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Curtis
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Ficha de El sistema Curtense:
Producción e intercambio interno en Italia
en los siglos VIII, IX y X
Pierre Tourbet
I. Mirada retrospectiva
La teoría del sistema curtense en alemán
Villikationsverfasung, en francés
Régime Domanial , tiene su origen
en una época fecunda en la historia económica
de la Edad Media y tuvo que definir sus objetos
privilegiados: la comprendida entre los años
1860 y 1890. La historiografía francés
y aleman están regidas por un doble postulado:
1) la gran propiedad rústica se afirma
en el curso del siglo VIII a más tardar,
como la estructura sobre la cual descansa la economía
global de la Alta Edad Media.
2) Este gran dominio se presenta como una
estructura típica de acuerdo a dos características:
a) La primera característica es que
las unidades domaniales (villae, curtes) son bipartitas
y comprenden además de un sector de explotación
directa como lo son la casa, sala
o dominica un sector de explotación
indirecta constituido por pequeñas parcelas
campesinas o sortes, mansi o casae
massariciae normalmente adaptadas a la
subsistencia de familiares nucleares.
Estás últimas están sometidas
a una cierta cantidad de tributos consuetudinarios
en dineros o especies y en prestaciones en trabajo.
b) La segunda característica distintiva
del sistema residía en el nexo entre la
reserva domanial y las tenencias, que crea
esa punción regular que el señor
de la villa realiza sobre la fuerza del trabajo
de sus manentes, en beneficio de la explotación
de la pars dominica y a cambio del goce pacífico
y hereditario de sus respectivos sortes por estos
últimos.
En otros términos no hay sistema curtense
sin corvea. Aún existiendo esclavos sin
tenencia ninguna y cuya fuerza de trabajo y subsistencia
dependía de la terra dominica, los
cuales no son un dato desdeñable pero si
secundario.
Lo que confiere unidad al sistema no es la extensión
territorial de las unidades domaniales sino su
uniformidad estructural y que define a la curtis
como un modelo económico original que aseguró
la integración orgánica de la pequeña
explotación campesina en una estructura
latifundaria.
El sistema curtense tiene su primera descripción
acabada en Alemania hacia 1880. Esta teoría
estaba estrechamente relacionada a la escuela
alemana Volkswirtschaft que estudiaba modelos
económicos particulares concibiéndolos
como una sucesión racional.
Con matices pero sin polémicas de fondo
todos los autores coinciden en señalar
tres características básicas:
1) Predominio de la gran propiedad, eclesiástica
o laica.
2) Tendencia autárquica, gracias a
la expansión del sistema curtense como
principio
organizador de esta gran
propiedad.
3) Marginalización correlativa del
papel de la moneda y de las actividades de intercambio
externas a las entidades
patrimoniales.
Con esta forma y en este contexto el sistema curtense
invadió la historiografía italiana
en los últimos años del siglo XIX.
Los historiadores alemanes de la economía
carolingia había dejado de lado a Italia
siendo esta una pieza fundamental. Italia no desconocía
las grandes propiedades, tenía un sustrato
lombardo y bizantino, centros urbanos y redes
comerciales, así como una familiaridad
con los sistemas monetarios.
Hay cuatro observaciones:
1) El interés por los polípticos
en tanto fuente esencial del sistema curtense
no se ha debilitado. El análisis de una
estructura económica cuya evolución
ha estado dominada, más en el Occidente
medieval por la dialéctica de la costumbre
y del contrato.
2) El conjunto de las investigaciones acerca
del problema de la libertad personal en la Alta
Edad Media de los Konigsfreie ha conducido en
el ámbito italiano, a plantear en nuevos
términos el problema de las relaciones
entre grande y pequeña propiedad, entre
aristocracia conquistadora y masa de hombres libres
y modestos propietarios alodiales, es decir, a
medir más rigurosamente el carácter
invasor que generalmente se ha asignado al sistema
curtense.
3) Las líneas de evolución
del régimen domanial han sido reubicadas
junto con todos los otros fenómenos que
a la sazón afectaron los modos de producción,
las estructuras de intercambio y la dinámica
social, todo a la vez. .
4) Sobre las estructuras de intercambio
ha sido mucho lo que pudo saber en estas últimas
décadas a través de la numismática.
