Cristina Ferrer

Educando al Ciudadano del Mañana
Fuente: masalto


Educando al Ciudadano del Mañana

Para muchas personas, la democracia es sinónimo de derecho a votar por un representante. Sin embargo, la democracia es la expresión de una fórmula de convivencia social que exige a los participantes ejercer determinados derechos y cumplir con deberes muy concretos.

Difundir esta cultura democrática no es cuestión de ley. Es preciso inculcar a todos los mexicanos, desde que asisten a la escuela, cuáles son los principales valores de vivir en democracia.

Además de aplicar la conocida ley de la mayoría manda, la democracia exige respetar a las minorías. Y exige de sus ciudadanos, es decir a todos los mexicanos mayores de 18 años, inscribirse en el padrón electoral que permite organizar las elecciones locales y generales en el país.

El Instituto Federal Electoral, IFE, es el organismo responsable de esta tarea en México y uno de sus principales orgullos es mantener actualizado uno de los padrones electorales más confiables del mundo.

El Licenciado Macario Juárez, Vocal Distrital de esta institución, explica que el IFE, es el organismo encargado de organizar las elecciones federales cada tres años (instalar casillas, distribuir boletas y material, capacitación a los ciudadanos, etc).

Además, realiza constantes campañas de Educación Cívica ya que por mandato constitucional (art. 41), así se le exige. En concreto, el IFE difunde entre jóvenes de Preparatoria toda la información necesaria para contar con su credencial de elector. Y, por supuesto, para que conozcan y entiendan sus derechos y obligaciones como ciudadanos, realiza permanentemente actividades para crear conciencia de la importancia de participar activamente en la vida cívica del país.

Las credenciales de elector

Para iniciar el trámite para obtener la credencial de elector, basta acudir a las oficinas del IFE de la localidad (informes en el 01-800-433 2000), tener los 18 años cumplidos, ser mexicano y presentar una copia del acta de nacimiento. Además, conocer perfectamente la dirección, así como las calles que circundan el domicilio particular (la manzana).

Tener la credencial para votar no es sinónimo de honestidad, ni necesariamente el documento que acredita la ciudadanía. Pero la ley especifica que para tener una credencial se necesita mantener un modo honesto de vivir, en el sentido de no estar sujeto a un proceso penal, por el cual se pierden temporalmente los derechos políticos.

Destaca el Lic. Juárez, que el trámite para obtener la credencial es personalísimo y recalca que éste se realiza en cualquiera de las 300 oficinas del Registro Federal de Electores, a petición del interesado.

Las credenciales son únicas (no hay duplicados) y tardan en promedio 25 días en elaborarse, por las medidas de seguridad con que cuentan. Algo muy importante: ¡no tienen fecha de caducidad! Eso sí, si el ciudadano cambia de domicilio, debe dar aviso al IFE para que se le elabore una nueva credencial. Esto, porque de acuerdo con la ley, se debe votar sólo en el distrito que corresponda al domicilio (por los casos de senadores, diputados, ayuntamientos, etc.).

Solamente quienes vayan a tener 18 años antes de la próxima jornada electoral (primer domingo de julio del 2003) pueden pedir su credencial con anterioridad. Si no es año electoral, hay que acudir hasta tener los 18 cumplidos.

Aunque la credencial es un documento esencialmente para el voto, en la actualidad, se ha transformado en un documento de identificación confiable que han escogido las instituciones públicas y privadas dado su carácter de infalsificable. Es decir, cuenta con códigos secretos que se pueden ver con luz ultravioleta, sellos del escudo nacional perceptibles solamente con esa luz, entre otros.

Y, como lo recuerda el funcionario del IFE, Macario Juárez, el registro de electores es una institución de buena fe, a la que se acude de manera voluntaria. Puedes prescindir de ella, como puedes abstenerte de votar y de ejercer otros derechos ciudadanos igual de importantes. Votar es parte de una formación y convicción que inicia en casa. Hay que tomar conciencia de que al no votar se 'vota pasivamente' cediendo la elección y la decisión a otros ya que los que votan -aunque sea una minoría del padrón inscrito-, son los que deciden...

