue la desintegración de los lazos de solidaridad social, la transgresión de las normas y las leyes y la entronización de la corrupción.

La instauración del neoliberalismo en la Argentina llevó también a lo que se denominó el fin de las ideologías, el agotamiento de las disputas ideológicas de tipo nacionalista y antiimperialista, a la desmovilización colectiva de la sociedad, a la "privatización" de los ciudadanos y a la desconfianza generalizada ante el sistema político. En el horizonte delimitado por el año 2001 nos encontramos con un panorama dominado por la precariedad del trabajo y la inseguridad social, la pobreza y la exclusión de millones de ciudadanos, la crisis económica y el endeudamiento externo.

Sin dudas, toda esta transformación de la sociedad argentina tuvo un claro contenido social regresivo. ¿Pero quiénes fueron los ganadores? Aquí debemos señalar como beneficiarios de estas políticas, otra vez, al capital concentrado nacional y transnacional, que impuso las condiciones económicas, legales, institucionales e ideológicas, para el despliegue completo de sus estrategias de reproducción y acumulación. Esta etapa se caracterizó por una mayor concentración del capital, de la continuidad de su valorización financiera y a su vez, de la concentración del ingreso.

Respecto a la cuestión social (que tiene que ver con el grado de cohesión de una sociedad), uno de los problemas centrales que dejó el neoliberalismo. Pueden pensar cómo las categorías de Bourdieu me ayudarían a leer estos procesos.

Los análisis de Robert Castel son una herramienta más para entender la el grado de cohesión que tiene una sociedad y los procesos de vulnerabilidad y de exclusión que se dan en ella.
Este autor, identifica para el análisis, tres zonas de cohesión social. Zonas delimitadas en función del trabajo y su grado de estabilidad o precarización y de la inserción relacional del sujeto en la sociedad/comunidad; esto es, sí el sujeto tiene soportes relacionales fuertes, débiles o si carece de los mismos.

La combinación de ambas dimensiones delimitan las siguientes zonas:

1) Zona de integración (estabilidad laboral y soportes relacionales fuertes). Mayormente ligadas al Estado de Bienestar.
2) Zona de vulnerabilidad (precariedad respecto al trabajo y fragilidad de los soportes relacionales).
3) Marginalidad (desafiliación exclusión). Desempleo y ausencia de inscripción del sujeto en estructuras dadoras de sentido, La pregunta es ¿Qué lugar se les procura a estos sujetos en la estructura social?

Para comprender la magnitud del problema es importante señalar la concepción de Trabajo que sostiene el autor y por qué le asigna prioridad en su desarrollo teórico.

El autor considera al trabajo como soporte privilegiado de la inscripción del sujeto en la estructura social. En este sentido existe una fuerte correlación entre el lugar que se ocupa en la división social del trabajo y la participación en las redes de sociabilidad y en los sistemas de protección que cubren al sujeto. Podemos completar esta idea con Gorz quien señala que en la sociedad moderna, además, el trabajo cumple un papel identitario y de reconocimiento social.

La precarización del trabajo permite comprender los procesos de vulnerabilidad social, que generan el desempleo y la desafiliación siendo la vulnerabilidad la zona estratégica ya que designa un enfriamiento del vínculo social que precede a su ruptura.

Castel destaca que en este contexto social uno de los peligros es el de autonomizar las situaciones límites y ver la exclusión como un estado cuando en realidad es un proceso. En este sentido las situaciones de vulnerabilidad, de precariedad, de fragilidad preceden y alimentan las de exclusión. Pero el tratamiento social de la exclusión no puede ser únicamente el tratamiento de los excluidos.

Ampliando esta perspectiva y a fin de tener mayores herramientas de análisis presentamos posibles factores de exclusión social:

Laborales: desempleo, subempleo, temporalidad, precariedad, carencia de seguridad social.
Económicos: ingresos insuficientes, ingresos irregulares, carencia de ingresos, hacinamiento.
Culturales: pertenencia a grupos de rechazo (cultural y político), analfabetismo, barreras idiomáticas, culturales.
Personales: variables críticas de edad, sexo, enfermedades, violencia.
Sociales: carencia de vínculos familiares fuertes, carencia de otras redes sociales, aislamiento.

Bibliografía:

Ricardo Sidicaro Los tres peronismos. Estado y poder económico. Bs. As., Siglo XXI, 2002.
Jorge Schvarzer Implantación de un modelo económico. La experiencia argentina entre 1975 y el 2000.

Alfredo Pucciarelli (coord.) Empresarios, Tecnócratas y militares. La trama corporativa de la última dictadura.Bs.As.,SigloXXI,

Julio César Neffa Modos de regulación, regímenes de acumulación y sus crisis en la Argentina (1880-1996).Bs.As.,1998,

Anderson Perry y otros La Trama del Neoliberalismo, Oficina de Publicaciones UBA, 1997 Buenos Aires Argentina

Castel, Robert; La lógica de la exclusión social, en Bustelo, E. y Minujin, A. (comp.); Todos entran, Santillana, UNICEF, Argentina, 1998.

Darío Macor (edit.) y otros, Estado, Democracia y ciudadanía. Universidad Nacional de la Plata, Quilmas y el Litoral, Página 12 Edit. Bs. As.

ISSN 1853-5593
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