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Tema para el coloquio de América I - Maximiliano J. Lezcano

Las reformas de los Borbones en Hispanoamérica

La Reforma en España

La dinastía de los Habsburgo, con el broche final del reinado de Carlos II (el "hechizado") entre 1664 y 1670 había dejado un saldo derrotas militares (con Francia), bancarrota real, regresión intelectual, hambre (malas cosechas de 1680), una economía "subdesarrollada" (exportación de productos agrícolas y una empresa manufacturaera descuidada) que se distanciaba de la prosperidad europea de la época. El retroceso del imperio español se había acentuado en la década de 1680, cuando varios países habían avanzado sobre las fronteras y poseciones españolas en América: portugueses con Sacramento en el estuario del Río de la plata, franceses en el sur de Canadá con Nueva Orleans, bucaneros ingleses y franceses atacaban las costas del pacífico, con saqueos a las ciudades de Panamá, Cartagena, Veracruz y Guayaquil, los indígenas de Nuevo México se habían revelado, y expulsaron a colonos y misioneros, otras rebeliones se sucedían en diferentes partes del Virreinato del Perú y Nueva España (VER esto).

El principal problema era el debilitamiento de la Corona: derrotada por Francia en su lucha por el dominio de Europa, la aristocracia territorial dominaba España. Las tropas y los letrados se rebajaron en sus funciones, la recaudación de impuestos y la provisión de armas y suministros militares había sido tercerizada. El estado de postración de la Corona había ocasionado la guerra civil, la invasión extranjera y la fragmentación del patrimonio dinástico a raíz de la guerra de sucesión luego de la muerte de Carlos II en 1700. El tratado de Utrecht (1713) implicó la pérdida de grandes porciones de territorio y la sesión de derechos comerciales.
La llegada al trono de Felipe V (Felipe de Anjou), sumado a la amenaza de guerra civil e invasión extranjera permitió el pronto establecimiento de un Estado Absolutista en España, instrumento fundamental de la Reforma que permitió la reorganización política y administrativa de las colonias y de la propia España.
En España Felipe excluyó a las aristocracias de los altos consejos del Estado (con lo cual dejaron de influir en las direcciones del gobierno de la corona), creó secretarías de Estado (redujo el papel de los consejos tradicionales a funciones de asesoramiento y judiciales) y se reformó el ejército (con unidades distintas, regimientos al estilo francés, guardias reales, clase de oficiales de carrera). Para subvencionar todo esto se mejoró la recaudación fiscal. Estas reformas fueron perdiendo efecto, hasta 1759, cuando asume Carlos III (1759-1788). Este monarca fue el primero realmente comprometido con una verdadera reforma; durante su reinado España mostró prosperidad y fue considerada nuevamente como potencia europea. Durante la época borbónica fue la élite ministerial la que produjo una verdadera revolución administrativa. La aristocracia fue excluida de los consejos de Estado y se atacó severamente a la iglesia. La expulsión en 1767de los jesuitas, leales al Papa, fue ejemplificadora en este sentido.
El principal desafío de la élite administrativa era el progreso económico. En este sentido, el renacimiento de la autoridad y los recursos de la Corona, de la mano del Estado Absolutista, fue precursor del despertar de la Economía; en principio relacionado con la estimulación de las manufacturas, orientada en buena medida a satisfacer las demandas de las fuerzas armadas y de la corte. Un nuevo sistema administrativo posibilitó estos cambios; centrado en funcionarios de carrera, militares y civiles, sujetos a evaluación y promoción reguladas que vivían de sueldos fijos en lugar de gratificaciones o beneficios del cargo. A la cabeza del nuevo régimen estaban los ministros, los secretarios de Estado, Hacienda Justicia, Guerra, Armada e Indias, que reemplazaron a los antiguos Consejos de los Austria.
Los intendentes fueron la figura clave del nuevo orden; a partir de 1749 se encargaron de recolectar impuestos, dirigir al ejército, promover las obras públicas y en general la economía. Esta burocracia fiscal asalariada incluso superó a la de Francia, donde la venta de cargos y asientos siguió vigente hasta la época de la revolución. Los ingresos públicos subieron un 700% entre 1700 y 1790, aspecto clave del resurgir político español.

