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Rivardo Gaussmann
Relaciones de Clase e ideologías raciales:
acción rural colectiva en Louisiana y Cuba
1865-1912, Scott, J. Rebecca
Este ensayo examina la formación de alianzas
y la movilización de la acción colectiva
en dos sociedades posteriores a la emancipación,
centrándose en las plantaciones de azúcar.El
objetivo es explorar las condiciones que alimentaron
la colaboración interracial y aquellas
que, por el contrario, aumentaron las divisiones
raciales y permitieron la represión racista.
La elección de Louisiana y Cuba para la
comparación se basa en la importancia de
la producción de azúcar en las plantaciones
en ambas economías, primero bajo la esclavitud
y luego con mano de obra jurídicamente
libre. Así pueden examinarse pautas evolutivas
de las relaciones de clase y su relación
con las construcciones políticas de "raza",
tanto entre los obreros como entre grupos compitiendo
por el liderazgo político.
Como gran parte del sur Louisiana durante la Reconstrucción
fue cuna de un experimento vacilante en democracia
interracial, experimento que acabó en retirada,
supresión de derechos y represión.
En 1890 la suprenacía blanca era un hecho
y el movimiento obrero en los campos de caña
había sido aplastado.
Cuba en las décadas siguientes a la emancipación
asistió a la emergencia de un poderoso
movimiento anticolonialista dirigido a acabar
con el dominio español de la isla. Rebeldes
negros, blancos y mulatos lucharon codo con codo
y un principio general del liderazgo insurgente
era el repudio del racismo. En 1912 la supresión
de un movimiento armado en el este de Cuba degeneró
en una violencia asesina racista por parte del
ejército cubano, y miles de cubanos negros
y mulatos fueron masacrados en cuestión
de meses.
LOUISIANA
Poco después del final de la guerra, el
establecimiento de una Oficina para Libertos (Bureau
of Freedom), dio autoridad a un nuevo grupo de
odiciales federales que entonces supervisaron
e hicieron cumplir los contratos laborales. Tanto
los propietarios de las plantaciones como el Bureau
erna firmes partidarios de los contratos de trabajo
anuales y la forma predominante de organización
de la producción siguió siendo la
cuadrilla de trabajadores, ahora pagada con un
salario. Los propietarios generalmente se negaban
a vender o arrendar tierras a hombres liberados
y a menudo retenían los salarios para intentar
controlar el regimen de trabajo de la plantación.
El resultado fue la vulnerabilidad de los trabajadores
del azúcar.
Cada año los hombres y mujeres liberados,
esperando unas condiciones más ventajosas,
aplazaban la firma de los contratos. Pequeñas
huelgas de trabajadores en plantaciones ejercieron
alguna presión sobre el aumento de salarios.
Frente a una deflación generalizada y un
declive en los precios del azúcar, los
propietarios de las plantaciones en los diversos
municipios empezaron a colaborar en la década
de 1870 para intentar reducir los salarios mensuales.
Los trabajadores respondieron con cólera
y se organizaron, luego fueron a la huelga. Los
propietarios estaban alarmados, pidieron al gobernador
que mandara a la milicia del estado y consiguiera
que fueran arrestados los líderes. Se negoció
un acuerdo, pero los trabajadores no consiguieron
arrendar tierras colectivamente.
Los esfuerzos por incluir la distribución
de la tierra en la política social habían
sido infructuosos, pero el deseo de poseer tierra
no había desaparecido. Los trabajadores
del azucar habían adoptado diferentes estrategias
para buscar otras fuentes de subsistencia: huertos,
tierra arrendada si era posible y condiciones
laborales razonables cuando trabajaban en una
gran plantación. En eso se parecían
a sus compañeros de Jamica, Cuba y Brasil
que buscaban una combinación de trabajo
asalariado y producción independiente.
En 1866 los Caballeros del Trabajo ("Knights
of Labor") empezaron a organizar a los blancos
y los negros que trabajaban en los ferrocarriles
de Louisiana, abriendo el camino a una alianza
interracial más formal. Los Knights llegaron
pronto a las plantaciones de azúcar, organizándose
en torno a los planteamientos de la unidad obrera,
el cooperativismo y la oposición a los
monopolios.
Los líderes de las asambleas locales en
la región azucarera incluían a cultivadores
y artesanos clasificados como negros multaos y
blancos, así como un maestro de escuela
de una plantación. La mayoría sabían
leer y escribir y su experiencia laboral iba siempre
más allá de las plantaciones.
En 1887 a la vista de un uevo intento de reducir
los salarios la Asamblea de Morgan City propuso
una negociación y una fecha límite
para la satisfacción de sus demandas.
