Márquez Ayala, David.
Periódico .LA JORNADA.
Lunes 15 de Julio de 1996.



México y la opción latinoamericana

La Asociación por la Unidad de Nuestra América (AUNA) es una naciente organización no gubernamental internacional establecida en México en septiembre del año pasado, que ha iniciado en estos días su actividad formal con un primer ciclo de Cuatro seminarios bajo el tema general "México y América Latina: crisis y alternativas", correspondientes a cuatro áreas de análisis: la economía, la sociedad, política y democracia, y cultura y medios de comunicación.

En el primer seminario, tanto expositores como concurrentes realizaron un intercambio de ideas, experiencias y reflexiones sobre el momento económico actual de América Latina, incluyendo desde luego al Caribe, sus alternativas y su futuro. Esos materiales y opiniones, por su pertinencia y actualidad, forman la base informativa de este Reporte Económ.ico.

Muy lejos de la nostalgia latinoamericanista, la integración del Subcontinente ha vuelto a la mesa de los estrategas de las grandes ernpresas, los gobiernos y diversas organizaciones no sólo dentro de la Región, sino en todo el mundo industrializado, por dos razones fundamentales: 1) la globalización como fenómeno mundial y la formación de bloques integrados como fenómeno regional, no sólo están transformando aceleradamente la estructura económica del planeta sino que están marcando las pautas del futuro, para bien y para mal; y 2) tanto América latina como Asia constituyen las dos áreas de mayor desarrollo potencial en el futuro previsible del mundo.

La globalización, como es sabido, corresponde a la fase expansiva del capital trasnacional a nivel planetario, a la era del capitalismo financiero y de los monopolios. Es, por lo demás, un hecho económico y político de dinámica impresionante, de enorme poder y magnitud, que controla a gran parte de los estados nacionales y a los organismos internacionales y que ha rebasado ya a la legislación existente; que nos arrastra a todos en su desenfrenada carrera de competencia tecnológica y acumulación de capital sin precedente; y que sólo podrá ser equilibrado y nacionalizado mediante una acción social equivalente, global, planetaria, que cohesione la fuerza de organizaciones civiles, redes sindicales, asociaciones empresariales y organismos políticos democráticos en instancias nacionales, regionales y mundiales capaces de enfrentar a un poder corporativo que hoy avanza sin contrapesos, desbocada, ciega y aceleradamente, sin eufemismo, hacia un esquema de dominación absoluta de los mercados, las economías y la humanidad. Detener esta carrera al pasado, a un neoimperialismo del capital, a las antípodas de un desarrollo humano y social superior, es el reto de hoy y será 1a verdadera confrontación del siglo XXI.

En este entorno globalizador -en el que estamos inmersos pero al margen- es prácticamente imposible que ningún país atrasado logre por si solo, o débilmente asociado, remontar el atraso y acceder a estadios de alto desarrollo económico y social.

Hoy superar las crisis y acceder al desarrollo implica para nuestros países, por una parte, remover hacia adentro todos los obstáculos que nos impiden liberar y organizar nuestro enorme potencial de crecimiento y progreso; que nos asfixian en el desorden económico, las crisis crónicas, la corrupción y una inequidad distributiva sin paralelo; que nos impiden alcanzar un status democrático moderno, económico, político y social. Y por la otra, redefinir nuestra internacionalización, hacia una mejor forma de insertarnos en la dinámica económica mundial.

Ambas estrategias, la interna y la externa, corren desde luego paralelas y responden al perfil de representatividad del gobierno de cada país. Es claro que si las bases de sustentación y las afinidades de un gobierno son con el capital corporativo, será su modelo y sus políticas económicas las que se impongan; si en cambio se tratara de un gobierno realmente democrático, representativo de los intereses de la gente, de los empresarios nacionales, de quienes trabajan y producen, entonces los objetivos, las estrategias, las políticas y las medidas que se apliquen serán diferentes en lo infierno y racionalmente equilibradas y convenientes en lo externo.

