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EUROPA
II Edad Moderna by Gloria Rubesa
Se
extiende desde la Toma de Constantinopla por los
turcos en 1453 hasta la Revolución Francesa
en 1789, es un período de casi 350 años.
Los turcos en el 1300 conquistan Asia Menor bajo
el mando del sultàn, Osman (de ahi el nombre
otomano). Su hijo Orjàn logra armar un
poderoso ejercito, como una especie de legiòn
extranjera, y conquista mayores territorios en
la zona de los Balcanes. Muchos catòlicos
de esos territorios se convierten al islamismo.
En 1389 los turcos vencen a los serbios (catòlicos)
en el Campo de Mirlos, como venganza por la muerte
de sultàn en manos de un terrorista serbio.
Esa batalla es considerada sagrada por los serbios
y aun hoy la recuerdan.Tampoco perdonan a las
familias que en aquel momento se conviertieron
a la religion musulmana.
En 1453 toman Constantinopla, dando lugar a la
caida definitiva del Imperio Romano de Oriente,
los historiadores dan con este acontecimiento
como finalizada la Historia Antigua. El imperio
otomano perdurarà hasta el final de la
Primera Guerra Mundial en 1918.
Siglo XV:
Termina la peste y enfermedades, la sociedad feudal
entra el la última etapa debido a una nueva
crisis econòmica y comienza a consolidarse
definitivamente la burguesía que inicia
un movimiento socioeconómico denominado
capitalismo. De esta manera esa triste etapa de
luchas constantes entre la nobleza feudal se va
apaciguando a medida que el rey va concentrando
cada dia mas poder.
El siglo XV fue el siglo de los inventos, las
exploraciones y los movimientos culturales, pero
en lo referente al arte, se considera como el
Siglo de Oro de Italia, a pesar que esta sigue
fragmentada politicamente.
Se forman los países, se consigue la unidad
política en torno a una figura principal
que contiene todo el poder político-militar:
el rey, constituyendo una monarquía. Estas
monarquías aseguran su poder haciendo uso
de las siguientes instituciones: (ver en este
sitio: Formación de los Estados Modernos)
a) El derecho romano, que permite crear algunas
leyes
b) Funcionarios de gobierno, como inspectores,
embajadores, secretarios, conocidos como burócratas
estatal.
c) Ejércitos armados permanentes
d) Impuestos obligatorios, pagados sobre todo
por los más desposeídos. Los nobles
estaban exentos.
e) Alianzas matrimoniales.
El poder del rey venía emanado por Dios
y sólo Dios podía quitárselo,
se va afirmando el principio del absolutismo.
Aparecen los primeros sentimientos de nacionalismo
en cada país.
Algunos países no lograron la unidad política,
como el caso de Italia y Alemania. En Italia aparece
Maquiavelo un pensador político, que trata
de hallar la unificación de todos los estados
de Italia. Escribe El Príncipe donde describe
como debe ser el perfil político de una
rey para conservar su corona.
Los movimientos culturales fueron dos:
a)El Humanismo: que afirma la dignidad y valor
del individuo para el desarrollo y crecimiento
de las sociedades y de los países. La razón
en el único medio que tiene el ser humano
para llegar a la verdad de la cosas. También
se cuestionó todas las ideas medievales.
b) Renacimiento: fue una renovación del
arte y la cultura en todos sus aspectos, haciendo
una regresión hacia el arte clásico,
para exaltarlo, copiarlo y mejorarlo. Fue como
un redescubrimiento de todo el arte greco-latino.
Naciò como un gran amor por todo lo griego,
y se le agregò luz,color,vida logrando
bellas obras de arte que hasta nuestros dias siguen
sorprendiendo.Durò unos 130 años
y naciò en Italia.
Este movimiento cultural naciò en Italia
porque aqui fue donde primeramente el sistema
feudal dio paso al capitalismo de la burguesia.
Las rutas comerciales pasaban por disitntas ciudades
italianas como Genova,Roma,Venecia, acumulando
dia a dia màs capital.
Tambièn a Roma llegan continuamente tributos
eclesiàsticos de la Europa cristiana.Los
Papas deciden reconstruir Roma y emplean mas artistas
que nunca.Llegan artistas de todos lugares del
mundo.
Italia se convierte en
la cuna del capitalismo. Se realizan todo tipo
de operaciones bancarias y financieras. Habìa
dinero por todas partes y gran parte de ese dinero
se destinò al arte en todos su espectro.
Muchas de las palabras actuales como crèdito,cheque,cuenta,giro,bancarrota,
son tèrminos que han nacido en esas ciudades
itàlicas.
La familia que posee el mayor poder econòmico
en Florencia son los Mèdicis y se encargan
de recibir,albergar y defender a gran parte de
los mejores artistas del momento para hacer una
nueva Atenas en occidente.
