Kliksberg, Bernardo.
"Pobreza un Tema
Impostergable".
Fondo de Cultura Económica.
México, D.F. 1993.
LA ESCALADA DE LA POBREZA
EN AMERICA LATINA
La pobreza afectaba en 1980 aproximadamente al 38% de los latinoamericanos.
Casi 4 de cada 10 habitantes de la región estaban par debajo de la
1ínea de la pobreza, a inicios de los 80. En 1990, sofisticando el
manejo de las categorías y de los instrumentos de medición,
en la última Conferencia Regional de los países de América
Latina sobre la Pobreza, que se llevó a cabo en Quito, (septiembre
1990) el Proyecto Regional ONU de superación de la pobreza, estimó
que había en situación de pobreza 270 millones de latinoamericanos,
lo que quiere decir, cerca del 62% de la población.'
Si tomamos un método de medición semejante a aquel que se usó para medir la pobreza, en los años 80, en todo caso, la cifra no es menor al 50% de la población. Si somos más exigentes en cuanto al criteriao nos acercamos al 62% mencionado. Es decir, la década del 80 al 90 ha sido una década de avance casi arrollador de la pobreza en América Latina. Por tanto, tocar el tema de la pobreza en esta área del mundo es estar hablando de una situación que afecta a uno de cada dos latinoamericanos. Y es estar encarando un problema que no está en retroceso, ni que constituye un islote dentro de avances a la modernidad, sino que desgraciadamente se ha agudizado muy fuertemente en los 80.
Por otra parte la calidad de la pobreza se ha degradado. Entre Los pobres el sector que más ha crecido es el de los "pobres extremos", las familias que aunque destinaran todos sus ingresos exclusivamente a comprar alimentos (hipótesis irreal dada la imprescindibilidad de gastar en vivienda, transporte, vestimenta, etc.), igual no alcanzan a comprar el mínimo de proteínas y calorías necesarias para vivir. Los pobres extremos o indigentes son ahora casi la mitad de todos Los pobres.
La pobreza no es un mal menor. Según las investigaciones de Peter Townsed: "Quien es pobre se muere antes. Mis investigaciones prueban que la pobreza mata. No se trata de un comentario político o social, sino de un hecho científico". 2 Ello puede corroborarse en América Latina. La pobreza se ha constituido en la principal causa de muerte atribuyéndosele 1.500.000 defunciones anuales. Los más afectados son en primer luger los más débiles, los niños, 2.000 de ellos perecen al día por pobreza. Por otra parte, se observa una clara tendencia a la reducción del peso de los niños al nacer. También ataca particularmente a las mujeres, un 40% de los hogares tiene hoy a la cabeza una mujer en diversos países de la zona. Millones de mujeres están encerradas en los que el Population Crisis Committee de Washington describe como "una situación de pobreza, impotencia y hambre". Muchas, señalan las Naciones Unidas "han pagado gran parte de la carga del ajuste... aumentando la producción para el consumo del hogar, trabajando largas horas, durmiendo menos y a menudo comiendo menos".3
Las defensas tradicionales de contención de la pobreza, se están derrumbando en América Latina. Entre otros efectos de su caida se halla la multiplicación en muchas de las grandes ciudades de "los niños de la calle", niños abandonádos, carentes de techo y alimentación, entregados a la peor suerte, incluso al exterminio. Declaraba al respecto el entonces Presidente del Brasil Collor De Mello ante la denuncia de que tres niños por día son asesinados en ese país por bandas de criminales contratados por comerciantes para que no "afeen las calles", que "pesan en nuestra conciencia registros de la práctica de exterminio de niños y jóvenes de varies de nuestros principales espacios urbanos... la sociedad brasileña y la opinión pública mundial están indignadas".4 Ocho millones de niños viven en la calle actualmente en el Brasil.
La explosión de la pobreza está ligada a factores estructurales. Entre ellos diversas fuentes coinciden en destacar la distribución muy desigual de los efectos de la crisis económica que a través de las políticas de ajuste ortodoxas han recaído especialmente en los sectores más desfavorecidos, las estructuras extremadamente asimétricas de distribución del ingreso, Las debilidades de Ia política social, los ataques permanentes de ciertos sectores influyentes a la misma legitimidad del gusto social.
