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Francisco Doratioto: "Maldita Guerra"
Nota: recomiendo la lectura atenta de la introducción.
El resto del resumen es sólo un breve pantallazo
de las principales ideas de cada apartado. Las
conclusiones no están resumidas, pero es
imprescindible leerlas (reemplazan perfectamente
al resto del texto).
Introducción
La Guerra del Paraguay (de aquí en más
llamaremos sólo "la Guerra")
forma parte de una minoría de guerras en
la que el país agresor es derrotado en
un lapso de tiempo prolongado (5 años).
La larga duración de la guerra, desde diciembre
de 1864 a marzo de 1870, produjo enormes cambios
en la vida cotidiana de los países implicados,
pero en un plano más general, terminó
con la consolidación de los estados nacionales
en Argentina y Uruguay, acentuó las contradicciones
de la monarquía en Brasil, debilitándola,
y Paraguay se convirtió en la periferia
de la periferia.
La historia conservadora escrita en los años
inmediatos a la guerra, que caratuló a
Solano López como "el dictador casi
caricaturesco de un país agrícola
atrasado", fue "retrabajada" por
la historia revisionista de las últimas
décadas del siglo XX, que creó "el
mito de Solano López como gran jefe militar
y, más absurdamente, líder antiimperialista".
Sin embargo, aquéllos que lucharon en la
guerra, no vieron de forma positiva el accionar
de Solano López. De esta generación
surgió la imagen de Solano López
"caracterizado como ambicioso, tiránico,
y aún casi como desequilibrado". "Esta
imagen no estaba lejos de la realidad", dice
Doratioto.
A finales del siglo XIX y comienzos del siglo
XX surgieron voces en contra de esa interpretación.
En Brasil, una historia positivista contraria
a las ideas monárquicas, culpó al
Imperio brasileño por el inicio de la guerra.
En Paraguay, una nueva mirada transformó
la imagen de Solano López convirtiéndolo
en una gran estadista y jefe militar. Esta imagen
fue adoptada por la secuencia de dictadores paraguayos:
Rafael Franco (1936-1937), Higinio Morinigo (1940-1948),
y Alfredo Stroessner (1954-1989). La convirtieron
en ideología oficial del estado, pero al
precio falsificar el pasado, apologizando la dictadura
lopizta, para justificar y legitimar la tiranía
y la opresión del presente.
Desde el Río de la Plata provino la imagen
antiimperialista. Esta nueva historia revisionista
fue elaborada a fines de la década de 1960,
por una corriente nacionalista de izquierda que
mostró al Paraguay (de aquí en más
P) anterior a la guerra como un estado progresista
que se resistió el avance capitalista inglés.
En este contexto, Argentina (A) y Brasil (B),
aparecieron manipulados por los intereses británicos
contra la modernización paraguaya. No obstante,
Dice Doratioto, "esta teoría conspirativa
va contra la realidad de los hechos y no tiene
pruebas documentales". Yo personalmente creo
que ausencia de fuentes, de ninguna manera significa
ausencia de hechos. El autor argumenta que hay
una carta del representante británico en
Buenos Aires, un tal Edward Thornton en la cual
expresa que Inglaterra se ofrecía como
mediador para evitar la guerra. Otros autores
paraguayos explicaron los orígenes de la
guerra por factores regionales.
"Al ignorar documentos y anestesiar el sentido
crítico, tanto la historiografía
conservadora como el revisionismo simplificaron
las causas y el desarrollo de la Guerra. Ambos
sustituyeron la metodología del trabajo
histórico por la emoción fácil
y la denuncia indignada". Situación
para nada extraña, por cierto. La historia
conservadora no tenía el necesario conocimiento
metodológico y carecía de la documentación;
pero la historia revisionista no tiene atenuantes.
Ésta sólo puede ser entendida desde
el contexto de su producción: las dictaduras
militares, "que a pesar de cercenar las libertades
civiles, reivindicaban para sí la defensa
del pensamiento liberal"; una de esas maneras
era desmoralizando sus referentes históricos
(Mitre, duque de Caxias). Esta historia revisionista
mitificó a Solano López y responsabilizó
al imperialismo británico por el conflicto.
"Sin embargo, continuar defendiendo hoy esta
interpretación sólo puede ser resultado
de la ignorancia histórica 0, tal vez,
de la natural dificultad de reconocerse equivocado
(¿me lo estará diciendo a mí?,
¿me trató de "ignorante histórico"?).
"La superación de los regímenes
autoritarios, los avances del conocimiento histórico
y la apertura de archivos crearon las condiciones
para un análisis más objetivo de
la Guerra, más allá de simplificaciones
y desfiguraciones". Es a partir de esta nueva
perspectiva que Doratioto "intenta explicar
los orígenes de la guerra y su desarrollo".