Grandes Exploraciones:
a)El descubrimiento de América por Cristobal
Colòn, en 1492.
b)Se descubren nuevas rutas comerciales marítimas
y terrestres. En 1498 Vasco de Gamma encuentra
una ruta maritima para llegar a Asia, bordeando
todo el continente africano. Tripular los barcos
en la zona del cabo de Buena Esperanza era un
poco traumatico, por lo que fue ayudado por un
avezado marinero àrabe.
Nuevos Inventos:
a) Brújula y el astrolabio
b) Carabelas
c) Portulanos y mapas marítimos
d) Armas de fuego (arcabuces) y fortificaciones.
e) Imprenta y papel.
f) Eje delantero de los carros
g) Técnicas contables, cheques, pagaré,
seguros comerciales.
Avances científicos:
a) Nueva visión del mundo y del Cosmos,
con la Teoría Heliocéntrica de Copérnico,
que coloca al hombre en otra posición cosmológica.
b) Nuevas técnicas para obtener metales
preciosos a partir de los minerales naturales,
extraídos de las canteras.
El Arte Del Siglo XV:
Siglo de Oro de Italia
En las letras aparecen tres grandes referencias:
Petrarca Cancionero (poesia amorosa)
Bocaccio Decameron (habla de la libertad sexual
de la època)
Dante Alighieri Divina Comedia
Como consecuencia del humanismo, el arte ahora
intenta algunas renovaciones:
Se abandonó todos los temas religiosos
de la edad media
Centra al hombre y la naturaleza como figura principal
en las pinturas.
Pintar usando nuevas técnicas de profundidad,
como la perspectiva.
Dá más naturalidad a las pinturas.
Se usaron nuevas técnicas en las pinturas,
como el óleo.
Hay dos etapas del humanismo, una llamada Quatrocento
que se inicia en Florencia y otra que continua
en Roma llamada Cinquicento.
Aparecen los mecenas, que eran hombres poderosos
que patrocinaron a los artistas, que eran muy
respetados. Algunos fueron los Médicis
y Sforza, en Florencia. A su vez ellos podìan
hacer ostentaciòn de su riqueza, sobretodo
en momentos en donde cada familia luchaba por
consolidarse politicamente y ganar posiciones
eonòmicas y de poder.
Algunos artistas de esa época fueron: Giotto,
Duccio, Boticelli, Durero, Donatello, Miguel Angel,
Da Vinci, Rafael Sanzio, Bramante, Jan Van Eryck.
Socialmente existían desde la edad media,
tres órdenes: los que oraban, los que guerreaban
y los que trabajaban.
Los primeros dos pertenecían a la nobleza
y el tercero eran los campesinos.
Ahora aparece el tercer estado, formado por la
burguesía, que había crecido gracias
a su ingenio para el trabajo y su habilidad para
el comercio.
Los niños estudiaban en dos etapas:
Trivium: gramática, retórica y dialéctica.
Quadrum: aritmética, geometría,
música, astronomía.
Se inicia la Guerra de los Cien Años (1437-1453)
entre Francia e Inglaterra. Aparece la figura
mística de Juana de Arco, como la santa
que luchará valientemente a favor de Francia
para levantar el sitio de Orleans, y dar inicio
a una serie de continua victorias francesas. Finalmente
fue capturada, abandonada por Francia, juzgada
y sentenciada a muerte en la hoguera por herejía.
En 1920 la Iglesia la santificó. Francia
derrota definitivamente a Inglaterra en 1453 en
la batalla de Castillon.
Siglo XVI:
España:
Siglo de Oro Español
Se consolida la unión entre los reinos
de Aragón y de Castilla.
Fernando e Isabel, son conocidos como los Reyes
Católicos.
Luego de la unión, lucharon internamente
por la unidad política y religiosa, objetivos
apenas cumplidos.
Juntos lucharon contra los musulmanes y judíos
en Granada, etapa conocida como la Reconquista
Española, hasta 1512 que finaliza la incorporación
definitiva de todos sus territorios.
Trataron de difundir el catolicismo en todo su
país, y crearon el Tribunal de la Inquisición
para controlar y castigar a todos los habitantes
no católicos.
Apoyaron los viajes ultramarinos y fueron los
patrocinadores de Cristóbal Colón.
España gracia a las riquezas de Sudamérica
pasó a ser una de las grandes potencias
del siglo XVI.
La hija de los Reyes Católicos, Juana la
Loca, se casa con el hijo de los Habsburgos, Felipe
el Hermoso y tienen un hijo conocido como Carlos
I, que llegó a ser uno de los reyes más
poderoso del planeta.
