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Perón y el peronismo: un ensayo bibliográfico
MARIANO BEN PLOTKIN
Universidad de California, Berkeley
http://www.tau.ac.il/eial/II_1/plotkin.htm
El triunfo peronista en
las elecciones presidenciales argentinas de 1989,
y el espectacular cambio de rumbo que el presidente
Carlos Menem le dio subsecuentemente a su gobierno,
pusieron el problema del peronismo nuevamente
en el foco de atención de académicos,
periodistas y políticos interesados en
la Argentina. Nuevas preguntas acerca de la naturaleza
del peronismo, su capacidad de adaptarse a la
cambiante realidad política argentina,
sus transformaciones y su lugar en el sistema
político del país, parecen haber
adquirido nueva relevancia, como lo ha mostrado
la conferencia que, sobre estos temas, tuvo lugar
en la Universidad de Harvard en abril de 19901.
Pero para dar una respuesta adecuada a estas preguntas,
tal vez sea necesario analizar el "peronismo
original" de las dos primeras presidencias
de Juan Domingo Perón desde nuevas perspectivas.
En este ensayo me propongo pasar revista a las
diferentes interpretaciones del (primer) peronismo
que han aparecido desde la caída del gobierno
de Perón en 1955. No tengo la pretensión
(ni podría tenerla) de hacer una revisión
exhaustiva de todo el material publicado sobre
el tema en los últimos treinta y cinco
años. Voy a centrar mi atención
en aquellos trabajos que, bajo mi punto de vista,
han abierto nuevos caminos o han ofrecido perspectivas
particularmente interesantes para este complejo
tema - el peronismo -, que es sin duda uno de
los más relevantes de la historia argentina
del siglo XX.
Perón atrajo el
interés del público extranjero desde
muy temprano, y los primeros trabajos de interés
académico (aunque no siempre libres de
intereses políticos) sobre el régimen
peronista fueron publicados cuando Perón
estaba aún en el poder2.Sin embargo, en
este ensayo voy a concentrarme solamente en los
trabajos aparecidos después de la caída
del gobierno peronista en 19553.
Después de la caída
del gobierno de Perón, en septiembre de
1955, la sociedad, y en particular la intelectualidad
argentina (que en su mayoría había
sido opositora del régimen depuesto), se
confrontó con la necesidad de explicarse
a sí misma los últimos diez años
de su historia. El peronismo había dividido
a la sociedad argentina en dos sectores aparentemente
irreconciliables. Perón había logrado
polarizarla como ningún otro político
del siglo XX lo había hecho antes, ni lo
haría después. Además, para
los distintos sectores sociales, la experiencia
peronista había tenido caracteres y consecuencias
muy distintos. Si para un importante sector de
las clases trabajadoras los diez años de
gobierno de Perón habían significado
un mejoramiento real de sus condiciones de vida,
logrado a través de fuertes redistribuciones
del ingreso, además de su incorporación
a la arena política y al aparato estatal,
y la reformulación (a su favor) de viejas
pautas en sus relaciones con otros sectores de
la sociedad; para otros sectores, en particular
la clase media y buena parte de la intelectualidad,
el gobierno peronista había sido una experiencia
extremadamente traumática. Este trauma
era el resultado, no sólo de las experiencias
de represión y censura que algunos miembros
de estos sectores habían sufrido, sino
también (y tal vez aún más
importante que los factores anteriores) del hecho
que la experiencia peronista parecía no
encajar en el desarrollo normal de la historia
argentina contemporánea. Tanto para los
políticos e intelectuales de la izquierda
tradicional como para los de la derecha (excepto
para algunos grupos nacionalistas), el peronismo
era una prueba de que en alguna medida el proceso
político y social del país ya no
se adaptaría a las reglas tradicionales
y estaba escapando de su control. Todos estos
factores contribuyeron a generar lo que Raymond
Williams llamaría una "estructura
de sentimientos" (structure of feelings)4,
la cual es evidente en algunos escritos políticos
y literarios inmediatamente posteriores a la caída
del régimen, en los que el fenómeno
peronista era visto como algo esencialmente aberrante
y por lo tanto imposible de ser entendido por
medios racionales5. Jorge Luis Borges (a quien
Perón había separado de su puesto
de director de la biblioteca municipal y nombrado,
a cambio, inspector municipal de aves y corrales)
escribió la siguiente interpretación
del fenómeno peronista en el artículo
publicado en un número especial de la revista
Sur6, cuyo título, "L' Illusion Comique"
es, de por sí, significativo:
"...Durante años de oprobio y de bobería,
los métodos de la propaganda comercial
y de la litterature pour concierges fueron aplicados
al gobierno de la República. Hubo así
dos historias: una de índole criminal,
hecha de cárceles, torturas, prostituciones,
robos, muertes e incendios; otra de carácter
escénico, hecha de necedades y fábulas
para consumo de patanes. La dictadura abominó
(simuló abominar) del capitalismo, pero
copió sus métodos, como en Rusia...
Más curioso fue el manejo político
de los procedimientos del drama o del melodrama".
Aún más interesante es la interpretación
que Borges daba más adelante, en el mismo
artículo de la jornada del 17 de octubre
de 19457, que pone de manifiesto la "estructura
de sentimientos" que mencionáramos
antes:
"...El día 17 de octubre de 1945 se
simuló que un coronel había sido
arrestado y secuestrado, y que el pueblo de Buenos
Aires lo rescataba; nadie se detuvo a explicar
quiénes lo habían secuestrado ni
cómo se sabía su paradero. Tampoco
hubo sanciones legales para los, supuestos culpables,
ni se revelaron o conjeturaron sus nombres".
Guillermo de la Torre, siguiendo la misma línea,
escribió, a su vez, en el mismo número
de Sur: "Todo en el peronismo era una colosal
impostura. Todo era apócrifo, anacrónico".
Anacronismo, apócrifo, impostura, mentira;
el peronismo era visto por ciertos sectores como
una patología, algo en cierta medida fuera
de la realidad, y por lo tanto como una ruptura
total en la historia del país8.
Esta, que podríamos
llamar "visión patológica"
del fenómeno peronista, es también
evidente en los contenidos de gran parte de la
catarata de libros sobre el tema publicados en
los años inmediatamente posteriores a la
caída de Perón. Muchos de estos
libros fueron escritos, o bien por ex-exiliados
políticos durante el gobierno de Perón
que ahora retornaban al país, o bien por
gente que en algún momento había
participado o se había acercado al régimen
y ahora se sentía en la obligación
de explicar sus acciones. Una rápida mirada
a los títulos de la mayoría proporciona
una sensación del ánimo con el que
fueron escritos9. Para muchos de sus autores,
el gobierno peronista había sido una versión
local del Fascismo o del Nazismo10 (y, en el caso
de algunos escritores de izquierda, bonapartismo)11,
en la cual Perón y su esposa muerta eran
presentados como manipuladores omnipotentes de
la voluntad de las clases trabajadoras. El régimen
peronista era visto como una cadena interminable
de actos de corrupción, de tortura y de
censura. Probablemente el ejemplo más obvio
de esta visión del peronismo sea el titulado
Libro negro de la segunda tiranía12, publicado
por el gobierno de la "Revolución
Libertadora"13. Este libro era en realidad
un sumario de las conclusiones a que habían
arribado las "comisiones investigadoras"
establecidas por el gobierno revolucionario para
investigar diversos aspectos de la administración
de Perón14. Entre otras cosas, decía:
"...Lo inexplicable, lo monstruoso, es que
se establezca una dictadura en tiempos de paz
y prosperidad (tal la situación cuando
Perón se hizo cargo del poder), sin causas
inmediatas que la justifiquen, ni antecedentes
valederos que la hagan prever"15. Según
esta perspectiva, caído Perón, la
tarea era ahora resocializar a los sectores populares
e incorporarlos de una manera "democrática"
al sistema político.
Sin embargo, para algunos
sectores más perceptivos (aunque no necesariamente
menos anti-peronistas), era obvio que muchos de
los cambios traídos por el peronismo eran
irrevocables. Para algunos se hizo claro que existía
"otra Argentina", para la cual la experiencia
peronista, lejos de tener las características
demoníacas que algunos le querían
atribuir, había representado el único
canal válido para obtener dignidad y mejoramiento
de sus condiciones sociales y económicas.
En un tono dramático, Ernesto Sábato
escribió sobre la caída de Perón:
"Aquella noche de septiembre de 1955, mientras
los doctores, hacendados y escritores festejábamos
ruidosamente en la sala la caída del tirano,
en un rincón de la antecocina vi como las
indias que allí trabajaban tenían
los ojos empapados en lágrimas. Y aunque
en todos aquellos años yo había
meditado en la trágica dualidad que escindía
al pueblo argentino, en ese momento se me apareció
en su forma más conmovedora..."16
Dentro de lo que hemos llamado "visión
patológica del peronismo", es posible
encontrar, sin embargo, los primeros intentos
de elaborar una interpretación más
global del fenómeno peronista. Entre ellos
(aunque con objetivos, métodos e ideología
diametralmente distintos) cabe mencionar: Perón:
historia de su triunfo y su derrota, de Jorge
Abelardo Ramos, libro que a lo largo de los años
fue reeditado con diferentes títulos y
formato17; y el clásico libro de análisis
sociológico de Gino Germani: Política
y sociedad en una época de transición18.
Ramos basa su interpretacín
en una larga cita de Trotsky sobre la imposibilidad
del sistema democrático en países
coloniales o semi-coloniales. En estos países
(de los cuales la Argentina era un ejemplo), los
gobiernos en general adquieren características
bonapartistas o semibonapartistas, las cuales,
bajo ciertas circunstancias, pueden incorporar
elementos progresistas y anti-imperialistas, como
fue el caso del peronismo19. Para Ramos, la historia
argentina se articula fundamentalmente alrededor
de la historia de la penetración de los
imperialismos británicos, estadounidense
y soviético. Sin embargo, y a pesar de
esta visión simplificada del proceso histórico,
hay ciertos aspectos de su interpretación
que son interesantes. El énfasis que Ramos
pone en ubicar al peronismo en un contexto más
amplio - el de los sistemas políticos de
los países semi-coloniales -, aunque sin
duda discutible, refina, sin embargo, considerablemente
la visión que veía en el peronismo
un fenómeno único y puramente patológico.
Perón ya no es presentado como un manipulador
omnipotente de los sectores populares. Ramos no
ve en la jornada del 17 de octubre ni el resultado
de las manipulaciones de Perón, ni la movilización
del "lumpen proletariado" que la izquierda
tradicional había querido ver20. Se trató
más bien de un moviniento masivo y espontáneo
en el que la verdadera clase obrera se movilizó
y como consecuencia del cual Perón emergió
como líder. Según Ramos, fueron
los trabajadores quienes "crearon" a
Perón el 17 de octubre y no Perón
el que manejó a las masas. En este sentido
Ramos ve en el peronismo un movimiento "racional",
siendo sus limitaciones ideólogicas la
,onsecuencia lógica de la situación
dependiente del país y de la falta de educación
política de las masas:
"Jamás en la historia se ha desenvuelto
ningún movimiento que desde sus comienzos
fuese totalmente claro en sus formulaciones; sólo
la experiencia propia, las lecciones de las derrotas,
el fracaso de sus jefes, permiten a las masas,
en estadios sucesivos, realizar un balance íntimo
de su orientación y seleccionar las ideas
y los caudillos que su lucha requiere ... Bajo
los sím-bolos elementales del peronismo...
enormes masas de hombres y mujeres que hace sólo
diez años vivían en el atraso precapita
lista hicieron su ingreso triunfal en la política
argentina. La dirección que abrazaron era
enteramente correcta; no había ninguna
otra capaz de defenderlo mejor - y los que podían
hacerlo (Ramos mismo y la llamada "Izquierda
Nacional", como oposi ción a la tradicional
"izquierda cipaya": el fuertemente "stalinizado"
Partido Comunista) no eran aún suficientemente
fuertes para ser escuchados"21.