Dado que esto se dio en fecha cercana a la cosecha,
los miembros del partido demócrata y republicano
se unieron a la élite y armaron un plan
de contraataque én que se comprometían
a ignorar las demandas, hacer una lista negra
de los trabajadores despedidos, expulsar los huelguistas
de las plantaciones e invocaron la falta de respeto
a los contratos. Por otro lado solicitaron al
sheriff que pidiera el envío de la milicia
estatal de Louisiana, los que fueron oportunamente
enviados. Cuando la fecha impuesta fue traspasada
sin soluciones los trabajadores iniciaron la huelga
en las plantaciones de la zona.
Desde el comienzo de la huelga las divisiones
raciales y de clase aparecieron dentro de los
Knights of Labor, cuyos miembros incluían
a algunos profesionales, tenderos y trabajadores
asalariados, los que en la asamblea local blanca
votaron en contra d la huelga, aunque algunos
trabajadores blancos siguieron a la convocatoria
al paro y la huelga fue claramente interracial.
Los propietarios comenzaron a obligar a los huelguistas
a abandonar sus cabañas de plantación,
al mismo tiempo los huelguistas comenzaron a impedir
el acceso de los esquiroles (rompehuelgas, personas
que trabajan durante el paro).
La huelga tuvo desarrollo distinto de acuerdo
a las dimensiones de las explotaciones. En las
pequeñas se llegó a un acuerdo relativamente
rápido, pero en las grandes la intransigencia
fue total.
La milicia no deseaba intervenir y llamó
a los propietarios a tomar acciones contundentes
ellos mismos.
En uno de los pueblos los dueños de las
plantaciones se dirigieron contra una muchedumbre
de "huelguistas negros" obteniendo apoyo
del grupo de los Knights of Labor que se habían
opuesto a la huelga. Hubo al menos 5 muertos entre
los huelguistas.
La tensión aumentaba y el jefe de la milicia
estatal insistía en en la necesidad de
una iniciativa local y en que los propietarios
debían hacerse cargo de su propia defensa.
Días después las tropas estatales
se retiraron y volvieron a New Orleans.
La lucha laboral fue continuamente reinterpretada
por los propietarios como una lucha racial y así
lo planteaban al resto de la población
a quienes anoticiaban de los problemas que los
huelguistas iban a causar.
Esta lucha puede plantearse linealmente como una
continuación del drama de negros y blancos
con el ascenso y la supremacía de estos
últimos o también enfocarlo como
un proceso responsable en parte de la definición
de la lucha como un enfrentamiento binario entre
"negros" y "blancos" simplificando
radicalmente unas categorías sociales y
raciales complejas. El análisis de las
categorías raciales como algo socialmente
construido es un logro importante de los estudios
recientes sobre raza e ideología racial,
distinguiéndose claramente de la literatura
sobre "relaciones de raza" con sus categorías
de negros y blancos.
La represión que ocurrió fue algo
más que violencia racista o guerra de clases.
Fue una combinación selectiva de ambas,
sintetizadas de tal manera que contribuyeran a
la construcción de la raza blanca como
privilegiada y la negra como peligrosa. La realidad
de una mano de obra compuesta por blancos, mulatos
y negros fue redefinida en la represión
como el orden blanco contra el desorden negro.
Esta construcción de una línea de
color binaria y politizada no fu solo un acto
discursivo. La negativa a arrendar tierras a antiguos
esclavos, la reconstrucción de las cuadrillas
de trabajo, el reclutamiento de afroamericanos
y otros elementos contribuyeron a crear una realidad
en la que el trabajo asalariado de la caña
estaba asociado con ser negro.
Una comparación con Cuba aporta un ejemplo
de una región azucarera donde la raza,
el trabajo y la política eran igualmente
cuestionados y entrelazados, pero en modos muy
diferentes. La presncia de elementos similares
y resultados muy diferentes puede quizá
ayudar a recalcar la naturaleza contingente de
la supremacía blanca como ideología
dominante.
CUBA
La esclavitud fue abolida en Cuba en una lucha
prolongada donde los políticos españoles
improvisaron y llegaron a acuerdos respecto a
la organización de la mano de obra manipulando
la cuestión de la raza e invocando los
peligros de una guerra de razas. Los funcionarios
coloniales cubanos intentaron modificar la realidad
para fundamentar ese discurso y arrestaban a conspiradores
de color mientras dejaban libres a los blancos
para reforzar la imagen de conflicto racial.
El parlamento español votó para
abolir la esclavitud en 1880, situando a los antiguos
esclavos bajo un patronato mal disimulado que
duraría hasta 1888, pero en 1886 sólo
quedaban 25.000 esclavos en el patronato y el
gobierno decidió liquidar la institución.