Carlos I tuvo que enfrentar:
a)Protestantismo
b)A Francia, contra Francisco I, que lo venció
definitivamente en la batalla de Pavia.
c) En el Mediterráneo a los turcos, que
habían copado todas las rutas comerciales.
Felipe II los terminó de vencer.
Su hermano fue: Felipe II, también gozó
de todo el poder de España, gracias a las
riquezas traídas de América.
Carlos I y Felipe II son conocidos como los Austria
Mayores.
En Francia:
Primera guerra de religiòn conocida como
Guerra de los Hugonotes que durò mas de
30 años. Durante esta guerra los catòlicos
Parìs masacran a los protestante en una
noche recordada como la Matanza de San Bartolomè,
el 25 de agosto de 1572. De esta manera llega
el primer Borbòn al trono, conocido como
Enrique IV, y que se convierte al catolisismo,
con la famosa expresiòn: "Parìs
bien vale una misa" y garantiza la religiòn
protestante mediante el Edicto de Nantes.
Inglaterra:
Termina la Guerra de las Dos Rosas entre dos familias
nobiliarias, los Lancaster y los York. Comienza
la Casa de los Tudor que habìan puesto
fin a esta guerra. Enrique VIII quiere separarse
de Catalina de Aragòn, pero el Papa no
lo permite. Crea una nueva religiòn llamada
anglicanismo con este rey a la cabeza y anula
su propio matrimonio para casarse con Ana Bolena
quien le dà una hija, que la historia la
conocerá con el nombre de Isabel I, futura
reina de Inglaterra. Enrique VIII tuvo cuatro
mujeres màs, y un solo hijo varon con la
tercer mujer que muere en el parto. Enrique VIII
suprime y confisca todos los bienes de los catòlicos
en su territorio y los reparte entre todos sus
vasallos, creando así una nueva nobleza
(ilegitima) que acata incondionalmente sus decisiones
del rey. Abre asì el camino para un futuro
y largo gobierno sin "palos en las ruedas"
por parte de estos fieles y nuevos ricos. Deberà
pasar un siglo para que el Parlamento se renueve
y tome fuerzas para hacer valer su poder.
En 1559 hasta 1603 reina Isabel I, (defensora
acérrima del protestantismo) produciendo
un florecimiento cultural sin presencia hasta
el momento. La Flota Invencible de España
es totalmente destruida quedando ahora la flota
de Inglaterra como dueña de los mares para
el comercio y las conquistas.(ver mas abajo) Isabel
hizo decapitar a su prima por ser católica.
Reforma Religiosa:
Martín Lutero crea esta reforma a partir
de un enfrentamiento con la iglesia católica
debido a:
· Vida fastuosa
· Ostentación de la riqueza
· Dueña de grandes extensiones de
territorios en donde explotaba a a los campesinos
· Sacerdotes sin vocación
· Compraban sus cargos eclesiásticos
· Vendían perdones a los fieles
para construir la basílica de San Pedro
· Vivian alejados de los principios o votos
originales de caridad y humildad.
En 1517 Lutero presenta sus 95 tesis
· Libre interpretación de la Biblia
· Niega al Papa, la Virgen y Los Santos
· Los únicos sacramentos: Bautismo
y Eucaristía
· La Fe salva al hombre, no el perdón
del Papa
Carlos I decidió poner fin a esta reacción,
y pidió a Lutero que se retractara, como
no lo hizo fue excomulgado y desterrado del imperio
alemán.
Poco tiempo después los príncipes
protestaron en una Dieta, pidiendo que se permita
el regreso de Lutero al país. En 1555 Carlos
I firma la paz de Hasburgo, permitiendo a cada
príncipe elegir la religión que
desee para su territorio, la unidad religiosa
fracasó.
Más tarde aparecen nuevos reformadores
como Calvino y Enrique VIII, fundando el Calvinismo
y el anglicanismo.
Contrarreforma: la iglesia católica a los
fines de devolver la fe a los fieles católicos,
que Lutero había puesto en duda, se reúnen
en 1545 en un Concilio (de Trento) para discutir
estos temas que ponían en peligro la estabilidad
de la iglesia católica. Fundó la
Companía de Jesús, cuyo líder
fue: Ignacio de Loyola, y sus seguidores fueron
los jesuitas. Ellos estaban a una ajustada vida
casi militar, de estricta disciplina. Eran llamados
soldados de Dios, y hacían votos de obediencia
absoluta. Su misión era la de:
· Frenar el avance de los movimientos reformadores
· Evangelizar a los indios y paganos
· Devolver la fe a los que dudaban en Cristo
En este congreso se discutieron los asuntos dogmáticos
del catolicismo, los cuales fueron reafirmados.
