Dieterich, Heinz


Socialización en Cyberspace
(homo oeconomicus)

El fordismo revolucionó el uso de las fuerzas productivas y las relaciones de producción industriales durante la primera nitad del siglo XX. Pero no se quedó allá: generó también la correspondencia antropológica que requería su producción industrial en masas; extremando la valorización del ser humano bajo dos aspectos: como productor taylorista de mercancías y realizador consumista de plusvalías.

Esta reducción del homo sapiens al homo oeconomicus -cuyo valor para la comunidad social y política depende exclusivamente de ambos roles expresa el carácter fetichista de la sociedad burguesa, en la cual las necesidades y potencialidades de la evolución del hombre se vuelven una función de la reproducción ampliada del capital. El ser humano sigue siendo, como durante toda su historia precientifíca, esclavo de sus propios productos mentales y materiales.

La relación entre el hardware capitalista -la tecnología en función de los imperativos de ganancia- y su software (complemento) humano, es decir: el paradigma antropológico que hace operativo lo primero, tiene que adquirir en la sociedad global un perfil diferente al de la etapa fordista, básicamente, por tres nuevas realidades: a) las empresas transnacionales, tanto en lo financiero como lo productivo y mercantil, aparecen como las entidades dinámicas formativas determinantes en la economía nacional e internacional. Los pronunciamientos respectivos de sus representantes no dejan dudas. E1 vicepresidente Al Gore, encargado de los medios en el gobienno de Clinton, sostiene que los "Infonmation Super-Highways'' constituyen "el mercado más importante y lucrativo del siglo XXI"; Mark Woessner, director de una de las empresas transnacionales más importantes del sector (Bertelsmann), va un paso más allá: "la industria de la información y del entretenimiento ha asumido la función dinámica que antes se suponía asiguada a la industria del armamentismo". Esta es una verdad a medias, porque el complejo militar-industrial estadounidense sigue siendo el principal medio de dinamización de la economía nacional y comparte con la industria bélica francesa los primeros dos lugares a nivel mundial en la venta de armas. Sin embargo, la importancia trascendental del sector es indiscutible.

La segunda realidad nueva consiste en que b) para las entidades formativas de la sociedad global el mercado nacional deja de ser la plaza primordial de reproducción de capital; y que c) los medios electrónicos de imágenes se vuelven globales y hegemónicos frente a las sociedades nacionales.

El nuevo paradigma antropológico que los subsistemas de educación y cultura de la sociedad global deben imponer, se realiza, por ende, en la tríada de esas variables; y la esencia del proceso de desarrollo e implantación del nuevo paradigma puede sintetizarse en la siguiente sentencia: crear el homo oeconomicus mediante la socialización por el cyberspace

Dentro de esta tarea, las viejas quimeras de la "corporación con corazón" han perdido su funcionalidad y, en consecuencia, han desaparecido del arsenal ideológico de los vencedores. Ya no son necesarias las apologías de A.A. Berle y G.C. Means, quienes en su clásica obra The Modern Corporation and Private Property (1932) sostienen que la moderna sociedad anónima de capital variable muestra un comportamiento cualitativamente diferente a la pequeña empresa capitalista. Es probable de hecho, parece casi inevitable, si el sistema de las sociedades de capital variable pretende seguir existiendo que el 'control' de las grandes corporacioncs evolucione hacia una tecnocracia meramente neutral, que mantenga en equilibrio las reivindicaciones de los diversos grupos sociales y que asigne una parte del ingreso a cada grupo, más con base en el bienestar general que en la avaricia privada."

En 1956, Carl Kaysen sostuvo en 1a reunión anual de la Asociación Económica Estadunidense, que una de las características fundamentales de la corporación era su comportamiento responsable. "El management ya no era el agente de la propiedad, que trataba de maximizar la rentabilidad, sino que carga con la responsabilidad para los accionistas, empleados, clientes, el bien común y, sobre todo, para la empresa como institución... Bajo un punto de vista puede calificarse este comportamiento como responsable: No se muestra ni avaricia ni tacañería; no se realiza ningún intento, de descargar una parte de los costos sociales de la empresa sobre el trabajador o la gente en general. La empresa moderna es una empresa con corazón."