Cuando en los 70's, México y América Latina se alucinaron con el dinero fácil, de bajo costo y largo plazo que a manos llenas nos ofrecieron los bancos trasnacionales y optaron por "despegar" y crecer con base a deuda, incurrieron en el más costoso error de su historia.

Ya sobreendeudados al inicio de los 80's, bastó un tirón de la cuerda por parte del capitalismo financiero acreedor ­una escalada en las tasas de interés con una disminución de los flujos crediticios-­y todas nuestras economías deudoras entraron en una profunda crisis financiera y también en una crisis política, pues la disyuntiva que nos dejaba el capital corporativo era tan simple como dramática: confrontación o sumisión. Practicamente ningún gobierno optó por enfrentarse al capital y tampoco hubo la voluntad o la fuerza política para formar un bloque latinoamericano con capacidad de negociación. Perdida la batalla, el FMI y el BIRF (ahora conocido como Banco Mundial) se encargaron de presionar y establecer los términos de la rendición de América Latina: la filosofía neoliberal y sus cuadros tomaron el poder; el monetarismo tomó los bancos centrales, los autonomizó y los convirtió en los nuevos ejes de la política económica; el capital extranjero tomó y está tomando todo lo que halla a su alcance: industrias, bancos, valores, transportes, puertos, servicios, el campo,... la infraestructura estratégica.

Ahí nació la Década Perdida de los 80's, perdida para los pueblos de América Latina pero altamente productiva para el capital; y de ahí la década que vamos perdiendo en los 90's entre crisis, irracionalidad y caos. Entre 1970 y 1992, según el Banco Interamericano de Desarrollo los países de América Latina registraron en promedio 2.7 crisis recesivas cada uno, con una duración promedio de 1.9 años en cada caso, las cuales, además, si las medimos en su profundidad por la magnitud de contracción del Producto Interno Bruto, encontramos que mientras en las economías industrializadas un ciclo recesivo significó una disminución del 2% en el PIB, comparativamente en ese ciclo la disminución llegó al 8% en América Latina.

Si a estos datos agregamos que el endeudamiento externo sigue creciendo, que los mercados internos de capital se han abierto, la desarticulación creciente de las estructuras productivas y su asimilación al capital corporativo, el creciente control foráneo de los sistemas de pagos (banca e intermediarios financieros), una apertura extrema que impide amortiguar los shocks externos, la desutilización de ahorros y recursos, y una creciente polarización social resultante de una cada vez más desigual distribución del ingreso, tendremos entonces el cuadro de la magnitud de las crisis y los retos que enfrenta América Latina.

Hoy, después de casi cuatro décades de buscar la integración latinoamericana, sin mayores éxitos principalmente por la oposición estadounidense y de los cacicazgos locales, paradójicamente la propia dinámica globalizadora del capital, la realineación de las economías en bloques regionales y hasta el propio sentido de supervivencia, son los elementos que han abierto los espacios, la necesidad y la posibilidad de la integración. Una integración que aun es incipiente, tímida, cautelosa pero que se va manifestando en mil encuentros, negocios, asociaciones, convenios bilaterales, trilaterales o subrregionales de libre comercio, de los cuales el más serio y consistente es por ahora el Mercosur, integrado por Argeritina, Brasil, Paraguay y Uruguay, muy posiblemente por Chile en fecha próxima.

En América Latina convergen hoy dos proyectos paralelos pero sustancialmente diferentes de integración: el proyecto Bolivariano que propugna por una integración esencialmente latinoamericana, abierto, entre iguales, con historia, cultura, recursos y necesidades afines; y el proyecto Moroísta que se condensa en la Iniciativa de las Américas lanzada por Estados Unidos para una integración continental. Ambos proyectos son excluyentes en el presente pero no necesariamente en el futuro. Hoy América Latina requiere una integración propia, no subordinada, y por lo tanto la estrategia prioritaria adecuada es la del proyecto regional. El proyecto continental debe ser para el futuro, fruto de una negociacicón entre iguales, entre una gran potencia como la norteamericana y una gran potencia emergente, la latinoamericana.