Paralelamente aparecieron movimientos en el campo,
objetando que la reforma debía extenderse
a todos los señores feudales que vivían
holgadamente a costa de los campesinos, y si se
ponía en duda la palabra del Papa, la máxima
autoridad de poder de la época, como no
se iba a dudar de la palabra de esta gente que
oprimía a sus vasallos sin misericordia.
Comenzaron una serie de levantamientos contra
la nobleza, creado situaciones de suma violencia
y de hechos sangrientos.
Carlos I se recluye en un Monasterio donde fallece
en 1558, su sucesor Felipe II hereda el imperio
más grande del mundo, lo que se convirtió
en el monarca más poderoso.
En 1571 en la batalla de Lepanto logra derrotar
a los turcos y alejarlos definitivamente del control
en el mar mediterráneo.
Felipe II pretendió llevar la unidad religiosa
en los países bajos que se encontraban
diseminados de calvinista y luteranos. Estos ante
la presión de España, buscan ayuda
en Inglaterra. Por otro lado Inglaterra a través
del pirata Francis Drake, al servicio de Isabel
I, le produjo pérdidas enormes al asaltar
los barcos que venían cargados de metales
preciosos extraídos en las minas de Potosí
de América. Todo esto desembocó
en una enfrentamiento naval, contra la Armada
Invencible de España, una de las flotas
más grandes de Europa, pero que fue ingeniosamente
derrotada por el país anglosajón,
quedando de esta manera dueña de los mares
la flota inglesa. Sus barcos fueron fácilmente
reformando en barcos mercantes y comienza una
etapa de gran esplendor económico para
los ingleses.
SIGLO XVII:
· Comienza una etapa muy triste para toda
Europa, debido al desmejoramiento del suelo, del
clima, de malas cosechas, de hambre y de pestes,
una nueva crisis ataca a todos los habitantes.
· España decae con su poderío,
decae la explotación de los metales americanos.
Francia e Inglaterra florecen en todos sus aspectos.
· La sociedad feudal entra en su última
etapa de crisis. Los señores feudales ya
no pueden contener a los campesino agobiados de
miseria cotidiana.
· Se consolida en Francia en la figura
de Luis XIV el absolutismo, como régimen
político. El poder emana de Dios y sólo
Dios puede destituirlo. Su poder el Divino y Absoluto.
· Por cuestiones religiosas comienza la
Guerra de los 30 años en Alemania, que
termina con la Paz de Westfalia, en 1648. Alemania
queda destruida y le llevarà un siglo ordenarse
políticamente.
· Inglaterra apoyada en su enorme y segura
flota de barcos, inicia una etapa de viajes ultramarinos
y logra una hegemonía única en los
océanos, llevando productos manufacturados
y trayendo materia prima de otros continentes.
· Revolución Civil en Inglaterra:
Carlos I es decapitado por los puritanos
. Gloriosa revolución en Inglaterra en
1688. Llega al poder Guillermo de Orange
Gloriosa Revolución: incruenta revolución
que tuvo lugar en Inglaterra en 1688-1689, que
depuso a Jacobo II, en favor de su hija María
II y su marido Guillermo III, príncipe
de Orange. La revolución transformó
la monarquía absoluta de los Estuardo en
una monarquía constitucional y parlamentaria.
Jacobo II no tardó en perder el buen nombre
que había heredado de su popular hermano,
Carlos II: fue demasiado duro a la hora de reprimir
la rebelión encabezada por su ilegítimo
sobrino, el duque de Monmouth, en 1685; casi agotó
todos los recursos humanos y monetarios a su alcance,
con el fin de crear un ejército permanente,
y colocó a católicos en el gobierno,
en el ejército y en las universidades.
En 1688 ordenó que se diera lectura a la
Declaración sobre la Indulgencia en todas
las iglesias, que garantizaba la libertad de culto
a católicos y disidentes. Este impopular
acto, junto con el nacimiento de un heredero en
junio de ese mismo año, que aseguraba la
sucesión católica, impulsó
a los rivales de Jacobo a invitar al protestante
Guillermo de Orange a ocupar el trono. Guillermo
estaba casado con María, la hija de Jacobo,
y contaba con el apoyo del pueblo. Cuando Guillermo
llegó a Torbay (el 5 de noviembre) y comenzó
a avanzar hacia Londres, Jacobo huyó a
Francia con su familia. Guillermo obtuvo el control
temporal del gobierno, y en febrero de 1689 les
fue ofrecida, a él y a María, la
corona con la condición de que aceptaran
la Declaración de Derechos, que se convirtió
en el Bill of Rights. Dicho proyecto de ley otorgaba
la sucesión a la hermana de María,
(Ana), en caso de que María no tuviera
hijos, impedía el acceso al trono de los
católicos, garantizaba elecciones libres
y convocatorias frecuentes del Parlamento, y declaraba
ilegal la existencia de un ejército permanente
en época de paz.