De la misma manera se expresó el director general de la Standard Oil of New Jersey en 1960, cuando sostuvo que "la gran empresa disfruta, efectivamente, de menores espacios de decisión que la pequeña empresa".

Esos viejos iconos de la indoctrinación capitalista del fordismo están siendo sustituidos por las creaciones adecuadas a las necesidades de la sociedad global informativa. Para poder diferenciar entre los elementos sustanciales (constantes) y transitorios de este proceso ideológico, conviene realizar una breve reflexión sobre los paradigmas antropológicos de Occidente. Dicha reflexión muestra que detrás de la multiplicidad de cosmovisiones desarrolladas a lo largo de la historia, existen dos vertientes fundamentales: la utilitarista y la humanista o romántica, entendiéndose el concepto romántico como en el periodo del Sturm und Drang alemán, es decir, una orientación de vida identificada primordialmente con ideales y principios éticos; a diferencia de la concepción utilitarista que conceptualiza al ser humano básicamente como un ente concentrado en procurar su propio bien.

El símbolo clásico de la visión humanista es, por supuesto, el Prometeo griego, cuya axiomática es heredada en su forma militante por, entre otros, los jacobinos, Marx y Lenin, mientras que su vertiente pacifista revive en personajes como Jesús, Gandhi, et al. Sin embargo, el ideario filosófico-político del cual se nutre la concepción antropológica del de Estado reaccionario, mal llamado neoliberalismo, deviene del paradigma utilitarista.

La concepción del hombre como homo homini lupus ("el hombre es el lobo del hombre'') y de la sociedad como bellum omnium contra omnes ("guerra de todos contra todos"), tal como la desarrolló Tomás Hobbes en su dimensión política en el Leviathan, encuentra su expresión utilitarista mercantil en la obra Escritos Económicos del "filósoto de la utilidad", el economista inglés Jeremy Bentham1748-1832). "Mi noción de hombre", dice Bentham, "es la de un ser que anhela la felicidad, tanto en el éxito como en el fracaso, y en todos sus actos continuará haciéndolo, mientras siga hombre." En el curso general de la existencia, "en todo corazón humano, el interés de la propia consideración predomina sobre todos los demás en conjunto. Más brevemente: prevalece la propia estimación; o bien, la autopreferencia se encuentra en todas partes". E1 principio de autopreferencia, "debe entenderse como la propensión de la naturaleza humana, por la cual, con motivo de cada acto que ejecuta, todo ser humano se ve inclinado a seguir la línea de conducta que, en su inmediata estimación del caso, contribuirá en el más alto grado a su propia felicidad máxima, cualquiera que sea su afecto en relación con la dicha de otros seres similares, uno cualquiera o todos ellos en conjunto". La única causa eficiente de la acción "es el interés... Unicamente por un sentido de interés, por la eventual expectativa de placer o dolor, es como puede ser influida la conducta humana en cualquier caso."

La concepción del hombre como un animal esencialmente egoista y egocéntrico que al igual que una rata actua básicamente por estímulos de castigo y gratificación, plantea el problema de la instancia rectora que posibilitaría su convivencia política y social ordenada y pacífica. La respuesta histórica sistémica que el ho¦nbre ha encontrado, es el Estado. El Estado es el agente civilizador que impide la guerra civil: en su forma absoluta como el Leviathan de Hobbes; "domesticado" como el Estado constitucional de Locke como principio ético en la filosofía de Hegel, culminándose su desarrollo en el Estado de derecho -la reconcilinción entre el poder absoluto y el derecho individual- o, como en Marx, en la asimilación de la sociedad política por parte de la sociedad civil.

El camino a la barbarie en la convivencia humana se abre, cuando el Estado se vuelve totalitario -"absorbiendo" a la sociedad civil, tal como sucedió en el fascismo y estalinismo- o cuando pierde sus funciones civilizadoras, convirtiéndose en simple ejecutor de una instancia superior, como el mercado. Esto es el case del estadismo reaccionario o Estado neoliberal. En el de Estado reaccionario, que es la forma de dominación y explotación actual de la burguesía, la sociedad política ha dejado de ser benefactor y protector del demos (pueblo) y del bien común. Su fuerza es utilizada en pos de los intereses de las minorías dominantes, no en favor del bien publico; protege a los ricos de los rigores del mercado e implementa el terror del ''mercado libre" contra los indefensos. Para lograr tal efecto, el gran capital y sus aliados políticos e intelectuales han realizado una incesante campaña propagandística contra el Estado que ha logrado en Estados Unidos un deterioro sustancial de su imagen. De tres cuartas partes de la población, que opinaba en 1963 que el gobierno federal cumplía un papel positivo en la sociedad, para 1993, sólo una cuarta parte opinaba lo mismo.