La administración imperial en Hispanoamérica antes de la Reforma

El aspecto de deterioro colonial que más importaba a la Corona era el hecho de que en cada provincia del imperio americano la administración había llegado a estar en manos de un pequeño aparato de poder colonial compuesto por la élite criolla: letrados, grandes propietarios y eclesiásticos, unos pocos funcionarios peninsulares con muchos años de servicio y los grandes mercaderes dedicados a la importación. El elemento clerical, religioso (principalmente jesuitas) y secular era el que ejercía la autoridad real en la sociedad, desempeñando el papel de dirigentes intelectuales y espirituales de la élite y de los consejeros y guardianes de las masas.
Entre 1687 y 1712 y posteriormente en 1740 la venta de cargos era lo más común en todos los niveles de la administración. El reinado de Felipe V había perpetuado los abusos cometidos durante la época de los últimos Austrias. Los letrados criollo ricos compraban judicaturas a tal punto que en 1760 las audiencias de México, Lima y santiago de Chile tenían mayoría de españoles americanos, todos parientes por sangre o matrimonio de la élite terrateniente local.
Desde 1678 las magistraturas de distrito (alcaldes mayores y corregidores encargados de la recolección de los tributos indios) estaban en venta, situación que no cambió en los primeros tiempos de los Borbones; incluso empeoró, ya que se les habían reducido o mantenido los sueldos. Dado que los beneficios laborales no cubrían las necesidades de subsistencia, muchos magistrados se involucraron en el comercio, distribuyendo mercancías y ganado a crédito y adelantando dinero por productos como cochinilla, índigo y algodón. Estos eran los llamados repartimientos mercantiles, ilegales al principio pero reconocidos por la Corona en 1751.
A principio del siglo XVII la corona había dejado de pagar los salarios a sus principales funcionarios en América: los alcaldes y corregidores. A cambio permitían conseguir ingresos al margen de la ley, comerciando con los indios que tenían bajo su jurisdicción y manteniendo el monopolio económico en sus distritos. Estos personajes forzaban a los indios a la dependencia financiera y al peonaje por deudas; los indios eran obligados a producir y a consumir, reducidos a una virtual servidumbre. De esta forma se beneficiaban los funcionarios reales, los comerciantes e incluso la Corona al ahorrarse los salarios; aunque el costo era alto: la disminución del control imperial sobre la política y los intereses locales.
Estos repartimientos funcionaban en su mayor parte en zonas de población indígena donde se generaban situaciones que provocaban un gran malestar popular. La revolución tupamarista de 1780 fue un claro ejemplo de ello.
La recaudación de impuestos internos, las alcabalas, era concedida a cambio de una suma anual contratada a los consulados, las asociaciones mercantiles y sus delegados provinciales.
Así las cosas, si los Borbones querían optimizar los beneficios a partir de las colonias debían primero retomar la administración colonial y crear nuevas instituciones de gobierno.