Esta visión del peronismo como un movimiento
liberador sería retomada en los '60 y los
'70. Juan José Hernández Arregui,
por ejemplo, ve en el peronismo lo que él
llama un "socialismo nacional"22.
Sin embargo, Ramos no se
desembaraza completamente de la "visión
patológica" del peronismo. El mismo
concepto de "bonapartismo" en lenguaje
marxista remite a un sistema político de
características perversas.
Una interpretación
mucho más sofisticada, y que eventualmente
se convirtió en el centro de lo que se
llamaría la "interpretación
ortodoxa del peronismo", es la ofrecida por
el sociólogo italiano Gino Germani. Su
Política y sociedad en una época
de transición es una colección de
ensayos sobre diversos temas de sociología
latinoamericana, dentro del marco teórico
de la llamada "teoría de la modernización",
y escritos entre la caída de Perón
y el principio de la década del '60. Aunque
Germani no esconde su aversión al régimen
caído (ni siquiera se propone hacerlo),
su libro contiene lo que probablemente fue el
primer intento de llegar a una explicación
"científica" del fenómeno
peronista. Germani se pregunta por qué
las masas eligieron un camino no-democrático
y totalitario (tales las características
que él le adscribe al peronismo) para su
incorporación en el sistema político,
en vez de un camino más democrático
o aún más tradicionalmente de izquierda.
La respuesta que Germani ofrece para su pregunta
está ligada a dos factores: las características
y el "timing" del proceso de modernización
de la Argentina; y el papel esencial desempeñado
por los migrantes internos recientes. Durante
las décadas de los '30 y los '40, y como
resultado del proceso de rápida industrialización
desencadenado por la Crisis y acentuado por la
Segunda Guerra Mundial, una marea de gente, de
origen rural y sin experiencia política
o sindical previa, migró a las ciudades
(especialmente a Buenos Aires) para incorporarse
al mercado del trabajo industrial:
"...[Como resultado de las migraciones internas]
estas grandes masas trasplantadas de manera rápida
a las ciudades, transformadas súbitamente
de peones rurales, artesanos o personal de fatiga
en obreros industriales, adquirieron significación
política sin que al mismo tiempo hallaran
los canales institucionales necesarios para integrarse
al funcionamiento normal de la democracia. La
política represiva de los gobiernos de
clase media entre 1916 y 1930, las severas limitaciones
al funcionamiento de la democracia después
de esa fecha y el general descreimiento y escepticismo
creados por toda esta experiencia, unidos a la
ausencia de partidos políticos capaces
de proporcionar una expresión adecuada
a sus sentimientos y necesidades, dejaban a estas
masas "en disponibilidad", hacían
de ellas elemento dispuesto a ser aprovechado
por cualquier aventura que les ofreciera alguna
forma de participación"23.
Había, por lo tanto, una dualidad en la
clase trabajadora argentina en el momento en que
Perón se hace cargo del poder. Por un lado
los "trabajadores viejos", fogueados
con experiencia política y sindical y fuertes
tradiciones izquierdistas, que no fueron captados
por el peronismo y permanecieron en la oposición
(al menos en un principio); por el otro lado,
estaban los "trabajadores nuevos", migrantes
internos recientes y sin experiencia, que fueron
atraídos fácilmente por el discurso
y la política demagógica de Perón24.
Germani no puede (ni quiere)
evitar el utilizar las experiencias del Fascismo
y el Nazismo como puntos de comparación
con el peronismo. Sin embargo, admite que las
experiencias totalitarias europeas tuvieron importantes
características que las diferenciaban de
la Argentina. Mientras en Europa el Fascismo y
el Nazismo se apoyaron fundamentalmente en las
clases medias empobrecidas en vías de proletarización,
Perón obtuvo su apoyo fundamental de la
clase obrera25. Esta peculiaridad derivaba del
tardío (comparado con Europa) proceso de
modernización que había experimentado
la Argentina, siendo el peronismo un resultado
de esta transición a la modernidad.
A pesar de todas las características
negativas que Germani le atribuye al peronismo,
también le reconoce algunos rasgos positivos.
Germani no acepta la idea de que Perón
manipuló a las masas por un "plato
de lentejas". Si Perón obtuvo el apoyo
de las masas, es porque, a cambio, él les
dio algo muy importante.
Bajo el gobierno peronista
las masas adquirieron autoconciencia y se liberaron
de viejas pautas de comportamiento social. Teniendo
esto en cuenta, ?hasta qué punto la actitud
de las masas puede ser caracterizada de irracional?
Germani ofrece la siguiente respuesta:
"En verdad, de ningún modo habría
[sic] sido necesaria la subversión institucional,
moral y económica, ni mucho menos el régimen
totalitario... la aparición de la masa
popular en la escena política y su reconocimiento
por la sociedad argentina pudieron haberse realizado
por el camino de la educación democrática
y a través de los medios de expresión
que ésta puede dar. Desde este punto de
vista no hay duda de que el camino emprendido
por la clase obrera debe considerarse irracional...
Mas aquí es menester preguntarnos: ?era
posible dicho mecanismo democrático en
las condiciones en que se hayaba el país
tras la revolución de 1930? La contestación
es claramente negativa..."26
En otro de los ensayos incluidos en Política
y sociedad..., Germani matiza aún más
su visión del peronismo como una patología.
En el capitulo titulado "De la sociedad tradicional
a la participación total en América
Latina", escrito en 196127, Germani incluye
al peronismo en la categoría más
amplia de movimientos "nacional-populares"
típicos de los países menos desarrollados
(en particular paises latinoamericanos). Con ello
le quitaba al peronismo su carácter de
único, implícito en el ensayo de
1956.
El análisis de Germani
fue muy influyente y dio origen a numerosas variaciones.
Un importante estudio, que en parte sigue las
líneas de Germani, es el de Torcuato Di
Tella28. Según Di Tella, el fenómeno
del populismo en América Latina (del cual
el peronismo es un ejemplo) es el resultado de
la existencia de grupos campesinos y trabajadores
urbanos ansiosos por obtener una participación
mayor en la distribución del ingreso y
en la toma de decisiones políticas, careciendo,
al mismo tiempo, del marco organizativo adecuado
para canalizar sus intereses de clase. La verdadera
novedad en el análisis de Di Tella, sin
embargo, es su énfasis en la necesidad
de la existencia de lo que él llama "élite
anti status-quo" que dirija la movilización
de las masas populares para que el fenómeno
populista pueda emerger. En el caso del peronismo,
este sector de la élite habría estado
compuesto por sectores del ejército e industriales
que sentían discrepancia entre sus expectativas
y sus reales oportunidades sociales29.
Como dijéramos más
arriba, la interpretación de Germani se
convirtió en "canónica"
durante la época del '60 y fue el eje de
la llamada "interpretación ortodoxa
del peronismo". Sin embargo, también
en esta década, la percepción del
lugar del peronismo en el desarrollo histórico
y social argentino cambió considerablemente.
En primer lugar, la experiencia de gobierno peronista
iba quedando en el pasado, perdiendo relevancia
directa en el acontecer político del país.
Pero al mismo tiempo, como la influencia del peronismo
como "mito unificador" de la clase obrera30
perduraba, y de hecho era cada vez más
fuerte31, muy pronto se hizo evidente que cualquier
explicación que considerara al peronismo
como un fenómeno patológico del
desarrollo histórico argentino no podría
ser satisfactoria. La idea de que resocializando
a la clase trabajadora de una manera "democrática"
pondría fin al peronismo no podía
mantenerse seriamente. Por otro lado, para la
izquierda tradicional se hizo evidente que la
única manera de promover un acercamiento
con la clase obrera de la cual había estado
alienada desde 1945, era aceptar al peronismo
como uno de los factores más importantes
en la ideología y experiencia de la misma,
y buscar la manera, o bien de convivir con él,
o de absorberlo. Además, Perón mismo,
desde su exilio en España, se estaba convirtiendo
en un factor esencial en el sistema político
argentino. Aunque para algunos sectores seguía
siendo el "tirano prófugo", el
hecho es que Perón estaba legitimando su
lugar en la historia y en la política argentina32.
Era obvio que el peronismo
requería otro tipo de interpretación.
Como resultado de esta inquietud comenzaron a
organizarse seminarios y a publicarse libros con
diferentes interpretaciones alternativas del peronismo,
que fue perdiendo su carácter casi metafísico,
convirtiéndose cada vez más en objeto
de estudio de sociólogos, historiadores
y periodistas33. Además, otras voces comenzaron
a dejarse oír cuando antiguos dirigentes
peronistas de primero y segundo orden comenzaron
a producir "su" versión sobre
el período peronista34. Producto de este
cambio de percepción fue la "historia
del peronismo" publicada por la revista Primera
Plana a mediado de los '60 y que consistía
en una secuencia de artículos que cubría
casi todos los aspectos relevantes del gobierno
peronista. En muchos de esos artículos,
antiguos dirigentes y miembros del gobierno peronista
relataban sus experiencias y versiones sobre diferentes
aspectos del período. Otro producto de
esta evolución es el libro compilado por
Carlos Fayt, La naturaleza del peronismo35, que
consiste en las conclusiones de una investigación
realizada por profesores y alumnos de la Cátedra
de Derecho Político de la Facultad de Derecho
de la Universidad de Buenos Aires. El objetivo
de la investigación era "proveer de
material para el conocimiento del qué y
el por qué del peronismo en la realidad
argentina" y por lo tanto "iniciar,
así, el conocimiento objetivo de esa realidad"36.
El libro incluye en la segunda parte discusiones
sobre las interpretaciones alternativas del peronismo
en boga en ese momento. Sin embargo, uno de los
libros más importantes sobre el tema, publicado
a fines de los '60, fue El 45, de Félix
Luna37. Este libro, que a lo largo de sucesivas
ediciones se convirtió en un verdadero
clásico, relata casi día a día
los acontecimientos del año crucial de
1945, que el autor reconoce como un año
de ruptura en la historia argentina reciente.
Escrito en el estilo casi periodístico
que caracteriza al autor, El 45 destila un sentimiento
de "mea culpa". Luna pertenece a una
familia de prominentes miembros de la Unión
Cívica Radical, y estaba envuelto, al tiempo
de los hechos que relata, en el movimiento estudiantil
de oposición a Perón. Luna admite
su propia incapacidad en ese momento para evaluar
el sentido de los acontecimientos38.