La brutal lógica del neoliberalismo reconoce como única Gestalt legítima del homo sapiens a su grotesca caricatura utilitarista,el home oeconomicus, y como único derecho genuino de sobrevivencia el que pueda conquistarse en el mercado. Los derechos humanos formales, sociales y colectivos sólo tienen vigencia práctica en la medida en que pueden "validarse" en el mercado; en caso contrario son letra muerta.

El dramaturgo alemán Bertold Brecht ha expresado esa verdad en el aforismo de que el peor crimen en él es ser pobre, pero nadie ha formulado esa lógica de guerra contra los desprotegidos con más claridad que el piadoso cura economista Robert Malthus (1766-1834), cuya ideología constituye la segunda fuente de inspiración actual de los neoliberales en general y de los republicanos estadounidenses en particular. En su "Plan propuesto para la supresión gradual de las leyes de beneficencia", Malthus demanda que la sociedad se libere de "la tiranía, la dependencia, la indolencia y la infelicidad" que engendra la beneficencia pública y le parece que "la justicia y el honor nos obligan a rechazar de la manera más formal todo derecho de los pobres a que se les sostenga". Contraer matrimonio sin contar con la "seguridad de poder sostener a los hijos" es una inrnoralidad. Para acabar con ella propone que "ningún niño nacido de cualquier matrimonio que tuviera lugar un año después de la... promulgación de la ley [de supresión de beneficencia] y ningún hijo ilegítimo nacido dos años después de aquella misma fecha, tendría nunca derecho a la asistencia parroquial". De esta manera "se libraría de una vez a toda la generación naciente de su miserable dependencia del gobierno y de los ricos, liberación cuyas consecuencias morales y materiales son casi incalculables".

Aunque el acto de matrimonio de los pauperizados es "a todas luces inmoral", no le conviene a la sociedad castigarlo. Con la razón práctica del terrorista de Estado comprende que el trabajo sucio de acabar con los "inmorales" debe encargarse a lo que demagógicamente entiende por "leyes naturales". Cuando "la naturaleza se encarga del gobierno y del castigo en lugar nuestro, es una ambición bien mísera el querer quitarle de la mano el palo y atraer sobre nosotros el odio que siempre recae sobre el ejecutor de la justicia. Deberá, pues, dejársele [al pobre que se casa] al castigo impuesto por la naturaleza, a la necesidad... Debe negársele todo socorro parroquial y debe abandonársele al socorro inseguro de la caridad privada. Debe hacérsele ver que las leyes de la naturaleza, que son las leyes divinas, le han condenado a él y a su familia al sufrimiento... que no tiene ningún derecho a reclamar de la sociedad la más pequeña porción de alimento, fuera de la que pueda procurarle su trabajo..."

En lo que respecta a "los hijos legítimos, no debiera permitírseles ningún derecho a la ayuda parroquial... Si los padres abandonan a su hijo, debe hacérseles responsables del crimen. La criatura es, relativameilte, de escaso valor para la saciedad, ya que otras ocuparan en seguida su puesto .

La reciente ofensiva del estadismo reaccionario estadounidense (neoliberalismo) contra el Estado como principio ético y benefactor de los desamparados refleja la extrema brutalidad y vigencia de la lógica Malthusiana. En una de esas actividades del Congreso estadounidense, 35 senadores demócratas se unieron a 52 senadores republicanos para votar por una ley que acaba efectivamente con el sistema de seguridad social y carida pública (welfare), iniciado hace sesenta años bajo la política del New Deal de F.D. Roosevelt.

