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Por Javier Catrileo
Resúmenes de los textos de la unidad
3.
T. HOLLOWAY. El colono del café de
Sao Paulo, Brasil: Inmigración y movilidad
1880-1930-
De 1880 a la década de 1920 fue la época
de oro del café en Sao Paulo occidental.
Santos fue el puerto principal de Sao Paulo, reemplazó
a Río de Janeiro como el centro exportador.
La transición del esclavismo al trabajo
libre, la expansión acelerada del cultivo
del café y la inmigración europea
en gran escala. La extensión geográfica
era : la meseta al oeste y norte de S. Paulo;
el Valle de Paraíba al este de S.Paulo,
junto con las tierras cafetaleras del sur de Minas
Gerais y del estado de Río de Janeiro.
El auge en el Valle de Paraíba precedió
al de la meseta y se caracterizó por el
trabajo de esclavos. Para fines del los 80 la
producción declinó. En los 90 mas
del 90% de las exportaciones provenían
de la zona de la meseta occidental, con salida
natural por en puerto de Santos.
La meseta de S. Paulo forma una unidad distinta
en la historia del café en Brasil, y el
sistema económico que se desarrollo ahí
desde la declinación del esclavismo hasta
la Gran Depresión, usó una forma
única de organización del trabajo
agrícola: el contrato de colono. Forma
particular de organización del trabajo
que reemplazó al esclavismo y presentará
la movilidad por parte de los trabajadores inmigrantes.
Inmigración y fuerza de trabajo rural.
Los colonos del café fueron inmigrantes
europeos de primera generación. En 1886
ingresaron a S. Paulo hasta principios de los
1930. Eran en su mayoría campesinos o agricultores
obligados a emigrar por cambios políticos,
condiciones económica y presiones demográficas
en sus países.
Los extranjeros dominaban el mercado laboral urbano,
la fuerza de trabajo industrial siguió
siendo reducida en comparación con la de
la producción del café.
Atraídos por el café fueron a trabajar
a las plantaciones, los inmigrantes constituían
hasta el 90% de la fuerza de trabajo rural. De
todos modos el 98% se localizaba en la región
de la meseta occidental.
La característica del colono era el movimiento.
El desarraigo y la transferencia al Nuevo Mundo.
Llegaban a S. Paulo, la movilidad asumía
varias formas: emigración de una plantación
a otra de la zona cafetalera, hacia tierras vírgenes
en el oeste, a los centros urbanos regionales
y hacia la capital del estado. Cada vez que un
colono del café se movía, dejaba
un lugar y otro venía a reemplazarlo.
No todos los inmigrantes iban directamente para
las plantaciones. El desempleo no fue una de las
muchas críticas que observadores y los
propios inmigrantes dirigieron contra las condiciones
S. Paulo. Los cultivadores se quejaban de el déficit
laboral más o menos severos y la escasez
de trabajadores era la razón de ser de
los subsidios gubernamentales para la inmigración.
Experimentación inicial con el trabajo
libre.
A partir de 1847 y durante los 50, cultivadores
de S. Paulo occidental intentaron sustituir sus
esclavos con inmigrantes europeos bajo el sistema
de aparcería. La expansión continua
del café dependía de la disponibilidad
de mano de obra, y para 1851 los gobiernos inglés
y brasileño habían detenido de manera
efectiva el comercio de esclavos.
La aparcería obligó al terrateniente
a renunciar a una parte de los ingresos potenciales
que era de su propiedad exclusiva en el esclavismo-
El sistema de aparcería inicial los cultivadores
pagaban los costos de transporte de los inmigrantes
desde Europa . Cada familia debía recibir
la mitad de las ganancias por la venta del café
bajo su cuidado, así como la mitad de la
producción de los alimentos. Bajo condiciones
ideales tomaría varios años pagar
la deuda con el terrateniente, haciendo del aparcero
un equivalente a esclavo que tuviera que comprar
su propia libertad.
En la parcería el trabajador compartía
cualquier pérdida por partes iguales con
el terrateniente.
Para los cultivadores, la esclavitud seguía
siendo más económica que el reclutamiento,
transporte y el pago de inmigrantes, y se contó
con suficiente trabajo de esclavos hasta 1887.
Después de 1860 el sistema de aparcería
cambió. En vez de dividir el producto de
la venta del cultivo, algunas plantaciones empezaron
a pagar a cada trabajador una tarifa a destajo
fija por cada unidad de volumen de café
cosechado. El terrateniente renunció a
su derecho a la mitad de los cultivos alimentarios.
Los riesgos incluidos en el mercado del café
y las fluctuaciones del tipo de cambio. El trabajador
se liberó de los cambios del mercado, pero
la tarifa a destajo no daba al trabajador un ingreso
monetario fijado contractualmente.
El sistema de contrato de colono.
Al mismo tiempo que el sistema de trabajo a destajo
reemplazaría en términos generaloes
a la aparcería en los años 1860-70,
algunas plantaciones separaron el pago del cultivo
anual de la tarifa a destajo de la cosecha. Este
fue el último paso en la evolución
al contrato de colono. Por ser el salario por
el cuidado de los cafetos independiente de la
cosecha, el trabajador ya no dependía de
los caprichos de las variaciones naturales. Salarios
de cultivo dejaron de depender de la productividad
por cafeto.
En los años 1880 la expansión del
sistema ferroviario había disminuido el
riesgo y el costo del transporte del café,
además dotado a los cultivadores con un
mejor conocimiento de las condiciones del mercado.
Otra ventaja para el fazendeiro era que los ingresos
monetarios del colono dependían en gran
medida del uso máximo de su propio trabajo
y el de su familia tanto en la cosecha como en
el cultivo.