Aunque los propietariso de plantaciones cubanos
generalmente habían tratado de evitar el
final de la esclavitud se adaptaron rápidamente
a la mano de obra libre. En pocos años,
la mano de obra del campo era sin duda multiétnica
y multiracial. A principios de la década
de 1890, la producción de azúcar
de la isla había sobrepasado el millón
de toneladas.
Este éxito sin embargo, no resolvió
la cuestión del lugar de los trabajadores
en la sociedad cubana, ni de los cubanos en una
isla dominada por España.
En esa época algunos líderes nacionalista
incluido José Martí preparaban los
cimientos de una nueva rebelión animados
por una visión de nacionalidad cubana mucho
más inclusiva y por una ideología
en la cual la tgransformación social y
la liberación nacional estaban fuertemente
unidas.
En febrero de 1895 los insurgentes se levantaron
en el este de la isla. El objetivo final era una
Cuba libre, donde los privilegios raciales y étnicos
serían rechazados. Sin embargo distintos
grupos insurgentes interpretaron estos objetivos
de distinta manera y alguno temían un predominio
negro. Por tanto no es sorprendente que los líderes
nacionalistas trataran de superar las divisiones
raciales mientras comenzaban a organizar un movimiento
que pudiera triunfar allí donde los anteriores
habían fracasado. Lo mñas llamativo
es que esta estrategia funcionó en cuanto
a reclutamiento y movilización se refiere.
Los rebeldes buscaron suministro y reclutas entre
los simpatizantes dentro de las plantaciones,
dirigiéndose a la población mixta
de obreros, artesanos, colonos negros, mulatos
y blancos.
(Acá falta la pág 141
. Pero
me parece que debe ser un dibujo porque no pierde
la hilación
.o quizás porque
no la tiene...). Los residentes de las plantaciones
tuvieron que decidir si querían ser internados
en campos españoles ante el avance de los
rebeldes o unirse a estos. La percepción
de que los rebeldes eran gente como ellos mientras
que los soldados españoles eran intrusos
de gatillo fácil solía determinar
la decisión.
Algunos de los líderes rebeldes más
admirados eran gente de color y sus tropas tenían
todos los grupos étnicos y socio-raciales.
José Martí intentó contrarrestar
la antigua idea de la guerra "de razas"
proponiendo una imagen distinta de oficiales negros
y mulatos. Martí consideraba el ascenso
de un general mulato como prueba de buena fe de
la revolución, pero para algunos insurgentes
de color, negar esta divisón era aún
prematuro, pues consideraban que se hacían
todavía distinciones injuriosas al asignar
los recursos y el reconocimiento del sacrificio.
En 1898 los insurgentes cubanos habían
luchado y hostigado a las fuerzas españolas
hasta llegar a un punto muerto. España
no podía mantener el poder colonial indefinidamente
y el golpe final llegó con la intervención
de USA, aliados con el ala más conservadora
de la coalición separatista.
Con la ocupación norteamericana de Cuba
en 1899, las historias de Louisiana y Cuba se
entrecruzan en cierto modo. Las fuerzas de ocupación
trajeron consigo una nueva serie de rigurosas
distinciones raciales y estereotipos negativos
que habían surgido en los enfrentamientos
de la post Reconstrucción (léase
fin de la guerra de secesión). A Cuba nunca
le habían faltado elementos racista pero
las obsesiones norteamericanas por lo blanco y
la "mezcla" fueron algi nuevo en una
sociedad con categorías de color múltiples.
Lo blanco y lo negro tomaron nueva significación
en Cuba. Las autoridades de USA intentaron limitar
el derecho de voto de los cubanos de color a través
de la imposición de requisitos de alfabetización,
propiedad, etc, pero vieron frustrado su intento
a causa del compromiso de los nacionalistas cubanos
con el sufragio para los que habían luchado
en la guerra. En tonces, mediante la organización
de una nueva fuerza del orden en el campo "la
guardia Rural" los norteamericanos crearon
una institución destinada a incorporar
sólo a los blancos. Su objeto: mantener
el orden y resolver los conflictos que alteraran
la producción del azúcar.
Sin embargo, los trabajadores de los muelles ya
habían mostrado su capacidad para hacer
huelgas por un aumento salarial amenazando la
exportación de azúcar, por lo que
no era de extrañar que el conflicto se
extendiera al campo.
Los veteranos y anarquistas (de origen español
los últimos) se ocuparon de organizar la
mano de obra en los campos de caña en 1902
construyendo sus sindicatos mediante la llamada
explícita a los grupos afrocubanos e insistiendo
en un antirracismo agresivo en sus escritos. En
la splantaciones los antiguos esclavos, los campesinos
cubanos y los emigrantes de la península
trabajaban codo a codo.