La Revolución Gloriosa tuvo éxito,
sin derramamiento de sangre: el Parlamento era
soberano e Inglaterra próspera. Fue una
victoria de los principios whig, ya que, si los
católicos no podían ser reyes, ningún
monarca podía ser absoluto.
Aquéllos que se negaron a jurar lealtad
a Guillermo y María fueron denominados
jacobitas. Los jacobitas eran más numerosos
entre los católicos de las Highlands escocesas
y de Irlanda. Estas dos regiones fueron sometidas,
pero el precio a pagar fue muy alto: la matanza
de Glencoe en Escocia y la batalla de Boyne y
una mayor represión de los católicos
en Irlanda.
SIGLO XVIII
* La Ilustración (ver en este sitio)
* Despotismo Ilustrado en algunos paises como
Rusia (ver en este sitio)
* Independencia de los EE.UU en 1776 (ver en este
sitio)
* Constitución americana
* Revolución Francesa en 1789 (ver en este
sitio)
* Declaración de los derechos del hombre
y del ciudadano (ver en este sitio)
* Imperio de Napoleón Bonaparte (ver en
este sitio)
* Revolución Industrial, aplicación
del vapor de agua para mover maquinas autónomas.
(ver en este sitio
LA IMPRENTA
Introducción:
La imprenta es cualquier medio mecánico
de reproducción de textos en serie mediante
el empleo de tipos móviles. Es diferente
a la xilografía, grabado en madera sobre
una sola plancha. Ambos son inventos chinos, aunque
estos no llegaron a extraer a la imprenta todo
el rendimiento que era capaz de ofrecer. De cualquier
modo, y dada la incomunicación existente
entre Oriente y Occidente, puede considerarse
que su re-invención en el siglo XV es su
verdadero punto de partida, ya que será
entonces cuando alcance las dimensiones que de
ello cabía esperar.
Presedentes:
Muchos países se atribuyen para sí
la gloria de la invención de la imprenta.
Los holandeses mantienen que su inventor fue Coster,
en la ciudad de Haarlem, mientras los franceses
aseguraron durante años que la imprenta
era un invento de los orfebres de Estrasburgo.
En realidad, hacía tiempo que se conocía
en Europa la prensa y las aleaciones de los metales
necesarios para la fabricación de los tipos
móviles: pero fue necesario el genio creativo
de quien supo combinar diferentes ideas para ofrecer
un producto nuevo para que el descubrimiento echara
a andar.
También debe considerarse como precedente
inmediato de la imprenta el libro xilografiado,
realizado generalmente a partir de dibujos que
se podían colorear posteriormente. Las
obras xilografiadas llegaron a alcanzar una relativa
popularidad a finales de la Edad Media, especialmente
para barajas, juegos y algunos libros de fábulas,
así como para la famosa Biblia pauperum
o Biblia de los pobres, realizada a base de dibujos
y de gran difusión entre las clases populares.
Johann Gutenberg.
Fuese quien fuese el descubridor, parece estar
reconocido en la actualidad de forma prácticamente
universal que fue Gutenberg el primer impresor,
al menos, el primer impresor conocido. Ello no
excluye que con anterioridad se hubieran llevado
a cabo experimentos en este campo: en efecto,
todo parece indicar que así fue y probablemente,
Gutenberg supo aprovecharse de estas experiencias
en las que también participó activamente.
Pertenecía Gutenberg a la familia de los
Gensfleisch -Gutenberg era un apodo-, famosos
orfebres de Maguncia. Apenas se sabe nada de su
vida, y las noticias que han llegado hasta nosotros
no son directas, sino que proceden de los múltiples
procesos en los que se vio envuelto y que a veces
nos permiten reconstruir sus pasos o suponer ciertos
hechos con bastantes probabilidades de acertar.
Por estos indicios se sabe que estuvo desterrado
en Estrasburgo, donde entró en contacto
con orfebres con los cuales mantuvo una serie
de extrañas relaciones que parecían
ir encaminadas hacia la experimentación
de algún descubrimiento pero que terminaron
en pleito. De vuelta a Maguncia monta su taller
con ayuda del banquero Johann Fust y en 1450 aproximadamente
publica su primera obra, la llamada Biblia de
las 42 líneas o de Mazarino, por haberse
encontrado el primer ejemplar en la biblioteca
de este cardenal. La Biblia se compone de dos
volúmenes y las páginas tienen cuarenta
y dos líneas -de ahí su nombre-
y dos columnas y están escritas con letra
gótica. Se tiran 150 ejemplares en papel
y 50 en pergamino: se conservan unos 46 o 47 -los
autores no se ponen de acuerdo en este punto.