En los años 1880 antes de la abolición
de la esclavitud este tipo de contrato mixto llegó
a se común en casi todos los lugares de
la meseta.
Los salarios anuales de cultivo aproximadamente
la mitad de los ingresos monetarios de la familia
del colono. La otra mitad provenía del
trabajo a destajo de la cosecha.
Partes muy importantes del contrato eran una casa,
el permiso para sembrar productos de subsistencia
y el forraje para los animales domésticos.
Las variaciones en la suficiencia y la calidad
de estas disposiciones no monetarias estimularon
la movilidad geográfica. El colono no pagaba
renta a cambio de estas gratificaciones, se las
consideraban algo adicional a los pagos monetarios
por el cultivo y la cosecha.
La variación a el contrato de colono era
el sistema empleado para establecer nuevos cafetales
en la selva virgen. Los terratenientes traían
cuadrillas migratorias de trabajadores naturales
brasileños para cortar los árboles
y quemar la vegetación superficial. Después
la tierra se ponía al cuidado de un trabajador
inmigrante conocido como formador bajo el sistema
conocido como contrato de fomacao (contrato de
desarrollo), en el que convenía en plantar
la extensión estipulada y en cuidar las
plantas jóvenes por un periodo de 4 a 6
años. Al término del periodo del
formador, el fazendeiro conseguía colonos
para que lo cuidaran bajo el contrato anual común.
El contrato de colono continuó en uso general
en la meseta de S. Paulo hasta que en los años
1930 el colapso de la economía mundial
cambió las condiciones generales que habían
prevalecido durante el medio siglo anterior.
Era una combinación única de un
salario anual, pagos de trabajo a destajo en las
cosechas, salarios diarios y las gratificaciones
no monetarias del alojamiento y el usufructo de
las tierras de la plantación para cultivos
alimentarios y animales domésticos, adaptada
a la industria del café de S. Paulo después
de 1880.
Existen pruebas claras de que muchos de los trabajadores
inmigrantes del café de la primera generación
lograron un grado notable de movilidad económica
ascendente.
El sistema de trabajo de colonos y movilidad ascendente.
Los trabajadores se caracterizaban por su movilidad
geográfica. No tenían lazos culturales
o familiares que los ataran a una localidad dada
y los agricultores no pudieron crear un medio
efectivo para restringir el movimiento además
del contrato anual común.
HALL, M. y SPALDING. Cap. 9. La clase trabajadora
urbana y los primeros movimientos obreros de América
Latina, 1880-1930.
Si bien la población de América
Latina seguía siendo abrumadoramente rural,
en el período de 1880 a 1930 los trabajadores
urbanos se convirtieron en una fuerza significativa
en la vida nacional.
Los países latinoamericanos participaban
en el orden económico internacional en
calidad de exportadores de productos básicos
e importaciones de productos manufacturados. La
industria desempeño un papel relativamente
secundario. Las economías latinoamericanas
dependían de decisiones que se tomaban
en otra parte, sujetas a las fluctuaciones, la
población activa estuviese fragmentada.
Los empleados en el sector de exportación
vivían muy aislados de otros trabajadores
y tenían la mayor ventaja de negociar.
Si los trabajadores del ferrocarril no transportaban
el trigo argentino, el café brasileño
o el nitrato chileno a los puertos, una grave
crisis amenazaba de forma casi inmediata a las
respectivas economías nacionales.
La posición estratégica de mineros,
y los trabajadores del transporte en la economía
basada en la exportación. Los ferroviarios
estuvieron entre los trabajadores que se organizaron
primero.
Los trabajadores portuarios de Santos fueron de
los miembros más combativos y unidos del
movimiento obrero brasileño.
Los trabajadores ajenos al sector de la exportación
se encontraban generalmente dispersos. Era típico
que, por ej., el primer movimiento laboral de
la mayoría de las ciudades lo formasen
impresores y diversos tipos de obreros de la construcción,
del ramo de los alimentos.
Dado que la mecanización avanzaba con bastante
lentitud, numerosos oficios sobrevivieron durante
mucho tiempo.
Los oficios urbanos adquirieron proporciones significativas,
pero, dado que la capacidad importadora era relativamente
alta, por regla general este sector no estaba
tan desarrollado como en la mayoría de
las ciudades europeas. Los oficios ocupaban un
puesto poco decisivo en la economía.
El proletariado industrial, en el sentido de trabajadores
empleados en fábricas grandes y mecanizadas,
acababa de aparecer en número significativo
a principios del siglo XX.
En otros lugares de América latina parece
que el pequeño proletariado industrial
no desempeño ningún papel independiente
antes de 1930. En Brasil las mujeres y los niños
eran la mayoría de los trabajadores de
la industria textil y resultaban difíciles
de organizar.
En el caso brasileño la importación
en gran escala de inmigrantes por parte del Estado,
para trabajaran en las plantaciones de café
surtió el efecto de inundar el mercado
de trabajo en las ciudades y el movimiento obrero
nunca consiguió impedir este proceso.
Aunque la política argentina también
tenía por principal finalidad obtener mano
de obra barata para la agricultura, servía
igualmente para limitar la capacidad de negociación
de los trabajadores urbanos.
Esa nutrida reserva de mano de obra durante las
primeras fases del proceso de industrialización
hizo que a la clase trabajadora le resultara especialmente
difícil organizarse.
Los trabajadores se enfrentaban a una burguesía
sumamente intransigente. La escasa disposición
de los propietarios a transigir era fruto de que
la mano de obra solía representar una elevada
proporción de los costes totales. Los propietarios
tenían dificultad para restringir la competencia.
