|
Fuera de Programa
La Indulgencia
La Indulgencia es un concepto de la Teología
católica, estrechamente ligado a los conceptos
de pecado, penitencia, remisión y de purgatorio.
En su formulación actual consiste en la
doctrina según la cual ciertas consecuencias
del pecado (la pena temporal del mismo), pueden
ser objeto de una remisión o "indulgencia"
(del latín indulgentia: bondad, benevolencia,
gracia, remisión, favor) concedida por
determinados representantes de la Iglesia y bajo
ciertas condiciones. Esta institución remonta
al cristianismo antiguo y tanto su práctica
como formulación han evolucionado en el
curso del tiempo. La doctrina protestante no la
acepta por considerar que carece de fundamento
bíblico. Por tal razón, a partir
de la reforma fue objeto de desarrollos sólo
en el ámbito de la Iglesia Católica.
En la doctrina católica, la indulgencia,
a diferencia de la penitencia o reconciliación,
no perdona el pecado en sí mismo, sino
que exime de las penas de carácter temporal
que de otro modo los fieles deberían purgar,
sea durante su vida terrenal, sea luego de la
muerte en el purgatorio. La indulgencia no pertenece
a la categoría de "sacramento",
como es el caso de la penitencia. Puede ser concedida
por el Papa, los obispos y cardenales, a quienes,
por ejemplo, recen determinada oración,
visiten determinado santuario, utilicen ciertos
objetos de culto, realicen ciertos peregrinajes,
o cumplan con otros rituales.
Bien que tratándose de un concepto teológico
relativamente secundario, las indulgencias jugaron
en su momento un rol central en la historia del
cristianismo. En efecto, en el siglo XVI, los
abusos y el tráfico al que dieron lugar
fueron el motivo principal que llevaron a Martín
Lutero a enfrentarse con la Iglesia Católica
constituyendo así el detonante de la reforma
protestante.
Reforma Protestante
Durante el siglo XVI, varios religiosos, pensadores
y políticos intentaron provocar un cambio
profundo y generalizado en los usos y costumbres
de la Iglesia cristiana en la Europa Occidental,
especialmente con respecto a las pretensiones
papales de dominio sobre toda la cristiandad.
Más específicamente, rechazaron
con determinación la validez de la venta
de indulgencias propiciada por el Papa romano,
a través de la cual la Iglesia de Roma
"vendía" la salvación
al mejor postor. A este movimiento religioso se
le llamará posteriormente Reforma Protestante,
por ser un intento de reformar la Iglesia buscando
la revitalización del cristianismo primitivo
y que fue apoyado políticamente por un
importante grupo de príncipes y monarcas
que "protestaron" contra una decisión
de su emperador. Este movimiento hundía
sus raíces en elementos de la tradición
católica medieval, como el movimiento de
la Devoción moderna en Alemania y los Países
Bajos, que era una piedad laica antieclesiástica
y centrada en Cristo. Además, la segunda
generación del humanismo la siguió
en gran medida. Comenzó con la predicación
del sacerdote agustino Martín Lutero, que
revisó las doctrinas medievales según
el criterio de su conformidad a las Sagradas Escrituras.
En particular, rechazó el complejo sistema
sacramental de la Iglesia medieval, que permitía
y justificaba exageraciones como la "venta
de indulgencias", según Lutero, un
verdadero secuestro del Evangelio, el cual debía
ser predicado libremente, y no vendido.
La Reforma Protestante dependió del apoyo
de algunas autoridades civiles para poder reformar
iglesias de ámbito estatal (posteriormente
iglesias nacionales). Los grandes exponentes de
la reforma fueron Martín Lutero y Juan
Calvino.
Inicios de la Reforma Protestante
En el siglo XVI se produjo una gran crisis en
la Iglesia cristiana de la Europa Occidental por
los numerosos problemas de corrupción eclesiástica
y falta de piedad cristiana. La gota que derramó
el vaso fue la venta de indulgencias para financiar
la construcción de la Basílica de
San Pedro en Roma, que provocó finalmente
que la cristiandad occidental se dividiese prácticamente
en dos mitades, una liderada por la Iglesia Católica
Romana, que tras el Concilio de Trento se reivindicó
a sí misma como la única heredera
válida de la cristiandad occidental expulsando
cualquier disidencia y sujetándose por
completo al dominio del Papa romano y otra mitad
que fundó varias iglesias propias, generalmente
de carácter nacional para, en su mayoría,
rechazar la herencia cristiana medieval y buscar
la restauración de un cristianismo primitivo
idealizado. Esto dio lugar a que Europa quedara
dividida entre una serie de países que
reconocían al Papa de Roma, como supremo
y único jefe de la Iglesia, y los países
que rechazaban las pretensiones de Roma y que
recibieron el nombre de protestantes. Dicha división
fomentó toda clase de odios y de guerras
religiosas en Europa.