Es la única obra que se considera completamente
suya sin duda, aunque no lleva marca de imprenta,
firma ni fecha o lugar de publicación.
Poco tiempo después Fust plantea un proceso
contra Gutemberg a causa de las deudas de este,
y en pago a sus créditos consigue quedarse
con los talleres. Asociado con Schoeffer, antiguo
copista, dibujante y grabador de iniciales de
Gutenberg, y ambos publican en 1457 una colección
de Salmos conocida con el nombre de Salterio de
Maguncia, primer libro con fecha de impresión,
nombre de los realizadores y hasta marca de imprenta
-los escudos con las iniciales de sus impresores
colgando de una rama de árbol. La asociación
entre Fust y Schoeffer continúa hasta 1470
año en que muere Futs; Schoeffer siguió
publicando hasta 1502-3.
Por su parte Gutenberg vuelve a rehacerse y montar
un nuevo taller en el que publica la Biblia de
las 36 líneas, obra que tampoco lleva nombre
de realizador y sobre la cual no existe unanimidad
en considerarla obra suya. De cualquier modo,
la Biblia de las 36 líneas es sensiblemente
de inferior calidad que la de la Biblia de las
42 líneas. Según parece, Gutenberg
aún se vio envuelto en nuevos procesos
por motivos económicos y terminó
sus días en pobreza protegido por el arzobispo
de Maguncia.
Condiciones de la aparición de la imprenta.
Si un invento como el de la imprenta apareció
en esta época y no en otra anterior no
se debió en absoluto a una casualidad,
sino a una serie de circunstancias que favorecieron
e hicieron posible su descubrimiento. Estas circunstancias
fueron:
a) Aumento de la demanda del libro gracias a una
mayor alfabetización de la población,
al papel de las universidades y centros de estudios,
a las inquietudes religiosas de la época
y a la curiosidad e interés por la investigación
del hombre renacentista.
b) Incremento del poder adquisitivo de los europeos,
que se beneficiaban de las nuevas rutas comerciales
abiertas y en plena expansión. La imprenta
también se beneficiaría de las rutas
comerciales europeas para su difusión por
todo el continente.
c) Avances en los conocimientos sobre metales
y sus aleaciones, que permitieron encontrar las
fórmulas adecuadas para la fabricación
de punzones y matrices, así como las tintas
capaces de imprimir sin engrasar el papel o traspasarlo.
d) Aparición de la industria del papel,
que comienza a vencer al pergamino desde 1350.
El pergamino era muy grueso para poder ser utilizado
con facilidad por las prensas y no era lo suficientemente
plano para que la impresión se hiciera
bien. Por otra parte, al multiplicarse vertiginosamente
el número de libros se habría llegado
en poco tiempo a la extinción de las especies
que abastecían el mercado de pergaminos.
e) Cambio en la mentalidad del hombre, en el concepto
de ciencia, que se hace más amplio y experimental
y en los métodos de trabajo que ahora permiten
el ensayo y la experimentación en busca
de nuevas metas.
Los incunables: características de los
primeros libros impresos.
Se llaman incunables (del latín incunabulum,
cuna) los impresos en caracteres móviles
desde los orígenes del arte tipográfico
hasta 1500 inclusive. El término latino,
aplicado a una categoría de libros, fue
empleado por primera vez por el librero holandés
Cornelio van Beughem en el repertorio que tituló
Incunabula typographiae (Amsterdam, 1688). La
toma de esta fecha como punto divisorio no deja
de ser arbitraria, ya que los libros impresos
de los primeros años del siglo XVI no dejan
de presentar las mismas características
que los incunables y porque la imprenta no apareció
ni se desarrolló al mismo tiempo en todos
los países.
Las características más señaladas
de los incunables son:
a) Imitación de los manuscritos. Los primeros
libros impresos trataron de parecerse todo lo
posible a los manuscritos, ya que esta era la
forma de libro a que el hombre del siglo XV estaba
acostumbrado. Así, utilizan la letra gótica,
abreviaturas -aunque nada las hacía necesarias-,
los incipts, etc. Las iniciales se dejaban en
blanco con el fin de que fueran realizadas más
tarde por especialistas: no es difícil
encontrar incunables donde las iniciales no se
llegaron a poner nunca. También carecían
de portada: la primera es la del Calendario de
Regiomontano, en 1470, aunque algunos autores
mantienen que al primera portada data de 1500.
b) Se impone la letra romana, de la mano de los
humanistas italianos, más legible y fácil
de entender. Poco a poco se van abandonando las
abreviaturas.
c) Las primeras ilustraciones se hacen xilografiadas.