Las reformas administrativas en lo civil
Las pretensiones imperiales de España, una vez reducidas sus posesiones europeas luego del tratado de Utrech, veían una esperanza en la explotación de los recursos coloniales.
Si bien personajes como Alberoni y Patiño insistieron en que la clave del renacimiento de España tendría que encontrarse en el nuevo mundo, las guerras tanto en Europa como en las Indias y la propia formación del nuevo sistema de gobierno en España había absorbido casi toda la atención de la élite administrativa, con lo cual se había deteriorado el poder imperial en América. Fue recién en 1754 cuando se nombró a Julián de Arriaga como secretario de Armada y de Indias, que el imperio pudo disponer de un ministro con experiencia americana capaz de encarar una verdadera reforma del sistema político administrativo en América.
El posterior renacimiento del poder español durante el reinado de Carlos III fue en gran medida una consecuencia del éxito de la implementación de las reformas económicas, políticas y administrativas en Hispanoamérica, con el florecimiento del comercio y el aumento de las rentas que éste producía.
La revolución gubernamental y la expansión de la economía de exportación fueron desesperadas acciones para alejar la expropiación inglesa de las posesiones ultramarinas de España y después explotar sus recursos con el fin de reforzar la monarquía. Sin embargo, según Linch (1981), el principal objetivo era controlar a los criollos, detener la primer emancipación de Hispanoamérica.
A raíz de las consecuencias de la guerra con Inglaterra y de la tardía intromisión en la guerra de los siete años (1756-1763), los ministros de Carlos III retomaron el programa de reforma que había sido presentado por Campillo y Cossio en 1743: "Nuevo Sistema de gobierno económico para la América". Entre otras propuestas, este texto proponía la vuelta a las visitas generales como las que habían llevado a cabo los Austrias, a las que seguiría la instalación de intendencias permanentes. También se advertía sobre el poder excesivo y la riqueza de la Iglesia. La propuesta básicamente se refería a la aplicación en Hispanoamérica de las reformas ya aplicadas en España. En el caso de las colonias, las reformas fueron iniciadas por soldados y funcionarios peninsulares, por lo que tomó el cariz de una "reconquista" de América.
De las reformas administrativas, la de mayor alcance y eficacia fue la reforma radical de la administración civil. En 1776 se creó el Virreinato del río de La Plata (o Buenos Aires ¿?), con capital en Buenos Aires y amplio alcance en los hoy países de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. La inclusión de Lima en el nuevo virreinato obedeció a la intención de desviar sus beneficios fiscales hacia Buenos Aires.
En el virreinato de Nueva España y en el de Nueva Granada (1739) los cambios fueron menos radicales, con la designación de algunos cargos administrativos.
Carlos III también reactivó una práctica de los Austrias para revertir problemas de gobierno en las colonias: la "visita general". De ellos, José de Gálvez fue particularmente exitoso en sus gestiones en como visitador general de Nueva España (1765-1771), Perú (1776) y Nueva Granada (1778), hecho que le valió un lugar en el Consejo de Indias, en particular como secretario de indias entre 1776 y 1787.
Este funcionario promovió el monopolio del tabaco, la reorganización de la recaudación de la alcabala, el aumento de la producción de plata mediante la exención de impuestos y la reducción de los costos de materiales monopolizados como el mercurio y la pólvora, la creación del virreinato del río de la Plata, la designación de Juan Antonio de Areche como visitador General del Perú, la expulsión de los jesuitas y una serie de medidas tendientes a acabar con la jurisdicción y autonomía eclesiásticas (el control del diezmo y de la inmunidad judicial) como parte esencial de la política borbónica de oposición a las corporaciones de privilegio, la represión de las movilizaciones a raíz de esa medida y el intento de colonización de Sonora.
Donde más se hizo evidente el impacto de las reformas administrativas civiles fue en el cambio de composición de las audiencias, los altos tribunales de justicia cuyos jueces aconsejaban al virrey en todas las cuestiones importantes del Estado. Si bien Arriaga inició acciones para acabar con la venta de cargos, fue Gálvez quien revocó definitivamente esta práctica y llevó a acabo la exclusión sistemática de los criollos hasta lograr quitarles el predominio en las audiencias. Gálvez siempre prefirió a los candidatos peninsulares antes que a los criollos para ocupar cargos administrativos. El acceso a los cargos, tanto judicaturas como consejerías, dejó de ser por compra y volvió a ser por promoción. Otro cambio introducido por Gálvez fue la creación de un nuevo cargo judicial: el regente para reemplazar a los virreyes que presidían las audiencias. También trasladó regentes y oidores al Consejo de Indias, con lo cual éste logró por primera vez contar con un cuerpo funcionarios con experiencia en el imperio americano.
Con estas medidas tomaba forma una verdadera burocracia judicial cuya autonomía se basaba en la procedencia española de sus miembros.
Una reforma fundamental introducida también por José de Gálvez fue el de los Intendentes, leales en todo punto a los intereses intervencionistas y ejecutivos del Estado borbónico. Estos vinieron a reemplazar al viciado sistema de alcaldes mayores y corregidores, con el argumento de que los magistrados de distrito oprimían a los indios y defraudaban a la Corona el dinero de los tributos. La propuesta consistía en que si los indígenas se veían liberados del monopolio forzoso de estos funcionarios entrarían libremente en el mercado como productores y trabajadores. Esta reforma se hizo realmente efectiva entre 1780 y 1782, con el nombramiento de numerosos intendentes en los principales puntos de Hispanoamérica, aunque el éxito logrado distó no satisfizo las expectativas de la Corona, sobre todo en los distritos locales menores. Sin embargo, los intereses coloniales encontraban inhibitoria en la nueva política y se resistieron a la presión impuesta por la metrópoli. Los repartimientos reaparecieron en Perú y en México los nuevos funcionarios fueron persuadidos de volver a las viejas prácticas: el control irrestricto de la mano de obra era demasiado importante como para renunciar él.
La administración colonial, liberada de su anterior dependencia respecto al crédito mercantil, se reforzó enormemente con el nombramiento de burócratas de carrera, que mantenían su independencia respecto a la sociedad que gobernaban sobre la base de su origen peninsular.
Por otra parte, Gálvez tomó medidas para reducir los poderes de los virreyes; como los superintendentes subdelegados de Real Hacienda (abolidos en 1787 a la muerte de Gálvez), que los relevaban de las cuestiones de Hacienda. También estableció una Junta Central de Hacienda para supervisar la actividad de los Intendentes y controlar aspectos de la recaudación de rentas.
El éxito relativo de las intendencias en parte tuvo que ver con que el sistema de rentas ya había sido ampliamente reformado. Las innovaciones clave en este sentido fueron el nombramiento de una burocracia fiscal asalariada y el establecimiento de nuevos monopolios de la Corona. En 1754 las alcabalas (impuestos internos) de la Ciudad de México se confiaron a funcionarios asalariados y en 1776 el nuevo sistema de administración directa se extendió por toda la colonia.
En 1768 tuvo lugar otra gran innovación: la del monopolio del tabaco en Nueva España.

