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T.H. Donghi , Economía y Sociedad. 1820-1870
por Ricardo y Ana María

En los años que transcurrieron de 1808 a 1825 se estableció una nueva relación entre la economía hispanoamericana y la mundial, decisiva en las relaciones entre américa latina y el mundo. Después de 1808 España quedó eliminada de su papel de intermediadora entre sus colonias y el mundo (sobre todo Inglaterra). El avance del ejército francés completó el cierre del comercio de Europa continental a los británicos. Con la transferencia de la corte portuguesa a Río de Janeiro y los primeros levantamientos políticos en hispanoamérica, Río se convirtió en el centro de la actividad comercial británica de toda américa latina.
En 1809 el último virrey español del Río de la Plata abrió el territorio al comercio inglés. La expansión posterior de este seguiría la suerte de las armas revolucionarias, y aunque las zonas realistas terminarían por manifestarse dispuestas al comercio directo con G.Bretaña, la actividad de los corsarios patriotas lo hacía poco atractivo.
La franja marítima del atlántico sudamericano fue la que primero se incorporó al comercio inglés. En 1808-1812 los comerciantes aventureros británicos llegaron a Río, Bs As y Montevideo en gran cantidad y luego valparaíso fue el principal puerto del Pacífico sur. Su objetivo era encontrar lo más rápido posible un mercado para el excedente que amenazaba a la economía inglesa y se preocuparon menos del precio que de la venta rápida, con retornos igualmente rápidos ( con preferencia metales preciosos). Para poder penetrar vendían a precios más bajos de lo pensado e incluso a pérdida, con lo que aceleraron la victoria de sus productos sobre los que habitualmente habían abastecido a BsAs desde el alto y Bajo Perú, logrando además la expansión del mercado de consumo.
La apertura constituyó un serio golpe a las viejas prácticas comerciales, empezando a constituir una alternativa al sistema que concentraba los mayores beneficios en manos de los que estaban más arriba. Los mercaderes aventureros acentuaron la agilidad de su estilo mercantil en detrimento de estructuras regulares de tráfico. Por ej corrieron a Santa fe para vender la yerba mate del aislado Paraguay que debido a su escasez era allí más cara. Las necesidades de la economía británica forzaron a los comerciantes a expandir el mercado, pero el tanteo y error hacían que cada intento de expansión terminara en fracaso y las víctimas se fueran acumulando. Sin embargo los logros de este período dejarán un legado significativo, multiplicando varias veces en volumen los promedios de la segunda mitad del siglo XVIII.
En el segundo cuarto del Siglo XIX G.Bretaña fue perdiendo el casi monopolio comercial ejercido durante las guerras de la Independencia. Este predominio fue amenazado por la competencia de los EE.UU. Estos ofrecían un tejido más basto y barato que los de Manchester. Pero el decenso a largo plazo de los precios, a consecuencia de la Rev. Ind., anuló la ventaja del precio y eliminó este producto irremplazable en el desafío del predominio británico.
Francia, Alemania y Cerdeña complementaban el comercio británico. Gran Bretaña a su vez constituía el principal mercado de las exportaciones latinoamericanas.
El aumento de las exportaciones británicas a América latina tuvo un gran impacto en la balanza comercial de la región. El de sequilibrio de la balanza se cubría con la exportación de metales preciosos que en el período colonial había sido el principal producto exportado de la américa española, pero durante la segunda y tercera década del siglo XIX se consideraba como una pérdida, incluso como una fuga de capital.
Por otro lado los hábitos comerciales de los conquistadores británicos del mercado latinoamericano causaron ciertamente una salida de metales preciosos. Desde 1820 se fueron estableciendo una serie de tratados comerciales (impuestos sin posibilidad de negociación y como condición para obtener el respaldo británico a la independencia) y los comerciantes británicos aoptaron prácticas similares a las que habían mantenido los españoles. A pesar de que las exportaciones británicas a américa latina descendieron, la razón principal del desequilibrio parece que fue el estancamiento de las exportaciones de américa latina. Las características del nuevo sistema comercial no favorecían la acumulación local de capital; gran cantidad de metales preciosos acumulados se perdió o malgastó en la importación de artículos de consumo, en el momento en que un mayor acceso a la economía mundial ofreció la oportunidad de invertirlos. Entonces a algunos les pareció que la relación comercial debía ir acompañada de una relación financiera con préstamos a los gobiernos y a particulares. Así no resulta extraño que el ministro británico en México rechazara vehementemente cualquier otra solución para ese país, como equilibrar la balanza de pagos mediante la reducción de importaciones y estimulando la producción local por ej. de tejidos. (¡les suena!!).
