Baptista, Mariano
"Latinoamericanos y Norteamericanos"
Ed. Monte Avila. Venezuela 1990.
pp. 327-331


Matrimonio y Divorcio

El régimen republicano heredó de la colonia la concepción de la Iglesia Católica que incluye al matrimonio entre los siete sacramentos. Al igual que la perpetua unión mística entre Cristo y la Iglesia, un matrimonio valido entre hombre y mujer no podía ser disuelto. El divortium a vinculo era en realidad un anulamiento y en teoría solamente podía ser concedido por causas inhabilitantes (impotencia o un matrimonio legal previo que impedía que el nuevo vínculo tuviese lugar). El llamado divortium a mensa et thoro (divorcio de cama y mesa) era solamente un separación judicial y no incluía el privilegio de nuevo matrimonio. La posibilidad de obtener un anulamiento del vínculo matrimonial durante el régimen colonial era tan remoto como imposible. La ley de divorcio se impuso en la mayoría de los países latinoamericanos recien a partir de 1930.
No es frecuente todavía la cohabitación prematrimonial, salvo entre algunas etnias indígenas. El matrimonio es un institución, es decir un complejo de normas de conducta que abarca a los contrayentes, a las respectivas familias y a la comunidad misma. El matrimonio interesa básicamente a la pareja, pero queda sobre entendido que también se realiza con las respectivas familias. Históricamente, tanto en América latina, como en el área mediterránea y en el Tercer Mundo se ha buscado en el matrimonio la alianza de familias o clanes, bien para ampliación de predios agrícolas o ganaderos, control político u otras formas de predominio. Tampoco ha sido extraña a esta cultura la dote ofrecida por los padres de la novia, o el marriage a convenance, en el que no cuenta, naturalmente la felicidad de los novios. Se califica de "braguetazo" la unión de un impecune con una mujer rica.
Por razones tradicionales, pero también económicas, es frecuente que la pareja acoja a la madre (y aún al padre, en el caso que haya sobrevivido a la esposa, hecho poco probable, estadísticamente) o algún hermano (a) o sobrino (a). En todo caso, es frecuente la presencia de abuelos y otros familiares en el hogar latinoamericano.
No se estila contratos para separación de bienes.
Los abusos cometidos por el papado en el manejo de los asuntos matrimoniales y anulamientos figuraron entre los principales argumentos de la reforma protestante. Martín Lutero sostenía que el matrimonio no era un sacramento sino "algo secular y ajeno a la iglesia, que tenía con la mujer y los hijos, casa y hogar y otras materias que pertenecían al dominio del gobierno, todo lo cual estaba sujeto a la razón. Por tanto, las reglas del matrimonio y divorcio deberían dejarse a los abogados y al gobierno secular.
Los puritanos de Nueva Inglaterra siguieron puntualmente las directivas de Lutero realizando sus matrimonios ante un magistrado civil. Cada una de las colonias hizo sus propias leyes de divorcio, régimen que heredó la república. Debido al sistema federal y a la diferencia entre cada estado en cuanto a las causas de divorcio. siendo mas liberales unos y más estrictos otros, se popularizó el llamado divorcio ``migratorio', o sea la posibilidad de que las personas viajen a otro estado más favorable a sus propósitos y radiquen por algún tiempo allí hasta obtener el divorcio. (3)
Muchos jovenes viven largas temporadas juntos antes de casarse. Cuando no hay entendimiento la separacion no implica compromiso alguno.
El matrimonio es entre dos personas, el hombre y la mujer (a veces son admitidos los niños de matrimonios previos) pero el resto de la familia: padres, tíos, hermanos, etc., de los contrayentes es excluído. Los padres viven independientemente en sus propios domicilios o en albergues de senior citizens (ciudadanos mayores).
 