Existían pruebas abundantes de que la sociedad
cubana había superado las distinciones
de casta de la esclavitud: la mano de obra rural
era en gran medida integrada, las redes de clientela
política eran interraciales y los líderes
nacionales invocaban regularmente el concepto
patriótico de una identidad cubana donde
la raza se había trascendido. Pero al mismo
tiempo las barreras y distinciones de color persistían,
en particular en el acceso al empleo público
y el ejercicio de la vida social privada. Así
en 1908 un grupo de veteranos preocupados por
estos tema irresueltos fundaron el Partido Independiente
de Color pero se encontraron rápidamente
marginados de la competencia política.
Enn 1912 intentaron la táctica clásica
de una protesta armada para lograr concesiones
políticas. La Guardia Rural se desplegó
rápidamente y la protesta fue sofocada.
Pero en la zona oriental de la isla la represión
estimuló un conflicto más extenso.
Algunos habitantes rurales largamente presionados
comenzaron a atacar los edificios de las plantaciones
y los depósitos de títulos de propiedad,
símbolos de las expulsiones e indignidades
que habían sufrido por parte de los propietarios.
Las garantías constitucionales fueron suspendidas
y una represión sin piedad comenzó.
El ejército suprimió la revuelta
por medio del asesinato masivo y el conflicto
se caracterizó como una "guerra de
raza". Como en Louisiana, el momento de la
represión conllevó una dicotomía
blanco/ neg
O categórica y la selección de las
víctimas según esa división.
Las organizaciones prudentes de "gente de
color" se apresuraron a declarar su fidelidad
al gobierno. En adelante la cuestión de
la raza y la justicia racial fueron tratadas con
gran reticencia. Los que estaban categorizados
como gente de color podían participar d
ela vida política pero con la condición
de no volver a la movilización autónoma.
El reconocimiento de la ciudadanía formal
para los afrocubanos y el poder electoral que
esto implicó dejo así una puerta
abierta para un posterior activismo. El movimiento
obrero siguió creciendo como movimiento
interracial y las campañas electorales
tomaron en cuenta a los electores de todas las
categorías socio-raciales.
CONCLUSIÓN
Ambos casos muestran ejemplos de alianzas interraciales
y la posibilidad de represión racista blanca.
En Louisiana la frágil solidaridad de las
huelgas de 1880 mostró destellos de lo
que podría haber sido, pero fue rápidamente
enterrada en el triunfo de la "línea
blanca". En Cuba una pauta de alianzas interraciales
fue interrumpida por el episodio represivo de
1812 pero se mantuvo en el movimiento laboral.
Los caminos tomados para salir de la esclavitud
condicionaron una serie de resultados en los 2
casos.
En Louisiana el hecho de que los grupos de huelguistas
fueran principalmente trabajadores negros era
el resultado de la salida de la esclavitud en
la que se reimpuso el trabajo de cuadrilla de
los antiguos esclavos. En las áreas del
sur donde la mano de obra rural se componía
de distintos grupos socio-raciales, el cuadro
era algo diferente, pues las alianzas interraciales
funcionaban mejor y la represión fue menos
severa.
En Cuba los derechos generales a la ciudadanía
coexistían con la discriminación,
y el racismo con el antirracismo. A la vista de
Louisiana quizás conviene mas dar una explicación
histórica del antirracismo. José
Martí defendía la idea de que las
divisiones entre cubanos negros y blancos empezarían
a ser superadas donde empieza todo lo justo y
lo difícil: en la gente humilde. Había
cierta evidencia para sostener esta idea sobre
todo en la clase obrera. La realidad de la vida
en los campos de caña reforzaba la percepción
de que los intereses de los trabajadores no estaban
divididos por las líneas de los grupos
raciales.
Este análisis no debe llevarnos otra vez
a la idea de que las formas más aasesinas
del racismo sólo pueden entenderse como
psicopatologías. El desafío más
difícil es comprender como los comportamientos
racistas aparentemente patológicos llegaron
a parecer racionales a muchos de los involucrados,
mientras que en otros momentos las divisiones
raciales que surgieron de la esclavitud fueron
superadas eficazmente para lograr objetivos comunes.