La inversión de capital atrajo a inversores que buscaban beneficios altos y rápidos para explotar la riqueza minera de diferentes países. Pero en 1827 todos los países dejaron de pagar los intereses de los préstamos y sólo algunas cías mineras se salvaron de la bancarrota.
Durante 1825-50 la relación económica fue básicamente comercial y de las relaciones financieras anteriores sólo sobrevivieron algunas compañías y algunos comités de detentores de títulos de la deuda. Durante muchos años no se pudo recurrir al crédito exterior.
En América Latina, la independencia redefinió la relación con la metrópoli sobre unas bases más favorables que en el pasado, pues la nueva metrópoli tenía una industria más dinámica que los antiguos poderes coloniales y podía sacrificar un cierto margen de beneficios para obtener un volumen superior de ventas. El avance de la Revolución Industrial garantizaba que América Latina, a largo plazo, se beneficiara de la caída de los presios de las exportaciones británicas.
Paradójicamente, la apertura de América Latina al comercio mundial tuvo consecuencias menores a lo esperado en 1810 y consistió más en estimular un aumento del volumen de las exportaciones que en impulsar la adopción de cualquier avnace tecnológico en la producción. Esto se dio a causa de la falta de capital local, por el desequilibrio de la balanza comercial.
La escasez de capital local y la poca inclinación de los extranjeros a invertir en la zona no fueron consideradas por los coetáneos como la causa principal del lento crecimiento de la economía de exportación de América Latina en el período que siguó a la independencia. Los observadores en primer lugar generalmente se referían a la destrucción provocada por la guerra, tanto por la destrución de recursos naturales como la de un complejo sistema de relaciones económicas, jurídicas y sociales. Para entender las razones quizás en necesario recordar la esperanza quizás excesiva suscitada en Europa y en América como reflejo de las expectativas europeas que existieron durante el breve boom inversionista (sobre todo en la minería) que concluyó abruptamente en la crisis de 1825. En particular, la respuesta lenta y modesta de la minería requiere una explicación que va más allá del ciclo de bonanzas y crisis dictado por el descubrimiento o agotamiento d elos filones más ricos.
La mayoría de las explicaciones culturales e institucionales las dieron los extranjeros, quienes se referían a la inmoralidad y frivolidad de la clase gobernante, a la dificultad de encontrar trabajadores para las minas dotados de las cualidades necesarias, a la indulgencia de aquella frente a estas en los casos de indisciplina laboral, a la rigidez de las leyes que regían la explotación minera, y otras causas (N d R :la muchachada inglesa necesitaba mayor flexibilización laboral). En México sin embargo no hay pruebas de faltante de mano de obra; por otro lado en Bolivia, a pesar que el fin de la mita, sustrajo una fuente importante de fuerza de trabajo, no deja de ser significativo que durante las primeras décadas posteriores a la independencia, los salarios de los trabajadores libre fueran más parecidos a los que recibían los mitayos que a los de los trabajadores libres del período colonial. Esto no indica ninguna falta de mano de obra.
