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Rivardo Gaussmann

Relaciones de Clase e ideologías raciales: acción rural colectiva en Louisiana y Cuba 1865-1912, Scott, J. Rebecca

Este ensayo examina la formación de alianzas y la movilización de la acción colectiva en dos sociedades posteriores a la emancipación, centrándose en las plantaciones de azúcar.El objetivo es explorar las condiciones que alimentaron la colaboración interracial y aquellas que, por el contrario, aumentaron las divisiones raciales y permitieron la represión racista. La elección de Louisiana y Cuba para la comparación se basa en la importancia de la producción de azúcar en las plantaciones en ambas economías, primero bajo la esclavitud y luego con mano de obra jurídicamente libre. Así pueden examinarse pautas evolutivas de las relaciones de clase y su relación con las construcciones políticas de "raza", tanto entre los obreros como entre grupos compitiendo por el liderazgo político.
Como gran parte del sur Louisiana durante la Reconstrucción fue cuna de un experimento vacilante en democracia interracial, experimento que acabó en retirada, supresión de derechos y represión. En 1890 la suprenacía blanca era un hecho y el movimiento obrero en los campos de caña había sido aplastado.
Cuba en las décadas siguientes a la emancipación asistió a la emergencia de un poderoso movimiento anticolonialista dirigido a acabar con el dominio español de la isla. Rebeldes negros, blancos y mulatos lucharon codo con codo y un principio general del liderazgo insurgente era el repudio del racismo. En 1912 la supresión de un movimiento armado en el este de Cuba degeneró en una violencia asesina racista por parte del ejército cubano, y miles de cubanos negros y mulatos fueron masacrados en cuestión de meses.
LOUISIANA
Poco después del final de la guerra, el establecimiento de una Oficina para Libertos (Bureau of Freedom), dio autoridad a un nuevo grupo de odiciales federales que entonces supervisaron e hicieron cumplir los contratos laborales. Tanto los propietarios de las plantaciones como el Bureau erna firmes partidarios de los contratos de trabajo anuales y la forma predominante de organización de la producción siguió siendo la cuadrilla de trabajadores, ahora pagada con un salario. Los propietarios generalmente se negaban a vender o arrendar tierras a hombres liberados y a menudo retenían los salarios para intentar controlar el regimen de trabajo de la plantación. El resultado fue la vulnerabilidad de los trabajadores del azúcar.
Cada año los hombres y mujeres liberados, esperando unas condiciones más ventajosas, aplazaban la firma de los contratos. Pequeñas huelgas de trabajadores en plantaciones ejercieron alguna presión sobre el aumento de salarios.
Frente a una deflación generalizada y un declive en los precios del azúcar, los propietarios de las plantaciones en los diversos municipios empezaron a colaborar en la década de 1870 para intentar reducir los salarios mensuales. Los trabajadores respondieron con cólera y se organizaron, luego fueron a la huelga. Los propietarios estaban alarmados, pidieron al gobernador que mandara a la milicia del estado y consiguiera que fueran arrestados los líderes. Se negoció un acuerdo, pero los trabajadores no consiguieron arrendar tierras colectivamente.
Los esfuerzos por incluir la distribución de la tierra en la política social habían sido infructuosos, pero el deseo de poseer tierra no había desaparecido. Los trabajadores del azucar habían adoptado diferentes estrategias para buscar otras fuentes de subsistencia: huertos, tierra arrendada si era posible y condiciones laborales razonables cuando trabajaban en una gran plantación. En eso se parecían a sus compañeros de Jamica, Cuba y Brasil que buscaban una combinación de trabajo asalariado y producción independiente.
En 1866 los Caballeros del Trabajo ("Knights of Labor") empezaron a organizar a los blancos y los negros que trabajaban en los ferrocarriles de Louisiana, abriendo el camino a una alianza interracial más formal. Los Knights llegaron pronto a las plantaciones de azúcar, organizándose en torno a los planteamientos de la unidad obrera, el cooperativismo y la oposición a los monopolios.