El Director de la Organización Mundial de la Salud, Hiroshi Nakajima, adjudica al ajuste ortodoxo la responsabilidad central en la instalación en la región de una epidemia de otros siglos, propia de situaciones de gran pobreza, el cólera. Destaca que entre los efectos de las drásticas políticas de ajuste se hallan: "el descuido de las obras de saneamiento ambiental, el estado lamentable de la infraestructura de salud y el desabastecimiento de agua que puede convertir la epidemia en endemia en un futuro inmediato".'
Un amplio trabajo presentado a nivel mundial por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, "Desarrollo Humano", aporta agudos análisis sobre aspectos claves del problema. Destaca que no se puede pretextar problemas de recursos escasos para justificar la situación. Resalta "la ausencia de compromiso político y no la falta de recursos financieros, es con frecuencia la causa verdadera del abandono en que se encuentra el hombre". Países con recursos muy modestos logran resultados humanos mucho mejores que otros más prósperos, en base a un mejor manejo y distribución del crecimiento económico. Por ejemplo, las tasas de esperanza de vida y alfabetización de Costa Rica, son muy superiores a las de Kuwait, a pesar de que su ingreso per cápita es cuatro veces menor. E1 alfabetismo adulto en Arabia Saudita es inferior al de Sri Lanka aunque su ingreso per cápita es quince veces superior y su mortalidad infantil es cuatro veces la de Jamaica, aunque triplica su per cápita. La estructura de distribución del ingreso es un factor muy significativo en las diferencias. Así, verbigracia, a pesar de haberse transformado en la octava potencia industrial del mundo, la situación social de Brasil se ha deteriorado fuertemente, 250.000 niños menores de un año perecen anualmente, bajo el impact -entre los factores centrales- de la regresividad en ascenso de la estructura de ingresos. En 1981, el 50% de la población tenía el 13,4% del ingreso nacional, del otro la de el 1% tenía casi la misma participación, el 13 %. Esa estructura absolutamente desigual había empeorado sensiblemente en 1989. E1 50% redujo su participación al 10,4% del ingreso nacional y el 1% más rico la aumentó al 17,3%.
El informe ONU presenta amplias evidencias sobre una cuestión estratégica. Indica que siendo el crecimiento económico central para enfrentar el problema social, según los hechos de ningún modo lleva automáticamente al progreso social. La "teoría del derrame" fuertemente difundida en América Latina, es radicalmente objetada por los datos del informe. Puede haber crecimiento, pero las desigualdades y políticas sociales débiles, llevan a que no se ditunda, y el problema social siga agravándose. Por ejemplo, según Las estadísticas oficiales durante la dictadura chilena, a pesar de los avances económicos, el número de pobres desde sus inicios haste su final del 20 al 40% de la población.
El informe cuestiona también los métodos muy esquemáticos con que hoy se mide el desarrollo. En su opinión "muchos diseñadores de políticas suelen concentrarse en una solo dimensión, la del ingreso; esto en el mejor de los casos es una simplificación extrema, y en el peor una enorme distorsión de la realidad". El objetivo final del desarrollo es que la gente viva más años y mejore su calidad de vida. Es necesario por tanto superar las mediciones en base al mero ingreso per cápita y pasar a medir integrando indicadores como esperanza de vida, escolaridad, participación social. Habrá desarrollo real cuando ese conjunto de indicadores, que la ONU denomina de "Desarrollo Humano" mejoren efectivamente. Así, por ejemplo, a pesar de mejorías económicas Bolivia, según estudios del Fondo de Población de la ONU, ha empeorado sensiblemente su desarrollo humano, descendiendo incluso por debajo de HaItí, alcanzando la pobreza al 80% de su población.
Mejorar el desarrollo humano requiere una política económica de crecimiento con sensibilidad social, una agresiva política social, estrecha articulación entre ambas y reformas en la distribución del ingreso.
Se podría argumentar que los ajustes requieren fuertes sufrimientos sociales. El informe ONU sugiere que la situación es diferente: "Los costos humanos del ajuste suelen ser optativos y no coercitivos". Los criterios de reasignación de recursos deberían proteger los gastos sociales básicos en los ajustes. Así lo han hecho, por ejemplo, con buenos resultados Costa Rica y Zimbabwe.