La Reforma protestante se inició en Alemania
y se explica en gran parte por las condiciones
económicas y sociales que tenía
el Sacro Imperio Romano Germánico. Numerosas
ciudades eran muy ricas gracias al comercio,ademas
los burgueses eran partidarios del humanismo y
de reformar la corrupta Iglesia. Pero el grupo
más importante en Alemania era la alta
nobleza; los grandes nobles eran casi independientes
y señores de numerosas tierras y vasallos
campesinos, siempre estaban conspirando contra
la autoridad del emperador, que apenas tenía
poder sobre ellos. Pero junto a la alta nobleza
existía una pequeña nobleza formada
por los nobles más pobres y los segundones
de las grandes casas nobiliarias. A principios
del siglo XVI, esta pequeña nobleza estaba
completamente arruinada y para recuperar sus ingresos,
los pequeños nobles buscaban una oportunidad
para apoderarse de los bienes y las improductivas
tierras de la Iglesia. La pequeña nobleza
aprovechó las ideas de los humanistas,
que criticaban las excesivas riquezas, pompas
y boatos de la Iglesia, para proclamar que el
clero no tenía necesidad de propiedades
e intentar quedarse con sus cuantiosas riquezas.
Por esta razón, la pequeña nobleza
será la primera en apoyar y aprovechar
las convulsiones reformadoras.
El fundador de la Reforma protestante fue el
monje agustino alemán Martín Lutero,
quien era un hombre profundamente religioso preocupado
por la salvación de su alma y, por este
motivo, ingresa en 1507 en la orden religiosa
de los agustinos buscando la paz espiritual.
En el convento, Lutero prosiguió sus estudios
y se convirtió en un experto en la Biblia
y en los autores cristianos medievales; llegó
a ser un doctor universitario y se le contrató
para dar clases en la nueva universidad de Wittenberg,
que entonces era la capital del ducado de Sajonia.
A partir de la revitalización que vivió
el Sacro Imperio Romano Germánico desde
que Otón I el Grande se convirtiera en
emperador en el 962, los papas y emperadores se
vieron involucrados en una continua contienda
por la supremacía en los asuntos temporales
y terrenales. Este conflicto concluyó,
a grandes rasgos, con la victoria del Papado,
pero creó profundos antagonismos entre
Roma y el Imperio, que aumentaron durante los
siglos XIV y XV. La animosidad provocada por los
impuestos papales y por la sumisión a los
delegados pontificios se extendió a otras
zonas de Europa. En Inglaterra, el principio del
movimiento para lograr una independencia absoluta
de la jurisdicción papal empezó
con la promulgación de los estatutos de
Mortmain (1279), Provisors (1351) y Praemunire
(1393), que redujeron, en gran medida, el poder
de la Iglesia en el control del gobierno civil
sobre las tierras, en el nombramiento de cargos
eclesiásticos y en el ejercicio de la autoridad
judicial.
Las indulgencias
En este tiempo estalló un gran escándalo
en Alemania a causa de la cuestión de las
indulgencias, pues la iglesia vendía indulgencias,
por medio de las cuales se perdonaban los castigos
producidos por los pecados. Muchos consideraron
esta práctica como un abuso escandaloso
y la culminación de una serie de prácticas
anticristianas fomentadas por el clero, pero será
Lutero el primero que expondrá públicamente
su opinión contraria a la venta de indulgencias
y a toda la doctrina que la sustentaba.
Para Lutero, la venta de indulgencias era una
estafa y un engaño a los creyentes con
respecto a la salvación de sus almas. En
1517, Lutero clavó en la puerta de la iglesia
de Wittenberg sus 95 tesis, en las que atacaba
la venta de indulgencias y esbozaba lo que sería
su doctrina sobre la salvación por la fe.
Este documento es conocido como Las 95 tesis de
Wittenberg y se consideró el comienzo de
la Reforma protestante.