Este libro es importante
por dos razones fundamentales: primero, porque
se trata probablemente del primer relato bien
documentado del proceso que llevó a Perón
al poder. El libro utiliza y reproduce documentación
que no había sido examinada seriamente
hasta entonces, incluyendo una carta que Perón
envió a su entonces novia, Eva Duarte,
desde su prisión en la isla Martín
García, en octubre del '45. Pero además
(y desde mi punto de vista más importante),
la importancia del libro reside en que Luna devuelve
el surgimiento del peronismo a la "contingencia
de la historia". Luna muestra que el ascenso
de Perón al poder fue el resultado, no
solamente del juego de diferentes fuerzas sociales
(de hecho, Luna deja este aspecto bastante de
lado. Ni siquiera se toma la molestia de definir
términos tales como "oligarquía"
o "pueblo', sino también la consecuencia
de actitudes de personajes tales como Amadeo Sabattini,
el antiguo e idiosincrático caudillo radical
de la provincia de Córdoba, y una de las
figuras políticas más relevantes
del momento39, o el Dr. Juan Alvarez, procurador
del tesoro, a quien el gobierno militar le había
encomendado formar un gabinete de consenso, tarea
en la que fracasó. El proceso que llevó
a Perón al poder fue también el
resultado de la incapacidad de la oposición
de evaluar adecuadamente los eventos que estaban
teniendo lugar. Luna muestra que en 1945 nadie
estaba en completo control de la situación,
y ciertamente tampoco Perón, tal como lo
demuestra la carta que le envió a Eva desde
su prisión en Martín García,
pocos días antes del 17 de octubre, comunicándole
que su carrera política había terminado.
En El 45 el peronismo no es presentado como la
consecuencia casi necesaria de complejos cambios
sociales, sino como uno de los posibles resultados
(y ciertamente no el único posible) de
un complicado y confuso proceso histórico.
El libro no es - ni pretende ser.- un análisis
"científico" de los orígenes
del peronismo, sino más bien (y tal vez
ésta sea una de sus contribuciones más
importantes) un relato histórico que devuelve
al fenómeno del peronismo al (usando el
título de uno de los capítulos del
libro) "huracán de la historia"40,
quitándole en forma contundente el carácter
de "patología". Al mismo tiempo,
Luna traslada el foco del análisis desde
la sociedad al ámbito de la políticasa41.
Sin embargo, el verdadero
punto de ruptura en la interpretación de
los orígenes del peronismo fue el libro
publicado a principios de los '70, Estudios sobre
los orígenes del peronismo, de Miguel Murmis
y Juan Carlos Portantiero42. Este libro consiste
básicamente en dos ensayos. El primero
de ellos, "Crecimiento industrial y alianza
de clases en la Argentina (1930-1940)", analiza
las respuestas de los diversos sectores de la
élite al proceso de crecimiento industrial
que tuvo lugar en la década del '30 como
resultado de la Crisis. Pero fue sin duda la segunda
parte del libro, "El movimiento obrero en
los orígenes del peronismo", la que
le propinó a la teoría de Germani
sobre la dualidad de la clase obrera una sacudida
de la que nunca se recobró. Este ensayo
desencadenó un debate sobre los orígenes
del peronismo que continúa (aunque con
menos fuerza) hasta el día de hoy43. Murmis
y Portantiero llevan nuevamente el análisis
al ámbito social. Para estos autores, el
peronismo no puede ser entendido como una ruptura
completa con el pasado, sino que es una consecuencia
de un proceso que tiene sus orígenes en
los '30. A diferencia de Germani, que había
visto en el peronismo una visión distorsionada
y local del Fascismo, para Murmis y Portantiero,
la explicación del fenómeno debía
buscarse en ciertas características estructurales
del desarrollo de la sociedad argentina durante
la década del '30: "Las hipótesis
que manejaremos nos inducen a pensar que la presencia
de un período previo de asincronía
entre el desarrollo económico y participación
resulta decisiva para la apreciación de
los rasgos específicos que asumirán
algunos movimientos populistas, en especial el
peronismo..."44. Estos autores rechazan la
importacia de la dualidad de la clase obrera como
un factor relevante en la emergencia del peronismo,
enfatizando al mismo tiempo la continuidad existente
entre las políticas de Perón y los
objetivos de los líderes sindicales tradicionales45.
En un contexto de acumulación de capital
sin distribución, Perón, desde su
puesto de secretario de trabajo y previsión,
estaba en posición de otorgarle a los sindicatos
lo que hacía rato que estaban reclamando.
Como consecuencia de este
análisis, Murmis y Portantiero rechazan
la idea de la "heteronomía de la clase
trabajadora" bajo Perón, tal como
estaba formulada por la "teoría ortodoxa".
A semejanza del análisis
de Di Tella, para Murmis y Portantiero, Perón
no sólo recibió el apoyo de la clase
trabajadora (como enfatizaba Germani), sino que
ven al peronismo como el resultado de una alianza
policlasista compuesta por trabajadores, sectores
de las Fuerzas Armadas (mayoritar'amente del ejército)
y pequeños industriales que se establecieron
como consecuencia del proceso de sustitución
de importaciones iniciado en la década
del '3046. Esta alianza, por lo tanto, fue el
resultado de la manera en que la economía
y la sociedad se desarrollaron en la década
del '30.
Estudios sobre los orígenes
del peronismo tuvo dos consecuencias importantes:
primero, terminó de destruir la imagen
de Perón como un manipulador omnipotente
de una clase obrera pasiva (cualquiera sea la
explicación que se diera para esta pasividad);
y segundo, dado que para estos autores el peronismo
no representó una ruptura con el pasado,
y dado que la explicación sobre sus orígenesi
debía buscarse en las características
de la clase obrera y los sindicatos a lo largo
del periodo pre-peronista*, Murmis y Portantiero
dieron con su libro un incentivo para el estudio
de las "precondiciones" del peronismo.
A partir de mediados de la. década del
'70, diversos trabajos han salido a la luz (y
otros, en su mayoría tesis doctorales aún
inéditas) sobre diferentes aspectos del
desarrollo de la clase obrera argentina - y otros
temas relacionados - durante el período
1930-1943, teniendo casi todos ellos como punto
de mira el surgimiento del peronismo47. Esta aproximación
"genética" del peronismo tiene
una vaga similitud con el proceso experimentado
por la historiografía acerca del Nazismo
en Alemania durante la década del '7048.
Sin embargo, nuevas versiones
de la "visión patológica"
del peronismo parecen haber re-emergido en algunos
trabajos recientes, tales como el libro de Carlos
Waisman, Reversal of Development in Argentina49.
Para Waisman, el peronismo (en cuya emergencia
él ve el resultado del miedo que ciertos
sectores de la élite tenían a una
posible revolución de signo comunista),
con su política de ;Protección indiscriminada
y la organización de un sistema corporativo,
fue la causa más importante del cambio
de camino de desarrollo del país, que pasó
de ser una "new settlement region" (como
Estados Unidos, Australia o Canadá) a un
país subdesarrollado (como el resto de
América Latina)50.
Como se dijera antes, al
cuestionar algunas de las hipótesis y premisas
de la llamada "teoría ortodoxa"
sobre los orígenes del peronismo, el trabajo
de Murmis y Portantiero dio origen a una importante
polémica sobre los crígenes - y
en particular sobre la base social inicial - del
peronismo. Parte importante de esa polémica
es cubierta en el libro compilado por manuel Mora
y Araujo e Ignacio Llorente: El voto peronista51,
el cual incluye la mayoría de los artículos
relevantes (muchos de ellos ya hablan sido publicados
previamente en revistas especializadas) sobre
el tema, así como también otros
ensayos sobre las características del electorado
peronista en diversas provincias y en tiempos
más recientes52. El interés que
despertó esta polémica, sobre todo
en la década del '70, dio lugar a una importante
cantidad de estudios empíricos sobre el
electorado peronista, y todos los autores parecen
coincidir en que la base social del peronismo
era más amplia de lo que la "interpretación
ortodoxa" suponía, y que el rol de
los inmigrantes internos, si bien importante,
lo era menos de lo que originalmente se pensaba53.
Sin embargo, cabría
preguntarse si el análisis de la base social
del electorado peronista (que parece haber rendido
todos los frutos posibles) es la mejor aproximación
para la comprensión del fenómeno
peronista. Para Ernesto Laclau, la respuesta parece
ser negativa54. En su ensayo "Towards a Theory
of Populism", el cual trata de un análisis
general sobre el populismo desde una perspectiva
marxista (aunque toma el caso del peronismo como
su ejemplo principal), Laclau lleva la discusión
a un nuevo terreno: el de la ideología.
Laclau rechaza la idea de que el análisis
de la base social de un movimiento político
es la clave para su comprensión. Esto sería
(según Laclau) particularmente cierto para
el caso del populismo, debido a que diversos movimientos
con distinta base social pueden ser caracterizados
como populistas. Es en el nivel ideológico
donde encontraremos el componente crucial que
definiría al populismo. Siguiendo a Althusser,
Laclau define que "lo que constituye el principio
unificador de un discurso ideológico es
el "sujeto" interpelado y por lo tanto
constituido a través de ese discurso"55.
El populismo, de acuerdo a Laclau, se definiría
por su interpelación al sujeto "pueblo".
Pero esto sólo nos ubica en el comienzo
del problema, ya que hay otros discursos ideológicos
que también hacen referencia al "pueblo"
y que difícilmente pueden ser caracterizados
de populistas. Lo que finalmente definiría
al populismo para Laclau sería la manera
en la cual la interpelación "democrático-popular"
(al sujeto pueblo) se articula en el discurso:
"Nuestra tesis, sigue Laclau, es que el populismo
consiste en la presentación de la interpelación
popular-democrática como un complejo sintético-antagónico
respecto de la ideológia dominante"56.
Para Laclau, la precondición
fundamental para la aparición del populismo
es la existencia de una crisis en el discurso
ideológico dominante. Esta crisis del discurso
es, a su vez, el resultado de una crisis social
general, la cual, a su vez, puede ser la consecuencia,
o bien de una fractura en el bloque del poder,
debido a la cual una fracción del mismo
necesita apelar al "pueblo" para poder
asegurar su hegemonía; o bien de una crisis
en la capacidad del sistema para neutralizar a
los sectores dominados57. Esta sería la
situación existente en la Argentina de
principios de la década del'40, de acuerdo
al ánalisis de Laclau. Como consecuencia
de la Crisis del '30 y de los cambios sociales
y económicos provocados por la misma, se
había producido una fractura en la hegemonía
tradicional oligárquica. Esta fractura
se reflejó en una crisis del discurso político
dominante que hasta ese momento se había
basado en la articulación de los conceptos
de liberalismo y democracia. Por otro lado, y
como resultado de este debilitamiento del discurso
dominante, una nueva posibilidad discursiva hizo
su aparición: el autoritarismo democrático.
"Esta desarticulación significó,
entre otras cosas, que la capacidad del bloque
de poder para neutralizar sus contradicciones
con el pueblo se había debilitado; en el
espejo de las formas ideológicas liberales,
ahora roto y empañado, nuevas e impredecibles
combinaciones eran posibles"58. Esta sería
la razón por la cual "todo el esfuerzo
de la ideología peronista se centraba en
esta etapa en destruir los últimos vínculos
del liberalismo con el concepto de democracia,
presentándolo (al liberalismo) como una
cobertura lisa y llana de los intereses de clase
de la oligarquía"59.