Resultados de la Reforma en América

El nombramiento de una burocracia asalariada, respaldada por un considerable ejército de guardias, permitió a la monarquía española recoger una extraordinaria cosecha fiscal como consecuencia de la expansión de la actividad económica producida por sus reformas en el comercio y su fomento de las exportaciones coloniales.
El notable aumento de los ingresos anuales, con crecimiento entre 1765 y 1782 del 300 %, refleja el significado de los cambios en el gobierno colonial. La revolución administrativa creó un nuevo Estado Absolutista basado, como en el caso de Europa, en un ejército permanente y en una burocracia profesional.
Con la creación del Virreinato del Río de la Plata la balanza geopolítica del extremo sur del continente se inclinó hacia Buenos Aires, mientras que Lima, siempre capital de todo el imperio español en América, quedó relegada.
El éxito del visitador Galvez, funcionario clave de la política borbónica de Carlos III, se edificó sobre la base de un alto precio: la exclusión de la élite criolla. Su accionar creó más de una motivación para la revolución indepentista de los criollos.
En Nueva España, el establecimiento del monopolio del tabaco, la formación de la milicia y, lo que es más importante, la expulsión de los jesuitas produjeron tumultos urbanos y abiertas revueltas.
En Nueva Granada y en tierras andinas las medidas de recaudación más eficiente de las alcabalas, la rigurosa supervisión de los pagos de tributos y la restricción del cultivo del tabaco fueron la chispa que disparó revueltas como la de Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui), además de levantamientos comuneros como los de Nueva Granada. En este aspecto hay que tener en cuenta que los reclamos también se debían al sistema de repartimientos (Madrazo), que al poco tiempo fue abolido (1874) por la nueva administración reformista de la Corona. Como respuesta a las rebeliones, en Nueva Granada se anularon los decretos fiscales impopulares.
La base común de estas rebeliones populares era el resentimiento generado contra los nuevos impuestos decretados por el Estado Borbónico. El ataque a la Iglesia deterioró sensiblemente la tradicional lealtad hacia la Corona como mandato divino: el obispo de Michoacán advertía que una similar quita de los privilegios eclesiásticos había permitido a los filósofos en Francia llevar adelante sus planes de cambiar la sociedad (el rol de Montesquieu, Kant, etc.), socavando el poder de la nobleza y la iglesia para destruir la Monarquía.
La élite administrativa que siguió los planteamientos del despotismo ilustrado socavó los cimientos de las instituciones y de la cultura que había reverenciado a la monarquía como un mandamiento del cielo: los ejercicios devotos y las liturgias fueron reemplazándose por la moralidad práctica, las buenas obras y la educación. La sociedad se estaba "secularizando" rápidamente, alejando a la Iglesia del poder político.
En resumen: las reformas administrativas de los Borbones en América tuvieron efectos diametralmente opuestos; mientras por un lado la economía de la Corona se veía visiblemente beneficiada, por el otro el desplazamiento permanente de la élite criolla sentaba las bases de las revoluciones criollas que conducirían a la pérdida total del dominio de España sobre sus colonias en América.