Los líderes de las asambleas locales en la región azucarera incluían a cultivadores y artesanos clasificados como negros multaos y blancos, así como un maestro de escuela de una plantación. La mayoría sabían leer y escribir y su experiencia laboral iba siempre más allá de las plantaciones.
En 1887 a la vista de un uevo intento de reducir los salarios la Asamblea de Morgan City propuso una negociación y una fecha límite para la satisfacción de sus demandas.
Dado que esto se dio en fecha cercana a la cosecha, los miembros del partido demócrata y republicano se unieron a la élite y armaron un plan de contraataque én que se comprometían a ignorar las demandas, hacer una lista negra de los trabajadores despedidos, expulsar los huelguistas de las plantaciones e invocaron la falta de respeto a los contratos. Por otro lado solicitaron al sheriff que pidiera el envío de la milicia estatal de Louisiana, los que fueron oportunamente enviados. Cuando la fecha impuesta fue traspasada sin soluciones los trabajadores iniciaron la huelga en las plantaciones de la zona.
Desde el comienzo de la huelga las divisiones raciales y de clase aparecieron dentro de los Knights of Labor, cuyos miembros incluían a algunos profesionales, tenderos y trabajadores asalariados, los que en la asamblea local blanca votaron en contra d la huelga, aunque algunos trabajadores blancos siguieron a la convocatoria al paro y la huelga fue claramente interracial.
Los propietarios comenzaron a obligar a los huelguistas a abandonar sus cabañas de plantación, al mismo tiempo los huelguistas comenzaron a impedir el acceso de los esquiroles (rompehuelgas, personas que trabajan durante el paro).
La huelga tuvo desarrollo distinto de acuerdo a las dimensiones de las explotaciones. En las pequeñas se llegó a un acuerdo relativamente rápido, pero en las grandes la intransigencia fue total.
La milicia no deseaba intervenir y llamó a los propietarios a tomar acciones contundentes ellos mismos.
En uno de los pueblos los dueños de las plantaciones se dirigieron contra una muchedumbre de "huelguistas negros" obteniendo apoyo del grupo de los Knights of Labor que se habían opuesto a la huelga. Hubo al menos 5 muertos entre los huelguistas.
La tensión aumentaba y el jefe de la milicia estatal insistía en en la necesidad de una iniciativa local y en que los propietarios debían hacerse cargo de su propia defensa. Días después las tropas estatales se retiraron y volvieron a New Orleans.
La lucha laboral fue continuamente reinterpretada por los propietarios como una lucha racial y así lo planteaban al resto de la población a quienes anoticiaban de los problemas que los huelguistas iban a causar.
Esta lucha puede plantearse linealmente como una continuación del drama de negros y blancos con el ascenso y la supremacía de estos últimos o también enfocarlo como un proceso responsable en parte de la definición de la lucha como un enfrentamiento binario entre "negros" y "blancos" simplificando radicalmente unas categorías sociales y raciales complejas. El análisis de las categorías raciales como algo socialmente construido es un logro importante de los estudios recientes sobre raza e ideología racial, distinguiéndose claramente de la literatura sobre "relaciones de raza" con sus categorías de negros y blancos.
La represión que ocurrió fue algo más que violencia racista o guerra de clases. Fue una combinación selectiva de ambas, sintetizadas de tal manera que contribuyeran a la construcción de la raza blanca como privilegiada y la negra como peligrosa. La realidad de una mano de obra compuesta por blancos, mulatos y negros fue redefinida en la represión como el orden blanco contra el desorden negro. Esta construcción de una línea de color binaria y politizada no fu solo un acto discursivo. La negativa a arrendar tierras a antiguos esclavos, la reconstrucción de las cuadrillas de trabajo, el reclutamiento de afroamericanos y otros elementos contribuyeron a crear una realidad en la que el trabajo asalariado de la caña estaba asociado con ser negro.
Una comparación con Cuba aporta un ejemplo de una región azucarera donde la raza, el trabajo y la política eran igualmente cuestionados y entrelazados, pero en modos muy diferentes. La presncia de elementos similares y resultados muy diferentes puede quizá ayudar a recalcar la naturaleza contingente de la supremacía blanca como ideología dominante.

