LAS CASAS DE MONEDA  ESPAÑOLAS EN AMÉRICA DEL SUR

 

I.- Las Casas de Moneda Peruanas en el siglo XVI

 

Reapertura temporal de la ceca de Lima

 

 

         Mientras que en Potosí el aumento de la producción de plata hacía que su casa de moneda tuviese cada día más trabajo, en Lima la paralización de su ceca resultaba en una falta de circulante con nefastas consecuencia para el comercio. 

 

         El 15 de marzo, urgidos por el decaimiento comercial y por ende económico de la región, la Audiencia de Lima se dirigió al rey para avisarle que si no se reabría la ceca y se acuñaba moneda en ella, no se podría mercar cosa alguna en la capital del virreinato. [1]

 

         A los cinco años de haber resuelto el traslado de la ceca limeña a Potosí, Toledo cambió de opinión. La motivación para este cambio pudo ser una comunicación de la Corona, las reiteradas recomendaciones de la Audiencia o su propia observación, pero el hecho es que el 31 de agosto de 1577 nombró el virrey por tesorero de la casa de moneda limeña a Luís Rodríguez de la Serna por un término de tres años contabilizados desde fines de junio de ese año hasta el término de 1580.  En el nombramiento de Rodríguez de la Serna explica en virrey que lo hizo cambiar de opinión:

 

"…por quanto aviendo hecho y fundado la casa deste reino en la villa ynperial de Potosí conforme a lo que Su Magestad me tiene hordenado y mandado por ser la fuente y manantial principal donde sale la plata que corría y corre en este reino, y después de haberse hecho y fundado la dicha casa se a tratado y acordado y parescido que conviene que en esta Ciudad de los Reyes en las hornazas que quedaron en la casa que en la dicha ciudad se avia hecho  para hacer moneda se hiciese porque aunque en la dicha villa imperial de Potosí se lavrava tanta moneda, avía baxado poca a las provincias de acá baxo y la república y los naturales padescían y eran agoviados respecto a la mala y baja plata que corría." [2]

 

         El acuerdo con Rodríguez de la Serna incluía la obligación de este a cubrir los gastos de fabricación de las herramientas y de lo que "hubiere menester" para poner en actividad dos hornazas y hasta tres si fuese necesario, y además de una fianza de diez mil pesos ensayados, el nuevo tesorero debía ocuparse de reparar y amoblar las oficinas y talleres de la ceca. 

 

         El 6 de setiembre se presentó Rodríguez de la Serna ante la Audiencia y juró el cargo de tesorero de la ceca, seguido días después por empleados y oficiales.  Entre ellos destaca el ensayador Diego de la Torre, que se presentó ante la Audiencia el 23 de setiembre siguiente. Diego de la Torre, cuya inicial "D" marcará todas las monedas limeñas desde ese momento hasta el cierre definitivo de la ceca poco antes de fin de siglo, era un destacado platero activo en Lima.  Al lado de su inicial incluyó también un punzón con la estrella de ocho puntas, estrella de Belén, símbolo de la Ciudad de los Reyes y que fue diseñada por el platero flamenco Juan de Bruselas. [3]

 

            Durante los primeros años del restablecimiento de la fábrica encontramos un nutrido número de personal nombrado para la ceca en los Libros del Cabildo de Lima.  Algunas veces aparecen los nombres de quienes son reemplazados por los nombrados y con esto ha sido posible formar un rol que es, al parecer, bastante completo de los ministros oficiales y empleados que operaron en esta etapa. [4]

 

         Hasta 1580 la ceca funcionó con dos hornazas, pero el aumento de producción en ese año hizo necesaria la instalación de una más, y para ello se designó por capataz Pedro Pinto, en cuyo nombramiento, fechado el 16 de junio, Rodríguez de la Serna indica como justificación para el establecimiento de la nueva plaza que:


"…por quanto en la dicha casa de moneda además de las dos hornazas que hay en ella para la labor de la moneda se ha añadido y puesto  una tercera, y conviene que en ella aya capataz." [5]

 

         El aumento de la producción alcanzado en 1580 debió ser el motor que decidió a Gaspar de Solís a comprar el cargo de tesorero para su menor hijo Lorenzo Aliaga y Solís por la suma de veinte mil pesos de plata marcada.  Según el contrato, Gaspar de Solís debía ejercer el cargo hasta la mayoría de edad de Lorenzo, pero la posterior decadencia de la producción frustró los planes del previsor padre quien, hasta el fin de sus días, reclamó la devolución del monto que de buena fe había pagado.