Todo esto lleva a estudiar más detenidamente
el papel de la curtis en la Italia d los siglos
VIII-X especialmente el lugar de la moneda en
el interior del sistema curtenses y el lugar del
gran dominio en la economía global es decir
cual ha sido su función organizativa no
sólo en la producción agrícola
sino de los espacios y las redes de intercambio
interior.
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¿Curtís?
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II. Las bases del Sistema: La propiedad de
la tierra
A. Sustrato lombardo
Antes del siglo VIII los registros prácticamente
no existen sobre los niveles de fortuna, distribución
de las mismas, tendencias a la concentración
o fragmentación de las mismas. En el último
siglo de la monarquía lombarda independiente
el espectro de fortunas era vasto. Podemos verlo
en el código Aistulfo (750) donde se estipulaba
las condiciones de armamento en función
de tres niveles de fortuna definidos perfectamente.
Las actas privadas también ofrecen información
que debe tomarse con mucho cuidado.
No hay muestras de un predominio del predominio
del pequeño alodio rural. A partir del
siglo VIII podemos extraer determinados rasgos
generales.
1. Las fortunas laicas y eclesiástica
mejor establecidas tienen como componente principal
la curtis con estructura bipartita, por un lado,
domusculta, sala sundrialis, etc y por el otro,
casae tributarie.
2. No obstante, además de esas curtes
todas de dimensiones modestas en el caso de los
propietarios laicos, los patrimonios cuentan con
enormes cantidad de pequeñas explotaciones
campesinas o casae aisladas de todo contexto domanial
y de parcelas de cultivo especializados. Es probable
que estuviera explotada por esclavos.
3. Una de las características de
las grandes fortunas reside también en
la cría de ganado.
4. En las zonas de cultivo la diversificación
era la regla y se supone que esto era una cuestión
estudiada. No hay duda tampoco sobre la existencia
de políticas de compras. La concentración
de la tierra dista mucho de ser exclusividad del
medio eclesiástico y la aristocracia lombarda.
Un análisis de la concentración
de fortunas y de las tendencias a partir del 730
nos habla de que el sistema curtense no se transplantó
a Italia tras la conquista franca sino que vino
a coronar un proceso secular. Los carolingios
entonces no aportaron una estructura nueva. Lo
que se descubre a partir del siglo IX es un interés
por la gestión y exigencias de racionalización
bastante novedosas. En esta consolidación
del sistema curtense en Italia conviene destacar
la importancia decisiva de la obra de ordenamiento
de los patrimonios regios y del sector fiscal.
En Italia y en el dominio franco la curtes regiae
ha sido condenada a desempeñar un papel
de experiencia piloto para un mejor asentamiento
domanial basado además en una coyuntura
demográfica favorable.
B: Los siglos IX-X.
En el siglo IX se afirma la propiedad y el sistema
curtense aflora a la superficie y se transforma
su fisonomía. Aparecen multitud de registros
históricos como actas públicas,
registros de querellas etc. Muestran a su vez
la resistencia de que se pone al sistema domanial
por el pequeño alodio. Aparecen mucho las
actas privadas y los contratos entre propietarios
y explotadores directos. Se muestra un interés
en guardar esa documentación. Ayuda a una
aproximación geográfica de dichos
contratos y una modalidad de explotación.
Esta prolífica documentación recae
más que nada en la gran propiedad.
Por compacta que la gran propiedad haya podido
ser en torno a tal o cual manso señorial,
raramente fue homogénea. Lo más
frecuente era que se incluyera zonas periféricas
de menor densidad, orillas de dispersión
y contacto con otros propietarios pero también
con modesto alodios. De allí provienen
la mayor parte de las donaciones eclesiásticas.
Para finales del IX y finales del X se aseguró
la transformación del pequeño propietario
en tenete sin modificar a la pequeña explotación
independiente. La realidad es que se tendía
a la concentración.
El gran dominio estructurado, la curtis bipartita,
constituye el elemento básico de toda gran
fortuna territorial. La característica
de los grandes patrimonios ha sido la su estructuración
en complejos domaniales en los que las curtes
se afirma de dos maneras diferentes, como el elemento
más compacto y sólido de las fortunas
y como garantía de una función más
diversificada de centros de administración
y en particular de concentración de excedentes
de procedentes de las tenencias no afectadas obligatoriamente
a un núcleo domanial.