El problema de la falta de capital parece más serio y el daño causado por la guerra parece más difícil de reparar. Las razones que tenían para no invertir quienes podían hacerlo son comprensibles pues salvo en Chuile, el rendimiento de la inversiones en minería era muy bajo y el conservadurismo provocó una creciente cautela en el momento de hacer nuevas inversiones mineras, excepto donde la presencia de yaciemientos excepcionalmente ricos garantizaba beneficios rápidos y altos. Pero la prosperidad de la minería argentífera a partir de 1831 permitió que en Chile surgiera una clase de empresarios minero no sólo independientes, sino lo bastante prósperos como para que a partir de mediados de siglopudiera invertir grandes cantidades de capital. En toda A. Latina la plata era, con gran diferencia, más importante que cualquier otro mineral, y la demanda para acuñarla era tan grande que era imposible imaginar algún límite que frenara la expansión de su producción. En cambio el sector agropecuario no podía depender de una demanda tan firme, pero contaba con una ventaja: no era necesario hacer una gran inversión antes de comenzar a percibir ganancias. La ganadería vacuna fue el modo de explotar los recursos naturales y la capacidad de volcar esa producción en circuitos comerciales preexistentes es lo que explica el éxito de la gabnadería rioplatense, venezolana o sur-brasileña. La creciente prosperidad de los ganaderos de Bs As se debía a que la expansión de las importaciones de ultramara creó la necesidad de una corriente de exportación que hiciera posible la perduración de las importaciones. Los importadores de Bs As. Montevideo y Valparaíso necesitaban productos para enviar a Europa y sus barcos necesitaban carga para el viaje de regreso. La cría se mantuvo y se expandió gracias a la diversificación de las exportaciones de origen pecuario: el cuero y la carne salada (charque y tasajo ). La producción de tasajo exigía una manufactura mucho más importante. El saladero establecido en un puerto o cerca de él, agrupaba un número de trabajdores que casi nunca bajaba de cincuenta y en los más grandes llegaba a varios centenares que se especializaban en tareas diferenciadas. En el sur brasileño utilizaban más bien mano de obra esclava, en el Río de la Plata y Chile era asalariada.
La transformación de la cría de especies lanares y caprinas sólo se hizo sentir a partir de mediados de siglo y sólo en Perú se asistió a un crecimiento importante de las exportacioones de lana de fibras que antes eran utilizadas por la tejeduría andina. La exportación de tabaco no aumentó significativamente hasta mediados de siglo, y el cacao seguía teniendo su mercado más importante en la antigua metrópoli.
En venzuela y en menor medida en Ecuador, el cacao se había cultivado con mano de obra esclava. En la primera se reemplazaron con mano de obra asalariada, más que con campesinos que cultivaran tierra para los hacendados a cambio de la entrega de lotes por parte de los propietarios para su propio cultivo. La pérdida de peso que sufrió el cacao en venezuela se debió al crecimiento del cultivo de afé. La prosperidad cafetalera impulsó a los terratenientes a tomar dinero a préstamo a un precio muy alto y cuando esa prosperidad cesó, a partir de 1842, las tensiones generadas entre la clase terrateniente y la mercantil/financiera que quería cobrar sus deudas serían el trasfondo de la atormentada historia política venezolana durante décadas. A diferencia de lo que ocurría en Brasil, donde la expansión del cultivo de caña en estos años dependía casi totalmente de la mano de obra esclava, los productores de café venezolanos generalmente empleaban mano de obra libre, pero a causa de las penurias financieras se fueron empleando cada vez menos asalariados pasando al sistema de cuneros que a cambio de la tierra recibida trabajaban, por contrato, los cafetales del terrateniente.
El cultivo de cañ en toda Hispanoamérica se basaba en el sistema de plantación que empleaba mano de obra esclava y le resultó difícil salirse de él.. El fin del dominio francés en haití eliminó al mayor productor de azúcar del mundo y motivó la emigración a Cuba de algunos de sus hacendados con su capital y esclavos. A comienzos del XIX el centro de gravedad de la producción azucarera pasó a La Habana. La provisión continua de esclavos, provenientes de África, es lo que hizo posible la expansión azucacrera cubana. A pesar de la presión internacional, sobre todo británica, españa logró escaparse de un primer compromiso de abolir la trata. En la década de 1840 cuando el control británico sobre la trata se hizo más eficaz, la importación de esclavos descendió, pero aún así la expansión de la caña continuó por dos décadas. La creciente dificultad de suministrar esclavos conllevó una transformación paralela en la industria azucarera: una utilización mayor de la maquinaria de vapor y Cuba alcanzó una tasa de crecimiento impresionante en este período.