"Constituyó la preocupación
del autor (el tipo se "retira" de la
narración) el dar a las voces del pasado
-de aquellos que vivieron la guerra en los diferentes
ejércitos- el espacio para que sean escuchadas
con respeto, esto es, insertadas en el contexto
histórico en el que fueron generadas. Aquellos
que se sacrificaron luchando por una causa que
les parecía justa, sean aliados o paraguayos,
merecen nuestra admiración. Pero es una
obligación del historiador, a favor del
conocimiento de la realidad de la guerra y en
el ejercicio de un deber ético, señalar
a los que estando en posiciones de mando fueron
responsables por un tratamiento cruel a subordinados
y enemigos, o que no fueron dignos del valor y
del sacrificio por sus soldados". ¡Tomá
mate!, demasiado rimbombante, para mi gusto, ¿Les
dije que no me gusta Doratioto?
Tensión regional (1862-1864)
El año de 1862 fue un hito para los estados
platinos, sea para las respectivas políticas
internas, como para las relaciones entre ellos.
En P subió Francisco Solano López,
en A, se dio la reunificación nacional
bajo el liderazgo de Buenos Aires, y en B el partido
Liberal reemplazó al partido Conservador.
Ese mismo año terminó la moratoria
por la definición de los límites
entre P, B, y A. A partir de 1864, las relaciones
del nuevo gobierno paraguayo con éstos
dos, se deterioraron aceleradamente. Esto llevó
al P a una guerra contra estos dos países,
que junto a Uruguay formaron a Triple Alanza (TA).
Las nuevas situaciones políticas
En Paraguay, en octubre de 1862 murió Carlos
Antonio López. Asumió su hijo, Francisco
Solano López (Solano López), que
fue presentado como único candidato a la
sucesión presidencial. Los congresistas
disidentes fueron detenidos. Desde el poder, Solano
López le dio continuidad a la tradición
autoritaria paraguaya. Solano López recibió
una nación unificada y sin deudas, con
técnicos y avances tecnológicos
que otras naciones del continente no poseían.
Pero esta modernización era solamente de
carácter militar o defensiva. El campesino
continuaba utilizando técnicas de cultivo
que tenían ya dos siglos de antigüedad.
A mediados del siglo XIX, el Estado controlaba
casi el 90% del territorio nacional, y el 80%
del mercado interno e internacional. Para mantener
su ritmo de desarrollo, la economía paraguaya
necesitaba ampliar el comercio externo para conseguir
recursos para continuar importando tecnología.
Este panorama condujo a Paraguay a tener intereses
fuera de sus fronteras.
En Brasil, en 1862, se produjo el ascenso de
un gabinete liberal (el primero desde 1848). En
Argentina, pese a la victoria del proyecto centralista
porteño en la batalla de Pavón (donde
Mitre derrotó a Urquiza), se mantuvieron
resistencias federales en las provincias, especialmente
en Corrientes y Entre Ríos. Las fuerzas
derrotadas buscaron apoyo en el partido blanco
uruguayo y en Paraguay que se acercaba al gobierno
uruguayo para conseguir una salida al mar por
Montevideo. El elemento catalizador de todas esas
divergencias fue la situación política
en Uruguay, que desde 1860, se encontraba gobernado
por Berro. En base a este conflicto, se organizó
una oposición formada por blancos, Entre
Ríos, Corrientes, y Paraguay, contra el
gobierno de Buenos Aires.
A continuación el autor desarrolla un
título intitulado "Argentina y Brasil",
pero es un bardo.
La guerra en el horizonte
Los gobernantes argentinos y brasileños
se convencieron de que la crisis terminaría
sólo con el propio fin del gobierno de
Aguirre (nuevo presidente uruguayo). Solano López
veía esta situación como una oportunidad
para imponerse como potencia regional. Solano
López rompe con Brasil porque las tropas
imperiales invaden Uruguay (otro bardo).
El acercamiento argentino-brasileño: la
pacificación del Uruguay
Por intervención brasileña, en Uruguay
asume la presidencia el líder colorado
Venancio Flores, que era "amigo del Brasil",
y se alió al Imperio contra el Paraguay.
En Brasil, la intervención en el territorio
uruguayo servía para desviar la atención
pública de la mayor crisis financiera y
comercial del siglo XIX, y para olvidar la inacción
del gobierno frente al bloqueo británico
de la capital del estado. De todos los gobiernos
que lucharon en la Guerra, el único que
se preparaba de hecho para el conflicto regional
era el de Solano López.
