Baptista, Mariano
"Latinoamericanos y Norteamericanos"
Ed. Monte Avila. Venezuela 1990.
pp. 333-337


Actitudes ante el sexo

 La sociedad latinoamericana mantiene muchos rasgos de la moral tradicional católica. Está restringida la venta de preservativos y píldoras anticonceptivas, aunque la clase media y alta los emplea, pese a los preceptos de la Iglesia Católica. Entre las demás clases es frecuente el aborto inducido, con todas sus secuelas de daños físicos y morales. En la mayoría de los países no existe educación sexual en la escuelas y el aborto está prohibido o penado por ley. Las llamadas desviaciones sexuales son duramente censuradas (el peor insulto y afrenta para un político es ser tildado de maricón).
En Estados Unidos se imparte, hace décadas educación sexual en las escuelas y es libre la venta de preservativos y anticonceptivos.
Existen clínicas para abortos (aunque hay grupos religiosos que quieren hacer cambiar la legisiación en esta materia).
El descubrimiento y la popularización de la píldora anticonceptiva dió paso en la década de los años 60 a lo que se ha llamado la "revolución sexual", convirtiendo a una sociedad originalmente puritana y conformista en esta materia, en la más "permisiva", del mundo. Existe una actitud de tolerancia y comprensión hacia homosexuales y lesbianas, que se hallan organizados para la defensa de sus intereses.
 La virginidad es apreciada en las muchachas (los muchachos no están obligados a abstenerse). Los lenocinios son permitidos pero hay restricciones para la pornografía.  La pornografía en el cine y las revistas también es tolerada. La prostitución es una profesión libre, es decir que la persona interesada no está recluida en un lenocinio, aunque es frecuente la explotación de una o varias muchachas o muchachos a cargo de un proxeneta.
 Los sacerdotes catolicos hacen voto de celibato.  Los pastores protestantes contraen matrimonio.
 En castellano una pareja "se acuesta"  En inglés, una pareja duerme junta (sleep together).
 La relación sexual de una pareja (fuera del matrimonio) es llamado de distintas maneras, según el país.  La relación sexual de una pareja es llamada affair (que en su primera acepción es "negocio de toda clase").
 El hispanoamericano presenta a su "esposa", o su "señora"  El anglosajón presenta a su mujer (wife).
 El marido engañado por la esposa con otro hombre es llamado cornudo (del latín cornutus. En italiano cornuto, en francés cocu.) esto es, que lleva cuernos, presumiblemente de ciervo. Al igual que "maricón", es uno de los vocablos más infamantes de la lengua.  El marido engañado por la esposa es llamado cuckhold, que deriva del cuckoo. (Cuculos canonus) pájaro que acostumbra poner sus huevos en otro nido. Este apelativo en inglés, no tiene las connotaciones dramáticas que se le da a la voz de cornudo en castellano y otras lenguas latinas.
 El varón latino aunque aplica un doble standard en cuanto a la fidelidad conyugal, se muestra absolutamente intolerante en cuanto a la posibilidad de que su esposa tenga relaciones extramaritales. Los códigos, hasta hace poco, penaban severamente a la mujer adúltera, y con frecuencia se registran hechos de sangre protagonizados por maridos que defienden su honor.  Con el movimiento de liberacion femenina, se ha acentuado en el mundo anglosajón la tendencia a considerar que, si no existe armonía matrimonial la mujer tiene parecido derecho al varón, de buscar una relación más satisfactoria.
 Es insólito el caso de unión de una mujer con un hombre más jóven que ella. Si esto sucede y ella tiene dinero, se emplea el calificativo francés gigolo para designar el varón.  La unión, dentro o fuera del matrimonio, de una mujer con un hombre más jóven que ella es aceptada sin juicios de valor pues se considera que es asunto que solamente concierne a la pareja interesada.
 El varón latino, al apreciar los atributos físicos de una mujer, se fija preferentemente en las nalgas.  El varón norteamericano se fija en primer término en los senos.

En su poema "Ustedes y nosotros" el uruguayo Mario Benedetti incurre en un curioso estereotipo dictado por su pasión política, atribuyendo a los latinos más nobleza en el amor:

Nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud.