 

Posters para Coloquio de América I - Maximiliano J. Lezcano

Reformas Borbónicas en Hispanoamérica
Fuentes principales: Brading (1990), Linch (1985)


España pre-borbónica

La dinastía de los Habsburgo - reinado de Carlos II (1664 a 1700)
Ø derrotas militares
Ø bancarrota real
Ø regresión intelectual
Ø hambre y crisis económica (máxima en 1680)
Ø economía y metrópoli "subdesarrollada"
Ø pérdida de posesiones territoriales en América
Ø rebeliones indígenas
Ø debilitamiento de la Corona
Ø poder en manos de aristocracia territorial
Ø tropas y letrados rebajados en sus funciones
Ø recaudaciones tercerizadas (impuestos e insumos militares)
Ø guerra civil
Ø invasión extranjera y la fragmentación del patrimonio europeo
Ø guerra de sucesión
Ø amenaza de guerra civil e invasión extranjera
Ø conformación del Estado Absolutista en España (Felipe V)


Las reformas borbónicas en España

Felipe V de Anjou (1700-1746)
Ø Reforma como reorganiz. política y administrativa de España
Ø Estado Absolutista como instrumento
Ø excluyó a las aristocracias de los altos consejos del Estado
Ø creación de secretarías de Estado
Ø reforma del ejército
Ø mejora de la recaudación fiscal
Carlos III (1759-1788)
Ø prosperidad en España (nuevamente potencia europea)
Ø fisiócratas sostenían primacía de la agricultura y el Estado)
Ø mercantilismo (optimización de la explotación de las colonias)
Ø liberalismo económico (sin restric. comerciales e industriales)
Ø Ilustración (razón y experim. antes que autoridad y tradición)
Ø élite ministerial produce revolución administrativa
Ø exclusión de la aristocracia de los consejos de Estado
Ø se atacó a la iglesia (expulsión de los jesuitas en 1767)
Ø búsqueda sistemática de progreso económico
Ø renacimiento de la autoridad y los recursos de la Corona
Ø estimulación de las manufacturas
Ø Libre Comercio con las colonias
Ø nuevo sistema administrativo con burocracia fiscal asalariada
Ø funcionarios de carrera, militares y civiles
Ø ministros y secretarios en vez de los antiguos Consejos
Ø intendentes como figuras clave con amplios poderes
Ø suba de ingresos públicos (un 700% entre 1700 y 1790)
Ø América abandonada (guerras y Reforma en España)
Ø guerra con Inglaterra (1779-1783)
Ø recursos coloniales como esperanza del imperio

La administración "criolla" de Hispanoamérica

Ø provincias en manos de la élite criolla
Ø elemento clerical como dirig. intelectual y espiritual de la élite
Ø venta de cargos administrativos (1678 a 1712, 1740)
Ø reinado de Felipe V culpable de perpetuación de abusos
Ø mayoría de criollos en las audiencias (1760)
Ø sistema de repartimientos mercantiles
Ø monopolio económico en distritos de alcaldes y corregidores
Ø indios oblig. a dependencia financiera y peonaje por deudas
Ø indios reducidos a servidumbre
Ø beneficios a funcionarios reales, comerciantes y la Corona
Ø disminución del control imperial sobre los intereses locales
Ø rebeliones populares
Ø recaudación de alcabalas tercerizada