El hecho de que los propietarios con frecuencia
fueran extranjeros influía en las relaciones
de los industriales con los trabajadores y con
el Estado. Grandes intereses extranjeros dominaban
la mayoría de las actividades importantes
en el sector exportador como la minería,
carne y ferrocarriles.
Si bien la burguesía industrial no era
hegemónica en ningún país
de América Latina antes de 1930, el Estado
permanecía en su mayor parte en manos de
grupos vinculados muy claramente al sector exportador,
que se las arregló para alcanzar sus objetivos,
logrando que le Estado reprimiese a los trabajadores.
Aunque el Estado argentino mantenía rigurosamente
el orden, las organizaciones obreras consiguieron
cierto espacio para actuar, en parte porque los
trabajadores industriales no parecía amenazar
directamente los intereses agrarios. En el caso
brasileño muchos plantadores importantes
participaban en actividades industriales y comerciales.
Formaban un bloque unido con los industriales
inmigrantes, y el Estado se embarcó en
una política de represión contra
la clase trabajadora.
La manipulación del mercado de trabajo
entre los que destacaba el brasileño, llevaban
su política de inmigración a formas
menos violentas más eficaces de intervención.
La política monetaria donde la depreciación
del papel moneda sirvió para rebajar los
salarios reales. El principal papel del Estado
en las luchas entre el capital y el trabajo consistía
en coaccionar al segundo.
Las formas de represión tenían por
objeto debilitar o destruir las organizaciones
de la clase trabajadora. Todos los gobiernos latinoamericanos
en un momento u otro cerraron sedes sindicales,
ordenaron la encarcelación de los lideres
obreros, uso frecuente de espías y agentes
provocadores dentro del movimiento obrero. Rompehuelgas.
Con el pretexto de que había "agitadores
extranjeros" en Argentina, Brasil, Chile,
etc. Habían leyes que preveían la
expulsión. En Argentina casi 400 individuos
fueron expulsados antes de 1916 al amparo de la
ley de Residencia de 1902, especialmente a los
militantes más destacados.
La composición y la condición de
la clase trabajadora.
La composición étnica de la clase
trabajadora de los primeros tiempos variaba mucho
de un país a otro y de una zona a otra.
En Bs.As., Montevideo y S. Paulo, los inmigrantes
europeos formaban desde hacía tiempo una
mayoría entre los trabajadores. Italianos
y españoles, en Río de Janeiro y
Santos los portugueses. Españoles en Cuba
y Chile. En Río de Janeiro y La Habana,
los exesclavos nacidos en África y sus
descendientes también constituían
una parte importante de la clase trabajadora.
La composición inmigrante de Argentina,
Uruguay y el sur de Brasil antes de la primera
guerra mundial trajo algunos inmigrantes con cierta
experiencia política en los movimientos
obreros de sus países natales. Eran pocos
los trabajadores especializados, hecho que no
sorprende en una inmigración que era estimulada
y organizada para satisfacer las necesidades de
la agricultura de exportación.
La diversidad étnica también complicaba
la cooperación entre los trabajadores y
los patrones sacaban provecho de ello. Existían
animosidades entre los diversos grupos nacionales,
entre los nacidos en el país y los extranjeros,
entre las mismas comunidades (italianos). Las
dificultades entre trabajadores hicieron fracasar
huelgas y debilitaron organizaciones.
Las campañas nacionalistas en Brasil, Argentina
y Uruguay después de 1917 debilitaron el
movimiento obrero. La Liga Patriótica Argentina
se apuntaron un gran éxito en su empeño
de dividir a la clase trabajadora, aislando a
muchos de sus elementos más combatidos.
En México fue muy distinto, los trabajadores
extranjeros eran de Estados Unidos, monopolizaba
los puestos mejor pagados en los ferrocarriles
y empresas mineras. Capataces, supervisores de
modernas fábricas textiles. Esto proporcionó
sin querer los resentimientos nacionalistas.
La mayoría de las ciudades latinoamericanas
tuvieron un rápido crecimiento demográfico
desde finales del XX. Conventillos, hacinamiento
e insalubridad de estos edificios, el alquiler
de los mismos se llevaba una parte considerable
de los ingresos de la mayoría de los trabajadores.
El movimiento obrero antes de la primera guerra
mundial.
Los primeros intentos que artesanos y otros hicieron
para protegerse de los efectos de sus condiciones
de vida y trabajo fue la fundación de mutualidades.
Aparecieron en los países más grandes
a mediados del XIX. A cambio de unos pagos hechos
con regularidad, las mutualidades trataban de
proporcionar subsidios en casos de accidente,
enfermedad o defunción. Estas instituciones
eran numerosas en la economía artesanal
de México.
Las huelgas del decenio de 1870 dividieron el
movimiento en México.
En otras partes a mediados del XIX, los artesanos
independientes y los trabajadores asalariados
eran mucho menos numerosos que en México.
La clara aparición de organizaciones cuyas
funciones iban más allá de las estrictamente
propias de las mutualidades y solían denominarse
sociedades de resistencia, data de su creciente
incorporación en la economía mundial
y del crecimiento del trabajo asalariado en el
deceno de 1880, en general un fenómeno
del siglo XX.
En Argentina y Uruguay el socialismo empezó
a actuar antes del 1870. Refugiados en Bs. As.
Ayudaron a fundar una seccione de la Internacional
en 1872. Estas organizaciones fueron perseguidas.
La incorporación de conocimientos y doctrinas
del extranjero, modificadas y ampliadas por la
práctica en América Latina, fue
un proceso complejo que dio origen a la formación
de varios agrupamientos políticos diferentes.