El análisis de Laclau
abre una nueva perspectiva en el tema de la contextualización
del peronismo. Al desplazar la discusión
desde el nivel del análisis de la base
social al de la ideología, Laclau presenta
una nueva y aún no muy bien explorada dimensión
en el análisis del peronismo. Sin embargo,
algunas de sus generalizaciones han sido sujetas
a crítica60. Además, cabe preguntarse
hasta qué punto es cierto si Perón
rompió de manera tan tajante con la tradición
liberal. Probablemente más trabajos empíricos
serían necesarios para clarificar este
punto61.
El interés en explit;ar
los orígenes del peronismo, que estimuló
la aparición de numerosos libros y artículos,
no fue acompañado por una producción
similar sobre otros aspectos del régimen
peronista. Aunque algunas áreas del gobierno
peronista han recibido una atención considerable
por parte de estudiosos, otras aún permanecen
virtualmente inexploradas. Dos temas que han despertado
gran interés son el papel desempeñado
por las Fuerzas Armadas (el ejército en
particular) y, desde luego, el desarrollo del
movimiento sindical. Ejemplos de trabajos que
tratan sobre el primero de estos tópicos
son el muy bien documentado libro de Robert Potash,
y el más general, pero muy perceptivo,
escrito por Alain Rouquie62. Ambos trabajos centran
su atención en las relaciones entre el
ejército y la política, y ambos
contienen útiles e informadas secciones
sobre el período peronista.
La relación crucial
entre el estado peronista y los sindicatos ha
sido el tema central del trabajo ya clásico
de Samuel Baily63, y de otros más recientes
y más específicos de autores extranjeros
y argentinos64. Todos ellos muestran que los vínculos
eran mucho más conflictivos de lo que la
mitología peronista y anti- peronista admitían.
Hay, además, otros dos temas que han atraído
la atención de aquéllos interesados
en el período: Perón mismo y su
esposa, Eva. Desde la biografía de oficial
escrita por Enrique Pavón Pereyra en 195365,
hasta la más reciente y menos apologética
escrita por Joseph Page66, muchas otras (con mayor
o menor sesgo partidario) han sido publicadas
cubriendo diversos aspectos de la vida de Perón67.
Pero es probablemente una obra de ficción
la que proporciona la más penetrante interpretación
de la vida de Perón y de su papel en la
historia reciente de la Argentina: La novela de
Perón, de Tomás Eloy Martínez.
La novela se basa en largas conversaciones que
el autor mantuvo en Madrid con Perón durante
la década del '60, y en una enorme cantidad
de documentación compilada durante casi
diez años de investigación. Aunque
los primeros dos períodos degobierno de
Perón (1946-1955) no están cubiertos
por el libro, el perceptivo relato que presenta
de la vida de Perón y su mundo proporciona
una excelente puerta de entrada para la comprensión
del peronismo.
Eva Perón también
ha sido tema de numerosos libros y artículos
(probablemente haya más escrito sobre Eva
que sobre Perón mismo), así como
obras de ficción, incluyendo una "ópera-rock
realizada por los compositores británicos
Tim Rice y Andrew Lloyd Weber en la década
del '70. La corta e intensa vida de Eva y el poderoso
rol que le cupo durante el gobierno de su marido
han despertado el interés de peronistas,
sociólogos e historiadores, entre otros.
Además, la figura de Eva se convirtió
(después de su muerte) en uno de los símbolos
más importantes de la imagenería
peronista, susceptible a diferentes interpretaciones
y reformulaciones. Es, por lo tanto, muy dificil
separar mito de realidad en lo que respecta a
su persona. La desaparición de su cuerpo
embalsamado después de la caída
de Perón (siendo retornado a su marido
por autoridades militares a principios de la década
del '70), fue una fuente adicional de mitos. Gabriela
Sontag, en su bibliografía anotada sobre
Eva Perón68, incluye más de cien
libros (incluyendo tesis doctorales inéditas)
y más de doscientos artículos (escritos
antes y después de la muerte de Eva) que
tienen a Eva como tema central. Muchos de estos
trabajos, sin embargo, fueron escritos con propósitos
partidistas y no agregan demasiado a la mitología
que rodea su figura, ya sea peronista o ánti-peronista.
Probablemente el primer
intento de despejar algunos de los misterios que
rodean la vida de Eva haya sido el libro La vida
de Eva Perón, de Borroni y Vacca69. Este
libro se basa fundamentalmente en entrevistas
realizadas por los autores y otra documentación,
y provee útil información acerca
del tema. También útiles, y mejor
articulados, son los libros y artículos
de Marysa Navarro70, los cuales son probablemente
los trabajos mejor documentados sobre las diversas
facetas de la vida de Eva Perón escritos
hasta la fecha. Sin embargo, mientras Borroni
y Vacca y Navarro intentan despejar la mitología
que rodea a Eva, presentando estudios sobre su
vida históricamente fundamentados, Julie
Taylor, por el contrario, tomó precisamente
los mitos sobre Eva y su génesis como objeto
de estudio71. Adoptando una aproximación
interdisciplinaria, Taylor argumenta (aunque a
veces su evidencia no es lo suficientemente conclusiva)
que buena parte de la mitología cuasi-religiosa
que rodeaba la figura de Eva (particularmente
después de su muerte) fue "fabricada"
por sectores de la clase media y no manifestaciones
espontáneas de los sectores populares,
quienes, según la hipótesis de Taylor,
serían consumidores y no productores de
mitos.
A pesar de éstos
y otros estudios sobre distintas facetas del régimen
peronista, el mayor interés por parte de
los estudiosos ha continuado siendo hasta muy
recientemente el problema de la base social inicial
del peronismo o, puesto de manera más general,
la pregunta "?por qué surgió
el peronismo?". Aun trabajos generales sobre
el régimen peronista, tales como el de
Peter Waldman72, giran en parte alrededor de este
problema. Waldman explica la aparición
del peronismo como el resultado de las diferentes
crisis de modernización, según el
modelo formulado por Almond y Pye73. En general,
la mayor preocupación de los estudiosos
del peronismo, ha sido principalmente dar una
explicación a la cuestión de cómo
fue posible el peronismo, y no tanto analizar
el desarrollo concreto del régimen de Perón,
lo cual podría sugerir la supervivencia
de una visión que ve en el peronismo una
especie de patología.
La escasez de trabajos
importantes sobre muchos aspectos específicos
del régimen de Perón puede ser atribuida
a deferentes factores. El más obvio es,
sin duda, el problema de las fuentes disponibles.
Después de la caída de Perón,
muchos de los archivos correspondientes a ese
período existentes en ministerios y otras
reparticiones públicas fueron destruidos,
o simplemente se desvanecieron, haciendo virtualmente
imposible la investigación en ciertas áreas.
Algunos documentos importantes, tales como ciertas
actas de la Confederación Central del Trabajo,
fueron recuperados más tarde74, pero otros
no han aparecido. Incluso otro tipo de fuentes,
tales como algunos periódicos de la época,
no siempre son fácilmente accesibles para
el investigador. La importante "colección
peronista" de la Biblioteca del Congreso
en Buenos Aires fue reabierta sólo recientemente,
y aún hoy en día el acceso a la
misma no suele ser del todo fácil. Además,
ciertas publicaciones oficiales y estadísticas
del gobierno, publicadas regularmente por diferentes
ministerios y reparticiones, simplemente dejaron
de aparecer durante el gobierno peronista75.
Pero, tan importante como
la escasez o inaccesibilidad de las fuentes es
el problema de la imagen que el régimen
peronista (y también la oposición
anti- peronista) dio de sí mismo. Tanto
uno como otro se empeñaron (por razones
obviamente distintas) en mostrar al período
peronista como un bloque homogéneo. Leyendo
fuentes peronistas y opositoras, es muy difícil
encontrar evidencia de tensiones dentro del régimen.
Excepto el conflicto con la Iglesia (que en cualquier
caso llegó a su punto culminante al final
de su gobierno)76, la imagen general es que, ya
sea por consenso o por represión, Perón
logró controlar casi todos los aspectos
de la vida política del país. La
principal función de las fuentes gubernamentales
o semi-oficiales, desde El. monitor de educación
común hasta Mundo peronista, parece haber
sido la adulación de la pareja gobernante.
Sólo recientemente esta imagen ha sido
cuestionada.
Estudios recientes han
mostrado que el período peronista y el
movimiento mismo eran mucho menos homogéneos
de lo que Perón admitía. Tal como
lo han mostrado los trabajos de L. Doyon y otros
ya mencionados, ni siquiera los sindicatos estaban
bajo el total control de Perón. Walter
Little clasifica las actitudes de los sindicatos
respecto del estado peronista, las cuales cubrirían
un rango que va desde lealtad hasta oposición,
pasando por las categorías intermedias
de sindicalismo, liberalismo, peronismo independiente
y oportunismo77. De hecho, tal como lo ha mostrado
Peter Ross en su (inédita) tesis doctoral,
los sindicatos como factor de poder impusieron
sus puntos de vista en el diseño de las
políticas sociales del régimen aun
en contra de las ideas de Perón78.
Pero, además, el
énfasis que usualmente se pone en el análisis
de las relaciones entre los sindicatos y Perón
muchas veces ha dado como resultado una imagen
un tanto simplificada de la estructura de la sociedad
argentina con la que Perón se confrontó.
Sin duda, el movimiento obrero organizado (y en
parte organizado por Perón) fue una de
las principales fuentes de apoyo con las que Perón
contó durante su gobierno (y después
de su caída). Este apoyo se canalizaba
a través del poderoso aparato sindical
peronista. Sin embargo, tal. como lo sugiere Ignacio
Llorente, entre otros autores, Perón también
logró atraer exitosamente el apoyo de sectores
populares no organizados, que por lo tanto quedaban
fuera del sistema de sindicatos, y de los beneficios
que podín derivarse de su pertenencia a
ellos. Estos sectores eran numéricamente
y socialmente más significativos de lo
que habitualmente se considera. Gino Germani,
en su clásico estudio sobre la estructura
social de la Argentina, muestra que, de 1.800.000
trabajadores registrados como ocupados en actividades
industriales por el censo nacional de población
de 1947, había 500.000 que no habían
sido considerado como tales por el censo industrial
de 1946. Difícilmente se puede creer que
la fuerza de trabajo industrial se incrementó
en esa cifra en el mero lapso de un año.
Más bien, como puntualiza Germani, "...La
mayor parte de la diferencia se debe a aquellas
personas que, aún trabajando dentro del
sector industrial, no lo hacen en empresas organizadas
sino que desarrollan sus actividades prevalentemente
en forma artesanal, individual o familiar"79.
Existe evidencia de que al menos parte de estos
sectores semi-marginales de la clase obrera no
estaban incorporados al aparato sindical, tal
como el relativamente alto porcentaje de deserción
al sistema de cajas de jubilación parece
sugerir80. Pareciera que nuevamente nos confrontamos
con el problema de una dualidad en la clase trabajadora.