CUBA
La esclavitud fue abolida en Cuba en una lucha prolongada donde los políticos españoles improvisaron y llegaron a acuerdos respecto a la organización de la mano de obra manipulando la cuestión de la raza e invocando los peligros de una guerra de razas. Los funcionarios coloniales cubanos intentaron modificar la realidad para fundamentar ese discurso y arrestaban a conspiradores de color mientras dejaban libres a los blancos para reforzar la imagen de conflicto racial.
El parlamento español votó para abolir la esclavitud en 1880, situando a los antiguos esclavos bajo un patronato mal disimulado que duraría hasta 1888, pero en 1886 sólo quedaban 25.000 esclavos en el patronato y el gobierno decidió liquidar la institución.
Aunque los propietariso de plantaciones cubanos generalmente habían tratado de evitar el final de la esclavitud se adaptaron rápidamente a la mano de obra libre. En pocos años, la mano de obra del campo era sin duda multiétnica y multiracial. A principios de la década de 1890, la producción de azúcar de la isla había sobrepasado el millón de toneladas.
Este éxito sin embargo, no resolvió la cuestión del lugar de los trabajadores en la sociedad cubana, ni de los cubanos en una isla dominada por España.
En esa época algunos líderes nacionalista incluido José Martí preparaban los cimientos de una nueva rebelión animados por una visión de nacionalidad cubana mucho más inclusiva y por una ideología en la cual la tgransformación social y la liberación nacional estaban fuertemente unidas.
En febrero de 1895 los insurgentes se levantaron en el este de la isla. El objetivo final era una Cuba libre, donde los privilegios raciales y étnicos serían rechazados. Sin embargo distintos grupos insurgentes interpretaron estos objetivos de distinta manera y alguno temían un predominio negro. Por tanto no es sorprendente que los líderes nacionalistas trataran de superar las divisiones raciales mientras comenzaban a organizar un movimiento que pudiera triunfar allí donde los anteriores habían fracasado. Lo mñas llamativo es que esta estrategia funcionó en cuanto a reclutamiento y movilización se refiere. Los rebeldes buscaron suministro y reclutas entre los simpatizantes dentro de las plantaciones, dirigiéndose a la población mixta de obreros, artesanos, colonos negros, mulatos y blancos.
(Acá falta la pág 141…. Pero me parece que debe ser un dibujo porque no pierde la hilación….o quizás porque no la tiene...). Los residentes de las plantaciones tuvieron que decidir si querían ser internados en campos españoles ante el avance de los rebeldes o unirse a estos. La percepción de que los rebeldes eran gente como ellos mientras que los soldados españoles eran intrusos de gatillo fácil solía determinar la decisión.
Algunos de los líderes rebeldes más admirados eran gente de color y sus tropas tenían todos los grupos étnicos y socio-raciales. José Martí intentó contrarrestar la antigua idea de la guerra "de razas" proponiendo una imagen distinta de oficiales negros y mulatos. Martí consideraba el ascenso de un general mulato como prueba de buena fe de la revolución, pero para algunos insurgentes de color, negar esta divisón era aún prematuro, pues consideraban que se hacían todavía distinciones injuriosas al asignar los recursos y el reconocimiento del sacrificio.
En 1898 los insurgentes cubanos habían luchado y hostigado a las fuerzas españolas hasta llegar a un punto muerto. España no podía mantener el poder colonial indefinidamente y el golpe final llegó con la intervención de USA, aliados con el ala más conservadora de la coalición separatista.
Con la ocupación norteamericana de Cuba en 1899, las historias de Louisiana y Cuba se entrecruzan en cierto modo. Las fuerzas de ocupación trajeron consigo una nueva serie de rigurosas distinciones raciales y estereotipos negativos que habían surgido en los enfrentamientos de la post Reconstrucción (léase fin de la guerra de secesión). A Cuba nunca le habían faltado elementos racista pero las obsesiones norteamericanas por lo blanco y la "mezcla" fueron algi nuevo en una sociedad con categorías de color múltiples.
Lo blanco y lo negro tomaron nueva significación en Cuba. Las autoridades de USA intentaron limitar el derecho de voto de los cubanos de color a través de la imposición de requisitos de alfabetización, propiedad, etc, pero vieron frustrado su intento a causa del compromiso de los nacionalistas cubanos con el sufragio para los que habían luchado en la guerra. En tonces, mediante la organización de una nueva fuerza del orden en el campo "la guardia Rural" los norteamericanos crearon una institución destinada a incorporar sólo a los blancos. Su objeto: mantener el orden y resolver los conflictos que alteraran la producción del azúcar.
Sin embargo, los trabajadores de los muelles ya habían mostrado su capacidad para hacer huelgas por un aumento salarial amenazando la exportación de azúcar, por lo que no era de extrañar que el conflicto se extendiera al campo.
Los veteranos y anarquistas (de origen español los últimos) se ocuparon de organizar la mano de obra en los campos de caña en 1902 construyendo sus sindicatos mediante la llamada explícita a los grupos afrocubanos e insistiendo en un antirracismo agresivo en sus escritos. En la splantaciones los antiguos esclavos, los campesinos cubanos y los emigrantes de la península trabajaban codo a codo.
Existían pruebas abundantes de que la sociedad cubana había superado las distinciones de casta de la esclavitud: la mano de obra rural era en gran medida integrada, las redes de clientela política eran interraciales y los líderes nacionales invocaban regularmente el concepto patriótico de una identidad cubana donde la raza se había trascendido. Pero al mismo tiempo las barreras y distinciones de color persistían, en particular en el acceso al empleo público y el ejercicio de la vida social privada. Así en 1908 un grupo de veteranos preocupados por estos tema irresueltos fundaron el Partido Independiente de Color pero se encontraron rápidamente marginados de la competencia política. Enn 1912 intentaron la táctica clásica de una protesta armada para lograr concesiones políticas. La Guardia Rural se desplegó rápidamente y la protesta fue sofocada. Pero en la zona oriental de la isla la represión estimuló un conflicto más extenso. Algunos habitantes rurales largamente presionados comenzaron a atacar los edificios de las plantaciones y los depósitos de títulos de propiedad, símbolos de las expulsiones e indignidades que habían sufrido por parte de los propietarios. Las garantías constitucionales fueron suspendidas y una represión sin piedad comenzó.
El ejército suprimió la revuelta por medio del asesinato masivo y el conflicto se caracterizó como una "guerra de raza". Como en Louisiana, el momento de la represión conllevó una dicotomía blanco/ neg
O categórica y la selección de las víctimas según esa división.
Las organizaciones prudentes de "gente de color" se apresuraron a declarar su fidelidad al gobierno. En adelante la cuestión de la raza y la justicia racial fueron tratadas con gran reticencia. Los que estaban categorizados como gente de color podían participar d ela vida política pero con la condición de no volver a la movilización autónoma.
El reconocimiento de la ciudadanía formal para los afrocubanos y el poder electoral que esto implicó dejo así una puerta abierta para un posterior activismo. El movimiento obrero siguió creciendo como movimiento interracial y las campañas electorales tomaron en cuenta a los electores de todas las categorías socio-raciales.