Entre las provisiones de la ley se encuentran las siguientes: el derecho de recibir asistencia del Estado (welfare) se reduce a cinco años; después de ese period, la persona pobre queda entregada a su propia suérte; la garantía federal de proporcionar a los estados los medios necesarios para la asistencia de los pobres, se elimina. Los estados de la Unión tienen como plazo para obligar a la mitad de los receptores de welfare a trabajar, haste el año 2000; con qué medios, dó¦¦de y cómo, no se dice.

Esto, pese a que el problema de la pobreza causada por el desempleo no resulta, en términos generates, de una falta de voluntad para trabajar, sino de una falta de empleos. Un estudio sobre oportunidades de empleo en Nueva York, realizado en 1989, demuestra, por ejemplo, que para 770 mil personas que buscaban un trabajo, solo existían 57 mil empleos vacantes. Otra investigación empírica en la ¦nisma ciudad derrumba otro mito de la derecha acerca de los engaños de receptores de asistencia. Las autoridades instalaron un nuevo sistema de identificación por huellas digitales destinado a evitar que la asistencia social sea cobrada varias veces. El sistema costó entre 40 a 50 millones de dólares y el efecto fue virtualmente cero: la tasa de cobras fraudulentos fue del 0.3 por ciento, es decir, 43 casos entre un total de 148,502.

La ley reduce también dramáticamente los cupones alimentarios (food stamps) para los más pobres. Otra ley pendiente en la Camara baja prevé que los estados se liberen por completo de la obligación de auxiliar a los pobres; que se cancele cualquier ayuda monetaria a madres solteras menores de 18 años y a madres que, recibiendo welfare, tengan más hijos. Al mismo tiempo se propone un recorte drástico del programa federal de asistencia n¦édica para los pobres (Medicaid) y el Comité Judicial de la Cámara baja votó por la abolición de la Corporación de Servicios legales que proveía asistencia legal a los pobres mediante un subsidio federal de 415 millones de dólares. Tal medida deja a millones de ciudadanos virtualmente sin ninguna protección jurídica de sus derechos civiles. De los 1.7 millones de casos tratados por los abogados de la corporación, el 33 por ciento se refería a asuntos familiares, como manutención de niños, abuso de mujeres y divorcios. E122 por ciento estuvo relacionado con problemas de arrendamiento, el 16 por ciento con welfare y otras asistencias gubernamentales. El resto tenía que ver con educación, consumo, empleo, servicio de salud y derechos individuales.

La liquidación de las obligaciones federates se opera bajo las banderas de la eficiencia y la democracia. Responsabilidades federales de la lejana y "burocrática" Washington son disueltas para que los eficientes y democráticos Estados locales resuelvan in situ los problemas. Esta política de "federalización" significa de hecho, que el cumplimiento estatal de los derechos humanos desaparece de la opinión pública nacional para ser relegado a los intereses de las oligarquías locales. La legislación ecologista de los estados, p.e., muestra que la colusión entre los ejecutivos y legislativos locales con el gran capital es aún más grande que la que impera en Washington, de tal manera que el ciudadano en general, y el pobre, en particular, tiende a quedarse virtualmente sin derechos. Mientras todo esto sucedió, los mismos republicanos agregaron 7 mil millones de dólares al presupuesto del Pentagono, sin que los militares hubieran solicitado tal partida.

La voracidad del gran capital y sus empleados políticos no se debe a una crisis económica del sistema, sino a la seguridad de poder volver a la dictadura económica del temprano.

Como explicanos anteriormente, las ganancias corporativas estadounidenses son más altas que nunca y el producto nacional doméstico per cápita crece, mientras que el ingreso para empleados blancos masculinos ha caido de 34,000 dólares en 1973 a 30,407 en 1993, un hecho nunca antes observado en la

historia del país.

La imposición dcl nuevo software humano del nuevo paradigma antropológico se perfila ya en el escenario educativo y la educación formal en dos sentidos transcendentales: la aplicación de la lógica neoliberal a la conversión de la educación en mercancía y el uso de la socialización formal-informal como instrumento de realización del nuevo home oeconomicus que la globalización del capital requiere.