Las 95 tesis se difundieron rápidamente
por toda Alemania gracias a la imprenta, y Lutero
se convirtió en un héroe para todos
los que deseaban una reforma de la iglesia. En
algunos lugares hasta se iniciaron asaltos a edificios
y propiedades de la iglesia. Por sus 95 tesis,
Lutero se había convertido en el símbolo
de la rebelión de Alemania contra lo que
ellos consideraban prepotencia de la iglesia de
Roma. Lutero arriesgaba además su vida,
ya que podía ser declarado hereje por la
jerarquía eclesiástica y ser condenado
a la hoguera.
La Reforma luterana
Al principio, la Iglesia de Roma no dio demasiada
importancia a las ideas de Lutero, ni a sus ataques
contra la doctrina de salvación por las
obras, pero muy pronto tuvo que reaccionar ante
las noticias que llegaban de Alemania, de que
gran parte de la gente estaba desafiando el dominio
del clero romano.
Lutero continuó atacando la venta de indulgencias
y la doctrina que sustentaba tal práctica
mediante escritos que la imprenta difundía
por toda Alemania. Lutero hacía un llamamiento
a la nobleza alemana para que negase obediencia
al Papa romano y apoyase una reforma de la iglesia
alemana; afirmaba también, de acuerdo a
sus estudios de la Biblia, que todos los cristianos
eran sacerdotes sin necesidad de ninguna ordenación
especial y negaba todas las pretensiones de autoridad
suprema del Papa sobre la iglesia universal. Lutero
criticaba asi mismo los numerosos sacramentos
que la tradición de la iglesia romana había
ido creando e imponiendo en la cristiandad, reduciéndolos
a solo dos, que el consideraba bíblicamente
fundamentados y afirmaba también que los
poderes civiles debían tener plena autoridad
política sobre la iglesia. Esto iba más
allá de la doctrina de la salvación
por la fe y suponía una auténtica
amenaza para las pretensiones de la iglesia romana.
Finalmente, el Papa declaró a Lutero un
hereje y lo excomulgó, es decir, lo dejó
separado de la comunidad de la Iglesia universal
(iglesia de la cual el Papa postulaba ser líder
supremo), por lo que podía ser quemado
en la hoguera.
En 1521, el recién elegido emperador Carlos
V convocó una Dieta (asamblea de todas
las autoridades del imperio) en la ciudad de Worms
e invitó a Lutero a que asistiera a la
Dieta para explicar su postura.
Muchos advirtieron a Lutero que se trataría
de una trampa, pero Lutero estaba decidido a acudir
pese a todos los peligros. La Dieta se celebró
y Lutero expuso su doctrina ante el mismo Carlos
V, pero este no quedó convencido por el
fraile y, en cambio, hizo una declaración
de lealtad y fidelidad a los principios de la
iglesia romana. A partir de entonces, la dinastía
de los Habsburgo se convertirá en la primera
defensora de la iglesia romana contra los protestantes.
Como los Habsburgo eran también reyes de
España, la defensa del catolicismo se convertiría
en una de las bases de la identidad española,
durante siglos.
La Dieta terminó y Lutero se dispuso a
regresar a Wittenberg, pero en el camino de vuelta,
fue secuestrado por agentes de Federico III de
Sajonia, que quería protegerle y que lo
escondió con nombre falso en el castillo
de Wartburg.
El duque quería salvar a Lutero de posibles
maniobras de la iglesia romana, por lo que Lutero
tuvo que quedarse en el castillo y aprovechó
ese tiempo para realizar la primera traducción
al alemán de la Biblia. Mientras Lutero
estaba escondido, sus partidarios empezaron a
interpretar sus doctrinas, en un sentido que Lutero
no había previsto.
Varios seguidores de Lutero (pronto serían
rechazados por el propio Lutero y denominados
"reformadores radicales") comenzaron
a decir que se debían destruir todas las
pinturas, estatuas e imágenes religiosas
de las iglesias, que los sacerdotes tenían
el deber de casarse, y no sólo afirmaban
que la iglesia no debía tener propiedades,
sino, según sus interpretaciones de la
Biblia, que todos los cristianos debían
tener las mismas propiedades y que, por lo tanto,
se debía abolir la propiedad privada y
repartir todos los bienes entre los integrantes
de la comunidad cristiana. En su mayoría
estos reformadores radicalizados eran campesinos
pobres y miserables, explotados tanto por los
señores como por la iglesia terrateniente.