Las reformas administrativas civiles en Hispanoamérica

Objetivos
Ø reforma de la administración imperial
Ø expansión de economía de exportación
Ø alejar la expropiación inglesa de las pocesiones de ultramar
Ø aumentar la explotación de los recursos coloniales
Ø incrementar la recolección de impuestos
Ø aumentar la producción
Ø controlar el poder de la élite criolla (clero, funcionarios)
Ø detener la primer emancipación de Hispanoamérica
Ø reforzar la monarquía

Medidas
Ø creación del Virreinato de Nueva Granada (1739)
Ø nombramiento en 1754 de Julián de Arriaga
Ø Carlos III implementa programa de reforma (1763)
Ø reforma radical de la administración civil
Ø nombramiento de una burocracia fiscal asalariada
Ø refuerzo de la adm. colonial con burócratas españoles
Ø reactivación de la "visita general"
Ø intervención por soldados y funcionarios ("reconquista" de América)
Ø designación del visitador José de Gálvez (1765-1787)
Ø expulsión de los jesuitas (1767)
Ø medidas contra la jurisdicción y autonomía eclesiásticas
Ø creación del Virreinato del río de La Plata (1776)
Ø Ordenanza de Intendentes (1784-1786)
Ø reforma del sistema de Rentas
Ø administración directa de las alcabalas
Ø rigurosa supervisión de los pagos de tributos
Ø fomento de las exportaciones coloniales
Ø designación de J. A. de Areche (visitador General del Perú)
Ø finalización de la venta de cargos
Ø cambio de la composición de las audiencias
Ø se terminó con la mayoría de criollos en las audiencias
Ø el acceso a los cargos dejó de ser por compra (promoción)
Ø regentes por virreyes que presidían las audiencias
Ø traslado de regentes y oidores al Consejo de Indias
Ø intendentes en reemplazo de alcaldes y corregidores
Ø abolición de los repartimientos
Ø reducción temporal de los poderes de los virreyes

Resultados de la Reforma en América

Ø formación de un Estado Absolutista
Ø expansión de la actividad económica
Ø extraordinaria cosecha fiscal
Ø notable aumento de los ingresos anuales
Ø ejército permanente y una burocracia profesional
Ø la balanza geopolítica se inclinó hacia Buenos Aires
Ø agitación popular con tumultos urbanos y revueltas populares
Ø deterioro de la tradicional lealtad hacia la Corona como mandato divino
Ø se secularizó la sociedad, alejando a la Iglesia del poder político
Ø la élite criolla fue desplazada de sus puestos de poder
Ø se estimuló el espíritu indepentista americano

Situación de España (según Brading, 1990)

Reinado de Carlos II El Hechizado 1664-1700

· Desastre total
· Bancarrota
· Derrotas militares
· Hambre-descenso población
· Deudas
· Corona debilitada
· Guerras por el trono a la muerte de Carlos II
· División del territorio luego del tratado de paz de Utrecht, 1713

Quitadas sus posesiones después del tratado a España le quedaba América para salir de la crisis

Colonias (según Linch, 1985)

· van adquiriendo identidad
· desarrollan más fuentes de riqueza
· reinvierten en la producción
· se desarrolla un comercio independiente de la red trasatlántica
· hay crecimiento económico acompañado de cambio social
· se forma una elite criolla, sus intereses no siempre coincidían con la corona
· va disminuyendo el tesoro mandado a España
· se apropia de su propio producto cubren sus necesidades
· se va convirtiendo en metrópoli (Ej: Perú la mayor parte de la renta se gastaba en Perú)
· tenían una independencia de facto


Objetivo de la nueva política
Aplicación de control
Controlar a los criollos detener la emancipación de Hispanoamérica
Restaurar poder y prestigio
Aumentar la renta hacia España
Se habla de una segunda conquista, burocrática