CONCLUSIÓN
Ambos casos muestran ejemplos de alianzas interraciales y la posibilidad de represión racista blanca. En Louisiana la frágil solidaridad de las huelgas de 1880 mostró destellos de lo que podría haber sido, pero fue rápidamente enterrada en el triunfo de la "línea blanca". En Cuba una pauta de alianzas interraciales fue interrumpida por el episodio represivo de 1812 pero se mantuvo en el movimiento laboral.
Los caminos tomados para salir de la esclavitud condicionaron una serie de resultados en los 2 casos.
En Louisiana el hecho de que los grupos de huelguistas fueran principalmente trabajadores negros era el resultado de la salida de la esclavitud en la que se reimpuso el trabajo de cuadrilla de los antiguos esclavos. En las áreas del sur donde la mano de obra rural se componía de distintos grupos socio-raciales, el cuadro era algo diferente, pues las alianzas interraciales funcionaban mejor y la represión fue menos severa.
En Cuba los derechos generales a la ciudadanía coexistían con la discriminación, y el racismo con el antirracismo. A la vista de Louisiana quizás conviene mas dar una explicación histórica del antirracismo. José Martí defendía la idea de que las divisiones entre cubanos negros y blancos empezarían a ser superadas donde empieza todo lo justo y lo difícil: en la gente humilde. Había cierta evidencia para sostener esta idea sobre todo en la clase obrera. La realidad de la vida en los campos de caña reforzaba la percepción de que los intereses de los trabajadores no estaban divididos por las líneas de los grupos raciales.
Este análisis no debe llevarnos otra vez a la idea de que las formas más aasesinas del racismo sólo pueden entenderse como psicopatologías. El desafío más difícil es comprender como los comportamientos racistas aparentemente patológicos llegaron a parecer racionales a muchos de los involucrados, mientras que en otros momentos las divisiones raciales que surgieron de la esclavitud fueron superadas eficazmente para lograr objetivos comunes.