La alta nobleza reunió un gran ejército
que derrotó brutalmente a estos campesinos
sublevados en una sola batalla. La represión
fue durísima y miles de campesinos fueron
ejecutados con extrema crueldad; entre los ejecutados
se encontraba el dirigente más importante
de esta reforma radical, Thomas Müntzer.
Lutero apoyó desde un primer momento a
la nobleza, ya que pensaba que su autoridad era
legítima y que su apoyo era indispensable
para el triunfo de la reforma de la Iglesia. Durante
estos años, Carlos V no pudo intervenir
en Alemania, pues prosiguió sus guerras
contra Francia y sus campañas contra los
turcos, pero en 1529 consiguió un periodo
de paz con Francia que le permitió ocuparse
de la situación religiosa en Alemania.
En 1529, Carlos V convoca una Dieta en la ciudad
de Spira y en ella intenta convencer a los nobles
que se han convertido al luteranismo, para que
se sometan a la autoridad hegemónica del
Papa, pero los príncipes y señores
luteranos se niegan y protestan en la convocatoria
de la Dieta, y a causa de esta protesta los católicos
comenzarán a burlarse de ellos llamándolos
con el nombre de Protestantes.
En 1530, Carlos V convocó otra Dieta en
la ciudad de Augsburgo y en ella intentó
conseguir que los luteranos y los católicos
se pusieran de acuerdo para aceptar una doctrina
cristiana común que superase la división
religiosa. Lutero fue invitado de nuevo a asistir,
pero se negó y envió en su lugar
a su discípulo Philipp Melanchthon. Los
esfuerzos de Carlos V en la Dieta fueron inútiles,
Melanchthon se negó a cualquier acuerdo
y en su lugar los protestantes redactaron la llamada
Confesión de Augsburgo, en la que exponían
sistemáticamente todos los principios de
su doctrina. Los partidarios del Papa seguirían
pronto su ejemplo, redactando también su
compendio doctrinal, de modo que la Cristiandad
occidental se había dividido irremediablemente.
Lutero muere en 1546 mientras Carlos V preparaba
en Alemania una campaña contra la liga
de Esmalcalda, defensora del protestantismo.
Carlos V presentó su campaña no
como una guerra contra los protestantes, sino
como un castigo contra los nobles que se habían
rebelado contra su emperador; en su ejército
había sobre todo tropas españolas,
pero también nobles protestantes que no
se habían unido a la liga y que permanecían
fieles a Carlos V. El ejército de Carlos
V derrotó a la liga de Esmalcalda en 1547
en la gran batalla de Mühlberg. Parecía
que el triunfo de Carlos V era total y toda Sajonia
fue ocupada por las tropas del emperador.
Carlos V se proponía ahora encontrar una
solución a la división religiosa
de Alemania, pero su triunfo había asustado
a todos los nobles de Alemania, tanto a los católicos
como a los protestantes, que temían que
el emperador se volviera demasiado poderoso. Todos
estos nobles van a formar posteriormente en secreto
una alianza contra Carlos V anulando las ventajas
conseguidas por la victoria de Mühlberg.
En un momento en que Carlos V se encontraba en
Alemania sin tropas españolas, los nobles
alemanes se rebelan contra él y el emperador
tuvo que escapar hacia Italia, mientras su poder
y autoridad se derrumbaban en Alemania.
Carlos V se vio obligado a aceptar las condiciones
de los nobles rebeldes y en 1555 firmó
la paz de Augsburgo. Según esa paz, cada
príncipe alemán podía profesar
la religión que quisiera sin que el emperador
lo pudiese impedir (eius regio cuius religio),
sin embargo, todos los vasallos de un noble tenían
que tener la misma religión. Finalizaba
así el sueño de Carlos V de mantener
la unidad religiosa en sus dominios.
La Contrarreforma Católica
Durante casi 20 años, la Iglesia de Roma
había visto cómo gran parte de los
católicos se peleaban entre ellos en Europa
y sus obispos, dejaban de reconocer al Papa como
Primus inter pares o como máxima autoridad
de la Iglesia, y se separaban de Roma incluso
algunos cardenales, en consecuencia, hubo muchos
partidarios de Roma que requerían una reacción
de su Iglesia, que mejorase sus costumbres y eliminara
los abusos y corrupciones que habían alimentado
la Reforma. A esta reacción de la Iglesia
de Roma contra el Protestantismo se le conoce
generalmente con el nombre de Contrarreforma (aunque
escritores católicos prefieren el término
"Reforma católica").
