Sabines, Jaime
"Soñar no cuesta nada"
Ed. Castillo
Monterrey, N.L.
Soñar no cuesta nada dice el onírico y regiomontano
título de esta colección de ensayos periodísticos con
la que Agustín Basave Benítez sorprende a sus lectores, habituados
por su culpa al análisis político y a la historia de las ideas.
A lo largo de muchas reminiscencias, y sobre todo en los primeros capítulos,
Basave nos entrega una ignota faceta de su personalidad. Vivencias, viajes
y semblanzas dan el pretexto para desvanecer una máscara de racionalidad
fría e imperturbable y mostrar un rostro humano, sensible, real,
con lo que se enriquece el texto y el personaje que es él mismo.
En forma soterrada en algunos de los artículos, abiertamente en
otros, Basave se da permiso de transparentar una delgada epidermis afectiva
y nos comparte su infancia, los recuerdos catárticos de su madre,
la ternura de sus hijos, su soledad, ciudades de edificios invisibles y
almas inesperadas, personajes entrañables, ideas atrapadas en giros
de imaginación. En estas páginas, pues, Basave abandona la
puleritud milimétrica de su lenguaje académico-político
y afortunadamente deja salir de su pluma una prosa más intima, más
cálida y más rica en tonalidades humanas.
Jaime Sabines
Agustín Francisco Basave Benítez
, nació en Monterrey, Nuevo León, el 21 de septiembre de 1958.
Es licenciado en Sistemas de Computación Administrativa por el ITESM,
maestro en Administración Puública y Políticas Públicas
por la Universidad de Purdue, Estados Unidos, y doctor en Ciencia Política
por la Universidad de Oxford, Inglaterra. Político, ha sido diputado
federal, consejero de Luis Donaldo Colosio en su campaña presidencial,
director general de Desarrollo Político de la Secretaría de
Gobernacion y presidente nacional de la Fundación Colosio, A.C.;
politólogo, ha impartido cátedra y realizado trabajos de investigación
en la UNAM, el ITAM y la UANL y actualmente es profesor-investigador del
ITESM. Como ensayista ha sido colaborador de Excelsior y de diversas publicaciones
periódical. Fue director fundador de la revista Quórum y es
autor de dos libros previos, México mestizo {FCE, 1992) e Historia
silenciosa (C de D, 1994).
Prefacio
Este libro no es lo que parece. En todo caso, quiero creer que es más
de lo que parece. Y es que, en efecto, entre la idea que originalmente me
movió a ensamblarlo y bautizarlo y el resultado final que el lector
tiene ahora en sus manos media un buen trecho de añadiduras, cada
una de las cuales se fue alejando cada vez más del punto de partida
de esta colección de ensayos periodísticos.
Mi primera intención fue reunir en un volumen mís artículos
más vitales, recopilando exclusivamente aquéllos de contenido
emotivo y corte lírico. Pero muy pronto corroboré que he divulgado
(nunca escribo para mí solo) mucho de lo que pienso y muy poco de
lo que siento; en otras palabras, que las licencias de desahogo personal
que me he dado frente al papel no den más que para un folleto. El
editor me exhortó entonces a agregar otro tipo de escritos y ya entrado
en gastos fui sumando uno a uno los temas subsecuentes, dejando en el primer
capítulo el magro fruto de mi proyecto inicial. De hecho, de los
valladares selectivos que erigí al principio como criterios de compilación
sólo dos resistierón el vendaval: el que debía incluir
lo que más allá del fondo tuviera algún mérito
de forma (diría valor literario si no sonara excesivo) y el que debía
excluir el comentario socioeconómico o de coyuntura, la polémica
y sobre todo el análisis político (en el que, por cierto,
sí tengo material para varios tomos que pronto amenazaré con
editar).