MORENO FRAGINALS, Trabajo y Sociedad

El hombre como equipo

Las plantaciones esclavistas del caribe fueron siempre organismos sociales deformes y el ingenio fue quizás el más monstruoso de ellos. No existió un ingenio tipo, con características mantenidas a lo largo del tiempo y el espacio cubanos. Hubo siempre diferencias notables según la capacidad productiva, tecnologías, carácter de antiguas o recién fundadas. Los ingenios se fomentaban en zonas deshabitadas, adonde eran trasladados coercitivamente la casi totalidad de los hombres que integraban su núcleo poblacional. Las labores iniciales de la fundación se llevaban a cabo con trabajadores asalariados y con esclavos "de confianza".

El proceso de aprendizaje consistía en dominar la terminología técnica del ingenio que según una lista confeccionada por un administrador experimentado constaba de 56 vocablos. La proporción de esclavos adiestrados y bozales sin experiencia con que se integraban las nuevas dotaciones dependía de la situación económica del hacendado, sus cálculos productivos los precios vigentes en el mercado de brazos, etc. Basta analizar cualquiera de las centenares de relaciones de esclavos de ingenios cubanos para captar el cuidado que se tuvo en la constitución de las dotaciones, agregando hombres de diversas regiones de África y por tanto con distintos idiomas o formas dialectales, incluso con mutuos sentimientos de hostilidad entre sí. De esta forma se obstaculizaba la formación de un cuerpo social solidario.

La naciente sacarocracia criolla sentía un especial rechazo por el tipo de negro que se veían obligados a comprar a los ingleses (suministradores exclusivos de la isla) pues decían que los mejores esclavos quedaban en las Sugar Islands y a Cuba le entregaban el remanente constituido por los congos.

La adaptación a la disciplina del ingenio significó una desgarrante transformación del régimen de vida. Los años más duros eran los de la domesticación y formación del personal a quien se sometía con sangre para enseñar las técnicas del trabajo azucarero. La rebeldía activa era castigada con la muerte y la pasiva se componía del cimarronaje, el suicidio y la sumisión. Casi no existe documentación sobre el proceso de adaptación de los niños africanos a las manufacturas.

La rebeldía pasiva se caracterizó por una simulada obediencia, haciendo lo mínimo ordenado, mal y a desgano y ejerciendo la violencia contra los elementos de producción y no contra las personas. Considerado el negro como equipo fundamental de los ingenios es lógico que se considerase que la capacidad de producción se midiese por el número de esclavos, así al llamarle equipo, instrumento, etc. aquellos autores no empleaban una imagen literaria sino un concepto económico.

El esclavo tenía la doble condición de fuerza de trabajo y medio de producción. Como medio de producción representó más del 50% del capital fijo del ingenio y era cosa que se compraba o vendía, depreciaba, etc. Por su carácter de medio de producción transfería valor al producto en la misma proporción que perdía, con su valor de uso, su propio valor de cambio. Como fuerza de trabajo añadía al producto una determinada plusvalía. Así en conceptos de productividad se hablaba de azúcar/negro como rendimiento del trabajador y como rentabilidad del capital invertido. Considerado como equipo el esclavo perdió humanidad y su nacimiento o muerte se asentaba en los libros contables al igual que su compra o venta.

Controles de Trabajo
El boom azucarero del XVIII puso en tensión todas las fuerzas creadoras de la sacarocracia, siendo este el momento más brillante de la historia manufacturera cubana y más plena de optimismo. Sin embargo muy pronto la sacarocracia advirtió la imposibilidad de tecnificación con mano de obra esclava. Los efectos negativos del uso de esclavos se fueron haciendo patentes a medida que avanzó el proceso de tecnificación europea. Pero todavía a principios del XIX los esclavos africanos eran una solución económica racional y desde fines del XVIII los sacarócratas habían hecho investigaciones sobre modos y tiempos de trabajo, en un antecedente colonial de de Frederick Taylor.

Diariamente se anotaba el cómputo de hombres y mujeres que trabajaba en cada sector del ingenio y la tarea realizada, obteniendo de allí índices de productividad. Se registraban entradas y salidas de la enfermería (incluyendo enfermedades fingidas), como así también los casos de fuga, anotando todos los datos del "huido". Cada año se daban altas y bajas de esclavos nacidos, comprados, vendidos y muertos, registrando edad (real o estimada), sexo, etc. En base a estas estadísticas pudieron instaurarse dos compañías de seguros de vida sobre los esclavos. Los dueños de esta compañías establecidas dentro del llamado sistema mutualista, eran propietarios de ingenios y conocían perfectamente estas estadísticas de promedio de vida, huidas, etc, lo cual se puede comprobar mediante la amplia documentación de estas compañías : La Providencia y La Protectora. Para fijar el valor de la prima tomaron dos parámetros: edad del esclavo y su ocupación (¡!!!!¿esclavo tal vez?).

