Enrique Canales

Indígenas como Rehenes

Editorial el Sol, Periódico el Norte

30 agosto 2001


Mexicar
Indígenas como rehenes

Me parece muy loable hermanar a un municipio progresista como es San Pedro Garza García, N. L., con el municipio de El Porvenir de Chiapas carente de motor pero no de entusiasmo. Este programa se llama "Contigo manos a la obra" y pronto respingarán los caciques antiguos temerosos ante el desarrollo. Por ejemplo, Raúl Vera, Murat y Cuauhtémoc Cárdenas expresan su oposición al Plan Puebla-Panamá porque no desean la contaminación del progreso.

En este nuevo programa intramunicipal, el compromiso de aprender y de enseñar lo tenemos los sampetrinos y el edil Gerardo Garza Sada, así como el Gobernador de Nuevo León, Fernando Canales. Mucha tarea le corresponde a la contraparte el Alcalde Francisco Dardón Morales y al Gobernador de Chiapas Pablo Salazar. Josefina Vázquez, de la Sedesol, se la está jugando con nosotros. Nuevas vías al desarrollo como ésta es lo que necesitamos.

No es con violencia ni con marchas como avanza, sólo el trabajo solidario nos libera. Vicente Fox no debe dialogar con los armados, pues más gente intentará chantajearnos con su violencia para lograr importancia política. Vicente debe aclarar que nadie con armas aporta para la construcción del país, por lo tanto nadie con armas importa. Aporta el que piensa, habla y jala.

Bajo esta debilidad de Fox, los que se oponen a la nueva Ley Indígena utilizan a los indígenas como rehenes para chantajear al país. A los violentos les interesa resaltar nuestras diferencias e impedir el rápido progreso de los indígenas. Me refiero en parte, al escrito "Del error al horror" del Obispo Raúl Vera, publicado aquí el pasado 19 de agosto.

Los opositores a la nueva Ley en vez de dialogar con argumentaciones lo hacen con expresiones. Ellos proclaman "queremos justicia", "queremos paz en Chiapas", pero lanzar reclamos y expresiones no es dialogar, ni menos argumentar. Mi querida Xóchtil Gálvez no ha sido específica en sus querellas.

No me voy a referir a Raúl Vera López como Obispo, porque yo no trato cuestiones políticas con obispos. Como ciudadano, don Raúl hace bien en expresar sus ideas políticas y cualquiera puede refutarle sus reclamos.

Raúl Vera y los demás detractores de la Ley rechazan la gran lección de la Segunda Guerra Mundial. Antes de la Guerra no existían los derechos humanos y se permitía que las comunidades o pueblos aplastaran a sus miembros. Aclarando: yo soy tan soberano como México. El indígena es más soberano que su comunidad, cada mexicano es más soberano que su historia y que su pueblo. Los violentos que siguen recibiendo la bendición del Obispo baten los tambores por "la reivindicación de los pueblos indígenas".

Otros enemigos del progreso han dicho que los indígenas son los "dueños originales de la Nación y que merecen más respeto". Esto es una falacia incendiaria. En primer lugar, a los indígenas actuales nadie les ha quitado nada. En segundo lugar, diferentes regiones tenían diferentes dueños en diferentes épocas. Hay mexicanos retrasados mentales que insisten en que los gringos nos robaron a Texas negando que los texanos se independizaron de nosotros. ¿Quiénes eran los dueños originales de Texas? Por Dios, no seamos infantiles.

En tercer lugar, la Nación apenas se constituyó hace menos de 200 años y proclamamos que todos somos dueños iguales de la Patria. La nueva Ley con todo respeto, está invitando a los indígenas a sumarse al desarrollo de una forma muy especial.

Don Raúl y sus amigos son los que se están quedando en una cuneta abismal de la historia. La historia se está moviendo al revés de lo que pensaban Jesucristo, Kant y Marx; no vamos hacia un solo rebaño con un solo pastor. Cada uno de nosotros ahora debe buscar ser su propio pastor; nada de rebaños, nada de comunidades cerradas, nada de razas puras ni de etnias privilegiadas. Jesús en parte nos liberó al recordarnos que tenemos conciencia personal, pues al cielo nadie va en bola.

Tal vez sienta temor de hacer el "sujeto de derecho" a cada indígena en lo personal, como lo dicta la nueva Ley. Insisten en que sean las comunidades las que determinen "el uso colectivo de los recursos naturales". Tienen miedo de que los indígenas en lo individual reclamen las escrituras personales de sus terrenos y casas. La propiedad privada es la peor enemiga de las parroquias, de los caciques y de los mangoneadores de las comunidades.

Por último, el chantaje consiste en reclamar que la nueva ley es mala porque no deja satisfechos a los zapatistas, ni a los líderes indígenas. Pues claro, se trata de que los indígenas no necesiten de líderes o con voto secreto los escojan. También dicen que si no cambiamos la ley habrá violencia y al decirlo invitan, fomentan e incitan a la violencia. Esto es un chantaje a la Nación.