México debe optar por integrarse con América Latina. Con Estados Unidos y Canada, o con Europa, nuestro país debe desarrollar una amplísima y mutuamente benéfica relación comercial, pero no una integración asimétrica, asimilante, extralógica y subordinada como la que se va forzando a riesgo de fracturar el país.

No se pueden anteponer los negocios por muy buenos que estos sean, y menos si son para unos pocos, a la historia, la cultura, la realidad, las necesidades y las expectativas de una nación y un pueblo. No se pueden entregar impunemente los recursos, la economía y el destino de millones de personas a un socio extranjero que quiere ser mayoritario en todo y que, además, es social, política y étnicamente insensible. Por ello es que esa asociación desigual que es el TLC de México con Norteamérica está condenada el fracaso en su forma actual.

El camino lógico para la integración económica internacional de México, para el desarrollo compartido, en una asociación con afines, pasa sin duda por América Latina, por la conformación de un bloque moderno, consistente, dinámico y con suficiente poder para dejar atrás en definitiva el subdesarrollo y para hacerse oir y respetar en un mundo que, hoy, camina hacia la jungla, ajeno, sordo, desaprensivo, sin ética, codicioso y depredador.

De fondo, México debería abrirse sin limitaciones a la integración total con América Latina, ahí sí tan franca y aceleradamente como sea posible. De forma, tal vez el Mercosur sea la clave, y debemos buscar adherirnos a él, si es que aun confían en nosotros y nos aceptan.

La dilatada inmensidad de América Latina es cada vez menos insalvable. Hoy es perfectamente superable con grandes proyectos conjuntos de comunicaciones, modernos transportes, una corporación de la energía y otra de alimentos que nos aseguran el futuro. La comunidad de intereses y los nuevos cuadros empresariales harían posible relanzar la industrialización hacia dentro y hacia afuera de la Región, integrar sistemas bancarios eficientes, crear formas y medios de pago propios que agilicen el comercio y arraiguen los recursos, impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico que hoy mueren de inanición, y emprender, en síntesis, una marcha firme hacia el futuro, para bien de los latinoamericanos y equilibrio del rnundo.

El INEGI explica

En atención a nuestras obsorvaciones en el Reporte Económico de la semana pasada, relativa al cambio de año base de las Cuentas Nacionales, recibimos de la Dirección de Contabilidad Nacional del INEGI tanto intormación metodológica como una atenta explicación verbal complementaria, la cual en apretada síntesis sería:

1) La razon del cambio del año base de 1980 a 1993 obedeció fundamentalmente a que a lo largo de dicho período la composición original de productos y servicios registró cambios considerables, así como su peso ponderado dentro de cada división sector y rama. Durante la decada de los ochenta en especial, edemás, varios años fueron de muy alta inflación, lo cual tiende a introducir desviaciones en los cálculos.

2) El proceso técnico del cambio de año base fue sumamente cuidadoso, se llevó más de dos años en su preparación y abarcó tanto aspectos cuantitativos como conceptuales y metodológicos, incluyéndose las últimas recomendaciones de la ONU sobre contabilidad naclonal, lo cual coloca a México entre las naciones más avanzadas en la materia.

3) Destaca, por ejemplo, una nueva valoración de la producción a valores básicos (es decir, excluyendo de los precios los impuestos indirectos, aunque sí contienen los subsidios cuando estos existen). Este cambio, aunado a las modificaciones en los precios relativos, la reclasificación y delimitación de algunas actividades y la ampliación de la estadística básica, han dado como consecuencia distintas ponderaciones de los productos y de las actividades, modificandose también las tasas de crecimiento.

4) La elección de 1993 como nuevo año base no fue en modo alguno arbitraria, sino resultado de diversos elementos y condiciones específicas, entre las cuales dos fueron fundamentales: el levantamiento de1 censo económico en ese año y la relativa estabilidad de precios (baja inflación) que se había alcanzado.