Muchos anarquistas escépticos de la eficacia
de los sindicatos que consideraban reformistas.
En lugar de sindicatos querían convencer
a los trabajadores de la necesidad de una revolución
que destruyese el Estado y diera lugar a una sociedad
nueva.
El carácter reformista de los movimientos
socialistas como la ineficacia de anteriores métodos
anarquistas atraía a muchos artesanos independientes
y grupos sociales parecidos se orientaron hacia
el anarcosindicalismo.
Los anarcosindicalistas esperaban destruir el
orden existente mediante una huelga general revolucionaria.
Un levantamiento armado de las masas, y en otros
se presentaba como relativamente pacífico.
A menudo existía una distancia enorme entre
las declaraciones programáticas y la práctica
real de los trabajadores (1917).
Con algunas excepciones, el socialismo avanzó
relativamente poco en América Latina.
La forma de organización de la clase trabajadora
que predominaba en la mayoría de los países
continuó siendo el sindicato profesional
local, aunque con el paso del tiempo se hizo más
fuerte la aparición de sindicatos industriales.
Las huelgas resultaron ser el arma más
eficaz de que disponían los trabajadores
para atacar a los patronos y al Estado.
Estos movimientos se incluían protestas
contra normas laborales concretas, contra el pago
irregular, abusos de los capataces y cosas por
el estilo. Las primeras huelgas representaban
un número pequeño de trabajadores,
estallaban en forma espontánea y en circunstancias
más bien desfavorables. En los años
posteriores las huelgas tendieron a se más
amplias y a estar más organizadas, sus
exigencias estaban relacionadas con reducciones
de horario, aumento de salarios reales y el reconocimiento
de los sindicatos.
Los trabajadores de Bs. AS. En el periodo de 1907
a 1913 obtuvieron victoria en el 30% de 1081 huelgas.
Además de huelgas, los trabajadores recurrían
al boicot, trabajo lento, y el sabotaje.
Durante la primera década del XX hubo una
explosión extraordinaria de actividad obrera
en Argentina. Se sindicalizaron muchos sectores
por primera vez, las huelgas se hicieron más
frecuentes e importantes.
A pesar de la severa represión ejercida
por el Estado y de las graves divisiones en el
seno del movimiento obrero, los trabajadores llevaron
a cabo huelgas generales.
En 1901 nació el Federación Obrera
Argentina FOA, que representaba a 27 sindicatos.
Las diferencias entre militantes resultaron insuperables.
Los socialistas y muchos otros no anarquistas
abandonaron la FOA y formaron la Unión
General del Trabajo UGT.
Mientras la FOA que en 1904 pasó a denominarse
FORA, caía bajo la influencia anarquista,
en el seno de la UGT comenzó a aparecer
una clara corriente sindicalista. Los sindicalistas
descontentos con los socialistas como con anarquistas,
formaron la Confederación Obrera Regional
Argentina CORA en 1909.
FORA y CORA se fusionaron en 1914. Los sindicalistas
se apoderaron de la recién unificada organización,
los anarquistas se retiraron y formaron los que
se llamaría FORA V, y la organización
sindicalista el FORA IX.
Aunque las divisiones internas entre anarquistas
y sindicalistas, lo debilitaron, el movimiento
obrero argentino siguió siendo el más
fuerte de América latina y ejerció
una influencia considerable en los movimientos
de Uruguay, Chile, Perú y otras partes.
México y los orígenes del sindicalismo
controlado por el Estado.
El movimiento obrero mexicano entre 1910 y 1930
difiere de otros movimientos latinoamericanos.
La larga guerra civil en 1910, los trabajadores
urbanos se convirtieron en una fuerza política.
El movimiento obrero era a la vez un aliado potencial
para las facciones opuestas y una amenaza para
los que trataban de aferrarse al poder. El resultado
final fue un movimiento obrero ligado al aparato
del Estado.
La confederación Regional Obrera Mexicana
CROM, la primera confederación sindical
de carácter nacional que tuvo eficacia
en México, nació bajo los auspicios
del gobernador de Coahuila. La nueva organización
resulto ser un elemento importante en el control
estatal del movimiento obrero durante la década
de 1920. Habían optado por seguir una línea
de negociación política y reformismo
moderado.
En la práctica la CROM comenzó a
funcionar como brazo virtual del Estado y servía
para mantener el orden, restringir las huelgas
no autorizadas y debilitar a los organizaciones
obreras rivales.
La agitación laboral en la posguerra, 1917-1920.
En gran parte de América Latina entre estos
años habían sido testigos de una
explosión sin precedentes de actividad
obrera.
Las movilizaciones que tuvieron lugar en Argentina
entre 1917 -21, más de 100 mil trabajadores
participaron en huelgas solo en BS. AS.. Durante
1919 la mayor y más violenta de las sacudidas
fue la llamada Semana Trágica. Los grupos
patrióticos de derechas, que habían
participado en la represión habían
salido fortalecidos de los sucesos. Junto con
sus aliados militares y civiles, ayudaron a restringir
los intentos de Yrigoyen de establecer lazos más
estrechos con los sindicalistas.
En Chile a finales de 1920 reforzó mucho
la posición de los patronos.
Los países donde el movimiento obrero había
sido limitado antes de la guerra como Cuba, Colombia,
Perú y Ecuador, comenzaron con paros.
Los movimientos obreros en el decenio de 1920
y la aparición de partidos comunistas.
La depresión de posguerra en 1920-21 contribuyó
a poner fin al ciclo de expansión de los
movimientos obreros. En muchos países la
magnitud de la agitación obrera había
sacudido al Estado y a los grupos gobernantes.