Pero la importancia de esta dualidad residiría
menos en la división entre "nuevos"
y "viejos" trabajadores, como la "interpretación
ortodoxa" había supuesto, que en la
división entre trabajadores incorporados
o no al aparato sindical peronista. Ciertamente
el papel crucial desempeñado por la poderosa
y aún no bien estudiada "Fundación
Eva Perón" en la captación
de estos últimos merecería ser examinado
con cuidado81.
Los estudios recientes
nos muestran una imagen del régimen peronista
más rica y por lo tanto más compleja
que la tradicional. El período de gobierno
de Perón es entendido ahora más
en términos de una continuidad con el pasado
que como una ruptura total en la historia argentina
reciente. Los cambios políticos y sociales
introducidos por Perón -parecen haber sido
menos impresionantes de lo que se pensaba. Algunos
investigadores argumentan que aun los aparentemente
espectaculares cambios introducidos en el sistema
sindical durante el gobierno de Perón no
fueron el fondo sino la continuación y
(profundización) de una tendencia en la
relación entre el estado y los sindicatos
cuyas raíces eran bastante anteriores82.
Perón, lejos de controlar completamente
a los sindicatos, tuvo que confrontar las restricciones
y presiones impuestas por el aparato sindical
que lo llevó al poder. Parece claro que,
al enfatizar las continuidades del peronismo con
el pasado, las recientes investigaciones han contribuido
de manera efectiva a contextualizar el tema bajo
consideración, eliminando en forma definitiva
la imagen de Perón como "hacedor de
la historia".
Sin embargo, aunque esta
visión del problema es ciertamente una
reacción necesaria y saludable frente a
las perspectivas más tradicionales, también
es necesario admitir que el período 1943-1955
fue en muchos aspectos una divisoria de aguas
en la historia argentina contemporánea.
Ningún otro líder político
en la historia argentina (con la probable excepción
de Juan Manuel de Rosas, con quien la oposición
anti-peronista trataba de vincular la figura de
Perón) generó tanta devoción
y odio simultáneamente. Pero probablemente
el legado más importante de Perón
(aparte de un poderoso movimiento sindical) haya
sido una nueva "cultura política".
Las percepciones sobre el rol del estado, las
relaciones entre el estado y la sociedad, el papel
de partidos e instituciones políticas;
el concepto mismo de lo que significa ser un ciudadano,
y la manera en que los diferentes sectores sociales
son vistos, y su lugar en la sociedad, han sido
sin duda modificados a partir de la experiencia
peronista. En resumen, el peronismo contribuyó
a cambiar, al menos en parte, lo que (siguiendo
parcialmente a Clifford Geertz) podríamos
llamar "contexto de inteligibilidad"
del juego politico83.
El traumático tercer
período de gobierno de Perón (1973-1974),
con sus violentas consecuencias, generó
nuevas preguntas acerca de la ideología
y el discurso peronista. ?Era el discurso de Perón
en 1973 el mismo que en 1945? ?Hasta qué
punto su último gobierno podía relacionarse
con el primero? ?Había continuidad en las
ideas de Perón? ?Cuál era el "verdadero"
discurso de Perón? En los últimos
años han aparecido varios libros que examinan
el discurso y la ideología de PeróA
desde distintas perspectivas, mostrando la existencia
de un fértil campo de análisis84.
El énfasis tradicionalmente
puesto en el problema de los orígenes del
peronismo, y en la estructura de las clases sociales
que lo apoyaron, dejó de lado un aspecto
del problema que es crucial para su comprensión.
Las características y la supervivencia
del peronismo no pueden ser explicadas solamente
en términos del mejoramiento que las políticas
peronistas implicaron para los niveles de vida
de la clase trabajadora (y, más en general,
de los sectores populares). Perón les otorgó
también una nueva identidad, basada en
un intercambio simbólico, reformulando
de alguna manera el sistema social de clasificación,
y organizando un sistema de representaciones sociales
que se mostró incomprensible para los sectores
conservadores, pero, más dramáticamente,
para la clase media. Esto se hizo patéticamente
claro el 17 de octubre de 1945, cuando diferentes
sectores de la sociedad (y particularmente la
clase media) se vieron absolutamente confundidos,
sin lograr entender el significado de lo que estaba
ocurriendo85.
El problema del intercambio
simbólico nos remite a la cuestión
de la identidad peronista. Aunque hubo algunos
intentos durante la década del '60 de estudiar
esta cuestión a través del método
de encuestas86, sólo muy recientemente
este aspecto del problema ha comenzado a despertar
el interés de los estudiosos. La historia
oral del Partido Peronista Femenino, realizada
por Susana Bianchi y Norma Sanchís, y el
perceptivo libro sobre la evolución de
los sindicatos peronistas después de la
caída de Perón, escrito por Daniel
James87, muestran lo fructífero (pero también
lo problemático) que puede ser este tipo
de análisis. Sin embargo, a pesar de que
se han realizado algunos intentos recientes en
este sentido, en particular por Alberto Ciria88,
aún falta un trabajo detallado sobre los
mecanismos y características del intercambio
simbólico entre Perón y la masa
(rituales políticos, medios de comunicación,
mecanismos de socialización política,
etc.) que redefinió muchos aspectos de
la cultura popular. El peronismo tuvo un importante
impacto en la cultura argentina que merece ser
estudiado en detalle, aunque algunos intentos
en este sentido, fundamentalmente sobre el impacto
del peronismo en la literatura, se han venido
haciendo89.
En estos momentos la Argentina
se encuentra por tercera vez bajo un gobierno
peronista. Sin embargo, esta vez, a dieciséis
años de la muerte de Perón, las
cosas son muy diferentes. El presidente Menem
está desmontando buena parte del sistema
que Perón había armado y que formaba
parte de la mística peronista. Confrontado
con serios problemas económicos, el gobierno
está llevando a cabo una política
de liberación de la economía, privatizando
la mayoría de los servicios públicos
que Perón había nacionalizado más
de cuarenta años antes. Al mismo tiempo,
su política de austeridad fiscal golpea
con mayor violencia a la clase trabajadora. En
muchos aspectos, la política social y económica
del presidente Menem es la opuesta a la que se
podía esperar de un gobierno peronista.
Sin embargo, su campaña electoral estuvo
organizada alrededor de los temas tradicionales
del peronismo. Hasta qué punto su aún
alta popularidad entre ciertos sectores de la
clase obrera está basada (al menos parcialmente)
en la supervivencia de una mística peronista
que puede tornarse más poderosa que la
realidad política, es materia de discusión.
Lo que es claro es que esta mística peronista
ha sido uno de los componentes más importantes
del universo político argentino durante
los últimos cuarenta y cinco años.
El proceso de su generación y transformación
es uno de los aspectos del fenómeno que
aún requiere ser investigado en profundidad.
En los últimos años,
un número de excelentes trabajos de investigación
han incorporado nuevas perspectivas a la comprensión
del peronismo, y han profundizado otras. El peronismo,
sin embargo, permanece siendo uno de los aspectos
más importantes de (usando las palabras
de Halperin) "Argentinas Unmastered Past".
Hay aún mucho por hacer, y muchas áreas
inexploradas. Tal como Juan Carlos Torre puntualizó
en sus palabras de cierre de la conferencia sobre
peronismo que tuvo lugar en la Universidad de
Harvard en abril de 1990, parte del problema se
debe a la falta de trabajos monográficos
sobre muchas áreas90. Pero, como espero
haber dejado claro en este ensayo, también
son necesarias nuevas perspectivas de análisis.
NOTAS
Un análisis de la literatura sobre el peronismo
articulado sobre el eje "ruptara-continuidad"
es el de Emilio de Ipola: "Ruptura y continuidad.
Claves parciales para un balance de las interpretaciones
del peronismo". Desarrollo económico
29; 115 (octAic. 1989).
La conferencia fue organizada en forma conjunta
por la Universidad de Harvard y la Embajada argentina
en Washington, y tuvo lugar a fines de abril de
1990 en Harvard. Entre los participantes estuvieron
Carlos Waisman, Christian Buchrucker, Juan Carlos
Torre, Vicente Palermo, Julio Aurelio; Manuel
More y Araujo; Guido Di Tella (embajador argentino
en los Estados Unidos), Torcuato Di Tella, y otros.
El ascenso al poder de Juan Perón estuvo
ligado de alguna manera a la política exterior
de los Estados Unidos, a través de su confrontación
con el entonces embajador estadounidense en la
Argentina (y más tarde secretario asistente
de estado para América Latina), Spruine
Braden. Mientras Braden públicamente dio
apoyo a la oposición anti-peronista, Perón
utilizó a Braden como símbolo de
la intervención extranjera imperialista
en la Argentina para apoyar la oligarquía
local. Uno de los slogans más importantes
de la campaña electoral de Perón
fue "Braden o Perón". Sobre esta
controversia en particular ver, Gary Frank: Juan
Perón vs. Spruille Braden (Maryland, 1980).
Además, las autoridades estadounidenses
sentían una profunda desconfianza por el
régimen surgido de la revolución
del 4 de junio de 1943. Una reciente y provocativa
interpretación de las relaciones entre
los dos países y sus consecuencias para
la Argentina es el libro de Carlos Escudé:
Gran Bretaña, Estados Unidos, y la declinación
argentina 1942-1949 (Buenos Aires, 1983). Ver
también Mario Rapoport: Gran Bretaña,
Estados Unidos, y las clases dirigentes argentinas,
1940- 1945 (Buenos Aires, 1981), y el reciente
volumen compilado por Guido di Tella y Cameron
Watt: Argentina Between the Great Powers, 1939-1946
(University of Pittsburgh Press, 1990).
De todas maneras, entre los trabajos publicados
en el extranjero durante la presidencia de Perón,
cabe mencionar como particularmente informativos
los de George Blanksten: Perón s Argentina
(University of Chicago Press, 1953); Robert Alexander:
The Perón Era (New York, 1951); y Alejandro
Magnet: Nuestros vecinos justicialistas (Santiago
de Chile, 1953).
Raymond Williams desarrolló el concepto
de "estructura de sentimientos" que
él define como "...un tipo de sentimiento
y pensamiento que es a la vez social y material,
pero en una forma aún embrional, antes
de poder convertirse en un intercambio definido
y completamente articulado. Sus relaciones con
lo ya articulado y definido son, por lo tanto,
excepcionalmente complejas". (Raymond Williams:
Marxism and Literature (Oxford University Press,
1977). Págs. 131 y 132.
Esta "estructura de sentimientos" es
claramente percibida en algunas obras literarias
escritas durante el gobierno de Perón,
o incluso durante el período 1943-1946.
Ejemplos de esto son Sábado de gloria,
de Ezequiel Martínez Estrada, y la novela
obviamente alegórica de Cortázar,
El examen (publicada recientemente aunque escrita
al principio de los años '50). Algunos
de los cuentos de su colección publicada
bajo el título de Bestiario (en particular
"Casa tomada" o "Las puertas del
cielo" también pueden ser leídos
desde esta perspectiva. Más obviamente
político es el cuento de Jorge Luis Borges
"La fiesta de monstruo" (publicado en
1955, pero escrito probablemente a comienzos del
gobierno de Perón). Un análisis
provocativo de las relaciones entre literatura
y peronismo puede ser encontrado en Andrés
Avellaneda: El habla de la ideología: modos
de réplica literaria en la Argentina contemporánea
(Buenos Aires, 1983). Para interpretaciones del
peronismo inmediatamente después de la
caída del gobierno, ver Contorno N. 7 y
8 de julio de 1956.