Aunque muchos creían que era necesario
reformarse, no sabían el modo de hacerlo.
Los Papas no querían renunciar a sus pretensiones
de poder sobre la Iglesia y la Reforma suponía
la pérdida de numerosos privilegios de
los obispos. Pronto, se llegó a la idea
de que la mejor solución era convocar a
un Concilio donde se pudiesen discutir las posibles
reformas. Carlos V presionaba también a
los Papas para que se convocase ese concilio con
la esperanza de que la Iglesia católica
volviese a existir unificada, pero los Papas desconfiaban
de las pretensiones políticas de Carlos
V en Italia (competencia directa y abierta a las
propias) y no convocaron este concilio sino hasta
1545, reunión que será conocida
como Concilio de Trento.
Las sesiones del concilio van a durar casi 17
años, ya que fueron interrumpidas muchas
veces, varios Papas se sucedieron en Roma y cuando
el concilio finalizó, en 1562, ya había
muerto Carlos V.
El Concilio de Trento se desarrolló sin
la participación de los católicos
adherentes al emergente Protestantismo (aunque
fue Lutero quien primero propuso la necesidad
de un Concilio, en 1518), en muchos casos ellos
mismos se negaron a participar, pero en otros
fueron también excluídos de manera
sistemática, así entonces, la Iglesia
de Roma pudo establecer sin contrapeso, una serie
de medidas que reformaron el catolicismo para
hacerlo inequivocamente romano, creando así
una nueva iglesia, libre de las "corrupciones"
anteriores: se cuidó la formación
de los obispos, se establecieron medidas de disciplina
para los sacerdotes y se crearon seminarios para
que los nuevos sacerdotes tuvieran una preparación
religiosa adecuada para poder enseñar una
fe católica y romana.
Se reafirmaron todos los puntos de la doctrina
de Roma frente a las católicas no romanas
(especialmente las recogidas por el Protestantismo):
Rechazo a la idea de la Biblia como fuente única
de doctrina (son de igual importancia la Sagrada
Tradición Apostólica y el Magisterio
de la Iglesia que junto con la Biblia hacen parte
del único depósito de la fé).
La salvación no es un don gratuíto
de Dios que se obtiene por fe sino un premio a
la fe ejercida junto a las buenas obras (Decreto
de la Justificación).
La Eucaristía se definió dogmáticamente
como un auténtico sacrificio expiatorio
en el que el pan y el vino se transformaban en
la carne y sangre auténticas de Cristo.
La veneración a las imágenes iconográficas
y a las Reliquias, muchas de ellas vinculadas
al culto romano de María (madre de Jesús)
como vírgen y a los Santos fueron confirmadas
como práctica cristiana, junto a la existencia
del Purgatorio. Esto tendría una enorme
importancia en el desarrollo del arte en las iglesias
católicas europeas, el llamado arte barroco
será las expresión artística
de la Contrarreforma, con gran abundancia de imágenes
para atraer al hombre común a la fe católica
romana.
Se sentaron las bases para establecer la llamada
Misa tridentina fundamental en el desarrollo identitario
del catolicismo romano, con su característica
misa en latín y generalmente de cara al
altar, todo lo contrario del culto protestante,
en lenguas vernáculas y de cara al pueblo.
La Contrarreforma alimentó un renacer en
la Iglesia Católica Romana, impulso que
se manifestó en la creación de nuevas
órdenes religiosas, como la Orden de los
carmelitas descalzos, fundada en España
por Santa Teresa de Jesús y San Juan de
la Cruz, los dos grandes escritores místicos
de la península.
Pero la orden religiosa que más ayuda
prestó a la Contrarreforma fue la Compañía
de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola,
de la que se distinguieron varios teólogos
participantes en el concilio de Trento.
La Reforma Protestante en Inglaterra
Comenzó con la difusión en la isla
de los primeros escritos de Martín Lutero,
Ulrico Zwinglio y otros reformadores continentales.
Además, la tradición de John Wyclif,
reformador medieval, probablemente aún
ejercía influjo en ciertos sectores de
la Iglesia de Inglaterra.
Enrique VIII ascendió al trono de Inglaterra
siendo muy joven y al principio no se interesó
por los problemas de gobierno, que dejó
en manos de su favorito, el cardenal Thomas Wolsey,
a quién nombró canciller de Inglaterra.