Jesuitas
Según Linch 1991
Imperio español en América descansaba en un equilibrio de poder entre 3 grupos: La administración la Iglesia y la Elite local que se imponían al débil gobierno imperial
Según Brading 1990
Administración en manos de la elite criolla: letrados, propietarios y eclesiásticos
"El elemento clerical religioso y secular, más que los delegados formales de la corona era el que ejercía la autoridad real en la sociedad desempeñando el papel de dirigentes intelectuales y espirituales de la elite y de consejeros y guardianes espirituales de las masas."
(Brading, 1990:90)
· Brading 1990 Eran las tropas de choque de la contrareforma
· La orden operaba a escala internacional bajo la autoridad monárquica del Papa
· Hombres letrados con influencia política y manejo de las argucias legales
· Misiones a lo largo del mundo entero (caso Paraguay obtuvieron privilegios del rey) Avellaneda
· Establecimiento de colegios interconectados
· Se diferenciaban de las ordenes mendicantes quienes los criticaban
· Atendían las necesidades de los ricos
· Se dedicaban a la educación de la elite
· Solo admitían a los mejores dotados entre sus filas
· Riqueza
· Influencia
· Independencia
· Tenían enormes capitales que hacía de la Iglesia el banco principal, la principal sociedad inmobiliaria y el principal deudor hipotecario
· Este complejo de intereses eclesiásticos -un punto central de la independencia- era uno de los principales objetivos de los reformadores borbónicos
· Se defendieron de las acusaciones que les hacían publicando crónicas

Si querían obtener beneficio de sus posesiones (Brading 1990)
· Tenían que controlar la administración colonial para luego proceder a otras reformas económicas
· Controlar a la elite dentro de la que estaban incluidos los jesuitas
· Uno de los aspectos esenciales de la política borbónica era la oposición a las organizaciones de privilegio dentro del Estado; así, debilitaron a la Iglesia expulsando en 1767 a los jesuitas y expropiando y vendiendo sus tierras. Buscaron la forma de poner al clero bajo la jurisdicción de los tribunales seculares.
Expulsión (Brading 1990)
· Carlos III siguiendo el ejemplo de Portugal y a sus ministros jansenitas decreta la expulsión en 1767
· Expulsión como un ataque a la semi-independencia y a la afirmación del control imperial. (Linch 1985)
· Expulsan a la "flor y nata" de la elite criolla
· Reivindican su poder sobre la Iglesia
· Acusados de perturbar el orden público en España
· Debían tener obediencia (absoluta lealtad solo al Papa)
· Se enfatiza la autoridad real sobre la Iglesia
· Se acabó con la inmunidad clerical frente a cualquier jurisdicción real-secular
· Se trata de regular la recolección de los diezmos
· Se restringen privilegios y exoneraciones fiscales
· Se inspeccionan y expropian sus propiedades. Confiscan bienes y escritos.
· Se les prohíbe todo tipo de crónicas o escritos bajo pena
· Bajo clero enajenado para siempre

Resultados
· Descontento y resentimiento
· en los sectores afectados, como pasó con el bajo clero, que participaría luego en la guerrilla libertadora.
· La mayoría de los expulsados eran criollos
· Expulsión vista como un acto de despotismo implico una afirmación del control Imperial y un ataque a la semiindependencia
· Los borbones, a la vez que limitaban los privilegios en América, ejercían un mayor control económico, orientando la producción y las ganancias cada vez más a España, incrementando los ingresos imperiales. Las cargas impositivas, exigencias contributivas y confiscaciones generales y en particular a la Iglesia se agravaron con la guerra con Inglaterra (1779-1783) y en los primeros años del siglo XIX. Estas medidas afectaron los intereses de varios sectores sociales, tanto españoles como criollos, que mostraron su descontento.( Linch 1991)
· Ante la presión la independencia se hizo inminente muchos intereses estaban en juego
· Trataron de frenar el manejo ideológico jesuita

ISSN 1853-5593
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Proverbio árabe:
Cree en Alá...
... pero ata tu camello...