MORENO FRAGINALS, Trabajo y Sociedad
El hombre como equipo
Las plantaciones esclavistas del caribe fueron
siempre organismos sociales deformes y el ingenio
fue quizás el más monstruoso de
ellos. No existió un ingenio tipo, con
características mantenidas a lo largo del
tiempo y el espacio cubanos. Hubo siempre diferencias
notables según la capacidad productiva,
tecnologías, carácter de antiguas
o recién fundadas. Los ingenios se fomentaban
en zonas deshabitadas, adonde eran trasladados
coercitivamente la casi totalidad de los hombres
que integraban su núcleo poblacional. Las
labores iniciales de la fundación se llevaban
a cabo con trabajadores asalariados y con esclavos
"de confianza".
El proceso de aprendizaje consistía en
dominar la terminología técnica
del ingenio que según una lista confeccionada
por un administrador experimentado constaba de
56 vocablos. La proporción de esclavos
adiestrados y bozales sin experiencia con que
se integraban las nuevas dotaciones dependía
de la situación económica del hacendado,
sus cálculos productivos los precios vigentes
en el mercado de brazos, etc. Basta analizar cualquiera
de las centenares de relaciones de esclavos de
ingenios cubanos para captar el cuidado que se
tuvo en la constitución de las dotaciones,
agregando hombres de diversas regiones de África
y por tanto con distintos idiomas o formas dialectales,
incluso con mutuos sentimientos de hostilidad
entre sí. De esta forma se obstaculizaba
la formación de un cuerpo social solidario.
La naciente sacarocracia criolla sentía
un especial rechazo por el tipo de negro que se
veían obligados a comprar a los ingleses
(suministradores exclusivos de la isla) pues decían
que los mejores esclavos quedaban en las Sugar
Islands y a Cuba le entregaban el remanente constituido
por los congos.
La adaptación a la disciplina del ingenio
significó una desgarrante transformación
del régimen de vida. Los años más
duros eran los de la domesticación y formación
del personal a quien se sometía con sangre
para enseñar las técnicas del trabajo
azucarero. La rebeldía activa era castigada
con la muerte y la pasiva se componía del
cimarronaje, el suicidio y la sumisión.
Casi no existe documentación sobre el proceso
de adaptación de los niños africanos
a las manufacturas.
La rebeldía pasiva se caracterizó
por una simulada obediencia, haciendo lo mínimo
ordenado, mal y a desgano y ejerciendo la violencia
contra los elementos de producción y no
contra las personas. Considerado el negro como
equipo fundamental de los ingenios es lógico
que se considerase que la capacidad de producción
se midiese por el número de esclavos, así
al llamarle equipo, instrumento, etc. aquellos
autores no empleaban una imagen literaria sino
un concepto económico.
El esclavo tenía la doble condición
de fuerza de trabajo y medio de producción.
Como medio de producción representó
más del 50% del capital fijo del ingenio
y era cosa que se compraba o vendía, depreciaba,
etc. Por su carácter de medio de producción
transfería valor al producto en la misma
proporción que perdía, con su valor
de uso, su propio valor de cambio. Como fuerza
de trabajo añadía al producto una
determinada plusvalía. Así en conceptos
de productividad se hablaba de azúcar/negro
como rendimiento del trabajador y como rentabilidad
del capital invertido. Considerado como equipo
el esclavo perdió humanidad y su nacimiento
o muerte se asentaba en los libros contables al
igual que su compra o venta.
Controles de Trabajo
El boom azucarero del XVIII puso en tensión
todas las fuerzas creadoras de la sacarocracia,
siendo este el momento más brillante de
la historia manufacturera cubana y más
plena de optimismo. Sin embargo muy pronto la
sacarocracia advirtió la imposibilidad
de tecnificación con mano de obra esclava.
Los efectos negativos del uso de esclavos se fueron
haciendo patentes a medida que avanzó el
proceso de tecnificación europea. Pero
todavía a principios del XIX los esclavos
africanos eran una solución económica
racional y desde fines del XVIII los sacarócratas
habían hecho investigaciones sobre modos
y tiempos de trabajo, en un antecedente colonial
de de Frederick Taylor.
Diariamente se anotaba el cómputo de hombres
y mujeres que trabajaba en cada sector del ingenio
y la tarea realizada, obteniendo de allí
índices de productividad. Se registraban
entradas y salidas de la enfermería (incluyendo
enfermedades fingidas), como así también
los casos de fuga, anotando todos los datos del
"huido". Cada año se daban altas
y bajas de esclavos nacidos, comprados, vendidos
y muertos, registrando edad (real o estimada),
sexo, etc. En base a estas estadísticas
pudieron instaurarse dos compañías
de seguros de vida sobre los esclavos. Los dueños
de esta compañías establecidas dentro
del llamado sistema mutualista, eran propietarios
de ingenios y conocían perfectamente estas
estadísticas de promedio de vida, huidas,
etc, lo cual se puede comprobar mediante la amplia
documentación de estas compañías
: La Providencia y La Protectora. Para fijar el
valor de la prima tomaron dos parámetros:
edad del esclavo y su ocupación (¡!!!!¿esclavo
tal vez?).