La conversión de la educación en mercancía implica que el proceso de mercantilización de la vida llega al último reducto de la esencia humana, muy a la manera de la biotecnología; esta perrnite manipular los planes de evolución biológica del ser humano; la educación permite lo mismo al nivel de la arquitectura psicosocial de la personalidad. Al entregarse la capacidad de decision sobre los procesos educativos a los intelectuales orgánicos de las empresas transnacionales, como son el Banco Mundial, el FMI, la UNESCO, etcétera, el control de la "genética" psicosocial pasa a manos de los dueños de la globalización.

El control sobre la arquitectura psicosocial de la humanidad es el medio indispensable para que el capitalis¦no global logre la mercantilización de todas las relaciones sociales conforme a su lógica sistémica: valorarlas y sus sujetos actuantes por el prisma de costo-beneficio, es decir como mercancías.

Esta es la esencia de las reformas educativas que exige el paradigma neoliberal. Y a la luz de esta óptica, la mantención de una estructura educativa general, pública y gratuita para toda la población en América Latina es un costo inútil, dado que más de la mitad de los educandos son superfluos para el proceso de producción posterior.

Las tendencias empíricas de este proceso han sido reseñadas en el capítulo anterior; enfatizamos en ese capitulo, que en países eomo Brasil, Colombia y la República Dominicana, más del 50 por ciento de la enseñanza superior es privada; en Chile, El Salvador y Perú la proporción es del 30 por ciento y en México Costa Rica, Argentina, Ecuador, Bolivia y Uruguay se aproxima.

Al mismo tiempo, el acceso a las universidades se ha vuelto relativamente más restringido, tal como indica el decrecimiento relatio de la matrícula: en los años sesenta el crecimiento medio anual fue superior al 10 por ciento; en los setentas superó el 15 por ciento; en los ochenta bajó al 3 por ciento y se ha mantenido en este valor durante los años noventa.

Esa mayoría de la población económicamente activa latinoamericana que no encuentra trabajo en la estructura formal de la economía, no requiere ser alfabetizada ni tener una educación superior o siquiera básica. Para sus faenas en la economía precaria (vender chicle o periódicos en la calle, lavar coches, etc.) o, peor aún, como personas estructural¦nente desempleadas, sus rudimentarias calificaciones formales son más que suficientes.

Para este ejército industrial de reserva y el creciente ejército de personas lumpenizadas, la educación queda en manos de la televisión. Es la función de los medios de comunicación audiovisuales impedir que la creciente desintegración familiar, la fracasada socialización escolar, la creciente violencia civil y los estragos individuales que resultan del desempleo estructural y de la reproducción atrofiada, generen un potencial desestabilizador incontrolable para el régimen.

En su clásico ensayo (afirmativo) sobre la necesaria indoctrinación de las masas en la democracia liberal, Edward L. Bernay def¦nió a los medios masivos de comunicación como "puertas abiertas a la mente publica" (open doors to the public mind), que deben utilizarse para la "fabricación del consenso" en beneficio de la clase dominante en el que reside la "verdadera esencia del proceso democrático". Hoy estas puertas están abiertas a nivel mundial y las transnacionales de la imagen pasan por ella como por su propia casa, implementando la "verdadera esencia del proceso democrático'' hasta el último rincón del inframundo capitalista.

La socialización mediante la imagen sobre una población desarraigada y sin parámetros objetivos de interpretación de la realidad es el opio para Les misérables de hoy, como atestigua la multitud de antenas televisivas sobre las chozas de las villas miseries, puellos perdidos y favelas de la Patria Grande. Es el opio para los miserables tal como lo es el consumismo para las clases medias.

No hay que entender estas afirmaciones como parte de una teoría de la conspiración que sostenía que un grupo de personas dominantes esté llevando a cabo un plan diabólico, concebido hasta su último detalle. El proceso objetivo que observamos es más bien una combinación de los imperativos que emanan de las necesidades de la producción de plusvalor y de las necesidades ideológicas de dominación de los dueños del global village. En su totalidad, el proceso es una composición de elementos de la expansión anárquica del capital y de una planificación fríamente calculada.

El Internet, por ejemplo, es originalrnente una creación del Pentágono que posteriormente se independiza. La globalización de los mercados de capital y del capital especulativo, por otra parte, es un producto del crecimiento orgánico del capital, al cual después de la crisis mexicana de diciembre de 1994 y de los mercados "emergentes" el G7 tendrá que dar un marco referencial normativo, para impedir que el fenómeno produzca una crisis financiera mundial.