La consecuencia fue que reforzaran el aparato
represivo.
Durante el decenio de 1920 en varios países
empezaron a hacerse intentos de crear o fomentar
sindicatos que cumplieran los objetivos del Estado,
ninguno de ellos tuvo el éxito de la CROM
en México. El código del trabajo
chileno fue una estrategia que en otras partes
de A. L. Se seguiría después de
1930. Autorizando la existencia de sindicatos,
pero restringía su autonomía y su
eficacia. El Estado pasó a controlar los
procedimientos de huelga como el reconocimiento
jurídico de los sindicatos. Los intentos
que se hicieron antes de 1930 en Brasil y Argentina
fracasaron en parte por la oposición de
los conservadores.
La mayoría de los gobiernos ampliaron legislaciones
social deseosos de disminuir la agitación
obrera y responder a presiones electorales. Los
patrones se oponían. Limitaciones de la
jornada laboral, la reglamentación del
trabajo femenino e infantil y el pago de indemnizaciones
por accidente. La legislación social de
este periodo mitigó algunos de los peores
abusos.
El movimiento obrero también reformuló
su estratefia y su táctica en el curso
d los años 20.
Las corrientes reformista y colaboracionista ganaron
fuerza.La participación política
y la negociación parecían ofrecer
posibilidades nuevas y atractivas. Aparecieron
partidos leninistas.
El prestigio inmenso de la Revolución Rusa
sirvió para inspirar a los militantes de
todo el continente. Los primeros partidos comunistas
sufrieron las disputas entre facciones y de los
efectos de la persecución. Sin embargo
lograron crear sindicatos entre grupos que antes
no estaban organizados por ej.: los campesinos
de México, Perú y Chile, y los trabajadores
administrativos de Argentina y Chile.
En contraste con los socialistas y los anarcosindicalistas,
los comnistas tendían combinar estrategias
dirigidas tanto a la participación electoral
como a la organización de sindicatos (incluyendo
la atención a las ganancias económicas
inmediatas). Su análisis afirmaba que el
movimiento obrero podía sacar provecho
a las rivalidades entre sectores de las burguesías
por medio de alanzas temporales que permitirían
avanzar al movimiento revolucionario, por consiguiente
los comunistas se apoyaban en gobiernos nacionalistas
que trataban de limitar la penetración
extranjera en las economías.
Las divisiones que desde hacía mucho perturbaban
el movimiento obrero argentino persistieron durante
el decenio de 1920. La sindicalista FORA IX siguió
siendo la más fuerte. En 1922 la FORA IX
que englobaba a los comunistas cambio su nombre
por el de Unión Sindical Argentina USA.
La FORA V continuó representando una importante
corriente anarquista entre los que destacaban
los trabajadores del ferrocarril que fueron la
base de otra organización nacional, la
Confederación Obrera Argentina COA en 1926.
Los sindicalistas e independientes que buscaban
beneficios concretos para sus afiliados, entablaron
diversas formas de negociación política
con el Estado. Los gobiernos del partido Radical
se mostraron receptivos pues esperaban obtener
votos de la clase trabajadora, eran más
tratables que los patronos.
Al finalizar el decenio el movimiento obrero argentino
seguía dividido en 3 confederaciones: USA,
FORA y COA, y una nueva organización sindical
comunista , el Comité de Unidad Sindical
Clasista. Poco después las principales
confederaciones, excepto la anarquista FORA, se
unieron para formar la Confederación General
del Trabajo CGT. El grupo militar que se hizo
del poder en 1930 siguió una política
de hostilidad para el movimiento obrero.
Conclusión.
En 1930 la pequeña clase trabajadora urbana
de finales del siglo XIX ya había experimentado
grandes cambios. En casi todas partes los trabajadores
habían creado instituciones para defenderse,
adquirido experiencia y, en algunos casos, mejorado
sus condiciones de vida y trabajo. Sin embargo
el propio populismo era una reacción a
la lucha de clases y a la movilización
real y potencial de la clase trabajadora.
SOUZA-MARTINS. Del esclavo al asalariado en las
haciendas de café, 1880-1914. La génesis
del trabajador volante.
Población y producción: cuatro
problemas.
En Brasil el trabajo moviliza a la población.
Esto nos permite entender por qué al abolirse
la esclavitud el cambio más importante
no fue el paso del trabajo esclavo al asalariado,
sino el del trabajo esclavo al trabajo del colono
libre. Es lo que nos permite comprender el complicado
proceso de ruptura de las trabas que se oponían
a la liberación del salario.
El café entre 1850-1930 fue el principal
artículo de exportación de la economía
brasileña. En una economía agraria,
el café incidió en la organización
de la sociedad, en especial Río de Janeiro
y Sao Paulo.
La extinción del tráfico negrero
en 1850, la emancipación de los esclavos
y la abolición de la esclavitud en 1888,
la proclamación de la República
en 1889 y la revolución de 1930 que puso
fin a la hegemonía de los grandes hacendados
del café-
La inmigración intensificada a partir de
1880 y dirigida a S. Paulo.
¿Por qué tuvo que recurrir al café
a una inmigración extranjera para sustituir
al esclavo cuando el país contaba con una
vasta masa de campesinos libres y pobres?
La cuestión de la cantidad de trabajadores
necesaria para la gran hacienda hacía que
el movimiento de población se determinase
por el modo de explotación de la fuerza
de trabajo y por el modo en que el café
creaba riqueza.
