Meyer, Lorenzo.
Liberalismo autoritario.
Las contradicciones del sistema político mexicano.
Ed. Océano de México.
Primera edición. México, 1995



El problema de México

La naturaleza del sistema político mexicano actual, lo sabemos, es la propia del autoritarismo. En su origen, este poder autoritario tuvo un proyecto nacional-producto de una gran revolución social-que le dio cierto sentido a su acción. Tal proyecto puede resumirse así: incorporación de las masas indígenas y rurales a la nación mediante la reforma agraria y la educación, nacionalismo, modernización económica y social y, en un futuro nunca especificado, la estructuración de un Estado democrático.

Hace ya buen tiempo que el proyecto, "la cause", de la revolución mexicana se agotó. Hace más de medio siglo que la política mexicana no ha tenido más objetivo real que mantener en el poder a un grupo, por los enormes beneficios materiales que le da el monopolio del poder. La "tercera ala democrática" mundial se ha estrellado frente al peñón de un autoritarismo mexicano añejo, muy institucionalizado, más o menus flexible, sin ideología, oportunista y notablemente y corruptor.

La irresponsabilidad política, en el sentido weberiano, de la élite del poder mexicano es, desde hace tiempo, su sello característico. En el México de fin de siglo el triunfo de Maquiavelo ha sido completo. Nuestro país disfrutó la mayor estabilidad de la América Latina del siglo XX, pero el costo ha sido altísimo: la corrupción de la administración de la cosa pública y de la justicia, y la degradación de toda la vida cívica. Es urgente repensar el problema de nuestra ética política; es difícil que esto se haga desde el poder, entonces, se trata de una tarea de la oposición y de la sociedad.