Elaborar una credencial de elector cuesta a los contribuyentes $100 (cien pesos) cada una. Sin embargo, muchas personas solicitan una credencial y después no la recogen. Estas credenciales se destruyen, en presencia de un notario público y representantes de los partidos después de un tiempo, comenta el Lic. Juárez.

Deberes y derechos del ciudadano

El estar inscrito en el padrón electoral permite a los encargados de cualquier elección, elegir a los representantes de casilla. Es decir, puede solicitar a ciudadanos escogidos al azar, que el día de la votación se hagan cargo del proceso en su distrito.

Para ello, el IFE ofrece capacitación. Hay que aclarar que aunque existe un mandato constitucional respecto al deber ciudadano de colaborar, éste sólo lo hace por convicción cívica ya que en México no se contempla ninguna pena por no cumplir con esta obligación.

De hecho, los principales deberes como ciudadano son muy claros: hacer que tus hijos acudan a la escuela, recibir la instrucción cívica y militar, pagar los impuestos, votar en las elecciones constitucionales locales y federales y desempeñar los cargos electorales y públicos que se te encomienden.

Los derechos del ciudadano mexicano son: Ser preferidos a los extranjeros para cargos públicos en igualdad de circunstancias (capacidades, preparación, etcétera), ser votado, votar, recibir educación, servicios, seguridad social y pública.

Los ciudadanos, con sus impuestos, permiten que el IFE cuente con un presupuesto -que incluye los gastos de operación (sueldos) y los recursos de financiamiento público para los partidos políticos- mismo que es asignado por el Congreso de la Unión.

Entre las responsabilidades del IFE está la de organizar las jornadas electorales, como las que se celebrarán el próximo año en junio. La jornada se refiere justamente al día preciso de la elección. Inicia a las ocho de la mañana, con la instalación de las casillas y concluye cuando se ha efectuado el escrutinio y cómputo, en la noche generalmente, de las casillas y se remite el paquete electoral (actas y votos) al consejo distrital correspondiente para el cómputo distrital, explica Juárez.

Hay que aclarar que el país está dividido en 300 distritos electorales federales y cinco ircunscripciones. En cada distrito hay una junta distrital ejecutiva y en tiempos de proceso electoral, un Consejo Distrital. Cada circunscripción es una demarcación geográfica electoral que sirve de base para determinar a los diputados de representación proporcional, es decir, los que no se votan en un distrito, sino por circunscripción.

El IFE también organiza jornadas cívicas en escuelas (como elecciones de representantes, de sociedades de padres, etcétera) concursos de oratoria, charlas sobre los valores de la democracia, para interesar a los niños y jóvenes. Ofrecen conferencias, libros, mesas redondas y acuden a todos los foros a los que se les invite.

Los Consejeros del IFE se escogen por elección de las dos terceras partes de la Cámara de Diputados, presentados por las fracciones parlamentarias, y los funcionarios por un proceso de selección muy estricto (pertenecen a un servicio civil de carrera).

Por último, el IFE es el organismo que determina las reglas para la creación de un nuevo partido político (el número mínimo de integrantes y las formalidades que debe de cubrir) y certifica el cumplimiento de éstas. Los ciudadanos que deseen formar un partido deben presentar unos documentos básicos (declaración de principios, estatutos, plataforma electoral) coincidente con la Constitucional. Después, celebrar asambleas distritales con por lo menos 300 ciudadanos (cien asambleas, certificadas por el IFE) y una asamblea nacional. Para mantener el registro, y aquí está lo principal, deben obtener por lo menos el dos por ciento de la votación nacional emitida.

El debate actual es subir el porcentaje a cinco por ciento, pero eso depende de los diputados, no del IFE. Por ejemplo, en las elecciones federales de 2000, participaron 11 partidos y tres perdieron el registro. Actualmente está el proceso de registro para otros antos, aunque no todos lo conseguirán.