Tecnología y trabajo
Las condiciones de vida del esclavo estuvieron regidas por el concepto práctico de rentabilidad que tuviera el amo y salvo excepciones de mentalidades patológicas, a los dueños de los ingenios no les interesaba matar ni beneficiar a los esclavos: el interés por ellos no era filantrópico, ni perverso, sino económico. Los factores tecnológicos permitieron mejorar el rendimiento, en especial la máquina de vapor acoplada al trapiche que rompió el cuello de botella de la producción situado al inicio del flujo productivo, exigiendo articular a su ritmo el resto del proceso que mantenía su forma artesanal. Esto se hizo mediante el aumento del número de esclavos.

La máquina de vapor por sí sola jamás produjo revolución industrial alguna, en Cuba, específicamente operó de manera negativa incrementando el número promedio de esclavos por ingenio y empeorando las condiciones de vida. Sólo simplificó aún más el trabajo elemental de los esclavos y los puso en contacto con un equipo más fácil de manejar, más duro y resistente que los tradicionales molinos de madera y por lo tanto más apto para soportar el tratamiento típico brutal de la esclavitud.

La máquina de vapor constituyó una célula cerrada manejada por técnicos y obreros asalariados y como elemento complementario aparece la iluminación a gas para extender la jornada productiva. Estos elementos determinaron un crecimiento cuantitativo de la producción. La adición de esclavos y equipos aumentaba el volumen total de la producción, pero como la fuerza total de un grupo no puede crecer indefinidamente agregando individuos, a partir de un punto la adición de esclavos aumentaba el volumen total de producción pero disminuía la contribución per cápita. No había posibilidad de intensificar sino sólo de extender. Surge así el alargamiento al máximo de la jornada laboral, con una explotación extensiva caracterizada por un bajísimo rendimiento hombre/hora.
La jornada de trabajo
Dada la dureza de los equipos manufactureros las interrupciones por desperfectos eran pocas, el punto más débil era el molino y en general había dos uno a vapor y el otro de tracción animal. Todo era muy resistente y estaba preparado para el trato bestial que le daban los esclavos a los instrumentos de producción. El proceso destructor de herramientas, típica protesta esclava, fue aminorado haciendo trabajar a los esclavos con herramientas de gran porte y resistencia, a costa de una alta imperfección de las tareas.

Las sesiones de trabajo se marcaron con el tañir de las campanas, antecedente de la sirena industrial y las horas clave (inicio, almuerzo cierre) se marcaban con distintos repiqueteos. Este nomenclator litúrgico laboral es típico de la época y enraizó en los ingenios, donde el campanil de la capilla cumplía una doble función religioso-profana. También servían como medio de comunicación para llamar a distintos trabajadores especializados dentro del ingenio.

El sistema de trabajo permitía dormir de 5 a 6 hs diarias en tiempo de zafra. Este sistema calificado de "filantrópico" en la época fue instituido en algunos ingenios a causa de varias muertes consecutivas de esclavos que se dormían y caían sobre las máquinas trituradoras o hervidoras. Por mucho que el látigo procurase acelerar el ritmo productivo, las dotaciones impusieron su lentitud esclava y manufacturera. La máquina había acrecentado el ritmo de trabajo esclavo hasta su límite biológico, a partir del cual el ritmo de trabajo esclavo frenaba a la máquina.

Las cartillas de producción señalaban que a los esclavos no se les debía permitir trabajar callados porque podían pensar y por esa razón se los obligaba a cantar. La explotación extensiva conspiró contra las elementales normas de división del trabajo añadiendo otro elemento perjudicial para el rendimiento y en vez de la especificidad funcional, base de todo desarrollo técnico, en las manufacturas cubanas prevaleció la generalidad funcional, típica de la producción primitiva.

A pesar de todos los esfuerzos por liquidar la vida de relación entre los esclavos e introducir la división entre ellos, a la larga siempre se produjo la normal acción solidaria entre seres condenados a la explotación implacable.

Sexo y Producción (no se hagan ilusiones, es bastante aburrido)
El 88% de la población esclava de los ingenios era masculina. Con sólo un 12% de mujeres, promedio a principios del XIX, la tasa de natalidad en relación con el grupo era mínima y dejaba como saldo una población esclava azucarera cuya disminución anual tenía que ser compensada con la importación de nuevos africanos.