Solano López, de tirano a héroe
antiimperialista: la construcción del mito
Hasta fines del siglo XIX no se cuestionaba que
fuera un dictador, y que llevó a su país
a una guerra imprudente contra enemigos más
poderosos. Paraguay era un país muy pobre
y era presentado como un país de déspotas
que fue derrotado en la guerra en la cual había
sido el agresor. La necesidad de de héroes
que encarnaran los valores, supuesto o reales,
de la nacionalidad paraguaya, llevó a la
aparición de una historia revisionista
o lopizmo. Esta corriente muestra a Solano López
como una víctima de la agresión
de la Triple Alianza. Fue denominado "El
Reivindicador".
A continuación otro bardo más respecto
de las transferencias de tierras a la viuda de
López Padre. Luego habla de la historia
revisionista. Dice que se origina en las décadas
de 1960 y 1970 y explica la Guerra como un enfrentamiento
entre dos estrategias de crecimiento: la paraguaya,
sin dependencia de los centros capitalistas, y
la de A y B dependiente del Gran bretaña.
Además, este país habría
conspirado para que se desatase el conflicto.
Y argumenta en contra de esta posición
(páginas 81-85).
Sin embargo, luego afirma que "los aliados
obtuvieron préstamos de los banqueros ingleses
durante la guerra", pero porque dice que
"el capital no tiene ideología y procura
la mejor remuneración asociada al menor
riesgo". En la época la superioridad
numérica era un factor muy importante,
y en este sentido, Paraguay se hallaba en clara
desventaja. Luego dice que "la organización
militar de Paraguay era anacrónica en el
plano bélico". Eran muy pocos los
oficiales, y gran parte de los soldados carecían
de instrucción militar. Además,
el armamento no era "tan" moderno. Por
lo tanto, el autor concluye que el momento elegido
por Solano López para atacar a Brasil,
era inoportuno.
Según Doratioto, "la Guerra fue el
resultado de las contradicciones platinas, teniendo
como última razón de ser la consolidación
de los estados nacionales de la región".
Esas contradicciones se cristalizaron en torno
de la guerra civil uruguaya, que comenzó
con el apoyo de Argentina a los sublevados, y
en la cual también participaron Brasil
y Paraguay. Sin embargo esto no significa que
la única salida fuese el conflicto. Si
bien la guerra era una de las opciones posibles,
terminó por concretarse porque interesaba
a todos los Estados implicados". Para Solano
López era la oportunidad de colocar a su
país como potencia regional y conseguir
una salida al mar. Para Mitre, significaba centralizar
el estado eliminando las disidencias provinciales.
Para los blancos, el apoyo paraguayo implicaba
impedir que Argentina y Brasil intervinieran en
su política. Para Brasil, se esperaba una
rápida resolución y pondría
fin al litigio limítrofe, aseguraría
la libre navegación, y permitiría
deponer a Solano López.
Balance de la guerra: consecuencias demográficas
La polémica (bizantina) es extensa sobre
la población total paraguaya de la época,
la proporción que participó en la
guerra, y la que sobrevivió a la misma.
"Aunque la guerra fue traumática,
constituyó el punto culminante de la "obra
de unificación" del Brasil, pues se
debieron conjugar las energías de todo
el país para alcanzar la victoria".
La Guerra permitió que el siempre esquivo
Sur (Río Grande Do Sul) se incorporara
definitivamente al Imperio. Por otro lado, el
Paraguay dejó de ser una amenaza en relación
al Mato Grosso. En el aspecto financiero, a Brasil
la guerra le costó el equivalente a casi
once años de su presupuesto público
anual. Este gasto desencadenó el déficit
público de 1870 y 1880. Datos sobre los
muertos en batalla (441). En el plano económico,
la Guerra fue beneficiosa para la actividad pecuaria
argentina. Uno de sus mayores beneficiarios fue
Urquiza.
En el plano regional, el gobierno imperial intentó
evitar que A se apoderase de todo el Chaco. Y
entre 1869 y 1876, P fue casi un protectorado
imperial. Luego da otro detalle sobre límites
y tratados, y sobre las indemnizaciones de guerra
(443-444). Y de cómo fue la firma del Tratado
de Paz (444-445). Finalmente el autor nos cuenta
que el presidente paraguayo Gil, saca a su país
de la órbita de influencia imperial, y
firma tratados de Paz, Límites, Amistad,
y Comercio y Navegación. El río
Paraguay quedó como límite de los
dos territorios, y así los territorios
de las Misiones y del Chaco Central quedaban para
Argentina. Un área que quedaba en litigio
fue arbitrada por el presidente de Estados Unidos,
Hayes, quien falló en favor de Paraguay.
Luego de alcanzar sus objetivos principales en
relación con Paraguay, el imperio cambió
la política hacia ese país. Entre
1876 y 1889, Paraguay ya no fue prioritaria para
la diplomacia imperial.
Hasta aquí, el breve pantallazo sobre
el cuerpo principal del texto. Las conclusiones,
sería bueno leerlas completas.
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