Tecnología y trabajo
Las condiciones de vida del esclavo estuvieron
regidas por el concepto práctico de rentabilidad
que tuviera el amo y salvo excepciones de mentalidades
patológicas, a los dueños de los
ingenios no les interesaba matar ni beneficiar
a los esclavos: el interés por ellos no
era filantrópico, ni perverso, sino económico.
Los factores tecnológicos permitieron mejorar
el rendimiento, en especial la máquina
de vapor acoplada al trapiche que rompió
el cuello de botella de la producción situado
al inicio del flujo productivo, exigiendo articular
a su ritmo el resto del proceso que mantenía
su forma artesanal. Esto se hizo mediante el aumento
del número de esclavos.
La máquina de vapor por sí sola
jamás produjo revolución industrial
alguna, en Cuba, específicamente operó
de manera negativa incrementando el número
promedio de esclavos por ingenio y empeorando
las condiciones de vida. Sólo simplificó
aún más el trabajo elemental de
los esclavos y los puso en contacto con un equipo
más fácil de manejar, más
duro y resistente que los tradicionales molinos
de madera y por lo tanto más apto para
soportar el tratamiento típico brutal de
la esclavitud.
La máquina de vapor constituyó
una célula cerrada manejada por técnicos
y obreros asalariados y como elemento complementario
aparece la iluminación a gas para extender
la jornada productiva. Estos elementos determinaron
un crecimiento cuantitativo de la producción.
La adición de esclavos y equipos aumentaba
el volumen total de la producción, pero
como la fuerza total de un grupo no puede crecer
indefinidamente agregando individuos, a partir
de un punto la adición de esclavos aumentaba
el volumen total de producción pero disminuía
la contribución per cápita. No había
posibilidad de intensificar sino sólo de
extender. Surge así el alargamiento al
máximo de la jornada laboral, con una explotación
extensiva caracterizada por un bajísimo
rendimiento hombre/hora.
La jornada de trabajo
Dada la dureza de los equipos manufactureros las
interrupciones por desperfectos eran pocas, el
punto más débil era el molino y
en general había dos uno a vapor y el otro
de tracción animal. Todo era muy resistente
y estaba preparado para el trato bestial que le
daban los esclavos a los instrumentos de producción.
El proceso destructor de herramientas, típica
protesta esclava, fue aminorado haciendo trabajar
a los esclavos con herramientas de gran porte
y resistencia, a costa de una alta imperfección
de las tareas.
Las sesiones de trabajo se marcaron con el tañir
de las campanas, antecedente de la sirena industrial
y las horas clave (inicio, almuerzo cierre) se
marcaban con distintos repiqueteos. Este nomenclator
litúrgico laboral es típico de la
época y enraizó en los ingenios,
donde el campanil de la capilla cumplía
una doble función religioso-profana. También
servían como medio de comunicación
para llamar a distintos trabajadores especializados
dentro del ingenio.
El sistema de trabajo permitía dormir
de 5 a 6 hs diarias en tiempo de zafra. Este sistema
calificado de "filantrópico"
en la época fue instituido en algunos ingenios
a causa de varias muertes consecutivas de esclavos
que se dormían y caían sobre las
máquinas trituradoras o hervidoras. Por
mucho que el látigo procurase acelerar
el ritmo productivo, las dotaciones impusieron
su lentitud esclava y manufacturera. La máquina
había acrecentado el ritmo de trabajo esclavo
hasta su límite biológico, a partir
del cual el ritmo de trabajo esclavo frenaba a
la máquina.
Las cartillas de producción señalaban
que a los esclavos no se les debía permitir
trabajar callados porque podían pensar
y por esa razón se los obligaba a cantar.
La explotación extensiva conspiró
contra las elementales normas de división
del trabajo añadiendo otro elemento perjudicial
para el rendimiento y en vez de la especificidad
funcional, base de todo desarrollo técnico,
en las manufacturas cubanas prevaleció
la generalidad funcional, típica de la
producción primitiva.
A pesar de todos los esfuerzos por liquidar la
vida de relación entre los esclavos e introducir
la división entre ellos, a la larga siempre
se produjo la normal acción solidaria entre
seres condenados a la explotación implacable.
Sexo y Producción (no se hagan ilusiones,
es bastante aburrido)
El 88% de la población esclava de los ingenios
era masculina. Con sólo un 12% de mujeres,
promedio a principios del XIX, la tasa de natalidad
en relación con el grupo era mínima
y dejaba como saldo una población esclava
azucarera cuya disminución anual tenía
que ser compensada con la importación de
nuevos africanos.