La desequilibrada composición porcentual de sexos se mantuvo mientras reportó ventajas económicas y de seguridad. Siendo mucho más caro criar negros que comprarlos es lógico que a los sacarócratas no les interesara la adquisición de mujeres, pero para justificarse arguyeron que llevar mujeres a los ingenios, sin control, haría inevitable el pecado sexual entre personas no casadas cristianamente. La esclavitud terminó creando patrones distorsionados de comportamiento sexual que los racistas justificaron inventando el mito de la sexualidad sádica del negro, la inmoralidad de la negra y la lujuria de la mulata.

A lo largo del XIX hay 4 factores que impulsaron el incremento de importación de esclavas:

a) temor a la interrupción el tráfico sin tener la proporción de mujeres necesaria para la cría de esclavos.
b) actividad del gobierno a favor de la importación de mujeres.
c) acrecentamiento del precio de esclavos varones.
d) introducción de cambios técnicos que permitió la incorporación masiva de mujeres y niños a las labores generales del ingenio.

La mayor presencia de mujeres obligó a la creación de una serie de reglamentaciones de las relaciones entre individuos para asegurar un buen índice de procreación y evitar conflictos. Las uniones libres, sin controles influyeron negativamente en la disciplina laboral y el cuidado de los hijos, en tanto los realizados dentro de un marco mínimo ritual tendían a la formación de un núcleo familiar estable, tornando a los esclavos más dóciles y a la larga daban un mayor clima de tranquilidad en la plantación. Sin embargo estos intentos de formar núcleos familiares tuvieron poco éxito pues la familia es una institución que requiere un ambiente orgánico para su desenvolvimiento y condiciones socioeconómicas que no se daban en el ingenio.

Por ejemplo la unión podía quedar rota por la decisión del amo de vender a uno o varios de los miembros de la familia. Otro elemento a tener en cuenta es que a partir del XIX y por interés de los amos, van alcanzando su libertad centenares de esclavos que se convierten en trabajadores cañeros estacionales dentro de nuevas relaciones de explotación. Al faltarles la relación paternalista (con padres como esos…) de explotación esclava, muchos de estos negros, especialmente los más viejos, quedaron en un estado de desamparo absoluto.

Desde cualquier punto de vista, la plantación es una empresa económica y su núcleo poblacional está compuesto de individuos yuxtapuestos, no interactuantes, cuya acción está dirigida coercitivamente hacia el fin único de la producción. Si bien la institucionalización familiar fue casi imposible, la cría de esclavos por métodos cuasi ganaderos se desarrolló con relativo éxito en algunos ingenios. Cuando alrededor de 1830 se inicia la curva de ascenso del precio de los esclavos, los amos muestran un creciente interés por la cría de negros. Con el nombre de criollero se conoció en los ingenios cubanos el local ad-hoc donde se depositaban "los criollitos" (niños esclavos).

Cada criadero estaba a cargo de una o más negras viejas o no aptas para la producción. Si bien hubo éxitos aislados en general los sacarócratas fracasaron en sus intentos de lograr el crecimiento vegetativo de sus dotaciones esclavas. Los principales inconvenientes pueden enumerarse como: desequilibrio en la composición porcentual de sexos; baja tasa de fecundidad de la esclava; elevada mortalidad infantil y un bajísimo promedio de vida del esclavo. Lo que no se quería reconocer era que la baja tasa reproductiva se debía a las inhumanas condiciones de trabajo ya que en aquellos ingenios donde la proporción de sexos era adecuada tampoco había una tasa de crecimiento razonable de la población. Existía además una práctica abortiva de las esclavas que no deseaban traer hijos esclavos al mundo a lo que se sumaban los abortos a causa de la explotación a que eran sometidas hasta el día mismo del parto. La tasa de crecimiento de la población solo empezó a modificarse a partir de 1860 cuando la esclavitud estaba en franca desintegración.

Comida, ropa y casa
Fueron los 3 factores de la producción cuidadosamente organizados y normados a partir de 1820 para evitar que la irregularidad en el envío de estos insumos afectara la producción. En una comunicación de 1798 se habla de que muchos ingenios carecían de tasajo y bacalao que eran los dos renglones alimenticios básicos de los negros. Hoy transcurrido más de siglo y medio en muchos sectores populares la frase "el que corta el bacalao" sigue guardando relación con quien ejerce el poder. Los sacarócratas cubanos realizaron experimentos para aumentar el rendimiento de los esclavos mejorando la calidad y cantidad de los alimentos.

