Baptista, Mariano
"Latinoamericanos y
Norteamericanos"
Ed. Monte Avila. Venezuela 1990.
pp. 327-331
Matrimonio y Divorcio
|
|
La familia en América latina, al igual que en España o Italia cumple una función vital como canal de tradiciones, nucleo económico y refugio secreto frente al mundo exterior. Alan Riding destaca estos papeles en el caso de México. "El hecho de que la familia haya subsistido como una institución fuerte y profundamente conservadora ha sido vital para mantener la estabilidad política de México-dice- Hoy día es el motivo individual más fuerte para explicar por que la crísis no ha desembocado en inquietud social. Es por medio de la familia como se transmiten las tradiciones, los valores y las creencias religiosas. Gran parte de la economía informal que sostiene a millones de mexicanos gira en torno a granjas, tiendas, talleres mecánicos, restaurantes y otro tipo de negocios familiares pequeños. La familia extendida ofrece una estructura de apoyo para los jóvenes, los viejos, los huerfanos y los familiares visitantes, así como mayor seguridad, una comida, un techo, incluso un trabajo que la que proporciona el Estado. En realidad la sociedad refleja a la familia. Pero la estructura paternalista y autoritaria de la familia parece preparar también a los mexicanos para aceptar los arreglos sociales jerárquicos que prevalecen en el país en general."
"No es cuestión de elección: sencillamente se trata de la forma en que está organizada la sociedad. Más del 90 por ciento de los mexicanos continuan viviendo en una familia nuclear, y aunque las tradiciones y presiones sociales varian dependiendo de las regiones y las clases, están unidos por su adhesión a las reglas tribales de cada familia extendida. La familia, cerrada a los extraños, es inmensamente autosuficiente. La mezcla de actitudes ante el sexo, rituales sociales y religión se define en el hogar. Toda la gama de pasiones-amor, odio, celos, devoción y violencia-se puede vivir en la familia. La vida social se lleva a cabo alrededor de los parientes, los niños no tienen por que jugar con otros que no sean hermanos o primos y los cónyuges nuevos son considerados intrusos. Los mexicanos necesitan pocos amigos porque tienen parientes". (ob. cit).
En Estados Unidos uno de cada tres matrimonios termina en divorcio, lo que sitúa al país en el primer lugar mundial en materia de separaciones matrimoniales (es interesante anotar sin embargo que la mayoría de los divorciados de ese país vuelven a casarse).
La facilidad que otorga la ley para divorciarse es una de las razones de este alto porcentaje, pero hay otras varias entre las que figura, en la sociedad norteamericana, el proclamado "derecho", a la felicidad. Una vez desvanecido el romance y ante la evidencias de que la vida en común no significa el logro de la bienaventuranza, o por lo menos la plena satisfacción sexual, sino nuevas obligaciones y concesiones, se llega al pronto rompimiento del vínculo matrimonial que, otra vez, a diferencia de los católicos, no constituye sacramento sino un simple acuerdo de partes susceptibles de quebrarse tan pronto una de ellas no lo halle satisfactorio.
La simplicidad y frecuencia con que se logran los divorcios y el ejemplo que ofrecen en este campo las estrellas del cine y la televisión-que para un país democrático como Estados Unidos son el equivalente de la realeza británica-ha hecho pensar que los matrimonios son simplemente temporales. Como resultado, es difícil hablar del hogar norteamericano promedio pues simplemente no existe. Un alto porcentaje de los niños criados en hogares de madres o padres solos o con padrastros y madrastras, con graves consecuencias que se expresan elocuentemente en los índices de adolescentes que dejan la casa (runaway children), drogadictos o delincuentes juveniles.
Aunque España y los píses latinoamericanos figuran muy por debajo de Estados Unidos en las estadísticas de divorcio, en las útimas décadas, las separaciones legales en el área latina han aumentado también considerablemente.