Baptista, Mariano
"Latinoamericanos y
Norteamericanos"
Ed. Monte Avila. Venezuela 1990.
pp. 309-311
Fiestas, Feriados, Huelgas
| Las fiestas, religiosas y de otro carácter, tienen una larga tradición en la cultura católica. | No existe tradición de fiestas religiosas en la cultura protestante. |
En el medio rural, aquellas dedicadas al patrono del lugar, corren a cargo de un vecino cuyo prestigio se mide por la esplendidez de la fiesta, esplendidez que puede significarle endeudamiento o incluso quiebra. Además de varios feriados cívicos y dos días de carnaval, hay días religiosos con cierre de oficinas, como Viernes Santo, Corpus Christi, Todos los Santos, etc. En cada región se celebra al santo o la Virgen del lugar con suspensión de actividades. |
Tampoco se celebran feriados religiosos a excepción de la Navidad y el Día de Acción de Gracias (Thanks giving day), que recuerda a los padres peregrinos. Los únicos feriados cívicos son el Día de la Independencia y los dias de nacimiento de Washington, Lincoln y, desde 1986, Martin Luther King; el Memorial day (en honor de los muertos) y el Veterans Day (de los veteranos de las guerras). |
En algunos feriados cívicos se realizan desfiles militares, populares o escolares y se deposita ofrendas florales en las estatuas de los héroes. La gente se concentra en las plazas y avenidas. |
En los feriados cívicos y de otra naturaleza se realizan grandes ventas (sales) con rebajas, en los centros comerciales y negocios. La gente que no va de compras sale al campo de picnic o a un parque de diversiones. |
| Son frecuentes las huelgas y los paros laborales sin que se hayan agotado las instancias de discusión y conciliación previstas por la ley. Como quiera que el Estado es, en muchos países, el mayor empleador, las huelgas afectan a la economía de todos los contribuyentes. | Las huelgas y paros laborales tienen lugar cuando se han agotado las etapas de negociacion con las empresas o el gobierno. |
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"La posición social y las apariencias son cruciales en toda la sociedad. Los pobres gastan ostentosamente para ocultar la 'verguenza' de su pobreza, endeudándose para pagar las fiestas del pueblo, pródigas bodas, fiestas de cumpleaños y funerales. Símbolos similares proliferan entre los más ricos. Un regalo caro refleja tanto la riqueza del donador como la importancia del receptor.
Mientras busca puntos de seguridad, el mexicano vive introspectivamente gran parte del tiempo. La fiesta le proporciona una catarsis vital para esa soledad y moderación. El pretexto puede ser una celebración religiosa o patriótica, un cumpleaños o santo, o quizá un sinnúmero de fechas especiales: El día de la madre, el padre, el niño, el compadre, el maestro, el albañil, el cartero, el taxista, el basurero, la secretaria, el soldado y muchos más que tienen un día especial para recibir regalos y abrazos, así como para perseguir la felicidad en forma organizada. Cohetes, trompetas, canciones y gritos rompen el silencio interior de los mexicanos. Después desatados por el alcohol, brotan el sentimentalismo, la autocompasión y la frustración que, por regla general, se encauzan inocuamente en canciones populares que articulan la amargura de un amor mal correspondido y el honor de una muerte violenta y que en ocasiones, se manifiesta en inesperadas explosiones de agresión." (AIan Riding, op, cit.).
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Posiblemente el origen de la aglomeración en la plaza se halla en España. Dice Ezequiel Martinez Estrada (Op. cit):
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En un folleto de título suficientemente ilustrativo "Bolivia, un país en permanente huelga y estado de emergencia". La Paz, 1983, Raul Rivadineira Prada detalla 554 conflictos (huelgas indefinidas, de hambre, paros, bloqueos de caminos, estados de emergencia, etc.), en 256 días hábiles, en el período que media entre el 10 de octubre de 1982 y el 23 de junio de 1983, lo que da un promedio de 2.67 conflictos por día. Lo curioso es que ese lapso de tiempo se inicia con la instalación del régimen constitucional elegido por el pueblo dos años antes y que no pudo asumir sus funciones debido al golpe militar de García Meza, quién invocó entre otros motivos para asaltar el poder el de que los "bolivianos no estamos preparados para la democracia". El autor señala en sus conclusiones que, a) más de la mitad de los conflictos social laborales ha tenido como motivación principal el ejercicio de presiones, creando un clima de inseguridad alarmante pare la estabilidad democrática; b) los conflictos por causas salariales no fueron resueltos, quedando las demandas pendientes para nuevos conflictos; c) hubo un evidente transfondo político en varios de ellos; d) no existieron canales de comunicación adecuados entre gobierno y sindicatos y la atención de los problemas se dejó para el último momento y, finalmente, fue evidente una "gran impaciencia" en diversos sectores "por ver satisfecha sus necesidades aún antes de plantearlas como problema".