Faesler, Julio.
Periódico EL NORTE.
Miercoles 24 de Abril de 1996.



Los "modelos"

Los programas político y económico que todo México quiere seguir en lo futuro son el de la corresponsabilidad y la recíproca exigibilidad que solo la democracia participativa ofrece.

En el compás de espera en el que nos encontramos, pendientes de que los legisladores inicien sus debates sobre la primera fase de la Reforma del Estado, la electoral, han sucedido hechos que valen la pena comentar.

Sigue contumaz el sistema oficial en torno al caso de Huejotzingo. Pese a que para todos es claro que el Tribunal Estatal Electoral perpetró un repugnante fraude que mancha el honor personal de cada uno de sus integrantes, el centro insiste en mantenerse ajeno al asunto y prefiere que se desborde al exterior a los foros internacionales de la OEA y la ONU, el desprestigio de México a eixigir que en Puebla se respeten los los principios democráticos que deben normar la vida política, del País.

Soberanía y Federalismo

Este mal aplicado criterio de soberanía local no corresponde al "nuevo federalismo" que inspiró la magna reunión a que el Presidente de la República asistió hace un año en Guadalajara.

Es precisamente para asegurar que este torcido respeto a la arbitrariedad electoral local no siga prevaleciendo en nuestro país que requerimos una adicción a la Constitución para incluir, entre las garantías individuales, la del respeto al voto.

Ella completaría la reforma que está en ciernes de abrir la Suprema Corte a casos de violación de derechos electorales así como a impugnaciones a la Constitución en materia leyes de electorales.

Los legisladores tienen la oportunidad de dejar resuelta esta vital faceta de la Reforma "definitiva".

El Caso Huejotzingo es, como el de Tabasco, con su multimillonaria campaña del Gobernador, es otro más del abuso confiado del sistema que no está leyendo bien los tiempos.

Para estea fechas, la sociedad mexicana, a todos sus niveles sin excepción, está plenamente consciente de que el desastre económico tiene que ver con el sistema político que ha conducido los destinos del Paía hace casi 60 años.

La conclusión inevitable es el cambio que se re quiere para buscar en otras formulas no solo un nuevo "modelo" económico sino mas profundamente un nuevo "modelo" político.

En ambos campos, el económico y el político, importa mucho más la intención con que se emplean los instrumentos estructurales que sus componentes técnicos.

Reglas y Resistencias

En México siempre ha habido una obsesión porque las leyes cubran todas las necesidadea y eventualidades.

Quizá por ello la tradición Jurídica ha alcanzado un impresionante desarrollo. La exagerada extensión de la Constitución es una muestra. La invocación a la "legalidad" es, empero, el artificio más socorrido para encubrir entuertos.

Frases como "Todo el peso de la Ley", "Conforme a Derecho" han perdido todo sentido real y forman parte de la cultura del escepticismo cívico que cunde en toda la comunidad.

Leyes no faltan. Lo que falta es sinceridad en su aplicación.

El "modelo" de comportamiento en todos los campos de la Justicia es el que tiene que cambiar en México, y no necesariamente las leyes, que en su mayoría son correctas y adecuadas.

A este cambio de "modelo" de Justicia, en materia electoral, sigue resistiéndose el sistema.

Hay otra resistencia, la de la sociedad al "modelo" económico vigente, es decir, la manera mecanicista y ciega en que se aplican los instrumentos monetarios y la energía financiera en aras de un esquema macroeconómico que desatiende a los intereses mas sensitivos de las mayorías. México es pues el país de las resistencias.

Los "modelos" de comportamiento de las autoridades en ambos campos son los que hay que cambiar. Urge sustituirlos por la voluntad de ver en lo político decisiones justas, no simplemente "legales", y en lo económico, atender a las imperativas humanos antes que las exigencies estadísticas.

Transformar el "modelo" del País de abusos políticos e iniquidades económicas a uno en que se respete el derecho de todos, con igualdad de oportunidades, es tarea de todos.

De aquí, la importancia de que la nueva democracia responda a los conceptos modernos de la participación ciudadana como en otros países.

Lo práctico

Lo anterior no es simple o inútil filosofía. Tiene inmediata aplicación a los problemas del momento.

Vease, por ejemplo, el caso de los gobernadores que han venido siendo, salvo en cuatro casos, designación directa del Ejecutivo Federal.

Este "modelo" político que en el pasado obligó al Presidente de la República a solidarizarse con todos los actos de las autoridades locales ahora se abandona pare irse al extremo de un "modelo" contrario que permite que la soberanía de los Estados prevalezca por encima de principios democráticos que deben respetarse en toda la República.

Nos encontramos a la mitad del camino entre el autoritarismo presidencial anterior y un genuino federalismo futuro. E1 evento necesario para responder a esa coyuntura es la participación ciudadana.

La reforma que finálmente se aprueben en el Congreso deben dar cabal entrada a la participación de la cindadanía en las decisiones públicas.

Reglamentar el referéndum, plebiscito e iniciativa popular son pasos firmes en la dirección correcta.

Pero falta un buen sistema de audiencia y consultas que orienten las decisiones públicas y, en su caso, las corrijan si el electorado las repudia.

Falta asimismo precisar los casos en que el mandato de un Presidente Municipal o incluso un Gobernador deba ser revocado por no cumplir con las promesas de campaña que registró ante la autoridad electoral al inicar sus campañas.

Hay que ampliar la actual figura del candidato "sin registro" a la de independiente para que también goce de apoyo público y tiempos en la radio y la televisión.

Para presentar y defender estas propuestas adecuadamente ante los legisladores, se necesita que los voceros de la sociedad civil participen activamente en las deliberaciones de las Comisiones Legislativas correspondientes.

Pluralidad y Participación

La participación ciudadana tiene que permear las estructuras políticas del País configurando un nuevo "modelo" de gobierno que responda a las preferencias políticas reales de cada población.

No debe seguir aplicándose el criterio de integrar cabildos municipales o gabinetes de gobernadores exclusivamente con elementos provenientes del partido ganador.

En un escenario cada vez más plural, si el partido que vence dista de ser mayoritario en las urnas, hay que integrar en el Gobierno a funcionarios de los demás partidos que representan corrientes significativas de opinión.

De esta manera las autoridades estarán mejor respaldadas en sus actos por la comunidad ejercerá una vigilancia más efectiva que impedirá abusos y desmanes.

E1 escándalo reciente de Nuevo León no debe jamás repetirse en ningún otro Estado de la República.

Seguramente que el nuevo Gobernador Clariond tendrá buen cuidado en designar entre sus colaboradores a personalidades que represente el enfoque de otros partidos y, aun más, los genuinos intereses de la sociedad civil para tener una administración eficiente, honrada y con sentido humano.

En suma

Los "modelos" expresan, más que estructuras formales, las maneras de interpretarlas y las intenciones reales que motivan su aplicación.

Hasta ahora el "modelo mexicano" ha excluido sistemáticamente a la ciudadanía de las decisiones públicas de todo tipo.

Los "modelos" político y económico que todo México quiere seguir en lo futuro es el de la corresponsabilidad y la recíproca exigibilidad que sólo la democracia participativa ofrece.