La principal dificultad que enfrentaban los hacendados
de muchas regiones y en especial los del café
fue la de que no siempre disponían de mecanismos
sociales y económicos para convertir en
compulsivo, en beneficio propio, el trabajo de
los pequeños labradores libres y pobres.
Couty reconocía esa dificultad cuando no
veía otra salida para la crisis del trabajo
esclavo que la redistribución de la propiedad
rural.
En el sudeste, la domesticación, expulsión
o exterminio de la población indígena
habían ocurrido siglos antes del desarrollo
de la agricultura de exportación. Cuando
el café se expande, y S. Paulo, encontró
regiones vacías desde hacía case
tres siglos vegetaban en la pobreza de una agricultura
de subsistencia. Situación distinta de
la región cañera del noreste, ocupada
desde el comienzo de la colonización. Otras
diferencias. La agricultura de la caña
de azúcar es que mantuvo siempre un mismo
lugar y el cultivo del café se fue trasladando
a regiones más fértiles. Enfrentaba
el problema de la creación de nuevas haciendas.
Los labradores libre y pobres fueron excluidos
sólo aparentemente de la economía
del café, estos campesinos dedicados a
la agricultura de roza (tala, quema, siembra de
maíz y frijoles) fueron expulsados de la
tierra por los grandes hacendados. No obstante
la expansión de los cafetales los incorporó
como plantadores. El encargado de la tala del
bosque, limpieza del terreno y siembra del café.
Las desempeñaban campesinos libres y pobres.
Recibían a cambio una pequeña paga
en dinero y autorización para plantar entre
los cafetos y también cosechar el café
que eventualmente se produjese al cuarto año.
Este procedimiento que caracterizó la formación
de las haciendas del café hasta mucho tiempo
después de la abolición de la esclavitud.
A cambio de no expulsarlos de inmediato y de permitirles
practicar sus cultivos de subsistencia, el hacendado
recibía el cafetal ya formado. En el sector
cañero el agricultor libre y pobre permaneció
en el interior de la hacienda como agregado, el
los cafetales, fue incorporado exteriormente a
la formación de la hacienda pero no a la
producción del café.
La Ley de Tierras, al aumentar el valor de las
tierras y dificultar en consecuencia su adquisición,
es de esperar que el inmigrado alquile su trabajo
por algún tiempo antes de ganar los medios
para hacerse propietario. De este modo hasta las
tierras libres que en el régimen anterior
estaban sujetas a simple ocupación sólo
podrían adquirirse legítimamente
mediante compra.
Sería engaño suponer que la finalidad
de la Ley fue democratizar el acceso a la propiedad
rural. Fue un instrumento legal que aseguraba
un monopolio de clase sobre las tierras. Con él
se imposibilitaba el acceso del labrador a ella,
obligándolo a trabajar para los grandes
propietarios. Un segundo mecanismo de sujeción
del campesino puesto en práctica por los
hacendados fue el endeudamiento. El hacendado
cubría los gastos de transporte, alojamiento
y mantenimiento del inmigrante hasta los primeros
frutos de su trabajo.
El temor de los hacendados era precisamente las
consecuencias económicas del salario. El
salario desvinculaba al trabajador del ciclo agrícola
y colocaba al hacendado en el peligro de encontrarse
en el momento de la cosecha, sin la mano de obra
necesaria. El asalariado adquiría libertad
de circulación que comprometía a
toda la economía cafetalera. Y el encarecimiento
del cultivo del café que la generalización
del trabajador asalariado provocaría.
Cuando cayó la aparcería como forma
de explotación otro mecanismo surgió,
el colonato. En él se combinaron elementos
diversos, importaba un pago en dinero de una suma
fija por pies tratados y de una cantidad proporcional
del café cosechado, junto con la autorización
para plantar géneros alimenticios como
frijoles, maíz, entre los cafetos.
El campesino en el ritmo del capital: la producción
del productor.
El trato del cultivo era el fundamento de la organización
laboral.
La sustitución del esclavo por el trabajador
libre no supuso una modificación propiamente
técnica.
El advenimiento del trabajo libre no modificó
las relaciones dentro de al hacienda.
La sustitución del esclavo por el trabajador
libre en el cultivo liberó al capital hasta
entonces aplicado improductivamente al esclavo,
para aplicarse productivamente a las máquinas
modernas de beneficio del café entre 1860-80.
La máquina le imponía un ritmo nuevo
en la hacienda cafetera. El beneficio fue el que
alcanzó al mayor grado de mecanización.
El resultado era la necesidad de aumentar el número
de trabajadores para realizar una cosecha más
rápida, al ritmo introducido por la mecanización.
El desarrollo del capital. Contradictoriamente,
la mayor modernización implicaba más
mano de obra.
Contradicciones del colonato.
La modernización técnica no podía
separarse como etapa independiente de la producción
cafetera. La mano de obra para la cosecha no podía
ser mecanizada. Por otro lado, el avance de los
cafetales hacia el oeste multiplicaba la necesidad
de brazos.
La característica principal del colono
es que aun cuando recibía parte de su paga
en dinero, no era de modo alguno un trabajador
asalariado, en tanto producía directamente
sus medios de vida.
El colono debía realizar determinadas tares
gratuitas como la construcción y reparación
de cercas, limpieza del campo. Tenía derecho
a vivienda, un lote para huerta y animales domésticos.
Se diferenciaba del camarada en que este no empleaba
a su familia. El colonato era fundamentalmente
un régimen de trabajo familiar y campesino.
La familia tenía asignado el trato de un
determinado número de pies de café
(2 mil por hombre y mil por mujer y niño),
de modo que cuanto más grande era la familia
mayor era el rendimiento monetario por año.