La construcción del homo oeconomicus impulsado incansablemente por los propagandistas del sistema se realiza en dos dimensiones de la realidad: en la vida socioeconómica cotidiana y en la realidad virtual (virtual reality) del espacio cibernético (cyberspace).

En cuanto a lo primero, el entorno socioeconómico de la reproducción del individuo lo socializa continuamente dentro de la disciplina y de los cánones del establishment. Esta socialización basada en la fuerza normativa y doctrinaria de la reproducción cotidiana de la fuerza del trabajo se complementa con la socialización por medio del espacio cibernético.

La creación de la información instantánea, en tiempo real y a escala universal el espacio cibernético es la última de las cinco grandes revoluciones informáticoculturales de la época moderna. La primera fue la invención de la imprenta por Johann Gutenberg ( 1445), que generó una cultura escrita, universal por una élite informativa. El empleo de la radio en los años veinte de este siglo hizo aparecer una cultura auditiva de masas, seguida por la revolución comunicativa de las imágenes televisivas, en los años cincuenta. La cuarta revolución tuvo por base el uso masivo de la computadora, a partir de la década de los ochentas, y actualmente estamos viviendo la revolución de los multimedia. Por multimedia se entiende la convergencia de las funciones del teléfono, de la televisión y de la computadora en una sola tecnología, que permite la comunicación instantánea mediante la transmisión de imágenes, datos y voces. Con este último desarrollo, se está creando la cultura cibernética que es laprimera cultura realmente universal en la historia del hombre. Se trata de un verdadero sistema neurológico mundial una gigantesca red de emisores y receptores, que interactúan mediante agentes "neurotransmisores" electrónicos que permite al ser humano comunicarse en tiempo y espacio real, a semejanza del cerebro humano, cuya red de más de cien mil millones de neuronas transmite información por medio de neurotransmisores químicos.

Mientras que las bases tecnológicas del cyberspace son la digitalización (la elaboración de la información en forma binaria) y los multimedia, su enorme potencial de indoctrinación radica en la capacidad de crear un mundo nuevo, propio y global: la realidad virtual.

Esto es un sueño de control ideológico, porque el nuevo mundo a la imagen de un puñado de empresas transnacionales, que operan lejos de cualquier control democrático de las mayorías que constituyen el objeto de su actividad.

La socialización del ciudadano del mundo a través del espacio cibernético tiene dos vertientes: una cuantitativa y una cualitativa. En lo referente a la primera, observamos una creciente extensión de la programación televisiva, de tal manera que se puede observar la televisión ininterrumpidamente durante las 24 horas del día. Con la futura simbiosis en el discurso del sector: sinergia entre las transnacionales de la telecomunicación (compañías telefónicas) y los medios electrónicos de comunicación (empresas televisivas, cinematográficas, etc.), el espectador podrá seleccionar sus programas de entretenimiento (entertainment software) entre unos 200 a 300 canales diferentes, incluyendo la selección propia de programas almacenados en videotecas.

Un ejemplo de este proceso es la reciente adquisición de la empresa telecomunicativa estadounidense Sprint de las tres companías televisivas de cable más importantes de Nueva York (ComCast, Cox Cable Communications y Tele Communications), junto con la compra de 29 de las 99 licencias de los llamados Personal Communication Systems (PCS telecomunicaciones inalámbricas personales), por un precio de 2,100 millones de dólares.

En cuanto a los contenidos, el espacio cibernético será dicotómico, muy a la manera de la prensa escrita actual: habrá una dimensión para la élite informativa bancos de dates, periódicos de calidad, información económica, paneles de expertos, etc. y otra para la indoctrinación de las masas.