Sur 237, nov.-dic., 1955.
El 17 de octubre de 1945 fue un día fundacional
para el movimiento peronista. Perón (que
había acumulado los cargos de secretario
de trabajo y previsión, ministro de guerra
y vicepresidente) había sido separado de
sus cargos y puesto en prisión por el gobierno
militar, ante la presión de la oposición,
el 8 de octubre. El 17 de octubre, una gran concentración
de obreros (la mayoría provenientes del
gran Buenos Aires) marchó a la Plaza de
Mayo para "rescatar" a su líder.
Desde entonces, el 17 de octubre ha sido una de
las mayores celebraciones y punto central de la
imaginería peronista. Peronistas y anti-peronistas
dieron diversas interpretaciones de los hechos.
Entre los libros y artículos escritos -
ya sea por académicos, protagonistas o
peronistas - especfficamente sobre el 17 de octubre,
son particularmente valiosos: Hugo Gambini: El
17 de octubre de 1945 (Buenos Aires, 1969), el
cual es una relación facticia de los hechos.
El libro de Cipriano Reyes, Yo hice el 17 de octubre
(Buenos Aires, 1973), y el de Angel Perelman,
Cómo hicimos el 17 de octubre, proporcionan
la perspectiva de dos dirigentes gremiales que
participaron en los hechos. El papel desempeñado
por Reyes en la jornada del 17 de octubre fue
crucial, al igual que su posterior participación
en la organización del Partido Laborista,
que llevó a Perón al poder. Sin
embargo, a los pocos meses del triunfo electoral
de Perón, Reyes se transformaría
en opositor (no acató la orden de disolver
el Partido Laborista y transformarlo en peronista),
y sufriría persecuciones y encarcelamiento.
Una interpretación particularmente interesante
de la naturaleza de los hechos del 17 de octubre,
y del comportamiento de la gente que participó
en ellos, puede encontrarse en el artículo
de Daniel James: "October 17 th and 18th
1945: Mass Protest, Peronism and the Argentine
Working Class", Journal of Social History,
Spring 1988. Sobre el controversial papel desempeñado
por Eva Perón en los eventos, puede consultarse
Marysa Navarro: "Evita and che Crisis of
17 October, 1945. A Case Study of Peronist and
Anti-Peronist Mythology", Journal of Latín
Ameriean Studies 12, 1980.
Esta visión es clara en la prensa liberal
después de la caída de Perón.
El diario Noticias Gráficas, en su edición
del 25 de enero de 1956, hablaría del "tóxico
virus", refiriéndose al gobierno de
Perón. Es interesante mencionar que la
imagen del peronismo como algo "fuera de
la realidad" ha perdurado en alguna medida
hasta el presente. En la contratapa de su, por
otro lado, extremadamente perceptiva novela, La
novela de Perón (Buenos Aires, 1985), Tomás
Eloy Martínez dice: " Esta es una
novela donde todo es verdad [...] [pero] decidí
que las verdades de este libro no admitían
otro lenguaje que el de la imaginación".
La lista completa de estos libros sería
larguísima, y muchos de ellos son meros
panfletos partidistas. Sólo a título
de ejemplo, menciono: Ricardo Boizard: Era noche
de Perón (Bs. As., 1955); Raúl Damonte
Taborda: Ayer fue San Perón: 12 actos de
humillación argentina (Bs. As., 1955);
Silvano Santander: Ténica de una traición:
Juan Perón y Eva Perón, agentes
del nazismo en la Argentina (Bs. As., 1955); Juan
Antonio Solar?: Doce años de oprobio (Bs.
As.,1956); Armando Alonso Piñeiro: La dictadura
peronista (Bs. As., 1955); Bernardo Ravinovitz:
Sucedió en la Argentina (1943-1955): lo
que no se dijo (Bs. As., 1956); Mario Amadeo:
Ayer, hoy y mañana (Buenos Aires, 1956).
Algunos de estos libros fueron reeditados varias
veces, lo cual nos da una imagen de la gran demanda
existente para este tipo de literatura. Para una
revisión de éstos y otros textos
publicados inmediatamente después de la
caída de Perón, ver: Fritz Hoffman:
"Perón and After A Review Article",
The Hispanic American Historical Review, Vol.
XXXVI, N. 4, Nov. 1956; y su continuación,
por el mismo autor. "Perón and After.
Part II (Conclusion)", en la misma revista,
Vol XXXIX, N. 2, May 1959. Sobre libros y artículos
escritos sobre Eva Perón, puede consultarse
la bibliografía preparada por Gabriela
Sontag: Eva Perón: Books, Articles and
Other Sources of Siudy: An Annotated Bibliography
(Madison, Wisconsin, 1983).
Aun José Luis Romero, en su clásico,
Las ideas políticas en la Argentina (edición
actualizada de 1956), incluye el período
peronista en un capítulo titulado "La
línea del fascismo".
Más recientemente, Juan José Sebref,
en su libro, Los deseos imaginarios del peronismo
(Bs. As., 1983), intentó resucitar esta
imagen del peronismo, encontrándole elementos
estructurales tanto de fascismo como de bonapartismo.
Libro negro de la segunda tiranía (Buenos
Aires, 1958). El título mismo del libro
es toda una declaración en sí mismo.
El concepto de "segunda tiranía"
remite a la primera tiranía, que había
sido obviamente el régimen de Juan Manuel
de Rosas. La oposición anti-peronista intentó
desde un principio asociar la figura de Perón
con la de Rosas, cosa que nunca (al menos durante
su gobierno) estuvo en el ánimo de Perón.
"Revolución Libertadora" fue
el nombre que se dio a sí mismo el movimiento
revolucionario que derrocó a Perón.
El libro era un resumen de los cinco volúmenes
que componen la: Documentación, autores
y cómplices de las irregularidades cometidas
durante la segunda tiranía, publicados
por la vicepresidencia de la nación en
1958.
Pág. 34.
Ernesto Sábato: El otro rostro del peronismo.
Carta abierta a Mario Amadeo (Buenos Aires, 1956).
Jorge A. Ramos: Perón: historia de su triunfo
y su derrota (Buenos Aires, 1959). Se trata de
un libro corto, que en realidad era un capítulo
del libro más largo Revolución y
contrarrevolución en la Argentina (Buenos
Aires, 1957), cuya edición ya estaba agotada
en 1959. Revolución y contrarrevolución...
fue reeditado sucesivas veces, incorporándosele
nuevo material. En su tercera edición (1965)
ya se trataba de una obra de dos volúmenes,
a los que se agregaron tres más en la edición
de 1970. Lo interesante es que mientras en esa
edición (1970) el volumen que cubre el
período 1943-73 se titulaba "La era
del bonapartismo, en la edición de 1981
el título fue cambiado por "La era
del peronismo", lo que sugiere cambios en
la percepción del período por parte
del autor. Las citas son de la edición
de 1959.
Gino Germani: Política y sociedad en una
época de transición. De la sociedad
tradicional a la sociedad de masas (Buenos Aires,
1962).
Ver páginas 27 y 28.
Esta visión de la izquierda tradicional
puede verse claramente en las ediciones del periódico
socialista La Vanguardia y del comunista La Hora,
aparecidas inmediatamente después del 17
de octubre de 1945.
Pág. 55.
Ver Juan José Hernández Arregui:
Peronismo y socialismo (Buenos Aires, 1972), y
su libro previo: La formación de la conciencia
nacional (Buenos Aires, 1960) y ediciones posteriores.
Pág. 231.
Esta interpretación que liga al peronismo
con una "nueva clase trabajadora" es
también compartida (aunque desde una perspectiva
diferente) por aquellos autores que ven en el
peronismo un verdadero movimiento revolucionario
nacional. Para ellos, los nuevos trabajadores,
verdaderos representantes de una fuerza nacional
y libres de las experiencias de alienación
sufridas por los "viejos trabajadores",
eran más capaces de llevar a cabo un verdadero
movimiento revolucionario. Los "viejos trabajadores",
en cambio, estaban limitados por sus vínculos
a orientaciones reformistas. Un buen comentario
sobre estas orientaciones puede ser encontrado
en Miguel Murmis y Juan Carlos Pontantiero: Estudios
sobre los orígenes del peronismo (Buenos
Aires, 1984). Pág. 63. Sobre este importante
libro, volveré más adelante. Un
ejemplo de esta interpretación es Alberto
Belloni: Peronismo y socialismo nacional (Bs.
As., 1962) y del mismo autor, Del anarquismo al
peronismo (Bs. As., 1960). También Ramos,
op. cit. Otra interpretación que también
utiliza el "modelo dual de la clase obrera",
aunque desde una perspectiva distinta, es la de
Samuel Baily, en su importante libro Labor, Nationalism
and Politics in Argentina (Rutgers University
Press,1967). Baily ve en el peronismo el triunfo
del nacionalismo criollo de la "nueva clase
obrera", al que opone el "nacionalismo
liberal" de los sectores más tradicionales
de la clase obrera vinculados al partido socialista.
Esta visión que ve en el peronismo la evidencia
de ciertas características tradicionales
de la cultura argentina es compartida, más
recientemente, por Robert Crassweller, en su libro
Perón and the Enigmas of Argentina (New
York, 1987).
Esta visión de Fascismo y del Nazismo como
movimientos de clase media baja ha sido modificada
por estudios recientes. Ver, por ejemplo: Richard
Hamilton: Who Voted for Hitler? (Princeton University
Press, 1982) o Thomas Childers: The Nazi Voter:
The Social Foundations of Fascism in Germany,
1919-1933 (University of North Carolina Press,
1983), entre otros. Sin embargo, ya en los '30,
Theodore Abel había sugerido, con su importante
estudio de autobiografías de miembros del
NSDAP, que el nazismo tenía una base social
más amplia de lo que normalmente se creía.
Theodore Abel: Why Hitler Came into Power? (New
York, 1938).
Pág. 251, subrayado en el original.
Vale la pena mencionar que el ensayo que trata
específicamente el tema del peronismo,
del cual extraje las citas del texto, había
sido escrito en 1956, apenas un año después
de la caída de Perón. El ensayo
sobre América Latina, como ya se dijo,
fue escrito en 1961. Esta diferencia de casi cinco
años puede llegar a explicar el cambio
de perspectiva de Germani.
Torcuato Di Tella: "Populism and Reform in
Latín America" en Claudio Véliz
(ed.): Obstacles to Change in Latín America
(Oxford University Press, 1965). Ver también
sus más recientes trabajos, Sociología
de los procesos políticos (Buenos Aires,
1985) y Latín American Politics. A Theoretical
Framework (Texas University Press, 1989).
El tema del populismo ha dado lugar a innumerables
libros y artículos que están fuera
del alcance de este ensayo. Una interesante discusión
de la literatura y su aplicación al caso
del peronismo puede encontrarse en Joel Horowitz:
"Industrialists and the Rise of Perón,
1943-1946: Some Implications for the Conceptualization
of Populism", The Americas, Vol. XLVII, N.
