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Gracias Elvira Federico
AMÉRICA I (COLONIAL)
PRÁCTICO 2
Explicar y analizar los cambios y ajustes políticos
implementados por la Corona frente a los problemas
y conflictos que surgieron en los siguientes aspectos:
RESISTENCIAS INDÍGENAS EN LA REGIÓN
MESOAMERICANA
CHICHIMECAS - ITZAES
1) LOS CHICHIMECAS
Las rebeliones y resistencias estuvieron presentes
en todo el proceso del período colonial,
se puede considerar una historia de despojos,
en la que los indígenas fueron las víctimas.
En los textos observamos permanentes luchas condenadas
al fracaso, en las que resurgen, se someten, se
sobreponen y se vuelven a levantar. Una resistencia
heroica a la que los españoles no pudieron
dominar. Estas rebeliones sirvieron de apoyo al
derrumbe del colonialismo español.1
La Corona, con sus representantes enviados a
América, utilizó diferentes estrategias
en el devenir de las necesidades que se les iban
presentando, según el desarrollo económico-social
alcanzado por cada una de las sociedades con las
que se enfrentaron.
Al principio se trató de conservar a la
comunidad indígena para extraer el tributo,
más adelante se trató de desmembrarla,
cuando las formas de explotación se modificaron.
Cuando se los dejó de explotar colectivamente,
se los exprimió con el trabajo individual.
Al desarrollarse formas las embrionarias del capitalismo
se exigía la disolución de la comunidad.
En resumen, primero se los despojó de
tierras y recursos naturales y luego se les extrajo
su fuerza de trabajo como asalariado 2
Los indios de la Nueva España, según
la común relación de las historias
dellos 3, proceden de dos naciones diferentes:
nauatlaca que significa gente que se explica
y habla claro, y la otra chichimeca que
quiere decir cazadora y que vive de aquel
oficio agreste y campesino.
Los aztecas no llegan a comprender que los españoles
están llevando en su contra una guerra
total de asimilación, ellos simplemente
tratan de terminar la guerra con un tratado que
establezca el monto del tributo que el vencido
debe pagar. No cuesta mucho darse cuenta, que
los españoles ya habían logrado
su objetivo (el tributo), antes de empezar a guerrear.
Pero, con los chichimecas no lo lograron.4
Durante cincuenta años, los españoles,
lucharon por conquistarlos. Los chichimecas se
negaron a la sumisión. Habitaban en una
región muy rica en reservas minerales.
Alrededor de 1550 las encomiendas ya no eran consideradas
una fuente suficiente de riquezas para los conquistadores,
entre otras cosas por las medidas tomadas desde
la Corona (Leyes Nuevas y otras legislaciones).
La sociedad española comenzaba a concebir
nuevas ideas mercantilistas traídas desde
Europa5. El móvil de la Corona fue imponer
una política de separación, pero
las comunidades indígenas no lo aceptaban
y por ello se fueron aislando progresivamente,
muchas veces sumándose a los rebeldes chichimecas.
El deseo de explotar las minas del norte de México,
llevó a los conquistadores a fundar la
ciudad de Zacatecas, con mineros y comerciantes,
pero no pudieron mantenerla, porque los indios
de los alrededores los hostilizaron hasta que
los obligaron a abandonarla.
Si bien la empresa minera era muy atractiva,
la pacificación no les resultó una
tarea fácil de lograr. El mal trato a los
indios, a pesar de las puntuales indicaciones
de la Corona de abandonar esas prácticas
no fueron respetadas, la salida que encontraban
los nativos, era enfrentarse o huir, por lo que
las tierras de los alrededores de las minas, fueron
zonas de guerra, sitios en permanente conflicto.