Y en cambio a los norteamericanos que,

Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón

La década a partir de 1960 es conocida en Estados Unidos como la de la &laqno;revolución erótica» pues en ella producen los grandes cambios en la conducta sexual: promiscuidad sexual, rechazo de compromisos emocionales, celos y pretensión posesiva sobre la pareja.

A todo ello se ha añadido la insistente demanda femenina de lograr su plenitud sexual, su derecho al orgasmo.

Los elementos visibles de esta transformación en las costumbres íntimas son las relaciones premaritales y extramaritales, el intercambio de mujeres (wife swaping), los matrimonios "abiertos", la convivencia comunal con libre y fortuita elección de parejas, la eclosión de movimientos reivindicatorios de homosexuales y lesbianas, etc., etc. Paralelamente, con los estudios y estadísticas de los médicos Alfred Kinsey, William Masters y Virginia Johnson, se da inicio a la discusión pública más franca y pormenorizada de todos los aspectos concernientes al sexo y se abre paso la idea de que el matrimonio no tiene por que durar una vida.

Al señalar el contraste entre la sociedad norteamericana "permisiva" en materia sexual frente a sociedades comunistas, "más camisas de fuerza que países" y más victorianas sin duda en este capítulo que la Inglaterra del siglo XIX, Carlos Alberto Montaner señala que en el catálogo universal de prohibiciones la parte del león se la llevan las prohibiciones sexuales.

Y añade: "Esto hay que apuntarselo al cristianismo. Durante siglos la obsesión del cristianismo ha sido el sexo. Aquellos concilios medioevales en los que unos doctores varones discutían el sexo de los ángeles o la condición pecaminosa de la ropa interior femenina, constituyen los episodios más ilustres de la historia universal de la bobería. El celibato, la castidad, la virginidad se convirtieron en los fantasmas que durante siglos devoraron la conciencia cristiana"

Montaner afirma que ni Jesus ni la primitiva iglesia cristiana compartieron estos temores a la cama. Recién cuando la pequeña secta de judíos cristianos venció a Roma, cundió el horror al sexo: "Esta aberración de la iglesia (aberrare perder el rumbo en relación a sus orígenes) trajo como consecuencia una sociedad represiva de la conducta sexual". Frente a quienes ven en la sociedad permisiva indicios del cataclismo final, Montaner piensa que ella es más sana que aquella que solo sabe de obligaciones y prohibiciones. La primera refuerza el individualismo, la segunda el Estado como heredero de las inquisiciones medioevales.

Muchos críticos ven en la revolución sexual norteamericana la expresión más visible de la decadencia de esa sociedad. El sociólogo Pitirim Sorokin ha comparado la situación de Estados Unidos en la actualidad, con la del imperio romano en sus últimas fases, prediciendo que la libertad sexual llevará al colapso del imperio norteamericano, así como la decadencia de sus clases dirigentes llevó a Roma a rendirse a los bárbaros. Pero esa visión peca de limitada y unilateral pues puede arguírse también que la explosion erótica de las últimas décadas es una reacción a varios siglos de represión puritana y que ella afecta solamente a una parte de la sociedad norteamericana.

Las altas tasas de mujeres frígidas, y en menor medida, hombres impotentes que ostenta esa sociedad, tienen que ver con las neurosis sexuales que son fruto, no del libertinaje o la excesiva permisividad, sino precisamente de la herencia puritana.

3. El "dormir juntos" supone sin duda, una reminiscencia del pasado puritano cuando se suponía que el fornicio debía ser nocturno y nunca a la luz del día.

4. Es conocida la explotación que ha hecho tradicionalmente el cine de Hollywood de los senos opulentos de algunas estrellas, como reflejo de la preferencia que demuestran los varones de ese país hacia esa parte de la anatomía femenina, quiza porque el término medio de la norteamericana es de escaso busto pero bien contorneadas piernas gracias al ejercicio gimnástico en las escuelas y universidades. El cine italiano, en cambio, aunque destaca senos y nalgas, muestra mayor predileccion por los derriere.