Las guerras de la independencia cambiaron las relaciones de la sociedad hispanoamericana. La fragmentación del poder político, la militarización de la sociedad y la movilización, a causa d ela guerra, de recursos y hombres, hicieron que el orden y el control social ejercido sobre las clases subordinadas no se restableciera completamente nunca más.
Las relaciones sociales se vieron afectadas por una ideología liberal e igualitaria que rechazaba la característica sociedad jerarquizada del período colonial. Tres rasgos se oponían a la corriente liberal e igualitaria de principios del S.XIX : la esclavitud negra, las discriminaciones legales sobre los individuos de razas mezcladas y la división de la sociedad – vieja como la conquista misma- en una república de españoles y en otra de indios.
Después de la independencia solo algunos paísesque tenían una reducida población esclava abolieron la esclavitud: Chile, Centroamérica y México. En tanto en América continental, después de las guerras de independencia, sólo la región del Río de la Plata importaba esclavos en cantidad. Ello condujo a la decadencia del sistema y explica porque su abolición en Venezuela, Colombia, Perú y Argentina en la década de 1850 no produjo ningún desequilibrio social o económico de importancia.
El ataque a las discriminaciones legales fue menos vacilante. Su abolición fue menos completa e inmediata de lo que las formulaciones de la etapa revolucionaria permitían suponer, sin embargo el sistema de castas en todas partes quedó herido de muerte cuando a partir de los primeros años del período nacional ya no fue obligatorio registrar el origen racial de los niños. La guerra favoreció el ascenso de la gente de sangre mezclada a posiciones de influencia militar y menos frecuentemente, política.
Las necesidades legales de los nuevos estados pesaron en la lentitud con que se modificó la posición legal de los indios en el medio siglo que siguió a la Independencia. España había abolido el tributo indio en 1810 y sólo México no lo volvió a reimplantar, pero en Perú y Bolivia y en menor medida en Nueva Granada y Ecuador, el tributo continuó siendo una fuente de ingresos importante.
Se sabe relativamente poco del impacto de los cambios que acompañaron el fin del dominio colonial sobre los indios. Aunque los nuevos regímenes introdujeron en casi todo cambios en su status legal y adoptaron un concepto diferente de su posición en la sociedad respecto al Antiguo Régimen, parece que estas innovaciones tuvieron baja repercusión. La institución básica de la República de indios, la comunidad india dotada de derechos sobre la tierra, se consideraba ahora aberrante en términos jurídicos, perjudicial en términos económicos y desastrosa en términos sociales y políticos porque se le considera un obstáculo para la asimilación en el nuevo orden. A pesar de esto, la comunidad campesina, sobrevivió notablemente bien en México, centroamérica y las repúblicas andinas durante la primera mitad del siglo que siguió a la Independencia. La principal explicación de la estabilidad social de las áreas masivamente habitadas por comunidades indígenas radica en el lento impacto de los nuevos nexos externos sobre las desarticuladas estructuras de la economía hispanoamericana. La falta de estímulos debilitó la tendencia hacia una concentración mayor de la tierra y el avance de la hacienda a costa delas comunidades campesinas indígenas. Sin embargo es peligroso sacar alguna conclusión general sobre la propiedad después de la independencia dada la dimensión y diversidad de américa latina.
En las ciudades la élite fue la beneficiaria de la emancipación política ocupando los puestos gubernamentales. Sin embargo la élite urbana era algo más débil ahora a causa de la entrada de comerciantes extranjeros, la movilidad ascendiente de los mestizos y sobre todo por la sustitución de un sistema de poder basado en una metrópoli que lo ejercía a través de sus ciudades como centros políticos y administrativos, por otro sistema, con bases más locales, mas rurales, en el que el poder lo ejercían los hacendados y los caudillos.
Una de las consecuencias más evidentes de la expansión del comercio fue la aparición de un número importante de comerciantes al detalle, por otro lado el mayor movimiento de personas dio lugar a la apertura de más fondas. En general se produjo un aumento de los sectores más prosperos de las clases más bajas en las ciudades, ello explica que a menudo las élites urbanas se sintieran amenazadas en su posición.
