San Carlos de Bariloche - -
 
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
 
Académicos
Ponencias, Congresos y Trabajos
Otros Artículos
Artículos anteriores
AlterArte
Pinacoteca, Quinquela, Rob Gonsalves y más
Biblioteca
Elegí tu libro y pedilo a través de un mail.
Comahue
Reglamento - Estatuto

Hecho Histórico tags:

historia acontecimiento
 en bariloche en neuquén
historiadores jornadas de historia filosofía
historia americana
 patagonia
argentina
-
europea metodología teoría de la historia
historia
del
arte

sociología afroasiático
revoluciones
política

 

Andrés Reséndez Fuentes: "Guerra e identidad nacional"

by Pukas

Andrés Reséndez Fuentes
Guerra e identidad Nacional

Introducción
La historiografía mexicana sobre la guerra de 1847 no pudo escaparse de las acusaciones partidistas e imputaciones personales. Sin embargo, una nueva historiografía propone un contexto más amplio de estudio: la guerra, como ningún otro episodio, evidenció la "debilidad" de México como nación.

En vísperas del conflicto con Estados Unidos (EU), México contaba con elementos de unión indiscutibles:

a) Antes de la colonia: las alianzas locales y regionales hechas por los mexicas
b) Durante la colonia: la religión católica y la administración colonial
c) Después de la colonia: la gesta independentista con sus héroes y símbolos patrios ampliamente difundidos

Sin embargo, el conflicto con EE.UU. reveló que había enormes debilidades.
Hubo muchos ejemplos:

a) Poblados que no opusieron ninguna resistencia a los ejércitos de EE.UU.
b) Algunos federalistas radicales que preferían la derrota del partido conservador
c) Comerciantes de la frontera norte que vivían del comercio con EE.UU.
d) Algunos caciques con el fin de obtener algunas libertades

Reséndez afirma que una interpretación de la "debilidad" de México puede verse en tres sectores:
a) Las disputas internas entre los partidos políticos
b) Las divisiones étnicas
c) Intereses regionales con intereses contrapuestos a los nacionales
d) No fue una guerra entre dos naciones, sino entre un ejército invasor y varios grupos, que no todos estaban de acuerdo en resistir la invasión.

¿Hasta qué punto la gente que vivía en lo que es hoy el territorio mexicano y el suroeste estadounidense se sentía parte de la nación mexicana? La guerra fue un parte aguas dramático donde diversas regiones y localidades, distintas clases sociales, diversos grupos étnicos, y bandos políticos tuvieron que definirse respecto a la nación.

Facciones políticas y nacionalismo
El partido liberal-federalista era acusado de "anexionista". En 1835-1836 con la separación de Texas, el liderazgo federalista se escindió. Algunos rechazaron el proyecto independentista de los colonos texanos. Otros la apoyaron. Igualmente quedaron tildados de "separatistas". Un nuevo problema de patriotismo político surgió cuando EE.UU. aprobó la entrada de Texas a la Unión en 1845. Ambos partidos políticos aprobaron o rechazaron el hecho, respondiendo sólo a intereses políticos. En 1847, una vez iniciada la guerra, y cuando EE.UU. invadió el país, las pugnas políticas, lejos de ceder (como con la invasión española o francesa), adquirieron mayor encono. La lógica del fraccionalismo político dictó la respuesta del gobierno mexicano a la invasión y terminó paralizando la resistencia. La guerra no dejó dudas de las extremas divisiones políticas existentes en el país (desde antes del conflicto y profundizadas durante el mismo), que ni siquiera la guerra pudo reducir. Después de la independencia, la debilidad del Estado había permitido la fragmentación del poder político entre regiones y caudillos con distintas clientelas políticas.

El problema étnico
La historiografía destacó el choque entre dos culturas: la anglosajona y protestante (EE.UU.) y la española y católica (México). Había habido intentos de forjar una nacionalidad mexicana, entre ellos el de Lucas Alamán (a partir de los elementos culturales españoles) y el de Bustamante (a través del patriotismo criollo). Pero todos fracasaron ante una unidad que no existía, ni se pudo construir, ni siquiera con la noción de ciudadanía).