Enrique VIII siempre fue un católico convencido,
y un ardiente partidario de la primacía
de Roma sobre la cristiandad, por ello fue declarado
"Defensor de la Fe" (Fidei Defensor)
por el Papa León X tras publicar "La
Defensa de los Siete Sacramentos" (1521),
donde argumentaba con vehemencia a favor de las
prerrogativas del papado. Por ello resulta curioso
el hecho de que la Iglesia de Inglaterra se haya
separado de la Iglesia de Roma a mediados del
siglo XVI, no por aceptar o compartir las ideas
reformadoras de Lutero u otros protestantes, sino
que por iniciativa del muy católico rey
Enrique VIII.
Enrique VIII se opuso sin embargo a la Reforma
de la Iglesia tras decretar el Acta de supremacía
en 1534, por la que el mismo rey se convertía
en jefe de la Iglesia de Inglaterra, no se realizó
ninguna modificación doctrinal o litúrgica
sustantiva bajo su gobierno, solo se prohibió
a obispos y sacerdotes ingleses tener relación
con la Curia Romana y se expropiaron los bienes
excedentes de la Iglesia en beneficio de la Corona.
Al sucederle su hijo Eduardo con el nombre de
Eduardo VI, con apenas 9 años de edad,
se produjeron los primeros avances efectivos de
la Reforma en la Iglesia de Inglaterra, pues se
redactó el primer Libro de Oración
Común, que introdujo, gracias al trabajo
del Arzobispo de Canterbury Thomas Cranmer, ciertos
cambios menores en la doctrina y sobre todo en
la forma de celebrar la misa. Este libro fue la
primera expresión concreta de la Reforma
en la Iglesia inglesa.
En 1553, Eduardo VI muere a la edad de 15 años,
dejando como sucesora a Jane Grey (coronada el
10 de julio de 1553), quien gobernó solo
unos días. Se produjo una breve guerra
de sucesión hasta que se impuso como reina
(con el apoyo de la mayoría) María
I de Inglaterra, quien rápidamente abrogó
las reformas religiosas introducidas durante el
reinado de Eduardo VI y sometió nuevamente
a obediencia papal a la Iglesia de Inglaterra,
en noviembre de 1554.
Restablecido el catolicismo romano, el Acta de
Supremacía y el Libro de Oración
Común fueron suprimidos y se nombraron
nuevos obispos, se persiguió a los partidarios
de la independencia de la Iglesia de Inglaterra
(ya conocidos como anglicanos) y algunos de ellos
acabaron en la hoguera (no todos eran favorables
a la Reforma).
María murió en 1558 a los 42 años
de edad y sin hijos, por lo que su media hermana,
Isabel I de Inglaterra fue proclamada reina. Isabel
asumió el trono de Inglaterra tratando
de mantener la unidad nacional por sobre las diferencias
religiosas, por lo que no mostró inicial
apoyo a ninguno de los bandos en disputa (protestantes
y papistas), sin embargo, la política internacional
y especialmente las conspiraciones y rebeliones
romanistas, la hicieron dar cada vez más
apoyo al bando protestante.
Isabel restauró el Acta de Supremacía,
por lo que los obispos partidarios de la supremacía
romana fueron depuestos y sustituídos,
proclamó luego el Acta de Uniformidad que
obligaba a todas las parroquias de la Iglesia
de Inglaterra a utilizar el Libro de Oración
Común (con aquellos pequeños cambios
introducidos por Cranmer) con su texto en inglés
y no en latín. Todo ello dio espacio para
la difusión de las ideas de la Reforma
Protestante en Inglaterra, no obstante la moderación
que en general siguió teniendo la Iglesia
inglesa al conservar casi intacta su tradición
medieval.
La reforma en Suiza
En Suiza también se van a separar algunos
territorios de la iglesia de Roma; las ideas de
Lutero llegaron muy pronto a Suiza y pronto aparecieron
una serie de predicadores que criticaban la corrupción
de la iglesia y defendían la creación
de una iglesia distinta. Uno de los primeros fue
Zwinglio. Aunque compartía muchas de las
ideas de Lutero, Zwinglio quería dar una
mayor libertad a su nueva iglesia cristiana y
rechazaba el sometimiento de los cristianos a
la nobleza como defendía Lutero. Al final
el mismo Lutero criticó a Zwinglio y se
alegró públicamente de su muerte
cuando Zwinglio muere en un combate contra los
suizos católicos.