En 33 estados, a juicio de los tribunales, el padre puede tener la custodia de los hijos menores.
Hay matrimonios con contratos por determinados años de duración, que pueden renovarse si la pareja lo desea.
Son frecuentes los contratos de separación de bienes, sobre todo si la esposa hereda, propiedades o gana más que el marido.

 

La familia en América latina, al igual que en España o Italia cumple una función vital como canal de tradiciones, nucleo económico y refugio secreto frente al mundo exterior. Alan Riding destaca estos papeles en el caso de México. "El hecho de que la familia haya subsistido como una institución fuerte y profundamente conservadora ha sido vital para mantener la estabilidad política de México-dice- Hoy día es el motivo individual más fuerte para explicar por que la crísis no ha desembocado en inquietud social. Es por medio de la familia como se transmiten las tradiciones, los valores y las creencias religiosas. Gran parte de la economía informal que sostiene a millones de mexicanos gira en torno a granjas, tiendas, talleres mecánicos, restaurantes y otro tipo de negocios familiares pequeños. La familia extendida ofrece una estructura de apoyo para los jóvenes, los viejos, los huerfanos y los familiares visitantes, así como mayor seguridad, una comida, un techo, incluso un trabajo que la que proporciona el Estado. En realidad la sociedad refleja a la familia. Pero la estructura paternalista y autoritaria de la familia parece preparar también a los mexicanos para aceptar los arreglos sociales jerárquicos que prevalecen en el país en general."

"No es cuestión de elección: sencillamente se trata de la forma en que está organizada la sociedad. Más del 90 por ciento de los mexicanos continuan viviendo en una familia nuclear, y aunque las tradiciones y presiones sociales varian dependiendo de las regiones y las clases, están unidos por su adhesión a las reglas tribales de cada familia extendida. La familia, cerrada a los extraños, es inmensamente autosuficiente. La mezcla de actitudes ante el sexo, rituales sociales y religión se define en el hogar. Toda la gama de pasiones-amor, odio, celos, devoción y violencia-se puede vivir en la familia. La vida social se lleva a cabo alrededor de los parientes, los niños no tienen por que jugar con otros que no sean hermanos o primos y los cónyuges nuevos son considerados intrusos. Los mexicanos necesitan pocos amigos porque tienen parientes". (ob. cit).

En Estados Unidos uno de cada tres matrimonios termina en divorcio, lo que sitúa al país en el primer lugar mundial en materia de separaciones matrimoniales (es interesante anotar sin embargo que la mayoría de los divorciados de ese país vuelven a casarse).

La facilidad que otorga la ley para divorciarse es una de las razones de este alto porcentaje, pero hay otras varias entre las que figura, en la sociedad norteamericana, el proclamado "derecho", a la felicidad. Una vez desvanecido el romance y ante la evidencias de que la vida en común no significa el logro de la bienaventuranza, o por lo menos la plena satisfacción sexual, sino nuevas obligaciones y concesiones, se llega al pronto rompimiento del vínculo matrimonial que, otra vez, a diferencia de los católicos, no constituye sacramento sino un simple acuerdo de partes susceptibles de quebrarse tan pronto una de ellas no lo halle satisfactorio.

La simplicidad y frecuencia con que se logran los divorcios y el ejemplo que ofrecen en este campo las estrellas del cine y la televisión-que para un país democrático como Estados Unidos son el equivalente de la realeza británica-ha hecho pensar que los matrimonios son simplemente temporales. Como resultado, es difícil hablar del hogar norteamericano promedio pues simplemente no existe. Un alto porcentaje de los niños criados en hogares de madres o padres solos o con padrastros y madrastras, con graves consecuencias que se expresan elocuentemente en los índices de adolescentes que dejan la casa (runaway children), drogadictos o delincuentes juveniles.

Aunque España y los píses latinoamericanos figuran muy por debajo de Estados Unidos en las estadísticas de divorcio, en las útimas décadas, las separaciones legales en el área latina han aumentado también considerablemente.