La solución, a pesar de los años
transcurridos, no se llegaba a encontrar nunca,
tanto los españoles como los chichimecas
persistían cada uno en sus ideales, si
bien la política de colonización
permanentemente recibía ajustes, pero la
decisión de evangelizar y de buscar riquezas
en la zona de minas nunca cambió. Iban
juntos curas, soldados e indios aliados y esto
muchas veces fracasó, cayendo en el camino
muchos hombres, que eran vencidos con armas mucho
menos sofisticadas pero muy efectivas. Los frailes
podían evangelizar mucho más fácilmente
a los indios sedentarios, pero, no lo lograban
con los nómades, ya que debieron enfrentarse
con los hechiceros, hombres con gran influencia
sobre sus fieles 6.
Aunque la Corona no estimuló la actividad
económica en las colonias, le puso mucho
énfasis a la minería porque de allí
sacaba los mejores beneficios7, por eso, debían
implementar medidas, para mantener con vida las
zonas de asentamiento minero. Llegaron a darles
armas, refugios y provisiones a los que vivían
allí, pero permanentemente había
avances y retrocesos, se seguían perdiendo
indios de paz que se aliaban a los rebeldes por
los malos tratos recibidos y aunque la legislación
limitara a los españoles, las leyes no
eran respetadas.
La espada seguía siendo la única
estrategia para doblegar 8 , entre otras causas
porque los indios del norte no tenían un
poblado al cual sitiar, ni un jefe con el cual
pactar. Se insistió con las expediciones
militares de variadas formaciones: españoles
que representaban a la Corona, españoles
particulares, y contingentes con indios aliados,
pero fueron todos fueron. Los chichimecas se envalentonaron
con sus constantes triunfos, tanto que, buscaron
adhesiones con los grupos sometidos para expulsar
abiertamente a los españoles. Por eso a
los rebeldes cautivos (la mayoría mujeres
y niños) se los maltrataba o se los vendía
a pesar de que la legislación antiesclavista
del rey lo prohibía expresamente. La lejanía
de los colonos de frontera servía para
vengarse sin escrúpulos de los nativos,
un buen chichimeca era un chichimeca muerto
o económicamente esclavizado9.
No lograban someterlos o integrarlos al régimen
de servidumbre o al tributario, ni siquiera con
políticas de presidios. No se obtenían
los resultados esperados. De a poco comenzaron
a cambiar la táctica, la idea fue tratar
de comprenderlos, no los podían seguir
subestimando, debían aprender sus métodos
y adecuarlos a las condiciones reinantes, porque
a pesar de su ejército ampliamente superior
no lograban doblegarlos.
Los virreyes que se fueron sucediendo, entendieron
que la guerra convencional no servía. Hubo
propuestas para conseguir la paz, desde todos
los ámbitos con poder: civiles, militares
y también de parte del clero.
El Obispo de Guadalajara le envió al Arzobispo
de México una propuesta novedosa, que según
su visión serviría para lograr la
pacificación de acuerdo al evangelio10
, El proyecto era formar seis o siete poblados
de indios sedentarios y de paz, en la frontera
de los chichimecas, con frailes acompañando,
enseñarles la lengua y atraerlos a la vida
sedentaria, el presupuesto que se había
venido utilizando para la guerra debería
servir ahora para mantener a estos pueblos, también
debían estar presentes los solados que
ahora sólo servirían para la defensa,
con la doctrina cristiana y con la ayuda de los
otros indios cristianizados con los que podrían
comunicarse y comprender11. (Estas palabras cobran
para mí, en el presente trabajo, una importancia
fundamental).
La propuesta del obispo aseguraba que de esta
forma se los reduciría a la paz, tratándolos
bien o alejándolos, para poder avanzar
hacia otras tierras que también eran fértiles,
y que no sólo eran aptas para la agricultura,
sino que también eran ricas en de minas
de plata.
Este proyecto fue aceptado, y en 1585, el Virrey
Villamanrique puso en marcha el plan pacificador,
por el que se limitó a los soldados, sólo
a defender los caminos, se levantaron los numerosos
presidios que se habían construído,
y se les ofreció a los eternos rebeldes,
alimentos y ropa, a cambio de la paz.