Hasta finales del período analizado, México fu de hecho el único país que pudo crear una industria textil capaz de transfomar su proceso productivo y pudo competir con las telas que se importaban.
En cuanto a la evolución demográfica en el período analizado, se sabe muy poco pero a partir de los datos disponibles se concluye que no fue un factor decisivo en la evolución de la sociedad, como lo sería a partir de 1870. el crecimiento poblacional se basaba sobre todo en el avance de la frontera agrícola, incorporando nuevos territorios más allá de los que habían estado bajo el dominio español, en los espacios intersticiales, con claros avances en Cuba, el Río de la Plata y Venezuela.
Los centros urbanos tuvieron un ritmo de crecimiento menor que el conjunto, en algunos casos debido a la lenta recuperación de posguerra.
Este crecimiento urbano lento y la similitud en regiones que no fueron incorporadas a la economía de exportación son pruebas de lo limitado que fue el impacto de la inserción de Latinoamérica en el nuevo sistema económico internacional con centro en Gran Bretaña.
El tercer cuarto de siglo fue una etapa de transición en la historia económica de Latinoamérica pues se abrieron nuevas oportunidades de exportación, en especial para Argentina, Perú y Chile. El crecimiento industrial tanto en G. Bretaña como en Europa, avanzó a un ritmo más rápid y la demanda europea y norteamericana de materias primas latinoamericanas aumentó. La sobreabundancia de capitales europeos creó un clima más favorable para contratar préstamos y hacer inversiones en América Latina. Hubo muestras de lo que serían las futuras relaciones en la metrópoli. En algunos casos la operación de crédito iba vinculada al control del comercio exterior del país periférico (Perú). En otros casos (como en Argentina y Chile) el otorgamiento del crédito facilitó la exportación a la periferia de productos que ya no eran de consumo.
El principio de la expansión del ferrocaril, especialmente en Argentina, muestra con claridad el carácter de la relación entre la metrópoli y la periferia donde los intereses ingleses (sobre todo los laneros del sur) primaban en el diseño de las líneas. En Chile el primer ferrocarril se debió a la iniciativa de empresarios mineros chilenos y el estado jugó un papel decisivo desde el principio. En perú el crecimiento ferroviario fue consecuencia del monopolio peruano en el mercado del guano.
La participación creciente de la economía metropolitana a través del mercado ferroviario y bancario no solo fue necesaria por el crecimiento de los volúmenes de exportación sino para hacer que hispanoamérica pudiera producir a precios competitivos. Esta economía no sólo tenían que competir entre ellas o con las viejas economías periféricas de europa central sino con nuevas áreas como Candá, África y Australia.
Durante el tercer cuarto del S. XIX, la continuación o intensificación de conflictos políticos y militares que destruyeron activos, absorbieron recursos que debieron utilizarse con fines productivos y alejaron al capital extranjero lo que se convirtió en un obstáculo para el crecimiento económico.
A principios de 1870 las exportaciones cubanas eran todavía el doble de las de los países latinoamericanos más desarrollados en exportación: Argentina, Chile y Perú. La industria azucarera cubana continuó su impresionanate crecimiento a mediados del XIX, pero el descenso del precio del azúcar ya se había iniciado y ante la expectativa de clausura final del comercio atlántico de esclavos ya se había empezado a producir un aumento en el precio de esclavos importados. El final de la esclavitud y la modernización de los ingenios azucareros significaría el fin del dominio de los plantadores cubanos y españoles en la agricultura de la caña.