En general el vestuario era tan reducido, que frecuentemente los esclavos andaban vestidos de harapos o semidesnudos. El vestuario de los esclavos planteó por primera vez en Cuba el problema de la ropa barata y de serie. Hasta inicios del XVII los esclavos fueron albergados en pequeños bohíos (cabaña rústica de madera guano y yagua) , que en los sitios donde se implantó el trabajo extensivo obligó a construirlos de modo tal que facilitaran la vigilancia y así apareció el trazado en forma de barracón, de bohios contiguos dispuestos alrededor de un área rectangular. A medida que el trabajo extensivo fue creando un clímax cada vez más violento de rebeldía, los bohíos comenzaron a construirse a modo de celdas de madera o mampostería. La etapa final de la vivienda esclava fue el barracón construido como los bohios alrededor de una plaza pero de eran una sola construcción de piedra.

Las 3 etapas en que se desarrolló la vivienda esclava correspondieron a:

1. Una etapa donde el amo fijaba una zona de vivienda en la que los esclavos situaban sus bohios
2. La segunda en la que la vigilancia es lo que prima y entonces los bohios se disponen en U con sus puertas hacia el espacio interior.
3. La última etapa es una distribución en un cuadrado del cual derivaría luego el barracón.

El barracón fue el máximo símbolo de la barbarie esclavista y un fenómeno arquitectónico típico cubano.

Hipócrates Negrero
Otro servicio fundamental dentro del sistema de vida de las plantaciones azucareras fue la asistencia médica y los amos siempre mostraron una gran preocupación por la salud de sus esclavos. La viruela fue la epidemia de mayor efecto destructor sobre las dotaciones esclavas, y tan pronto las condiciones generales lo permitieron, se inició la vacunación obligatoria de todos los esclavos que arribaban a los puertos cubanos. Así la sacarocracia probaba ser la clase social de más alto nivel cultural y más consciente de América Latina. A partir de 1820 cuando el comercio de negros se transforma en contrabando se pierden los controles de vacunación y aparecen casos de viruela en los ingenios.
Durante la zafra fue normal tener hospitalizado un 20 a 25% de la dotación y en ciertas semanas hubo máximos del 40%. Los grandes hacendados con dotaciones de varios miles de esclavos pudieron contratar servicios exclusivos de notables médicos, quienes con algunos ayudantes establecían una organización asistencial a tono con el modo de vida del esclavo (¿sería OSDE?).

La existencia de más ingenios que médicos dificultó la asistencia adecuada y la solución habitual fue establecer en cada ingenio una "enfermería" atendida por negras y negros enfermeros o bien por cirujanos "romancistas", título que concedía el tribunal protomedicato de La Habana a aquellos hombres que durante cinco años hubieran ayudado a un cirujano graduado. Estos carentes de toda formación científica mezclaron las prácticas adquiridas con supersticiones y supercherías de la época.

(A partir de aquí arranca una descripción de las "prácticas habituales" que no creo sean soportables para ningún estómago bien nacido. Los sádicos pueden leerlo en las Págs. 81 y 82)

El Buen tratamiento
En la década de 1840 y luego de sucesivas sublevaciones, la sacarocracia cubana comienza a referirse a un "buen trato" a los negros que en cierta forma dan por aceptado que había un maltrato. Se perfilaba una nueva política ante los altos precios. A principios del XIX se calculó el rendimiento a largo plazo del trabajador como función de 3 variables: precio de compra, horas diarias de trabajo y esperanza de vida estimada desde el momento en que se incorporaba a la producción.

Una razón netamente económica fue la que impulsó un mejor trato para estirar el período de vida. Las negras urbanas aparte de contribuir al equilibrio de sexos, impusieron en el ingenio condiciones superiores de vida. Además la mejora de condiciones permitió disminuir la tasa de mortandad infantil. La política "del buen tratamiento" que era una resultante típica del análisis de costos, repercutía sobre el propio factor a que debía su origen. En 1850 ya se hablaba de pagarle "algún sueldo" a los esclavos.

Otra consecuencia de la política de buen trato fue la aparición de los niños en los ingenios que exigió un replanteo del área servicios y provocó una disminución de la producción per cápita. El "buen trato" fue el síntoma más visible de la disolución de la esclavitud




 
ISSN 1853-5593
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