La curtes revela su doble finalidad, es una estructura
económica original de explotación
allí donde la gran propiedad es homogénea
y compacta y por otro lado una función
de mantenimiento de la centralización de
patrimonio más fragmentados en los que
, debido a la dispersión de las tenencias
el beneficio señorial descanse en la exacción
y concentración de una parte de la producción
campesina antes que en trasferencias de mano de
obra y de servicios en favor de la pax domínica.
Mencionaré dos hechos capitales. En primer
lugar se advierten diferencias en el tamaño
de las fortunas. Hay que dejar aparte los bienes
fiscales heredados de la monarquía lombarda
independiente. Estos constituyen a comienzos del
siglo IX una masa considerable e inestable de
curtes destinadas a empequeñecerse a través
de las donaciones piadosas y concesiones benéficas
mal compensadas por olas de recuperaciones o confiscaciones.
Luego están las grandes fortunas de los
monasterios que desde la época lombarda
eran beneficiarios de las larguezas reales.
En segundo lugar en el seno de un mismo patrimonio
había enormes diferencias de tamaño.
Un ejemplo es que se encontraban curtes considerables
con varios millares de mansos junto a humildes
curtillae con unos pocos mansos alrededor de una
modesta casa dominica.
III.. El sistema curtense
Ante todo se comprende mejor la complejidad y
eficacia de la curtis italiana en tanto sistema
de producción. Luego su papel en los procesos
de evolución social que afectaron al mundo
rural y por último comprender su papel
en la economía de los siglos IX y X.
A. La lógica del sistema: estructura
del beneficio domanial.
Tres grandes tipos domaniales:
1. Una primera familia formada por las
curtes cuya pars dominica se caracteriza por el
predominio boscoso, espacios de tránsito,
pastos altos, prados de siega, sometidos a sistemas
extensivos de explotación. Sin casa dominica
bien estructurada y sin edificios domaniales notables,
ni grandes cuarteles de tierra arable. Estas curtes
juntan más que integrar, dos sectores de
beneficio señorial. Uno directo, sobre
la base pastoral y otro indirecto asegurados por
los tributos en dinero. Por su naturaleza el propietario
es poco exigente en cuanto a la mano de obra de
sus tenentes. En el siglo X todavía la
explotación directa se funda en grupos
reducidos de esclavos prebendarios afectados a
tareas pastoriles.
2. Es conveniente colocar todas las curtes
estructuradas orientadas a la producción
directa hacia los sectores de explotación
agrícola especializada: olivar, viñedo
y sectores de inversión domanial en la
hidráulica. En este tipo se aprecia las
diferencias de mano de obra. Trabajo continuo
de esclavos y aportación intermitente de
los tenetes. Son heterogéneas en en los
beneficios directos. Secundariamente tienen a
la cerealicultura. A menudo alejadas del manso
principal plantean el problema del transporte
y el equilibrio productivo.
3. Las curtes bipartitas que responden
bastante bien al esquema del sistema clásico.
Lugar preponderante de la cerealicultura y en
consecuencia por el peso notable de la punción
de trabajo que se operaba sobre las tenencias
que estaban alrededor del manso principal.
En las curtes de tipo clásico la agricultura
era orientada a la cerealicultura asociada a dos
alas complementarias: la ganadería y la
viticultura. El cultivo de la terra dominica descansaba
principalmente en las importantes prestaciones
que requerían los tenentes. La lógica
del sistema llevaba, en períodos de crecimiento
demográfico sostenido a intensificar la
producción y la rentabilidad del conjunto
domanial mediante el desarrollo al máximo
del sector de la pequeña explotación
campesina, lo que quiere decir mediante la multiplicación
de las tenencias en detrimento de la economía
directa.
B. Líneas de evolución
A partir de del tercer cuarto del siglo IX y durante
el X se observa una disminución de la pars
dominica y una declinación de la explotación
directa que traducen el descenso de la cantidad
de praebendarii. Si las filas de praebendarii
se ralearon este es porque sus propietarios los
casaron en tenencias constituidas a expensas de
la masa disponible de terra domínica.
Las líneas de evolución dejan dos
problemas:
Un primer problema el de las manumisiones y destino
de los esclavos casados. Las únicas manumisiones
conocidas se refieren a esclavos prebendarios.