La desequilibrada composición porcentual
de sexos se mantuvo mientras reportó ventajas
económicas y de seguridad. Siendo mucho
más caro criar negros que comprarlos es
lógico que a los sacarócratas no
les interesara la adquisición de mujeres,
pero para justificarse arguyeron que llevar mujeres
a los ingenios, sin control, haría inevitable
el pecado sexual entre personas no casadas cristianamente.
La esclavitud terminó creando patrones
distorsionados de comportamiento sexual que los
racistas justificaron inventando el mito de la
sexualidad sádica del negro, la inmoralidad
de la negra y la lujuria de la mulata.
A lo largo del XIX hay 4 factores que impulsaron
el incremento de importación de esclavas:
a) temor a la interrupción el tráfico
sin tener la proporción de mujeres necesaria
para la cría de esclavos.
b) actividad del gobierno a favor de la importación
de mujeres.
c) acrecentamiento del precio de esclavos varones.
d) introducción de cambios técnicos
que permitió la incorporación masiva
de mujeres y niños a las labores generales
del ingenio.
La mayor presencia de mujeres obligó a
la creación de una serie de reglamentaciones
de las relaciones entre individuos para asegurar
un buen índice de procreación y
evitar conflictos. Las uniones libres, sin controles
influyeron negativamente en la disciplina laboral
y el cuidado de los hijos, en tanto los realizados
dentro de un marco mínimo ritual tendían
a la formación de un núcleo familiar
estable, tornando a los esclavos más dóciles
y a la larga daban un mayor clima de tranquilidad
en la plantación. Sin embargo estos intentos
de formar núcleos familiares tuvieron poco
éxito pues la familia es una institución
que requiere un ambiente orgánico para
su desenvolvimiento y condiciones socioeconómicas
que no se daban en el ingenio.
Por ejemplo la unión podía quedar
rota por la decisión del amo de vender
a uno o varios de los miembros de la familia.
Otro elemento a tener en cuenta es que a partir
del XIX y por interés de los amos, van
alcanzando su libertad centenares de esclavos
que se convierten en trabajadores cañeros
estacionales dentro de nuevas relaciones de explotación.
Al faltarles la relación paternalista (con
padres como esos
) de explotación
esclava, muchos de estos negros, especialmente
los más viejos, quedaron en un estado de
desamparo absoluto.
Desde cualquier punto de vista, la plantación
es una empresa económica y su núcleo
poblacional está compuesto de individuos
yuxtapuestos, no interactuantes, cuya acción
está dirigida coercitivamente hacia el
fin único de la producción. Si bien
la institucionalización familiar fue casi
imposible, la cría de esclavos por métodos
cuasi ganaderos se desarrolló con relativo
éxito en algunos ingenios. Cuando alrededor
de 1830 se inicia la curva de ascenso del precio
de los esclavos, los amos muestran un creciente
interés por la cría de negros. Con
el nombre de criollero se conoció en los
ingenios cubanos el local ad-hoc donde se depositaban
"los criollitos" (niños esclavos).
Cada criadero estaba a cargo de una o más
negras viejas o no aptas para la producción.
Si bien hubo éxitos aislados en general
los sacarócratas fracasaron en sus intentos
de lograr el crecimiento vegetativo de sus dotaciones
esclavas. Los principales inconvenientes pueden
enumerarse como: desequilibrio en la composición
porcentual de sexos; baja tasa de fecundidad de
la esclava; elevada mortalidad infantil y un bajísimo
promedio de vida del esclavo. Lo que no se quería
reconocer era que la baja tasa reproductiva se
debía a las inhumanas condiciones de trabajo
ya que en aquellos ingenios donde la proporción
de sexos era adecuada tampoco había una
tasa de crecimiento razonable de la población.
Existía además una práctica
abortiva de las esclavas que no deseaban traer
hijos esclavos al mundo a lo que se sumaban los
abortos a causa de la explotación a que
eran sometidas hasta el día mismo del parto.
La tasa de crecimiento de la población
solo empezó a modificarse a partir de 1860
cuando la esclavitud estaba en franca desintegración.
Comida, ropa y casa
Fueron los 3 factores de la producción
cuidadosamente organizados y normados a partir
de 1820 para evitar que la irregularidad en el
envío de estos insumos afectara la producción.
En una comunicación de 1798 se habla de
que muchos ingenios carecían de tasajo
y bacalao que eran los dos renglones alimenticios
básicos de los negros. Hoy transcurrido
más de siglo y medio en muchos sectores
populares la frase "el que corta el bacalao"
sigue guardando relación con quien ejerce
el poder. Los sacarócratas cubanos realizaron
experimentos para aumentar el rendimiento de los
esclavos mejorando la calidad y cantidad de los
alimentos.