El hacendado toleraba la agricultura de subsistencia
practicada por el colono. Para él el café
era el producto principal y fundamental. En la
cabeza del colono lo principal eran los cultivos
de subsistencia y el rendimiento monetario, fuera
de la rutina de la subsistencia.
El colonato era una relación no capitalista
de producción.
La agricultura de subsistencia tenía como
propósitos primarios la reproducción
del trabajador y de su familia, reproducir las
inversiones en dinero del hacendado.
El colono no respondía a estímulos
del mercado de trabajo, sus motivaciones eran
otras. La inmigración, la ideología
del inmigrante se centraban en la familia y en
el trabajo familiar.
La liberación del salario.
El departamento de Trabajo de Brasil distingue:
colonos de cosechadores de café y éstos
de asalariados o camaradas. Los cosechadores recibían
un salario según la cantidad recogida,
los asalariados lo recibían conforme con
el arreglo efectuado: por semana, quincena o mes.
La expulsión de la agricultura de subsistencia
fuera de los cafetales evidenció la importancia
económica que la tierra empezó a
tener.
El camarada era en la hacienda del café
complemento del esclavo y mas tarde del colono;
su presencia no comprometía ni destruía
las formas no capitalistas de explotación
de la fuerza de trabajo.
M. CERUTTI. Burgueses y burguesías productoras.
Lo regional
En las sociedades de América Latina en
la centuria pasada estuvo caracterizada por un
conjunto de historias regionales, más que
por una sola y homogénea historia nacional.
El espacio seleccionado es aquel donde se desenvolvieron
los fenómenos económicos, sociopolíticos
e institucionales. El valor metodológico
de la perspectiva regional es que no desconoce
la gravitación de las fuerzas que van hacia
el estado-nación ni el influjo del contexto
mundial.
La investigación regional obliga además
a reducir el objeto de estudio a dimensiones más
modestas: no aspira a esclarecer con un solo ejercicio
la historia global de un país en formación,
sino verificar lo acaecido en contextos territoriales
más limitados.
Los acontecimientos básicos tienen la oportunidad
de ser rastreados en las fuentes primarias.
Lo burgués.
Los momentos formativos y de consolidación
de burguesías regionales. El siglo XIX
fue un periodo clave en esos procesos.
Estos burgueses solieron dominar el precario crédito
existente. El uso especulativo del dinero tenía
como seguro destinatario a los siempre deficitarios
poderes públicos. En el siglo XIX se encuentran
poderosos comerciantes/prestamistas apropiándose
en vasta escala del suelo, tanto rural como urbano.
Teniendo en cuenta previamente los mercados. En
tanto se construyen las condiciones adecuadas,
el agente económico burgués no deja
de aprovechar y emplear el excedente social.
El burgués aparece antes que el tipo de
producción capitalista. Es justamente el
personaje encargado de aprovechar y gestar los
procesos de acumulación primitiva que en
determinas coyunturas, culminarán con la
aparición de la producción bajo
el dominio del capital y el capitalista.
El problema es detectar en cuáles contextos
socioeconómicos y políticos, algunos
de estos núcleos lograron diversificar
sus actividades y transfirieron capitales hacia
una producción capitalista.
Burguesía e industria fabril.
En la segunda mitad del siglo XIX en A.L. se produjo
una vigorosa transferencia de capitales y bienes
a la producción.
Lo que marcó al capitalismo latinoamericano
sería el impacto de la Revolución
Industrial. Se caracterizó al capitalismo
naciente de nuestros países es que se les
asignó la función de productor de
materias primas.
A fines del XIX y comienzos del XX la segunda
revolución industrial. La racionalidad
burguesa operó al volcarse hacia la industria,
las fábricas, el comercio y el préstamo.
Mercado mundial, mercado nacional.
En el último tercio del siglo XIX y en
las décadas inaugurales del XX, de un mercado
que tiende hacia lo nacional, imbricando los viejos
y semidesconectados espacios económicos
regionales.
La mayor densidad interna del mercado dependía
de ka amplitud de los vínculos con el mercado
internacional y de la especialización productiva
que ellos implicaban: México. Las relaciones
con EE.UU. ; Colombia y Brasil con las repercusiones
del cultivo del café.
Bajo el aliento de las reformas liberales en A.L.,
se aceleró la mercantilización de
la tierra.
En este contexto el elemento estructural es la
especialización de ciertos espacios geográficos.
Los límites.
Una parte sustancial del mercado interior que
se expandía bajo el desarrollo del capitalismo
seguía siendo abastecida desde el exterior.
Ese vínculo necesario y subordinado del
capital periférico con el exterior, impondría
una limitación a la propia expansión
del mercado nacional. La división social
del trabajo quedaba frenada.
Todo ello no afectó la prosperidad burguesa.
Desde su perspectiva individual, estimaba preferible
y más eficaz adquirir sus máquinas
y equipos, en el mercado mundial. Lo que le preocupaba
en ese momento era lanzarse a una producción
competitiva respecto a los demás productores
nacionales.
El análisis de toda burguesía tendría
que efectuarse a partir de lo que es su objetivo:
Valorizar su capital, reproducirlo en espiral,
y ver como actuó en aquellas economías
que en el siglo XIX transitaban por profundas
transformaciones producto de la revolución
industrial.
M. CERUTTI. Formación y consolidación
de una burguesía regional en el norte de
México. Monterrey, de la reforma a la industria
pesada (1850-1910).
Desde la guerra con los Estados Unidos en 1846
hasta el estallido de la revolución México
tuvo la emergencia de una burguesía con
base regional que surgió sobre la base
de la acumulación primaria de capitales,
un traslado masivo de esos capitales a la producción
capitalista a partir de 1890, y la puesta en marcha
de un destacable brote de industrialización.