Esto disminuye en le siglo IX y desaparece en
el Siglo X. Los servi casatis han llegado al libertad
por otras vías como per chartulam.
Otra fuente de incertidumbres es la capacidad
de ascenso social de las costumbres. A partir
del siglo IX la conciencia de pertenece a un mismo
grupo y estar obligados al señor de la
curtis es lo que cimienta la solidaridad entre
servi casati.
Hacia finales del siglo X se experimenta una reacción
domanial a la que se le pone remedio disolviendo
los esclavos en una masa de tenentes libres con
el fin de evitar la fuga de los mismos.
La parcelación en favor de los tenetes
perseguía distintos objetivos como entregar
tierras vírgenes o tierras ya en cultivo.
La disminución en algunos casos de la producción
cerealera se compensaba por el aumento de censos
en especie pagados por los tenetes casados.
En el siglo X ya los señores amputaban
sus propiedades de curtes enteras, porciones de
curtes o elementos extraídos aquí
del mazzerizio, allá de la pars dominica.
Eran transferencias temporales y de afectaciones
de derechos útiles. Estas transferencias
de derechos útiles convenía a los
tenentes. Según registros estas operaciones
obligaban al tenente a censos en dinero o a pagar
un canon con exclusión de la corvea. La
parcelación en favor de tenentes por parte
de los propietarios ha sido con objetivos muy
diversos. En algunos casos era para utilizar tierras
de los confines del dominio. En otras eran tierras
ya en cultivo. En otras propiedades la pérdida
por la corvea se veía compensada por el
aumento de censos en especie pagados por los tenentes
recientemente casados. La reducción de
la explotación directa significó
una mejoría momentánea ya que la
tierras de explotación directa eran más
organizadas y rendían mejor y además
el aumento de la mano de obra sobre la explotación
directa y un excedente de renta rústica
indirecta. Optimización del sistema curtense
y no crisis. Esa optimización se apoyaba
en crecimiento demográfico, la racionalización
de la explotación directa y el desarrollo
simultáneo del masserzio. El crecimiento
demográfico y las exigencias técnicas
de productividad eran incompartibles con la consolidación
paralela de la explotación directa.
La historia de la tenencia en Italia de los siglos
X-XI pone de manifiesto las mismas inadaptaciones
y los mismos desfasamientos entre realidades económicas
y marcos domaniales que en otros sitios de Occidente.
El fenómeno de superpoblamiento del manso
se da a mediados del siglo VIII. En el norte de
Europa la situación era menos rigurosa.
No parece dudoso que el superpoblamiento de la
tenencia haya conducido a un estrechamiento de
la pequeña explotación.
Se pueden extraer algunas conclusiones sobre lo
visto. En primer lugar que las tenencias vacantes
son que sorprende por su frecuencia y en ciertos
casos por su importancia relativa y son un índice
de la movilidad de los tenentes. Además
son un signo del desfasaje entre las realidades
domaniales y las capacidades de gestión
de sus sistema de gestión. Por eso puede
verse un especie de contradicción en un
superpoblamiento de sortes y por el otro sortes
absentes que se confiaba a manentes ligados, para
otros elementos de su explotación a otro
manso de referencia domanial.
Las transformaciones que en los siglos IX y X
afectaron a ambos componentes de la curtis tienen
su lógica de correlación. En efecto
derivan de una política domanial que tiende
a optimizar la rentabilidad global del dominio
mediante el máximo desarrollo de la pequeña
producción campesina , en detrimento de
la explotación directa.
Allí donde la estructura domanial era muy
fuerte se trataron de conciliar una rentabilización
de la pars dominica con el desarrollo de la explotación
indirecta en el siglo IX. Esto último ha
dominado y se debe a una cuestiones básica.
La primera es la coyuntura demográfica
moderada pero continuamente favorable. La segunda
es un bloque tecnológico general que ha
servido a la explotación indirecta en la
medida que perjudicaba la explotación directa.
En el orden económico la curtis no funciona
como una mónada. Tanto para los excedentes
que produce como por las modalidades particulares
de destino y de afectación de esos excedentes,
el gran dominio se incluye en la economía
global. Contribuye a determinar los circuitos
y la naturaleza misma del intercambio.
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