Hasta llega a proponer que los donantes externos deberían exigir a los países receptores que no reduzcan los gastos y subsidios sociales para los grupos de menores ingresos. Deberían presionar para que "Los programas de desarrollo humano sean los últimos y no los primeros en reducirse durante un período de ajuste, después de haber explorado y agotado todas las otras alternativas". Esa política no ha sido la seguida en diversos países latinoamericanos. Así, el gasto social se redujo fuertemente pasando del 12% del Producto Bruto Regional en los 80, cifra ya muy reducida comparada con la de la Comunidad Económica Europea que con necesidades mucho menores gastaba el 22 % del Producto Bruto, a un nivel inferior al 8 %, en los últimos años.
Muy similares son las conclusiones de importantes investigaciones comparadas recientes, como entre ellas las del Prof. Richard Estes de la Universidad de Pennsylvania. Estes es autor de "informes callficativos" sobre el progreso de los países que integran numerosos indicadores destinados a medir la calidad de vida. Los mismos demuestran que el bienestar económico no se traduce necesariamente en condiciones sociales mejoradas. En las tablas producidas por dichos informes, algunas de las principales economías mundiales se hallan muy por debajo de economías más modestas, pero que enfatizan el Desarrollo Humano. Así, Dinamarca encabeza la tabla mundial de progreso humano, seguida por doce países de Europa Occidental, correspondiendo a Japón el puesto catorce.
En el mismo sentido el Prof. James Billups de la Universidad de Ohio afirma que "buena parte del desarrollo a nivel mundial se ha centrado en un incremento del producto nacional bruto. La infraestructura para el desarrollo humano y social no ha recibido la atención debida en comparación con el desarrollo económico y político".'
La escalada infernal de la pobreza, que ya llega a 215 millones de latinoamericanos, acortando sus años de vida y trayendo "circulos viciosos malditos" de miseria, destrucción de la familia y degradación de la dignidad está en plena marcha en América Latina. Enfrentarla requiere cambios substanciales en políticas, enfoques y actitudes. En algunos países la resistencia a cambiar es de tal magnitud, que incluso hay sectores que no admiten el problema mismo. Es preciso superar las resistencias y trabajar en la renovación profunda de las políticas económicas, una rearticulación orgánica entre ellas y las sociales, la mejora sustancial en la distribución del ingreso, políticas sociales agresivas, maximizar la participación de la comunidad asistida en los programas, vía que ha demostrado tener enormes potencialidades, modernizar el sector social del Estado, descentralizar los programas sociales, incorporar el esfuerzo de las ONGs, formar sistemáticamente Gerentes Sociales.
En la Conferencia Mundial sobre Management Social de Copenhague, (julio
1991) existió total consenso sobre que éste es un tema de
derechos humanos básicos. No se trata de hacer caridad, sino la sociedad
es responsable de garantizar a sus miembros posibilidades de trabajo y satisfacción
de sus necesidades esenciales. En igual dirección ha señalado
la última reunión del Club de Roma que este es el gran problema
que tiene por delante la humanidad, denunciando: "Las presentes diferencias
económicas mundiales, la vasta y extremada pobreza enfrentada al
exceso de riqueza", y marcando la necesidad de superar la actual "insolidaridad
de los países ricos para con los pobres" y "combatir las
diferentes muestras de egoísmo que se manifiestan tanto en el terreno
material como en el espiritual... con el fin de inculcar la solidaridad
mundial como ética suprema de supervivencia". En América
Latina debe además escucharse atentamente la advertencia lanzada
hacia algunos años por James Grant, Director General de UNICEF, quien
señalaba que en pobreza "lo peor todavía está
por venir", y producir las transformaciones necesarias antes de que
sea muy tarde.
Citas:
1. Ver PNUD, Proyecto Regional para la Superación de la Pobreza. Desarrollo sin Pobreza. 1990.
2. Peter Towsnsed. El Uníversal 07/01/88. Caracas. Causa de muerte, atribuyéndosele un millón quinientos mil
3. Naciones Unidas. Abril, 1990, DPI/ IOSI C - 40329.
4. Fernando Collor Do Mello, Declaraciones. Reuter 5/5/91.
5. Hiroshi Nakajima. Declaraciones Lima 04/04/91.
6. Naciones Unidas. Desarrollo Humano, Informe 1990. Mayo 1990.
7. James Billups, en Laurel Shaper Walter, The Christian Science Monitor. El avance económico no impide el atraso social. 1991.