El primer libro con ilustraciones xilografiadas
es una colección de fábulas de Albert
Pfister (Bamberg, 1461).
d) La lengua mayoritariamente utilizada es el
latín (45%), seguida del italiano, alemán,
francés, inglés y español.
e) Los temas son religiosos en el 45% de los casos.
Le siguen los temas de literatura (30%), clásica,
medieval y contemporánea y el resto se
reparte entre diversas materias.
A final de siglo se habían impreso unos
10.000 títulos, lo cual indica la velocidad
con que la imprenta se extendió por Europa.
Difusión de la imprenta.
En la difusión de la imprenta se aliaron
dos factores ajenos por completo a ella: las guerras
civiles en Alemania y el auge experimentado por
las rutas comerciales europeas, verdaderos caminos
de intercambio de bienes materiales y culturales.
En 1460 estallan las revueltas civiles en Maguncia.
El arzobispo es depuesto por el Papa por desobediencia
y es enviado Adolfo de Nassau a tomar la ciudad.
La mayoría de los impresores se ven obligados
a huir y los talleres se disuelven. Los primeros
tipógrafos se instalan en otras ciudades
alemanas (Colonia, Spira, etc). Otros, por el
contrario, viajan al extranjero, sobre todo siguiendo
la ruta transalpina que los lleva a Francia y
a la próspera Italia. Entre estos se encuentran
los tipógrafos Schweynheim y Pannartz,
que en 1464 se instalan en el monasterio de Subiaco,
donde era abad el español Juan de Torquemada,
el cual les anima a montar allí sus talleres:
será el primero que se instalará
fuera de Alemania. El primer libro impreso parece
ser que fue un Donato, del cual no quedan rastros
ni ejemplares, cosa lógica si se tiene
en cuenta que era un libro de texto para el aprendizaje
de la gramática latina. Después
el De oratione de Cicerón, sin fecha, un
Lactancio fechado en 1465, y algunos más,
ninguno de ellos firmado.
Desde allí los dos tipógrafos marchan
a Roma, donde instalan su taller y publican nuevas
obras, de temas religiosos o de autores clásicos,
bajo la protección del Papa Sixto IV. Cuando
llegaron a Roma ya se encontraba instalado allí
el taller de un compatriota suyo, Ulrico Han,
el cual publicó, entre otras obras las
Meditationes de Torquemada (Turrecremata), primer
libro donde aparece el retrato del autor vivo.
Por la misma época se instala en Venecia
Juan de Spira, el cual publicó las Epistolas
familiares de Cicerón y la Historia natural
de Plinio. A su muerte le sucedió su hermano
al frente del taller y se encargó de publicar,
entre otras obras, la primera edición del
Cancionero de Petrarca y la Divina Comedia. También
en Venecia se instaló el impresor Ratdolt,
famoso por sus iniciales y orlas grabadas en madera
de sabor renacentista y por haber sido el primero
en publicar un libro con portada: el Calendario
de Regiomontano, en 1470.
En Francia la imprenta se inició tarde
y comenzó en París y Lyon, donde
inmediatamente encontró una excelente acogida:
a finales de siglo había en esta última
ciudad 160 talleres tipográficos. En Inglaterra
fue aún más tardío: entró
en 1477 de la mano de Caxton, mercader en textiles,
quien instaló el primer taller en Westminster.
Poco a poco la imprenta se fue instalando en todos
los rincones de Europa, aunque su expansión
fue irregular: el último país al
que llegó fue Grecia, donde lo hizo hace
poco menos de un siglo, debido a la dominación
turca, cuyo idioma no comenzó a escribirse
en caracteres latinos hasta la revolución
de Kemal Ataturk. Al resto del mundo la imprenta
llegó de manos de los colonizadores europeos
y los países árabes fueron lentos
en adoptarla debido a la dificultades que presentaba
su alfabeto para ser reproducido tipográficamente.
En estos países se prefirió utilizar
la xilografía o incluso la litografía
a la imprenta hasta épocas muy tardías.
El Renacimiento El Renacimiento fue un movimiento
espiritual de liberación, como si el hombre
hubiese superado una etapa difícil, violenta,
oscura en muchos aspectos y, de repente, volviera
a descubrir el Sol, la luz, los colores, la Naturaleza
y, de rechazo, a sí mismo. Fue un movimiento
por el cual las artes, la cultura, las ciencias,
las letras, la propia vida de los pueblos, sufrió
una sacudida en busca de la Belleza y de la Verdad.
Las causas que lo motivaron fueron múltiples,
y diversos los factores que determinaron su aparición.
Algunos de tipo netamente material, y otros de
índole religiosa o filosófica. La
riqueza fue la primera de las causas que permitieron
una espléndida floración de artistas
y de pensadores.