Lo sucedió otro Virrey llamado Velazco,
que continuó con esta política,
a la que le agregó la conversión
religiosa, envió franciscanos junto con
los siempre aliados tlaxcaltecas, a toda la región.
Estos indios servirían de intérpretes,
que como decía Bartolomé de Las
Casas ya se habían cristianizado
un poquito11, (él se refería
a la sinonimia entre cristiano y mentiroso que
utilizaban los nativos), quienes exigieron (¡por
fin habían aprendido a negociar equilibradamente!)
convertirse en hidalgos, ser libres del tributo,
ir a poblar sin españoles, y estar habilitados
para portar armas y usar caballos. En resumen
gozar de los mismos privilegios que tenían
los españoles. Esto es a lo que yo llamo
un gran momento, los indios tomaron conciencia
de su propia importancia, de su igualdad ante
el otro.
En 1591 una vez establecidos los colonos, se
fueron sumando otros, y atrajeron poco a poco
a los rebeldes, las pocas guerrillas que aún
se producían, se concentraron en las sierras.
Los chichimecas una vez pacificados, fueron a
su vez, quienes ayudaron a colonizar otros sitios.
Los españoles a fuerza de sangre y fuego,
aprendieron que otros métodos de pacificación
eran posibles, ver por fin al otro, reconocerlo
en sus defectos y también en sus virtudes
es una manera de no subestimarlos , las armas,
los castigos, la esclavitud, el cautiverio, sólo
alentaban el espíritu rebelde de los valientes
chichimecas . Saber a quien se tiene enfrente
es empezar a comprender cuales son las armas que
se necesitan para vencerlo.
Las misiones, los regalos para demostrar amistad,
el sistema denominado paz por compra
pudo más que cincuenta años de luchas.
2) LOS ITZÁES
En la Península de Yucatán, en
la zona denominada Laguna de Petén Itzá,
habitó la Confederación de los Itzáes,
hasta 1697. Era un señorío independiente,
que se convirtió en un centro de resistencia
política, cultural y religiosa.
Es importante señalar que estos indígenas
al mantenerse independientes y en una zona periférica
no habían sido convertidos al cristianismo,
sino que continuaban con sus prácticas
y creencias religiosas antiguas.
A fines del siglo XVI y todo el siglo XVII se
observa en Yucatán en la población
nativa sometida, una reactivación de su
antigua religión, estas prácticas
consideradas idolátricas por los sacerdotes,
cambiaron su sentido con respecto al siglo anterior,
porque las idolatrías se daban ahora en
una sociedad ya cristianizada, y por eso entonces
eran juzgados como herejes y apóstatas13,
con esta conducta era cuestionado uno de los fundamentos
principales de la colonización: la conversión
al cristianismo. Este fenómeno sucedió
junto con migraciones masivas de población,
que escapaban, rumbo a zonas de refugio, adonde
habitaban los Itzáes .
Las autoridades tanto civiles como eclesiásticas
consideraron a este proceso como una amenaza para
la normatividad y el orden colonial en Yucatán.
El sistema económico se veía totalmente
afectado porque, por las características
de la Península, la única riqueza
con la que contaban los españoles provenía
de la mano de obra y de los recursos nativos12.
Por otra parte, la población indígena,
con el pago de tributos a los encomenderos y a
la Corona, con las limosnas voluntarias
a los religiosos, el hambre, las epidemias y sumado
a todo esto las reducciones (mudaban a los indígenas
de sus antiguos asientos y poblaciones) , también
vieron desestabilizada (por no decir destrozada),
su estructura social.
Se nombraron curas seculares como extirpadores
de idolatrías, quienes sumaron más
presión sobre los indígenas, por
medio de las reducciones forzosas, pero sin resultados,
porque las prácticas religiosas por el
contrario se reactivaron, peor, las huidas se
multiplicaron. El cura Sánchez de Aguilar,
escribió que la vuelta de los indígenas
a sus tradiciones religiosas fue la causa de todas
las calamidades que azotan a la sociedad,
y que ya no se los podían considerar neófitos,
porque habían sido convertidos.
