Prost, Antoine; Vincent, Gerard.
Historia
de la vida privada.
Paris. Editions du Seul. 1987.
Hacia la unisexualidad
Philippe Arlès piensa que la gran originalidad de hoy en día es el surgimiento de una sociedad unisexo. "Los papeles son intercambiables escribe, los del padre con los de la madre, también los de los miembros de las parejas sexuales. Cosa curiosa, el modelo único es viril. La silueta de la muchacha se ha aproximado a la del muchacho. Ha perdido las formas disimuladas con las que gustaban representarla los artistas entre los siglos XVI y XIX." Afirmación perentoria. ¿Es cierta?¿O sólo la verdad de la apariencia? En efecto, en los tiempo pasados los espacios foráneos eran unisexuales; pubs y clubes victorianos que estaban prohibidos a las mujeres, en las tabernas francesas sólo se reunían los hombres, mientras que las raras mujeres presentes eran "de mala vida", los lavaderos de los pueblos quedaban prohibidos a los hombres, inquietos por otra parte por las confidencias que las mujeres pudieran intercambiarse allí. Esta segregación ha sufrido hoy día profundas alteraciones. Oficios considerados masculinos y grandes escuelas se han abierto progresivamente a las mujeres. Inversamente, el hombre se introduce en el universo tradicionalmente reservado a la mujer: el ginecólogo reemplaza a la comadrona, el marido asiste al parto, cambia los pañales del bebé, cocina, lava la vajilla, etc. El vestido es a menudo el mismo (jeans), la silueta "Dim" (¿nueva manifestación de eterna "dominación" del macho?) expresa el reajuste de la forma femenina sobre la masculinidad.