La invasión estadounidense exarcebó esas diferencias, y en el trance de la guerra, las identidades étnicas, tribales, primigenias, afloraron por encima de la identidad nacional. El norte de México era un verdadero mosaico étnico. Algunas de estas tribus ya habían sido hispanizadas, pero para muchas otras recién llegadas (sobre todo a partir de la ocupación de sus tierras por la expansión de EE.UU.), la noción de "mexicanidad" era vaga, o prácticamente nula. Esta idea también era vaga incluso, para los grupos más allegados a los españoles.

Como consecuencia de esto, una ola de rebeliones indígenas se sucedió durante la guerra. Incluso en el centro y el Bajío, el área más hispanizada, quedaban áreas con profundas divisiones étnicas. El ejército, además, se mostró también tan heterogéneo como la sociedad misma. La religión católica y el guadalupanismo resultaron ser los elementos más unificadores. La defensa de la religión católica y la simbología religiosa fomentaron la unidad y resistencia entre los habitantes del país, incluso ante las tropas enemigas (algunos soldados de EU desertaron con argumentos religiosos). La religión podía aglutinar tanto a mestizos y criollos, como a indígenas (especialmente en contra de la religión protestante). De todos modos, pese a este papel aglutinador de la religión, lo común fueron las rebeliones étnicas por encima de cualquier identidad nacional.

La guerra y las regiones
El proyecto nacional impulsado desde la capital a partir de 1821 encontró grandes obstáculos entre las regiones. La guerra vino a exacerbar estas divisiones y a revelar la diversidad de intereses subyacentes. Algunos estados llegaron a resumir en menor o mayor grado su autonomía. Bustamante dividía a los estados del país en tres regiones, cuya relación se puede resumir como un centro en conflicto con los dos extremos. La actuación de los estados durante la guerra da sustento a la hipótesis de Bustamante:

1) Centro: eran los estados más ricos y los mejor posicionados para defender el país, ya que sus habitantes habían estado más expuestos a la retórica nacionalista. Sin embargo, hacia dentro mismo de esta región, hubo algunas posiciones enfrentadas con respecto a la guerra.
2) Norte: tenían intereses antagónicos a los del centro. Ofrecieron menor o nula resistencia al avance exterior. Reséndez cree que fueron los lazos comerciales los que empujaron a la población a esta actitud, y por ello mismo, seguramente resistían los proyectos que llegaban desde el centro. Algunos estados intentaron secesionarse bajo protección británica o francesa. Otros directamente apoyaron la causa de EU.
3) Sur: querían separar su poder de las pretensiones del centro. Tenían similares tendencias separatistas, aunque no contaban con la influencia ideológica de un país como EU.

Las diferencias de intereses y la falta de articulación local e integración nacional, quedaron expuestas con la guerra.

Conclusión
La lucha de facciones puso de manifiesto la ausencia de un Estado nacional. Las coaliciones federalistas y centralistas que siguieron al poder español, no lograron imponer una hegemonía efectiva en todo el territorio. La guerra debe entenderse como un hito en un proceso de formación nacional más amplio. México perdió más de la mitad del territorio. Vista las lealtades del norte, la guerra no fue más que la culminación de una serie de procesos que habían afectado a la frontera norte por décadas.

Así, la guerra fue un punto de inflexión que dio fin a un ciclo de proyectos nacionales fallidos, pero que sentó las bases de donde surgiría un verdadero estado nacional y una verdadera nación [¡¿sí?!].


ISSN 1853-5593
www.hechohistorico.com.ar

Publicación de actualización continua
Contacto Técnico: info@hostingsbariloche.com.ar
Diseño y Mantenimiento: www.carloslombardi.com.ar
Editor Responsable: Carlos Lombardi - Los Cedros 520 - 0299-155338130
Cipolletti - Prov. Río Negro - República Argentina
Proverbio árabe:
Cree en Alá...
... pero ata tu camello...