En general el vestuario era tan reducido, que
frecuentemente los esclavos andaban vestidos de
harapos o semidesnudos. El vestuario de los esclavos
planteó por primera vez en Cuba el problema
de la ropa barata y de serie. Hasta inicios del
XVII los esclavos fueron albergados en pequeños
bohíos (cabaña rústica de
madera guano y yagua) , que en los sitios donde
se implantó el trabajo extensivo obligó
a construirlos de modo tal que facilitaran la
vigilancia y así apareció el trazado
en forma de barracón, de bohios contiguos
dispuestos alrededor de un área rectangular.
A medida que el trabajo extensivo fue creando
un clímax cada vez más violento
de rebeldía, los bohíos comenzaron
a construirse a modo de celdas de madera o mampostería.
La etapa final de la vivienda esclava fue el barracón
construido como los bohios alrededor de una plaza
pero de eran una sola construcción de piedra.
Las 3 etapas en que se desarrolló la vivienda
esclava correspondieron a:
1. Una etapa donde el amo fijaba una zona de
vivienda en la que los esclavos situaban sus bohios
2. La segunda en la que la vigilancia es lo que
prima y entonces los bohios se disponen en U con
sus puertas hacia el espacio interior.
3. La última etapa es una distribución
en un cuadrado del cual derivaría luego
el barracón.
El barracón fue el máximo símbolo
de la barbarie esclavista y un fenómeno
arquitectónico típico cubano.
Hipócrates Negrero
Otro servicio fundamental dentro del sistema de
vida de las plantaciones azucareras fue la asistencia
médica y los amos siempre mostraron una
gran preocupación por la salud de sus esclavos.
La viruela fue la epidemia de mayor efecto destructor
sobre las dotaciones esclavas, y tan pronto las
condiciones generales lo permitieron, se inició
la vacunación obligatoria de todos los
esclavos que arribaban a los puertos cubanos.
Así la sacarocracia probaba ser la clase
social de más alto nivel cultural y más
consciente de América Latina. A partir
de 1820 cuando el comercio de negros se transforma
en contrabando se pierden los controles de vacunación
y aparecen casos de viruela en los ingenios.
Durante la zafra fue normal tener hospitalizado
un 20 a 25% de la dotación y en ciertas
semanas hubo máximos del 40%. Los grandes
hacendados con dotaciones de varios miles de esclavos
pudieron contratar servicios exclusivos de notables
médicos, quienes con algunos ayudantes
establecían una organización asistencial
a tono con el modo de vida del esclavo (¿sería
OSDE?).
La existencia de más ingenios que médicos
dificultó la asistencia adecuada y la solución
habitual fue establecer en cada ingenio una "enfermería"
atendida por negras y negros enfermeros o bien
por cirujanos "romancistas", título
que concedía el tribunal protomedicato
de La Habana a aquellos hombres que durante cinco
años hubieran ayudado a un cirujano graduado.
Estos carentes de toda formación científica
mezclaron las prácticas adquiridas con
supersticiones y supercherías de la época.
(A partir de aquí arranca una descripción
de las "prácticas habituales"
que no creo sean soportables para ningún
estómago bien nacido. Los sádicos
pueden leerlo en las Págs. 81 y 82)
El Buen tratamiento
En la década de 1840 y luego de sucesivas
sublevaciones, la sacarocracia cubana comienza
a referirse a un "buen trato" a los
negros que en cierta forma dan por aceptado que
había un maltrato. Se perfilaba una nueva
política ante los altos precios. A principios
del XIX se calculó el rendimiento a largo
plazo del trabajador como función de 3
variables: precio de compra, horas diarias de
trabajo y esperanza de vida estimada desde el
momento en que se incorporaba a la producción.
Una razón netamente económica fue
la que impulsó un mejor trato para estirar
el período de vida. Las negras urbanas
aparte de contribuir al equilibrio de sexos, impusieron
en el ingenio condiciones superiores de vida.
Además la mejora de condiciones permitió
disminuir la tasa de mortandad infantil. La política
"del buen tratamiento" que era una resultante
típica del análisis de costos, repercutía
sobre el propio factor a que debía su origen.
En 1850 ya se hablaba de pagarle "algún
sueldo" a los esclavos.
Otra consecuencia de la política de buen
trato fue la aparición de los niños
en los ingenios que exigió un replanteo
del área servicios y provocó una
disminución de la producción per
cápita. El "buen trato" fue el
síntoma más visible de la disolución
de la esclavitud
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