La prosperidad económica peruana se basaba en el guano y para su exportación sólo se necesitaba una tarea de recolección que no requería técnicas compejas y que absorbía mano de obra no calificada. Desde el punto de vista del transporte, su volumen era menor que el del azúcar por un valor comparable. Las regalías obtenidas por el fisco se tradujeron en un aumento del gasto público que se dirigió a aumentar los salarios de funcionarios y militares y sólo una parte para obras públicas. Cuando el período de expansión terminó, el tesoro acostumbrado a los opulentos ingresos comenzó a penar.. Entonces recurrió al crñedito de los concesionarios guaneros que así tuvieron una influencia creciente en la vida política y económica del Perú hasta que un gobierno conservador rompió esta ligazón financiera transfiriendo la concesión del comercio a un francés que encontró respaldo financiero en europa permitiendo que los ingresos fiscales por el guano volvieran a crecer.
La expansión de las exportaciones chilenas se produjo en un frente más amplio que el peruano. El despertar de la plata fue seguido por el cobre. La expansión norteña minera fue seguida por el crecimiento exportador de trigo del valle central.
La presencia de mano de obra barata, con poca inversión de cappital, fue una ventaja para la agricultura chilena frente a la argentina, la estadounidense y la canadiense. Pero Chile persió la batalla frente a los europeos y americanos que utilizaban molinos de acero para la producción de harina, siendo barrido del mercado. Este proceso de involución se dio también en el mercado del cobre ya que los EE.UU, incorporaron nuevas tecnologías produciendo a precios más bajos que los chilenos, que no tenían los capitales necesarios ni el acceso a innovaciones tecnológicas. Su resurgir debió esperar al siglo XX.
En argentina una tendencia expansiva más acentuada hizo que la transición entre una etapa y otra de su economía exportadora fuera menos accidentada. El breve período de estancamiento estimuló la ganadería ovina y hasta fines de siglo la lana se convirtió en el primer producto de las exportaciones pecuarias argentinas. La expansión tuvo lugar en un contexto de precios en alza, con salarios bajos (a los inmigrantes irlandeses y vascos) hasta 1867 cuando Francia y USA impusieron tarifas altas a la importación de lana que sumado a la competencia australiana hizo descender los precios de lana argentina. Se produjo entonces un resurgir de la ganadería bovina en la provincia de Bs As y un aumento de la producción de cereales, que permitió en 1870 llegar al autoabastecimiento. Carne y cereales fueron hasta 1890 los principales productos de exportación.
El cambio social del período 1850-1870 fue lento. Continuó la paulatina eliminación de la esclavitud pricipalmente a causa de la abolición gradual de la trata atlántica y las leyes de libertad de vientres. Sólo Cuba consideraba la esclavitud esencial para la agricultura a pesar de las dificultades de importación y la alternativa más difundida fue la importación de coolies chinos al igual que en Perú, pero su número nunca fue comparable a la oferta africana. El final de la esclavitud en Cuba se dio en 1880 obligando a reajustes dolorosos de la economía azucarera.
En el período 1850-1870 se produjeron más usurpaciones de tierras indias mediante reformas legales que minaron la base jurídica de la existencia de estas comunidades, ya sea dividiendo el patrimonio territorial entre sus miembros o convirtiendo la tierra comunal en usufructo del estado que las vendía a particulares. Sin embargo ninguna de estas reformas provocó un cataclismo social.
En este período de transformación de las relaciones comerciales y financieras se produjo un crecimiento de las ciudades, especialmente las capitales. El comercio exterior no ocupaba un número importante de personas pero su influencia se hacía sentir mediante la expansión del estado y del número de funconarios de gobierno. El comercio al detalle y el servicio doméstico continuaron absorbiendo gran parte de la población activa de las ciudades. A medida que estas crecían se iba dando una segregación social por barrios. En 1850 nació el transporte público con tranvías tirados por caballos. El crecimiento urbano trajo la aparición de artesanos y algunas industrias que concentraban mano de obra.
A través del crecimiento de la burocracia y las obras públicas, el estado pudo controlar, indirectamente, capas cada vez más amplias de la población urbana.
La creciente debilidad de cualquier expresión política urbana se debía a la peculiar posición que ocupaba la ciudad en el sistema económico y fiscal consolidado por el avance constante y regular del sector exportador de productos agropecuarios.

FIN FIN Y FIN (lo lamento por aquellos que deban leer este bardo)


ISSN 1853-5593
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Cree en Alá...
... pero ata tu camello...