2, October 1990.
Aunque hubo importantes divisiones dentro del
sindicalismo peronista (las cuales a veces tenían
consecuencias muy violentas), todos los grupos
antagónicos se declaraban a sí mismos
representantes del "verdadero peronismo".
Ver Daniel James: Resistance and Integration:
Peronism and the Argentine Working Class, 1946-
1976 (Cambridge University Press, 1988).
Sería interesante estudiar hasta qué
punto la historiografía de la década
de los '60 contribuyó a la legitimación
de Perón. Durante esa década, el
llamado "revisionismo histórico"
(tendencia nacionalista surgida en los '30 que
resalta la figura de Rosas y los caudillos en
oposición a los próceres liberales
tradicionales) se convirtió es una especie
de "historia oficial alternativa", y
ciertamente se convirtió en la "historia
oficial" para el peronismo. Muchos de los
historiadores revisionistas eran de hecho peronistas.
La imagen de Perón (el patriarca defensor
de la nacionalidad exiliado) fue asociada fácilmente
a la de otro patriarca exiliado del siglo pasado:
Rosas. Que yo sepa, no hay todavía trabajos
encarados en esta dirección.
En parte producto de esta curiosidad, la cual
en la mayor parte de las veces estaba mezclada
con intereses polítiéos, fueron
las diversas entrevistas realizadas a Perón,
muchas de las cuales fueron luego publicadas como
libros. Tal es el caso de Peicovich, Esteban:
Hola Perón (Buenos Aires, 1965). Estas
obras están fuera del alcance de este ensayo.
Entre otros, Angel Perelman: Cómo hicimos
el 17 de octubre (Buenos Aires, 1961); Cipriano
Reyes: Yo hice el 17 de octubre (Buenos Aires,
1973); Luis Monsalvo: Testigo de la primera hora
del peronismo (Buenos Aires, 1974); Jorge Antonio:
?Yahora qué? (Buenos Aires, 1966); y anteriormente
el libro de Antonio Cafiero: Cinco años
después (Buenos Aires, 1961).
Carlos Fayt (comp.): La naturaleza del peronismo
(Buenos Aires, 1967). Otra aproximación
"objetiva" al peronismo publicada en
los '60 fue el libro de Pierre Lux-Wurm: Le peronisme
(París, 1965).
Pág. 13, subrayado mío (MP).
Félix Luna: El 45: Crónica de un
año decisivo (Buenos Aires, 1969) y numerosas
ediciones sucesivas.
Passim, pero esencialmente pág. 488 y siguientes.
Passim, y pág. 116.
Posteriormente, Luna escribió varios otros
libros sobre aspectos del peronismo. El último
es su obra en tres volúmenes Perón
y su tiempo, que lleva varias ediciones desde
que fue publicada en 1984. Aunque tal vez sea
menos interesante que El 45, este libro proporciona
una interesante visión sobre temas que
no han sido tratados previamente, tales como el
desarrollo del peronismo en el interior del país.
Sobre la importancia del cambio en el foco de
análisis de la sociedad ala política,
ver Juan Carlos Torre: "Interpretando (una
vez más) los orígenes del peronismo",
Desarrollo Económico. Revista de Ciencias
Sociales 28; 112 (enero-marzo 1989).
Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero: Estudios
sobre los orígenes del peronismo (Buenos
Aires, 1971).
Un ejemplo del debate puede verse en Manuel Mora
y Araujo e Ignacio Llorente (comps.): El voto
peronista. Ensayos de sociología electoral
argentina (Buenos Aires, 1980). Uno de los puntos
cruciales del debate es el rol de los "obreros
viejos" en el ascenso de Perón. Para
eso puede consultarse la tesis de Juan Carlos
Torre: "El rol del sindicalismo en los orígenes
del peronismo", Ecole des Hautes Etudes en
Sciences Sociales, París, 1982. También
su reciente artículo: "Interpretando
(una vez más) los orígenes del peronismo",
Desarrollo Económico. Revista de Ciencias
Sociales, Vol. 28, N. 112, enero-marzo de 1989.
Otro enfoque similar es el de la tesis pionera
de Walter Little: "Political Integration
in Peronist Argentina", Ph.D. Diss., University
of Cambridge, 1971, y el artículo de Eldon
Kenworthy: "The Function of the Little Known
Case in Theory Formation or What Peronism Wasn't",
Comparative Politics 6, 1973.
Pág. 71.
Pág. 73.
Algunas de las ideas expuestas por Murmis y Portantiero,
así como parte de la evidencia presentada
para sostener sus puntos de vista, serían
discutidos por otros autores más recientemente.
El tema de la participación de los pequeños
industriales en la coalición fue discutido
por Eldon Kenworthy en: "Did the'New Industrialists'
Play a Significant Role in the Formation of Peron's
Coalition, 1943- 1946?", en Alberto Ciria
(comp.): New Perspectives in Modern Argentina
(Latín American Studies Working Papers,
Indiana University, Bloomington, 1972). Un trabajo
que en cierta medida apoya la hipótesis
de Murmis y Portantiero es el artículo
de Judith Teichman: "Interest Conflict and
Entrepreneurial Support for Perón",
Latín American Research Review XVI, 1,
1981. Sobre las condiciones de los sindicatos
antes del ascenso de Perón al poder, ver
Ricardo Gaudio y Jorge Pilone: "El desarrollo
de la negociación colectiva durante la
etapa de modernización industrial en la
Argentina", en Juan Carlos Torre (comp.):
La formación del sindicalismo peronista
(Buenos Aires, 1988). A pesar de que ciertos puntos
de la hipótesis de Murmis y Portantiero
sobre los sindicatos han sido discutidos, la idea
central de la participación de los "viejos
sindicalistas" en los orígenes del
peronismo ha permanecido intacta. Ver, por ejemplo,
Hugo del Campo: Sindicalismo y peronismo: los
comienzos de un vinculo perdurable (Buenos Aires,
1983), y Torre, Juan Carlos: op. cit. (tesis de
doctorado). Lamentablemente, el libro de Torre
basado en su tesis fue publicado demasiado tarde
para ser incorporado a este ensayo.
Entre otros, David Tamarin: The Argentine Labor
Movement,1930-1945: A Study in the Origins of
Peronism (Albuquerque, 1985); Hiroshi Matsushita:
El movimiento obrero argentino, 1930-1943. Sus
proyecciones en los orígenes del peronismo
(Buenos Aires, 1983); Joel Horowitz: Argentine
Unions. The State and the Rise of Perón,
1930-1945 (Institute of International Studies,
Berkeley, CA, 1990); Falcoff, Mark y Ronald Dolkart
(comps.): Prologue to Perón: Argentina
in Depression and War (Berkeley, 1975). Los trabajos
de Horowitz y Tamarin están basados en
tesis doctorales completadas en los '70.
Me refiero concretamente a la controversia sobre
el Sonderweg. Ver, por ejemplo, Geoff Eley: From
Un fication to Nazism. Reinterpreting the German
Past (Boston, 1986). Introducción.
Carlos H. Waisman: Reversal of Development in
Argentina. Postwar Counterrevolutionary Policies
and Their Structural Consequences (Princeton University
Press, 1987).
Esta visión del peronismo como el comienzo
(y la causa) de la declinación argentina
no es nueva. Ver, por ejemplo, Carlos Díaz
Alejandro: Fssays on the Economic History of the
Argentine Republic (New Haven, 1970). Una interpretación
que también pone al gobierno de Perón
como el comienzo de la declinación argentina,
aunque en este caso por culpa del boicot internacional
orquestado por los Estados Unidos, se encuentra
en el libro de Carlos Escudé: Gran Bretaña,
Estados Unidos y la declinación argentina,
1942-1949 (Buenos Aires, 1983).
Manuel Mora y Araujo e Ignacio Llorente (comps.):
El voto peronista. Ensayos de sociología
electoral argentina (Buenos Aires, 1980).
Entre los artículos que tratan de la polémica
sobre los orígenes del peronismo, son particularmente
sugerentes el de Gino Germani: "El surgimiento
del peronismo: el rol de los obreros y los migrantes
internos", y la lúcida refutación
al mismo hecha por Tulio Halperin Donghi: "Algunas
observaciones sobre Germani, el surgimiento del
peronismo y los migrantes internos".
Aparte de los artículos incluidos en El
voto peronista, ver Schoultz, Lars: The Populist
Challenge: Argentíne Electoral Behavior
in the Postwar Era (Chapel Hill,1983); Kenworthy:
"The Function oí Little Known Case...",
art. cit.
Ernesto Laclau: "Towards a Theory of Populism",
en Ernesto Laclau: Politics and Ideology in Marxist
Theory. Capitalism - Fascism - Populism (London,
1977).
Pág. 101, subrayado en el original.
Pág. 172, subrayado en el original.
Pág. 175.
Pág. 188.
Pág. 189.
Ver, por ejemplo, Emilio de Ipola: Ideología
y discurso populista (México, 1982). En
particular, el capitulo 3: "Populismo e ideología
I" (a propósito de E. Laclau: Política
e ideología en la teoría marxista),
discute las hipótesis de Laclau.
Trabajos recientes tienden a mostrar que el liberalismo
fue en realidad un componente importante en el
discurso e ideología peronistas. Como ejemplos
de estos trabajos, menciono: Colín Wilson:
"Between Rosas and Sarmiento: Notes on Nationafsm
in Peronist Thought", The Americas, 1983.
Tomás Eloy Martínez, en su muy bien
documentada Novela de Perón (Bs. As., 1985),
sugiere que Perón se sentía a sí
mismo como un heredero de la tradición
liberal argentina. Este punto ha sido resaltado
por Tulio Halperin en su reciente articulo: "Argentinas
Unmastered Past", Latin American Research
Review XXIII; 2, 1988. Otra perspectiva sobre
la formación de la ideología peronista,
enfatizando su componente de nacionalismo, puede
ser encontrado en la segunda parte del libro de
Christian Buchrucker: Nacionalismo y peronismo.
Argentina en la crisis ideológica mundial
(1927-1955) (Buenos Aires, 1987).
Robert Potash: The Army and Politics in Argentina,
2 Vols. (Stanford University Press; 1969- 1980).
Alain Rouquie: Pouvoir militaire et societé
politique en la Republique Argentine (Parós,
1978). Más recientemente, el Prof. Potash
publicó una serie de documentos sobre el
grupo militar GOU, hasta entonces inaccesibles:
Robert Potash: Perón y el GOU. Los documentos
de una logia secreta (Buenos Aires, 1984).
Baily Samuel: Op. cit.
Entre los trabajos escritos por autores extranjeros:
Louise Doyon: "La organización del
movimiento sindical peronista 1946-1955",
Desarrollo Económico. Revista de Ciencias
Sociales, V. 24, N. 94, julio-septiembre 1984;
ibíd.: "Conflictos obreros durante
el régimen peronista", Desarrollo
Económico..., N. 67, oct.-dic. 1977; ibid.:
"El crecimiento sindical bajo el peronismo",
Desarrollo Económico..., N. 57, abril junio
1975. Ver, también, Walter Little: "La
organización obrera y el estado peronista,
1943-1955", Desarrollo Económico...,
N. 75, oct.-dic. 1979. Joel Horowitz: "The
Impact of Pre-1943 Labor Union Traditions on Peronism",
Journal of Latin American Studies 15, 1983, y
su libro ya citado: Argentine Unions, the State,
and ?he Rise of Perón (Berkeley, 1990).