Los 64 textos que conforman esta obra fueron escritos y publicados entre
1985 y 1995 que es justamente la décade en que fuy articulista de
la sección editorial de Excélsior. No es de extrañar,
pues, que la mayoría de ellos (56) aparecieran en ese periódico,
y sólo unos cuantos en las revistas Examen (3), Nexos ( I ) y
Quórum ( 1), en una contraportada ( 1 ), en un libro (1), y en
varios testimonios de trabajo parlamentario (1). La clasificación
temática y la secuencia dentro de cada uno de los ocho temas del
índice contienen, como es costumbre, bastantes traslapes y una buena
dosis de arbitrariedad, pero su propósito fundamental es dar hilación
y sentido global al conjunto por encima del orden cronológico. Obviamente,
en cada caso se apunta a pie de página fuente y fecha y se señala
entre paréntesis el título de hemeroteca cuando es distinto
al que aquí se presenta.
Debo admitir que me tomé ciertas libertades. Extraje fragmentos
e hice cambios y adiciones a algunos artículos por diversas rezones:
por la pertinencia parcial de ciertos párrafos, para corregir las
"correcciones" de los inefables "correctores" de prensa
(el que rie al último ríe mejor), por venganza efímera
contra el duende de la imprenta (que por desgracia siempre ríe al
último). Desde luego, dado que padezco la manía alfonsina
de enviar los escritos para su publicación con el fin de no seguir
corrigiendolos indefinidamente, aproveché también la ocasión
pare darles la más reciente (que no necesariamente la última)
acicalada.
El "pretítulo" Reminiscencius es el homenaje
póstumo que a mi antigua columna periodística, por muchos
años impresa con ese nombre, le brinda el libro que recoge sus textos
más emblemáticos. Con esa palabra "pretitulé"
mis primeras colaboraciones editoriales en mi época de estudiante
en Monterrey, y con ella se identificaron las que continué realizando
durante mis tiempos políticos en México. El título
Soñar no cuestu a nada me lo, sugirió, como señale
anteriormente, el proyecto original, y decidí mantenerlo cuando me
di cuenta de que aun mis reflexiones más racionales tenían
mucho de sueños gratuitos.
Dejo, sin embargo, asignaturas pendientes. Se me quedaron en el tintero
artículos ya redactados en mi mente que algún día escribiré.
Pienso en las semblanzas de mi padre y de mi esposa, en las vivencias de
mis fiestas de cumpleanos, en personajes como Sabines, Sebastián
y Germán Dehesa (en quienes reconozco, además de a los amigos
que saben serlo, al mejor poeta, al mejor escultor y al mejor cronista del
humor y la sensibilidad de México); pienso en mis viajes a España
y a otras partes de Europa, en reseñas de películas como "La
oveja negra", "Y la nave va", "El viento y el León",
"Cinema Paradiso", "Gandhi", "Perfume de mujer",
"El cartero", "Kolya", "Sostiene Pereira"
y varies de Zeffirelli; y pienso también en una mirada al Renacimiento,
en una disquisición que se podrá llamar "La felicidad
es la última prueba de la inteligencia" y en un atisbo a las
futures implicaciones humanas de la cibernética. Pero ya habrá
oportunidad.
Quiero terminar con la necesarísima nota de agradecimiento. A
las publicaciones que albergaron mis ocurrencias, y a sus directivos, muy
especialmente a Excélsior, y a su director general, por su
hospitalidad. Al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey, por recibirme de vuelta. A José Luis Cuevas y a Gerardo
Cantú, por la gentileza de darme los esplendidos dibujos que ilustran
la portada y la contraportada. A Christopher Domínguez, por sacarme
de dudes de autoría. A don Jaime Sabines, por su doblemente generoso
prólogo-presentación, que no sólo es el primero que
trace sino que, pare colmo, lo trace a una obra que acabé rellenando
con escritos que distan mucho de lo que él había aceptado
prologar. A mi pasada soledad, al recuerdo de mi madre, a Agustím
Carlos y a Alejandro Francisco, y hasta a quienes demolieron la casa de
mis primeros años, por obsequiarme la inspiración para escribir
los que se han convertido en mis textos preferidos. Y por supuesto a Josefa,
porque sin su apoyo este libro como tantas otras cosas en mi nueva vida,
no habría sido posible.
Monterrey, N.L., a 5 de septiembre de 1997
(A un mes de mí postergadísimo reencuentro con la computadora
y a un prefacio de haberla trocado por primera y fatídica vez en
pluma).
Agustín Basave Benítez