Pero el principal foco de la reforma en Suiza
va a ser la ciudad de Ginebra, gracias a la actuación
de Juan Calvino que con Lutero es la mayor figura
de la reforma protestante.
En Ginebra una serie de reformadores habían
asaltado las iglesias y conventos expulsando a
los sacerdotes católicos pero estos reformadores
no sabían como organizar la nueva iglesia
que pretendían crear ni tampoco tenían
claro que nueva doctrina querían establecer,
por lo que llamaron a una figura de prestigio
dentro del campo protestante, que supiera como
organizar la nueva iglesia y diera un contenido
religioso claro, llamaron a la ciudad a Juan Calvino.
Este era un francés que había estudiado
teología en varias universidades entre
ellas la de París; como Lutero era también
un gran conocedor de la Biblia y aunque al principio
acepta algunas de las ideas luteranas, pero muy
pronto piensa que Lutero ha conservado demasiadas
cosas de la antigua iglesia católica que
debían ser destruidas. Calvino también
piensa que el hombre debe acceder a la fe por
medio de la lectura de la Biblia, pero considera
que se debían de eliminar todos los sacramentos
de la antigua iglesia incluyendo los tres que
había conservado Lutero. Para él
todas las imágenes debían ser eliminadas
de los templos religiosos. Calvino también
pensaba que no debían existir ni sacerdotes
ni obispos y que los jefes religiosos debían
ser pastores elegidos por la consagración;
pero la teoría religiosa más importante
de Calvino es la Predestinación: según
esta teoría el hombre por sí mismo
no puede hacer nada para alcanzar la salvación,
ni por la fe ni por las obras, sino que antes
de nacer Dios ya ha elegido a un hombre para la
condenación o la salvación y el
hombre no pude hacer nada para cambiar el designio
divino. En la sociedad humana se puede distinguir
a los hombres elegidos para su salvación
en los que llevan una vida virtuosa y sin pecado
y en los que tiene riquezas y éxito material
en la vida, pues eso es signo de la protección
de Dios.
Calvino empezó a exponer sus ideas en
París, pero como Francia era católica
tuvo que huir del Reino y refugiarse en el extranjero,
pero ya empezaba a ser conocido entre los protestantes
europeos como un hombre firme y enérgico,
un gran teólogo y un buen organizador que
sabía dirigir a los hombres, y por esta
razón fue llamado por los protestantes
de Ginebra.
Cuando Calvino llega a Ginebra, pronto toma la
decisión de que si quiere imponer una nueva
iglesia que adopte sus puntos de vista religiosos
tiene que controlar el gobierno de la ciudad;
intenta dar órdenes al consejo municipal
que termina por expulsarle de Ginebra.
Sin embargo, la situación en Ginebra seguía
sin aclararse, las autoridades de la ciudad eran
incapaces de organizar una iglesia nueva y Calvino
seguía teniendo partidarios en la ciudad;
estos partidarios convencen a las autoridades
de Ginebra para que permita el regreso de Calvino
a Ginebra con la promesa de que no se entrometerá
en el gobierno político de la ciudad. Y
las autoridades cometen el error de autorizar
el regreso de Calvino a Ginebra. En 1541.
Calvino ha aprendido la lección y ha comprendido
que no puede manifestar abiertamente su deseo
de controlar políticamente la ciudad; sin
embargo, no renuncia, a hacerse con el poder de
Ginebra que para él era indispensable para
fundar su nueva iglesia. Durante doce años
Calvino va a llevar a cabo una paciente labor
para ganarse partidarios en el gobierno de la
ciudad, aumentar su influencia en Ginebra hasta
que llegase el día en que el gobierno y
todas sus instituciones estuvieran bajo su control.
Cuando ya Calvino está a punto de controlar
el gobierno se produce la ejecución en
la hoguera del español Miguel Servet.
Miguel Servet era un humanista español
típico de la época del Renacimiento,
tenía curiosidad por todas las materias
desde la ciencia a la medicina pasando por la
filosofía y la religión; como muchos
hombres de su tiempo estaba descontento con la
iglesia de Roma y rechaza la doctrina católica
tradicional. Servet desarrolló sus propias
ideas religiosas y llegó a creer que Jesucristo
no había sido hijo de Dios, que sólo
tenía naturaleza humana y no divina; esto
era adoptar una corriente de los primeros siglos
del cristianismo, que la iglesia había
condenado por herética en el S.IV y que
todos los protestantes rechazaban con escándalo.