 

         Gracias a los montos registrados de derechos de monedaje, que correspondía a un real por marco, y que han sido conservados es posible conocer los montos producidos en la ceca limeña de 1589 hasta 1592:                                            

                                                                 

        

       AÑO

        Pesos de 8 Rls

        por Señoreaje

         Marcos

            Acuñados [6]

 

         1580

        13,254

      106,032

         1581

        16,177

      129,416 

         1582

          9,277

        74,216 

         1583

          1,000

          8,000

         1584

          7,386

        59,088

         1585

          3,870

        30,960 

         1586

          1,980

        15,840 

         1587

              479

           3,832 

         1592

           1,364

         10,912

 

 

 

 

         Como se puede apreciar en la lista de producción, el año 1581 fue el pico máximo de lo acuñado en Lima en el siglo XVI, y en 1583 se da la primera caída notable del período en cuestión, subiendo notablemente en 1584, razón por la cual Gaspar de Solís en el nombramiento del acuñador Juan Rodríguez nos informa:

 

"…por quanto me consta que al presente hay pocos acuñadores respecto que en un mismo tiempo se han metido a labrar cantidad de plata de la dicha casa por todos los mercaderes della y por (no) se haver labrado casi todo el año precedente de ochenta y tres, la mayor parte de los acuñadores se han ydo ausentando desta dicha ciudad a causa de no se poder sustentar por no tener ningún aprovechamiento." [7]

 

         Los nombramientos de personal de la ceca y su juramentación en el cabildo metropolitano desaparecen de los libros durante todo 1585 y gran parte de 1586.  Es recién el 5 de setiembre cuando se registra el nombramiento de un nuevo miembro de la fábrica de moneda, el del acuñador Antonio Hernández. [8] Este nombramiento mencionado se dio a los dos meses de la destrucción casi total de la ciudad por un terremoto.  Las Casas Reales,  lugar en el que operaba la Casa de Moneda quedó en tan mal estado que el virrey Fernando Torres de Portugal tuvo que refugiarse en la huerta de los Franciscanos y el cabildo ordenó que el edificio fuese reconstruido.

        

         En los años en que, según las listas publicadas por TePaske y Klein no hubo producción encontramos, sin embargo, que se nombraron dos alcaldes, el primero de ellos Francisco de León juró el 21 de julio de 1589 y un mes más tarde juró Alvar Nuñez de Solís.  En el nombramiento de este último se indica que se hace por solicitud del tesorero Gaspar de Solís y en nombre de los demás oficiales de la ceca.  Llama la atención que en esos años los cuadros de la fábrica parecen estar completos aún cuando justamente en los dos nombramientos de 1589 se especifica que se hacían "aunque al presente no aya labor".

 

         Una confirmación más sobre la falta de actividad de la ceca en sus últimos momentos de existencia en el siglo XVI es la carta que envió la Audiencia a Su Majestad el primero de mayo de 1590 en la cual le informa:

 

"En la casa de moneda desta ciudad ha más de dos años que no se labra porque como los que llevan su plata a essos hallan por mejor y de más comodidad llebarlo en barras y de la casa de moneda de Potosí se bastezca esta tierra de reales y cessa con esto la labor y juntamente el provecho que de aquí viene a resultar a vuestra hacienda real en la que assimismo sienten daño los oficiales de la dicha casa, su thesorero en especial, que sirvió a V.M. por su oficio con buena cantidad." [9]

 

         Fue al octavo virrey del Perú, don García Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete, a quien le tocó hacer el último nombramiento de personal para la ceca limeña.  El primero de octubre el virrey confirmó en el cargo de escribano a Miguel de Larrazabal, a quien se le entregaron  "los libros e papeles e caxon del dicho oficio... (y)... un aposento de los de la dicha casa en que viva y tenga su oficio..." [10]  Todo parece indicar que la ceca no había sido desactivada pero que no operaba.  La producción de 10,912 marcos en reales deducida del registro del real de monedaje en 1592 debe haberse hecho con sobrantes existentes en la fábrica o en un último intento por reactivarla.  El hecho real es que a partir de ese momento no hay más referencias a su actividad.