Lamentablemente, la importante tesis doctoral
de Doyon: "Organized Labour And Perón
(1943-1955). A Study of the Conflictual Dynamics
of the Peronist Movement in Power", Ph.D.
Diss., University of Toronto, 1978, permanece
inédita. Entre los escritos por argentinos:
Hugo del Campo: Gp. cit., Juan Carlos Torre: tesis
doctoral, op. cit. Como ya dije más arriba,
lamentablemente el reciente Ebro de Torre fue
publicado demasiado tarde para ser incluido en
este ensayo.
Enrique Pavón Pereyra: Perón: preparación
de una vida para el mando (Buenos Aires, 1953).
Joseph Page: Perón: a Biography (Random
House, 1983).
Entre otras, Fermín Chávez: Perón
y el peronismo en la historia contemporánea,
2 Vols. (Buenos Aires 1975-1985); Crassweller:
Gp. cit, Robert Alexander: Juan Domingo Perón,
a History, (Boulder, CO, 1979). Ver también,
Torcuato Luca de Tena; Luis Calvo y Esteban Peicovich:
Yo, Juan Domingo Perón. Relato autobiográfico
(Barcelona, 1976).
Sontag: Eva Perón: Books, Articles and
other Sources of Study: An Annotated Bibliography
(University of Wisconsin, Madison, 1983).
Otelo Borroni y Roberto Vacca: La vida de Eva
Perón (Buenos Aires, 1971). Se trata aparentemente
del primer volumen de una obra originalmente pensada
en dos volúmenes. Hasta donde yo sé,
el segundo volumen nunca fue publicado.
Marysa Navarro and Nicholas Fraser: Eva Perón
(New York, 1980). Marysa Navarro: Evita (Buenos
Aires, 1981). Ambos contienen información
similar, como es de esperarse dada la cercanía
de sus respectivas fechas de publicación.
De la misma autora, ver también: "Evita
and the Crisis of 17 October 1945. A Case Study
of Peronist and Anti-Peronist Mythology",
Journal of Latin American Studies 12, 1980, y,
también, su "Evita, el peronismo y
el feminismo", en José Enrique Miguens
y Frederick Turner (comps.): Racionalidad del
peronismo. Perspectivas internas y externas que
replantean un debate inconcluso (Buenos Aires,
1988).
Julie Taylor: Eva Perón: The Myths of a
Woman (Chicago University Press, 1979).
Peter Waldman: El peronismo (1943-1955) (Buenos
Aires, 1981). Primera edición en alemán
de 1974.
Sin embargo, debe resaltarse que el trabajo de
Waldman presenta un interesante análisis
de importantes aspectos del régimen peronista.
De particular interés es su interpretación
del papel que la movilización popular desempeñaba
en la ideología y política de Perón.
Waldman: Op. cit. Pág. 84 y ss.
La recuperación de las actas de la CGT
del 16 de octubre de 1945 le permitió a
Juan Carlos Torre escribir su ya clásico
artículo: "La CGT y el 17 de octubre
de 1945", Todo es historia, 105, 1976, en
el cual muestra el papel desempeñado por
la central obrera en los hechos del 17 de octubre.
Un caso claro es el del área de la educación.
Las memorias ministeriales dejaron de publicarse,
al igual que los reportes estadísticos
y otras fuentes.
El tema del conflicto entre el estado peronista
y la iglesia fue objeto de estudio por parte de
investigadores y periodistas. Entre otros, ver:
Hugo Gámbini: El peronismo y la iglesia
(Buenos Aires, 1971) y la lamentablemente todavía
inédita tesis doctoral de Noreen Stack:
"Avoiding the Greater Evil: The Response
of the Catholic Church to Juan Perón, 1943-1955",
Ph.D. Diss., Rutgers University, 1976. Sobre el
tema especifico de la educación religiosa,
ver Virginia Leonard: Politicians, Pupils and
Priesis: Argentine Education since 1943 (New York,
1989).
Baily: Op. cit.; Louise Doyon: "arts. cit."
y tesis citada; Walter Little: "La organización
obrera y el estado peronista 1943-1955",
Desarrollo Económico. Revista de Ciencias
Sociales, N. 75, dic. 1979.
Peter Ross: "Policy Formation and Implementation
of Social Welfare in Peronist Argentina, 1943-1955",
Ph.D. Diss., University of New South Wales, Sydney,
1988. Ross muestra como el plan original de Perón
era establecer un sistema de seguro social universal,
similar al Plan Beveridge de Inglaterra, en sustitución
de las "cajas de jubilación"
individuales de cada sindicato. Los sindicatos,
sin embargo, se opusieron y conservaron las cajas
de jubilación.
Gino Germani: Estructura social de la Argentina
(Buenos Aires, 1955). Pág. 169.
Agradezco al Lic. Lischinsky, de la Universidad
de Buenos Aires, el que me haya llamado la atención
sobre este importante punto, que él en
parte había desarrollado en su trabajo
"La afiliación al sistema previsional
(1944-1955). Logros y dificultades en su expansión"
(Inédito). L. Doyon, por su parte, muestra
que aun en el momento de apogeo del régimen,
la tasa de afiliación a los sindicatos
estaba lejos de ser total. Doyon: "El crecimiento
sindical...?, art. cit.
Trabajos serios sobre la Fundación Eva
Perón aún están por hacerse.
Marysa Navarro, en su biografía de Eva,
Evita. ..op. cit., y otros autores que han escrito
sobre Eva hacen referencias a la Fundación,
pero aún queda mucho por hacerse. Sin embargo,
esto no es tarea fácil, ya que casi toda
la documentación de la misma parece haberse
desvanecido. Pero hay todavía vías
"indirectas" de acercarse al tema, que
pueden resultar provechosas. Existe alguna documentación
conservada en archivos privados, pero también
se puede estudiar el tema a través de la
prensa escrita, memorias del ministerio de obras
públicas, etc.
Para esta linea de argumentación, ver Matsushita
Hiroshi: Op. cit, Gaudio y Pilone: "art.
cit." Para una argumentación que enfatiza
la ruptura, puede verse Horowitz, Joel: Op. cit.
Aplico al caso concreto de la política
un concepto que Geertz utiliza de manera general
en su análisis sobre la cultura. Ver C.
Geertz: "Thick Description: Toward an Interpretative
Theory of Culture", en Geertz: The Interpretation
of Cultures (New York, 1973). Pág. 14.
Desde la perspectiva del análisis del discurso,
puede verse Elíseo Verán y Silvia
Sigal: Perón o muerte: los fundamentos
discursivos del fenómeno peronista (Buenos
Aires, 1986); y Emilio de Ipola: Ideología
y discurso populista (México, 1982). Para
una aproximación más psicológica
que enfatiza la continuidad en las ideas de Perón,
León Rozitchner: Perón entre el
tiempo y la sangre (Buenos Aires, 1986). Uno de
los argumentos de Rozitchner es que la izquierda
peronista hizo una lectura ingenua de las ideas
de Perón respecto del lugar que éste
les asignaba en su proyecto político. Por
otro lado, estas ideas se originaban en parte
en una lectura perversa que Perón había
hecho de Clawtsewitz. Sobre el origen de las ideología
de Perón (refiriéndose al primer
gobierno), ver Christian Buchrucker: Gp. cit.
Una perspectiva y lúcida interpretación
del pasado argentino reciente puede encontrarse
en Tulio Halperin: "Argentinas Unmastered
Past", Latín American Research Review
XXIII; 2 (1988).
Pierre Bourdieu: Distinction: A Social Critique
of the Judgement of Taste (Harvard University
Press, 1984). Pág. 479 habla de la "Classification
Struggle": "Lo que sentí en juego
en las luchas sobre el significado del mundo social
es el poder sobre los esquemas y sistemas clasificatorios
que son la base de la representación de
los grupos y por lo tanto de su movilización
y desmovilización...".
Perón mismo diría, durante su exilio
en Madrid: "Nosotros revertimos las cosas.
Lo de arriba lo pusimos más abajo, y lo
de abajo más arriba. Eso naturalmente produjo
muchos resentimientos..." Américo
Barrios: Con Perón en el exilio. Lo que
nadie sabía (Buenos Aires, 1964). Pág.
141.
Jeanne Kirkpatrick: Leader and Vanguard in Mass
Society: A Study of Peronism in Argentina (MIT
Press, Cambridge, MA, 1971). Bourdieu muestra
claramente los problemas y limitaciones inherentes
al método de análisis político
a través de encuestas. Ver The Distinction...
op. cit., passim.
Susana Bianchi y Norma Sanchis: El partido peronista
femenino (Buenos Aires, 1988). Este libro provee
datos y percepciones valiosas sobre el partido
peronista femenino y la Fundación Eva Perón,
pero fundamentalmente sobre la mentalidad de las
mujeres que participaron en ambos. Daniel James:
Resistance and Integration. Peronism and the Argentine
Working Class, 1944-1976 (Cambridge University
Press, 1988), también hace extenso uso
de fuentes orales, entre otras.
Sigal y Verán: Gp. cit. ; De Ipola: Gp.
cit. Alberto Ciria, en su Política y cultura
popular: la Argentina peronista 1946-1955 (Buenos
Aires, 1983), trata algunos de estos temas, aunque
de manera muy general. Sin embargo, este libro
es un importante llamado de atención sobre
la importancia de estos puntos.
Un tema que ha recibido alguna atencón
es el del impacto del peronismo en la literatura
argentina. Ernesto Goldar se ocupó del
tema, aunque desde un punto de vista más
bien partidista: El peronismo en la literatura
argentina (Buenos Aires, 1971). Lo mismo puede
decirse de la obra colectiva de Norman Briski
et al.: La cultura popular del peronismo (Buenos
Aires, 1973). Desde una perspectiva más
"académica", puede verse: Stabb,
Martín: "Argentine Letters and the
Peronato", Journal of Inter-American Studies
and World Affairs 13, 1971, y Pedro Orgambide:
"Peronismo y antiperonismo en la literatura
argentina", Cambio (México) octubre
1978 - marzo 1979. Más recientemente, Andrés
Avellaneda publicó un provocativo libro,
que es de esperar que inspire nuevas investigaciones
sobre el tema. Andrés Avellaneda: El habla
de una ideología. Modos de réplica
literaria en la Argentina contemporánea
(Buenos Aires, 1983).
Torre se refería en particular al problema
del apoyo de los industriales a Perón.
Sin embargo, como mencioné más arriba,
hay algunas investigaciones sobre el tema: Kenworthy:
"art. cit."; Teichman: "art. cit.";
entre otros. Se 'puede mencionar también
la falta de trabajos sobre las políticas
económicas de Perón. Aún
hay controversia sobre hechos básicos,
como está mostrado en los trabajos recientes.
Un ejemplo de esto puede encontrarse en los capítulos
pertinentes del libro de Guido Di Tella y R. Dornbush
(comps.): The Political Economy of Argentina,
1946-1983 (University of Pittsburgh Press, 1989).
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