 

 TASAS DE INTERES

(porcentajes)

12 JUL

28 JUN

31 MAY

30 ABR

VALORES DEL GOBIERNO

CETES A 28 DIAS

CETES A 91 DIAS



31.99

31.61



28.29

29.58



25.58

28.09



31.61

34.72

TASAS BANCARIAS (Jul 11):

DEPÓSITOS A 80 DIAS

DEPOSITOS A 90 DIAS

PAGARES A 28 DIAS

PAGARES A 91 DIAS

CUENTA DE AHORRO



25.35

25.02

26.36

25.80

8.00



23.63

23.35

24.42

24.10

8.00



22.l9

21.56

21 .86

22.30

8.00



27.14

26.53

26.88

27.11

8.00

DE REFERENCIA

CPP(costo porcentual promedio)

TIIP (interbancaria promedio)

TIIE (interbancaria de equilibrio)

NAFIN



27.05

33.28

33.85

29.82



27.05

31.51

31.84

28.89



29.38

28.38

29.15

28.89



35.21

32.38

32.47

40.57

INTERNACIONALES

DE DESCUENTO (EU}

PRIME (Preferencial)

LlBOR (90 días)



5.00

8.25

5 21/32



5.00

8.25

5 25/32



5.00

8.25

5 1/2



5.00

8.25

5 15/ 32

 

PARIDADES

12 JUL

28 JUN

31 MAY

30 ABR

(VENTA)

N$ POR DOLAR E.U.

Banxico (p/pago de

Bancario-ventanill

Casas de cambio

PESOS POR (Jul 11):

Dolar canadiense

Franco francés

Franco suizo

Llbra esterlina

Marco alemán

Peseta española

Yen Japones

Centenario

UDI(Julio 15 de 199

Marcos por dolar

Yenes por dolar



7.62

7.70

7.68

5.62

1.49

6.12

11.98

5.06

.0601

.0700

3,525

1,5727

1,5250

110.90



7.61

7.67

7.62

5.62

1.49

6.16

11.86

5.05

.0597

.0686

3,550

1,5610

1,5225

109.50



7.41

7.60

7.53

5.47

1.45

5.98

11.51

4.90

.0584

.0701

3,550

1,5365

1,5220

108.00



7.45

7.46

7.43

5.56

1.48

6.19

11.48

4.99

.0603

.0728

3,550

1,5006

1,5335

104.98

MES TIPO DE CAMB. OPER.

FUTUROS CHICAGO

PESOS POR DOLAR

12 DEJULIO

SEP 96

DIC 96

MAR 97

JUN 97

8.01

8.55

9.06

9.68

1,670

798

158

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INFLACION 1996 (%)


INDICE NACIONAL DE PRECIOS AL CONSUMIDOR

INP PRODUCTOR

IP CONSUMIDOR
Indice Indice General Canasta Basica Petróleo de Exp. Estados Unidos

MESES

1995 1996


Variación Respecto a:

mes ant. dic. ant. 1 año

atrás


Variación sobre

mes dic.

ant. ant..


Variación sobre

mes dic.

ant. ant..


Variación sobre

mes dic.

ant. ant..

ENE

FE8

MAR

ABR

MAY

JUN

107.14 162 60

111.68 1 66.35

118.27 170.01

127.09 174.85

133.03 170.03

137.25 180.93

3 59 3.59 51.72

2.33 8.01 48.95

2.20 8.35 43.75

2.84 1 1.43 36.93

.82 13.4e 33.83

1.63 15.31 31.82

4.76 4.76

2.50 7.37

2.32 9.86

3.25 13.44

1.69 15.38

1.78 17.42

3.27 3.27

2.34 5.69

2.33 8.15

2.89 10.85

1.47 12.01

1.11 14.15

0.6 0.6

0.3 0.9

0.5 1.4

0.4 1.8

0.3 2.1

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