Tanto las autoridades civiles como eclesiásticas
estaban limitados por un vasto cuerpo de leyes
y decretos promulgados para las Indias: provisiones,
como las Leyes Nuevas, que eran una especie de
ley general, consideradas las órdenes de
mayor alcance, promulgadas por la Corona, en materia
de justicia o gobierno, la real cédula,
que era el documento más comúnmente
usado, en la que se comunicaba una decisión
real, basada en una recomendación del Consejo
de Indias y que estaba firmada por el Rey hacia
un destinatario, y el auto que no estaba dirigido
a nadie en particular, pero que contenía
decisiones del Consejo de Indias o de las audiencias.
Aunque por diversas razones estas legislaciones
muchas veces no eran cumplidas, los responsables
de respetarlas, sabían que sus enemigos
buscarían usar el incumplimiento de alguna
ley o de una real orden como un cargo contra ellos14.
El orden divino y el espiritual, el político
y el social, para los españoles estaba
afectado por las idolatrías, pero para
los nativos estas prácticas servían
para reforzar la identidad, la cultura y la resistencia
política.
El papel que jugaron los itzáes, al recibir
y organizar a las poblaciones huídas, alentar
y difundir las profecías katúnicas
(concepción del tiempo cíclico),
fue fundamental, y utilizaron las profecías
para alentar la resistencia en contra de los españoles.
Se convirtieron en un poder alterno, y desafiaron
el orden colonial. Debemos recordar que las poblaciones
que se asentaban en las zonas de refugio estaban
dentro de una jurisdicción política,
económica y social independiente.
Yucatán carecía de atractivos
económicos, era diferente de otras zonas
de la Nueva España que disponían
por ejemplo de la minería. La base económica
se basaba en el sistema tributario y al perderlo
por la muerte y la migración de la población
indígena, se creaba una verdadera crisis
en el sistema15.
Desde el siglo XVI, pero en mayor medida durante
el siglo XVII, se observa una disminución
de la población indígena, porque
los repartimientos (venta forzada de artículos
y mercancías a precios excesivos), y otras
cargas, incrementaron las muertes y la migración,
además de las catástrofes naturales
que por esa época se produjeron en la región.
Durante el gobierno de Rodrigo Flores de Aldana
(1664-65 y 1667-69) se cometieron los mayores
abusos en el sistema de repartimientos16. Por
lo tanto se produjeron fugas masivas y también
una sublevación contra la autoridad del
gobernador. El comercio con otras provincias se
vio afectado junto con el orden político.
Las zonas de refugio que contaban con el apoyo
y respaldo de los itzáes tenían
enormes ventajas para los fugitivos, en ellas
compartían la cultura, la lengua la religión
y volvían a recuperar sus patrones de organización
y subsistencia totalmente desarmados en la sociedad
española.
Esta reorganización política y
religiosa alarmó a los españoles,
no cabía dudas que se estaba desafiando
totalmente el orden colonial. A pesar de que existía
un bando que prohibía comerciar con los
indios alzados, algunos españoles lo desobedecieron,
incluidos algunos que eran autoridades. Comerciaban:
sal, jabón, municiones y machetes, por
cera, cacao y algodón.
Desde el Petén se llegó a planear
una rebelión, apoyados en las profecías
katúnicas, en la que toda la provincia
descendería de la montaña y tomaría
la villa de Campeche. En esta rebelión
notamos que la oposición a los españoles
y a todo su sistema de explotación, se
propone invertir totalmente el orden establecido,
ya que el objetivo era que los españoles,
tanto civiles como eclesiásticos, pasarían
a servir a los indígenas, como antes ellos
lo habían hecho.