Servet fue a estudiar a las universidades francesas
y llegó también a estudiar en la
de Paris donde conoció a Calvino. Allí
Calvino comenzó a tener un profundo odio
hacia aquel español al que consideraba
un peligroso hereje.
A causa de sus opiniones, Servet tuvo que escapar
de París, cambió de nombre y se
instaló como médico en una localidad
cerca de la frontera con Suiza; tuvo éxito
como médico y llegó a adquirir una
respetable situación económica y
fue en esos años cuando descubrió
la circulación de la sangre.
Pero Servet seguía con sus inquietudes
religiosas y escribió un libro sobre sus
doctrinas acerca de Jesucristo que hizo imprimir
clandestinamente en una imprenta secreta.
Pero Servet cometió el error de escribir
a Calvino en Ginebra enviándole ejemplares
de su libro y Calvino en una carta lo denuncia
a la inquisición francesa católica.
Sin embargo, Servet tenía amigos que le
protegieron y que le ayudaron a ocultar su imprenta
y la inquisición católica renunció
a investigar, pero Calvino envió las cartas
que el propio Servet había escrito; las
cartas eran una prueba irrefutable de que aquel
médico era el español Miguel Servet.
La inquisición católica condena
a Servet a la hoguera pero la noche antes de la
ejecución sus amigos ayudan a Servet a
escapar. Pero Servet no sabe la influencia política
que Calvino tiene en Ginebra y comete el tremendo
error de intentar refugiarse en esa ciudad creyendo
que allí estaría seguro; en Ginebra,
Calvino lo reconoce y consigue que las autoridades
de la ciudad lo detengan como hereje. Calvino
quiere que se juzgue a Servet y se le queme en
la hoguera, pero todavía no controla del
todo el gobierno de la ciudad y el juicio de Servet
se va a convertir en un pulso entre Calvino y
los gobernantes de la ciudad que se oponen a él,
pero finalmente Calvino se impone y Servet es
condenado a la muerte en la hoguera.
La muerte de Servet, alejó de Calvino
a una serie de protestantes europeos que se habían
refugiado en Ginebra. Estos protestantes también
tenían sus propias ideas religiosas, sintieron
sus vidas amenazadas y escaparon de la ciudad;
el más famoso de estos refugiados fue Sebastián
Castalión que desde el extranjero denunció
a Calvino por la muerte de Servet defendiendo
la tolerancia religiosa y el derecho del hombre
a tener sus propias opiniones; Castalión
es considerado el padre de la libertad de pensamiento
en Europa.
Pero la muerte y el juicio de Servet le sirvieron
a Calvino para hacerse definitivamente con el
gobierno de la ciudad, los adversarios de Calvino
fueron expulsados del gobierno municipal y algunos
de ellos ejecutados. Ahora toda Ginebra obedecía
las órdenes de Calvino.
Calvino quiso hacer de Ginebra, la capital religiosa
de un nuevo cristianismo y quiso obligar a sus
habitantes a la fuerza a llevar una vida virtuosa
y cristiana: se suprimieron todos los bailes,
se prohibieron todas las canciones, se prohibieron
todos los espectáculos y representaciones
teatrales, se cerraron las tabernas y se prohibieron
las bebidas y las borracheras, todos debían
ser buenos cristianos a la fuerza.
Toda Ginebra se convirtió en una ciudad
calvinista dedicada sólo al trabajo y a
la oración. Pero Calvino quería
extender toda su iglesia cristiana por toda Europa
y en Ginebra se fundaron escuelas calvinistas
para todos los protestantes extranjeros que visitaban
la ciudad; estos extranjeros debían regresar
a sus países de origen y enseñar
allí la doctrina calvinista. El más
importante de estos extranjeros fue el escocés
John Knox que consiguió que toda Escocia
se convirtiera al calvinismo; en Escocia los calvinistas
recibieron el nombre de presbiterianos. Escocia
fue el único país donde el calvinismo
se convirtió en religión oficial,
pero también llegó a ser mayoritario
en Holanda y hubo importantes minorías
calvinistas en Inglaterra y en Francia; en Inglaterra
los calvinistas recibieron el nombre de puritanos
y en Francia se les dio el nombre de hugonotes.
|