 

         Desesperado Gaspar de Solís por la detención de las labores en el establecimiento en el que había invertido buen capital y cifrado tantas esperanzas, entabló una demanda contra la Real Hacienda por incumplimiento.  Ante una consulta efectuada por el rey sobre este asunto, contestó el virrey Luis de Velasco el 16 de abril de 1598:

  

"Manda Vuestra Magestad por otra cédula que envíe razón de los oficios que están vendidos en la casa de moneda desta ciudad y villa de Potosí y quien los sirve.  Y de lo que toca a la desta no es cosa de momento porque no se labra en ella género alguno de moneda por las muchas costas que tiene a cuia causa puso demanda a la Real Hacienda un fulano de Solís que compró el oficio de thesorero en años pasados diciendo que no se le cumplían las condiciones del remate, que le cumpliesen o se le volviese su dinero, y estos días se terminará la causa en revista." [11]

        

         En 1615, al término de su gobierno, el Marqués de Montesclaros anotó en su relación de gobierno que en todo el virreinato solo existía la casa de moneda de Potosí porque "aunque se fundó otra en Lima, cesó por justas consideraciones." [12]

 

 

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[1].- Medina J.T. Ob cit. (1919) p.156.

[2].- L.C.L. Tomo VIII. p.473.

[3].- Sellschopp, Ernesto, La numismática peruana a la luz del símbolo de la estrella.  Revista Histórica.  Lima, 1957-58. Tomo XXIII. p.305.

[4].- El personal nombrado para la ceca limeña en setiembre de 1577 según las actas del Cabildo, fue: Tesorero, Luís Rodríguez de la Serna; ensayador, Diego de la Torre; talla, Diego Rodríguez; Balanzario, Joan Dalva; Escribano, Juan Ramos Gaona; Guarda cuños, Martín Araneda; Alcalde, Alonso Belasques;  Merino, García Rodríguez Medrano; Fundidor, Diego Enrique; Blanqueador, Cristóbal de Segovia; Capataz, Alonso Gómez de Sandoval; Acuñadores: Joan Simón, Diego Fernández, Manuel Álvarez, Pedro Ceano.

[5].- L.C.L. Tomo IX p. 352-3353.

[6].- TePaske, J.J.; Klein H.S.  The Royal treasuries of the Spanish Empire in America.  Durhan, 1982 

[7].- L.C.L. Tomo X p.88. - La trascripción de Bromley no incluye la palabra "no" que hemos puesto entre paréntesis por cuanto de otro modo no se entendería el porque se han ido ausentando los acuñadores.

[8].- L.C.L. Tomo X. p. 373-374.  en reemplazo de Jusepe Casdaleto. Ver: Eduardo Dargent Chamot. Oficiales y operarios de la ceca de Lima. Gaceta Numismática. (A.N.E.) N° 96. I/90. Barcelona, Marzo 1990.

[9].- A.G.I.  Lima 93. Cartas de la Audiencia de Lima a S.M. Lima, 1 de mayo de 1590.

[10].- L.C.L. Tomo XI p.456.

[11].- A.G.I. Lima 33.  Cartas y expedientes del virrey 1593-1599. El virrey a S.M. Callao. 16 de abril de 1598.  No se determinó nada al respecto en esos día ya que el Virrey Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros, informó al rey el 8 de abril de 1612 que trataría, según lo solicitado por el soberano, de concertar el pleyto con los herederos de Solís. A.G.I. Lima 36. Cartas y expedientes del virrey. 1611-1615.

[12].- Relación del estado del Gobierno de estos Reinos que hace el Excmo. Señor Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros al Excmo. Señor Príncipe de Esquilache, su sucesor.  en: Memoria de Virreyes que han gobernado el Perú. Lima 1859. Tomo I p.54.  Editor Maule A. Fuentes.