En respuesta a esta rebelión, los españoles
siguieron realizando incursiones religiosas y
militares para intentar someterlos, pero los indígenas
ahora estaban armados y habían incorporado
elementos de aquella cultura material, como ser
armas de fuego, hachas, machetes etc, por lo que
la fama de tranquilidad y sumisión que
tenían, se convirtió en una constante
y más pareja resistencia.
El tema religioso, fue el eje que mantuvo vivo
el espíritu de la resistencia, aunque más
adelante se vio superado Lo más interesante
del caso de los pueblos de fugitivos de Yucatán
fue que el objetivo a cumplir era transformar
el orden colonial reinante, y ser ellos servidos,
como lo habían hecho hasta entonces, es
decir oponerse pero aprovecharlo a su favor, y
este desafío atemorizó tanto a los
españoles que decidieron reducirlos y conquistar
de una vez por todas el Itzá .
CONCLUSIÓN PERSONAL
Tomaré palabras del Libro de Chilam Balam:
Aquellos que no puedan comprender, morirán;
aquellos que comprendan vivirán17.
En el caso de los Chichimecas, los españoles
luego de años marcados por la violencia,
la sangre y la desesperación, lograron
vencer a sus permanentes enemigos cuando entendieron
que debían cambiar la estrategia y comprendieron
quiénes eran sus enemigos, encontraron
por medio de la comunicación con el otro,
el arma para lograr la pacificación
y el sometimiento anhelado.
En el caso de los Itzáes, el conocimiento
por parte de los nativos fugitivos (y con la ayuda
del señorío independiente que los
acogió), de las costumbres, la lengua,
la cultura y la religión les hizo comprender
cúal era el objetivo de los españoles,
y decidieron liberarse de ese sometimiento y volver
a sus antiguas costumbres y creencias, pero sin
desaprovechar ese cúmulo de elementos asimilados,
durante su convivencia Este sincretismo les permitió
luchar de igual a igual y desestabilizar seriamente
(aunque sea por un tiempo), el orden colonial,
como muy pocas veces se registró.
Elvira María Federico
Legajo: 110792
Bibliografía
1 SORIANO HERNANDEZ, Silvia: Lucha y resistencia
indígena en el México colonial
México, Univ. Nac. Autónoma de
México, 1994. Introducción: pp.
17
2 ibid., pp. 21.
3 TODOROV, Tzvetan: Las razones de la victoria.
En: La conquista de América. El problema
del otro en México.
España. Siglo XXI, 1982 (1995) Cap. 2:
pp. 85.
4 ibid., pp. 101.
5 SORIANO HERNANDEZ, Silvia: Lucha y resistencia
indígena en el México colonial
En:Op. Cit., Cap. 5: pp. 194
6 ibid., pp. 195.
7 ibid., pp. 196.
8 ibid., pp. 198.
9 ibid., pp. 205.
10ibid., pp. 206
11TODOROV, Tzvetan: Las razones de la victoria.
En: La conquista de América. El problema
del otro en México.
En:Op. Cit., Cap. 2: pp. 98.
12CASO BARRERA, Laura: Hacia la conquista
del Itzá. Idolatría y rebelión:
comunidades mayas en el siglo XVII. En:
Andes. Univ. Nacional del Salta. 1998. N°
9. pp 71.
13ibid., pp. 72.
14 ELLIOT, John: España y América
en los siglos XVI y XVII. En: BETHELL, L
(ed.): Historia de América Latina. Quito,
Cambridge University Press, Ed. Crítica,
1990. Tomo2, cap. 1. pp 10.
15CASO BARRERA, Laura: Hacia la conquista
del Itzá. Idolatría y rebelión:
comunidades mayas en el siglo XVII. En:
Op. Cit.,N° 9: pp. 81.
16ibid., pp. 82.
17TODOROV, Tzvetan: Las razones de la victoria.
En: La conquista de América. El problema
del otro en México.
En:Op. Cit., Cap. 2: pp. 85.
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