CONVERGENCIAS Y CONTRASTES
Los más pobres subsisten con 645 pesos mensuales
De acuerdo con el estudio realizado por Orazio P. Attanasio y Miguel
Székely, denominado Ahorro de los hogares y distribución
del ingreso en México, editado por la Revista Económica
Mexicana del Centro de Investiga-ción y Docencia Económicas
(CIDE), la capacidad de ahorro de la población está concentrada
en 30 por ciento de los ho-gares y, además, más de 70 por
ciento del total del ahorro en el país se concen-tró entre
el 10 por ciento más rico, que además es el grupo poblacional
que tiene un mayor nivel de instrucción.
Retomando la información del Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informatica, sólo 14.5 millones de trabajadores
están adheridos formalmente al sistema de seguridad social y pensional
por mantenerse en algún régimen formal de empleo, mientras
que la población económicamente activa supera los 38 millones
de habitantes. La diferencia puede dar cuenta del tamaño del subempleo.
En un análisis sobre la seguridad social en México que
aborda la problemática del empleo y subempleo, Manuel Ramos Francia
y Daniel Chiquiar reconocen la existencia de un complejo mercado informal
proveniente en gran parte del exceso de regulaciones, y en esta medida
proponen que las políticas por aplicar deben buscar una inserción
del sector informal al mercado formal, ya que el desempleo es un problema
menor comparado con el subempleo.
Según la Encuesta Ingreso-Gasto de los Hogares levantada por
el INEGI en 1996 y dada a conocer a finales de 1998, el ingreso promedio
mensual en 10 por ciento de los hogares con más bajos ingresos fue
de 645 pesos en las zonas rurales y de 650 pesos en las urbanas, mientras
que 10 por ciento de los hogares con más altos ingresos perciben
en promedio mensual diez mil 383 pesos en el campo y 13 mil 679 pesos en
las ciudades.
Lo anterior implica que los más pobres sobreviven con ingresos
20 veces inferiores a los de los más ricos. Entre esta brecha, otro,
10 por ciento, de los hogares tiene ingresos mensuales promedio de mil
115 pesos en las zonas urbanas y de mil 95 pesos en las rurales, que sumados
al tercer grupo de 10 por ciento de los hogares que perciben mil 809 pesos
al mes en las zonas urbanas y mil 795 en las zonas rurales, son
alrededor de seis millones de hogares, 30 por ciento, que viven en condiciones
de pobreza extrema.
El 36.6 por ciento del ingreso total está concentrado en 10
por ciento de los hogares, y los más pobres apenas reciben 1.8 por
ciento del ingreso total.
Otro 27.5 por ciento está concentrado en los sectores
medios de la población que integran a 20 por ciento de los hogares.
A esos podría en el mejor de los casos sumarse el grupo siete de
familias con ingresos que no superan los tres mil 306 pesos mensuales y
concentran 9 por ciento del ingreso total.
El 50 por ciento restante de los hogares percibe ingresos promedio
mensuales inferiores a dos mil 699 pesos en las zonas urbanas y rurales,
y reciben 25 por ciento del ingreso total del país.
En la miseria 40
millones de mexicanos
A 15 meses de que concluya su administración, el presidente
Ernesto Zedillo se prepara para "echarse definitivamente a la bolsa"
su promesa de campaña "bienestar para la familia", que
desde el inicio de su mandato se desvaneció entre las severas medidas
de ajuste que impuso para enfrentar la crisis sexenal recurrente.
Los "errores de diciembre" fueron el inicio de una nueva
etapa de deterioro salarial, aumento de la pobreza extrema e incremento
de la tasa abierta de desocupación cifras que, por cierto, son insistentemente
maquilladas por los organismos oficiales encargados de los programas sociales.
Luis Lozano Arredondo, director del Centro de Análisis Multidisciplinario
de la Facultad de Economía de la UNAM, observa que aun cuando hay
un deliberado sesgo en esas cifras, el Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática (INEGI) reconoce que el número
de mexicanos indigentes-personas que no tienen ni para comer-pasó
de 20 a 26 millones entre finales de 1994 y el primer semestre de este
año, lo que representa un aumento de 30 por ciento.
A esa población que sobrevive con ingresos de entre 12 y 17
pesos diarios se agregan 40 millones en pobreza extrema. Es decir, que
perciben ingresos de entre menos de un salario mínimo y 1.5 minipercepciones,
apenas suficiente para adquirir 11 de los 40 artículos que integran
la canasta básica.
El investigador destaca que otro segmento de la población que
cuenta con un empleo formal-21 millones-subsiste con el equivalente a dos
salarios mínimos que les imposibilita la total satisfacción
de sus necesidades elementales. El espectro de la pobreza cobra 86 por
ciento de la población total en el país, según análisis
del más reciente informe de la Comisión Económica
para América Latina (Cepal).
En ese estudio el organismo señala que prácticamente
están canceladas las expectativas de mejoramiento de nivel de vida
para ese número de mexicanos, debido a la inconsistencia de los
programas de crecimiento económico, insuficiente generación
de ahorro interno y carencia de acciones para la creación de empleos
de calidad.
Asienta que el enorme saldo social acumulado será difícil
de revertir en cuando menos las próximas dos décadas, en
que deberán mantenerse tasas de crecimiento económico superiores
a 5 por ciento.
El problema más grave, subraya el investigador de la Universidad
Autónoma Metropolitana, Max Ortega, es que la economía mexicana
está directamente supeditada a la de Estados Unidos y cualquier
evento negativo en ese país podría trastocar muy gravemente
la tendencia de consolidación económica que, de acuerdo con
el Secretario de Hacienda, José Angel Gurría, "ya se
resiente en los bolsillos de las familias mexicanas".
Por su parte, el Centro de Reflexión y Acción Laboral,
integrado por diversas organizaciones sindicales, subraya que la política
salarial zedillista ha sido particularmente cruel para quienes no tienen
más recursos que vender su fuerza de trabajo.
Las remuneraciones reales han descendido entre 24 y 35 por ciento
en los últimos cinco años, como efecto de los topes salariales
que el gobierno establece por medio de la Secretaría del Trabajo
y Previsión Social, para mantener el control de la inflación.
El resultado de esa política antisocial ha sido la caída
de 7.3 por ciento en el consumo doméstico lo que a su vez se traduce
en incremento de los niveles de desnutrición.
Actualmente 56.7 por ciento de la población en el país
presenta algún grado de desnutrición, a diferencia de 47.6
por ciento a principios de este sexenio, según estadísticas
de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Aunado a la baja sistemática en las remuneraciones reales, los
empleos informales observan una tendencia creciente. Se calcula que 53
por ciento de la población ocupada obtiene sus ingresos en la
economía informal, al margen de las prestaciones de ley y con ingresos
promedio equivalentes a 1.5 minipercepciones.