Es importante recalcar esa dimensión elitista del Internet frente a los intelectuales que acríticamente etiquetan a la futura cultura cibernética como "la cultura del acceso" o una cultura que inevitablemente implica una democratización de las interacciones de la humanidad. Un ejemplo de esa ideología lo proporcionó el ministro de Economía alemán, Rexrodt, en la reciente cumbre del grupo G7 en Bruselas, donde dijo que la ventaja de la sociedad global informativa era que "los seres humanos en todo el mundo pueden comunicarse entre sí en cualquier momento". Thabo Mbeki, el vicepresidente surafricano comentó esa demagógia adecuadamente, recordando que "la mitad de la humanidad todavía no ha tocado siquiera un auricular telefónico". Recientes estudios de usuarios del Internet en Estados Unidos y Canadá (24 millones) revelaron que el ingreso medio de los hogares estadunidenses con acceso al sector más frecuentado de la red el World Wide Web es de (37,000 dólares, que representa el veinte por ciento de la población más rica del país.

En la dimensión de indoctrinación de las masas, se repite a medias el panem et circenses de los emperadores romanos; a medias, porque a diferencia del proletariado urbano romano, el proletariado de la sociedad global carece del pan que el imperio supo proporcionarle a aquellos que hace 2,000 años definió como ciudadanos sin ingresos y profesión.

En lo que se refiere al circo (circenses), el deporte jugará un papel estelar en la necesaria anestesiación ideológica general. Canales que transmiten eventos deportivos durante 24 horas como el canal 30 de la empresa Multivisión o la proyección diaria de partidos de fútbol en el Brasil con los fines de semana cubiertos por completo muestran el camino.

Telenovelas, soup operas, canales de cartoons para niños, películas policincas y de acción, documentales, canales para la compra electrónica desde el hogar (tele marketing), junto con programas "interactivos", en los cuales el espectador puede ganar algo si llama al programa, complementarán el menú ideológico preparado por los comunicólogos y expertos para el 50 por ciento de marginados que habitan los ghettos de la aldea global. El impacto de esos prograrnas es tremendo, como muestra el éxito del programa de dibujos animados (Cartoon Network) de CNN. Iniciado hace tres años, alcanza en la actualidad 21.5 millones de hogares en Estados Unidos, 26 millones en Europa y 4.2 millones en América latina. Otro indicador en el mismo rubro es el hecho de que el noticiero de la CNN se ve en más de 100 millones de hogares en 210 países del mundo.

Obviamente, el control ideológico por medio de la imagen no garantiza que no haya rebeliones o riots, pero sí procura impedir que haya revoluciones en el sentido de un esfuerzo organizado, coherente y prolongado, para cambiar cualitativamente la naturaleza de las relaciones sociales imperantes en la sociedad global.

los dueños de estos medios no tienen reparo en cumplir con su función doctrinaria frente a las masas, como ilustran las siguientes citas. Emilio Azcárraga dueño de la transnacional mexicana "Televisa" cuya fortuna personal es calculada por la revista Forbes en 5 mil 400 millones de dólares define su "misión" comunicativa de la siguiente manera: "México es un país de una clase modesta muy jodida... que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro dificil. La clase media, la media baja y la media alta, los ricos, como yo, no somos clientes, porque los rices no compramos ni madre. En pocas palabras, nuestro mercado en este país es muy claro; la clase media popular."

Ricardo Salinas Pliego, accionista principal de la transnacional mexicana "Televisión Azteca", que se constituyó recientemente a través de la privatización de varios canales de television del Estado, reveló en una entrevista su concepción de la democracia y la televisión. "Si me preguntan a dónde me gustaría volver a vivir respondería que en la etapa de la Conquista, del lado de los conquistadores. No creo en la democracia: no hay democracia en México y espero que pase mucho tiempo antes de que la haya, porque hoy los mexicanos no están preparados para ella."

No hay que dudar de que la "filosofía" de los magnates de multimedia en Europa y Estados Unidos sea diferente a la expuesta por los empresarios arriba mencionados. La principal transnacional europea en el mercado de los multimedia se está formando entre el alemán Leo Kirch y el italiano Silvio Berlusconi. Cuando a inicios de agosto una carta suprema alemana decidió que tienen que quitarse los crucifijos de las escuelas públicas en el estado sureño de Bavaria donde está situado el imperio de Kirch el editor del diario conservador Die Welt, en Hamburgo, aprobó el fallo en su editorial. Kirch, quien tiene el 35 por ciento de las acciones de la compañía editorial respectiva, demandó la "baja inmediata" del editor.