La producción en gran escala de bienes
dedicados al proceso productivo con base en la
industria pesada.
La revolución encontrará a esta
burguesía con el poder y solidez suficientes
que les permitió mantener a mediano plazo
condiciones suficientes para su reproducción
capitalista.
Desde 1850 hasta 1890 fue el periodo de acumulación
primaria de capitales en ámbitos regionales.
En medio de la guerra con EE.UU., la sociedad
era el sostén del Estado-nación
mexicano; contiendas entre conservadores y liberales.
México hizo un largo recorrido para conformar
un Estado de renovado orden social sobre cimientos
liberales.
El gobierno de Santiago Vidaurri se sustentó
en su capacidad militar1855).
Monterrey era pivote militar, político
y comercial de un sistema regional en expansión.
La solidez del sistema regional se alimentaba
de la propia capacidad militar, pero a la vez
se nutría de la seguridad que ofrecía
a los segmentos mercantiles y a las poblaciones
de las fronteras.
En este contexto condicionado por las necesidades
creadas por la guerra y por la respuesta que brindaba
el poder regional, los números de comerciantes
locales lograban ampliar visiblemente sus posibilidades
de penetración en mercados alejados de
la geografía nacional. Los de Monterrey
eran los más beneficiados.
La nueva frontera brindó las bases para
que los más prominentes comerciantes de
Monterrey y de otros puntos del noreste aprovecharan
jugosamente la coyuntura de la guerra de Secesión
norteamericana (1861-65), que acrecentó
la circulación mercantil e incentivó
la producción agropecuaria en este espacio
regional.
El algodón (factor clave), armas, vestuario,
mulas, caballos, cereales, harina y cueros.
Después de los franceses.
Un segundo momento del subperiodo anterior a 1890,
que comenzaba en la década de 1870. Para
la burguesía surgieron nuevas posibilidades
para proseguir la reproducción creciente
de sus capitales y la concentración de
bienes. La apropiación de tierras fue una
labor financiera que acompañó en
un mismo movimiento las tareas mercantiles.
Tres mecanismos facilitaron esta tendencia a la
apropiación del territorio rural: expulsión
y/o exterminio del indígena, políticas
derivadas de la Reforma entre las que se contaba
la expropiación y venta de bienes de antiguos
latifundistas que se habían adherido al
Imperio; y la acción de las compañías
deslindadoras.
El control y la creciente utilización productiva
del suelo en las décadas previas a 1890
eran actividades de esta burguesía con
base en los regional. Esta clase social diferenciada
ya no se ligaría a la circulación
en espacios relativamente alejados, se vincularía
con la propiedad a la que con frecuencia siguió
la producción. (convertidos en terratenientes)
La articulación del mercado nacional que
derivó del tendido de los ferrocarriles
hizo intensificar el cultivo del algodón.
Desde 1890 el panorama se modificaría.
La acumulación habría de ser la
producción capitalista. Industria y minería
estarían en el centro de este nuevo proceso.
Comentario final.
En la coyuntura de sólo dos décadas
quedó constituido el tronco histórico
influyente del empresariado industrial de Monterrey.
La fusión de los hasta entonces dispersos
capitales y la paralela unión por medio
de matrimonios, condujo a la consolidación
de una red socioeconómica en la que los
antiguos comerciantes/prestamistas se introdujeron
conscientemente.
De grupo social en gestación, aquellos
viejos burgueses que atravesaron las décadas
posteriores al cambio de frontera, se transformaron
en clase burguesa. Su conversión en burgueses
productivos permitió dominar directamente
el proceso de producción. Dejaron de se
intermediarios.
La transformación de un grupo burgués
en clase burguesa es el Monterrey es producto
de la articulación en dos niveles de desarrollo
capitalista: económicamente avanzada y
a nivel de su desenvolvimiento social.
La industria asentada en Monterrey (1890-1910).
Hacia 1920 la industria mostraba sectores diferenciados,
había establecimientos dedicados a la fabricación
de bienes de consumo personal, para la satisfacción
de necesidades cotidianas de la población
como la vestimenta y alimentación.
Un segundo fragmento de la industria de Monterrey
se dedicaba a la elaboración de manufacturas
destinadas a uso industrial y no solo doméstico
como clavos, alambres, tuberías de plomo.
Producción pesada.
Un tercer escalón que marcaría la
diferencia de otras urbes latinoamericanas en
los años anteriores a la Primera Guerra
fue la producción pesada de bienes de consumo
productivo, sobretodo como insumos intermedios.
Su actividad estaba ligada al mercado internacional.
La metalurgia que incluía otras vertientes
orientadas al mercado interior en la elaboración
de maquinarias para minería y agricultura.
Su importancia era por el carácter global
que asumieron. Aplicación tecnológica,
fuerza de trabajo ocupada, demanda de materias
primas e insumos y redes complementarias de transporte.
Es decir, movilización productiva y de
intercambios que provocaron en el marco de una
multiplicada división capitalista.
La fundidora de Fierro y acero sintetizó
las tendencias del desarrollo capitalista en la
economía mundial y las exigencias que en
materia de división especializada del trabajo.
La combinación del capitalismo regional
con el ya monopólico de otras latitudes
explica este fenómeno. El entrelazamiento
del paquete accionario; la cantidad de especialistas
extranjeros cualificados que se requirió;
y las formas de organización empresarial
y de comercialización.
También presentaba una franja de intercambio
a nivel de organismos públicos, empresas
y productores capitalistas.
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