Las ciudades, libres de la miseria y de la opresión
feudal propias de la Edad Media, encontraron en
el comercio una corriente vital que las renovó
y encumbró. Las primeras que experimentaron
los beneficios del movimiento renacentista fueron
las grandes ciudades italianas, nacidas y enriquecidas
por las corrientes mercantiles: Florencia, Venecia,
Milán y Roma. El dinero corría en
abundancia en éstas y otras villas que
pronto se convirtieron en lujosísimas urbes,
donde se levantaron hermosos palacios, en los
que las damas lucían sus encantos y los
artistas encontraron los más generosos
mecenas de la Historia. Los mercaderes eran poderosos
señores y en muchas ocasiones los nobles
no desdeñaban el patrocinio de costosas
empresas comerciales que rendían grandes
beneficios.
A fines del siglo XV era posible realizar grandes
negocios en la cuenca del Mediterráneo,
a pesar de los turcos. Pero el factor más
importante que permitió la difusión
de la cultura y el pensamiento fue la invención
de la imprenta y el perfeccionamiento de la fabricación
de papel. Hasta Juan Gutenberg (1397-1468), que
era un ciudadano de Maguncia, se imprimían
grabados y estampas utilizando la técnica
de las incisiones en madera. Pero este sistema
sólo se utilizaba para dibujos y algunas
inscripciones forzosamente breves. Gutenberg ideó
los tipos sueltos, es decir, que cada letra correspondía
a un tipo. Desterró la xilografía
y se dedicó a buscar un metal que fuese
más blando que el hierro y menos que el
plomo.
Tres burgueses de Maguncia
le apoyaron y llegaron a arruinarse por secundarle
en su invento. Cuando éstos cesaron de
ayudarle, Gutenberg se sintió descorazonado,
pero logró asociarse a un orfebre llamado
Faust y a un clérigo, Schoeffer, que consiguió
la mezcla de antimonio, plomo y estaño
que permitió fundir los primeros tipos
de imprenta. Faust estafó a Gutenberg,
y a la muerte de éste Schoeffer explotó
la nueva industria. El primer libro impreso en
Maguncia en 1450 fue la Biblia de las 42 líneas.
Durante el período denominado "incunable",
que termina en 1500, la imprenta se extendió
por casi toda Europa. Manuzio en Venecia, el año
1489, y Plantin en Amberes, perfeccionaron enormemente
el nuevo invento. El papel y la imprenta consiguieron
una mayor difusión de la cultura, y como
este hecho coincidió con el movimiento
reformista, una corriente renovadora recorrió
Europa. La autoridad del Papa y la disciplina
eclesiástica se habían relajado
de forma notable.
En muchas ocasiones, Roma no era obedecida ciegamente
como lo fuera durante toda la Edad Media, a pesar
de los Hohenstaufen. Y en muchos casos tuvo que
doblegarse incluso ante los nuevos soberanos absolutistas.
No se olvide el saqueo de la Ciudad Eterna por
las tropas mercenarias de Carlos I. También
influyó en esta renovación la afluencia
de sabios bizantinos huidos de Constantinopla
cuando ésta fue tomada por los turcos.
La ciencia árabe, más profunda y
libre que la cristiana del medievo, se difundió
por Italia gracias a ellos y preparó la
aparición de hombres extraordinariamente
revolucionarios en el sentido científico,
como había de serlo Galileo Galilei, por
ejemplo. A esta serie de razones basta añadir
los descubrimientos geográficos, la certeza
de la esfericidad de la Tierra y el pasmo que
produjo el hallazgo de nuevos mundos, de rutas
insospechadas y, por tanto, de razas nuevas o
por lo menos de pueblos con otras costumbres y
otras civilizaciones.
Los trabajadores italianos, los campesinos y todo
aquel que en Italia removía un palmo de
tierra estaba casi seguro de que su azada tropezaría,
tarde o temprano, con un pedazo de mármol
labrado y, en caso de buena suerte, con un capitel
o una estatua que sería pagada a peso de
oro y admirada por algún señor o
comerciante, cuando no por un clérigo,
o quién sabe si por el mismo Papa, tan
amante del arte romano antiguo como todos los
italianos, que de repente habían sentido
despertar una pasión por todo lo que recordara
la Roma de los Césares. Lo clásico
se puso de moda. Se volvió a aprender el
griego y se perfeccionó el latín
que el italiano había relegado a un segundo
plano. Estuvo de moda ser culto y por esta razón
los artistas de todas clases, desde el poeta lírico
hasta el simple orfebre, fueron agasajados y honrados.
Así como la Edad Media fue una constante
visión de Dios y una interpretación
de la vida como renuncia y preparación
para la muerte, el Renacimiento fue un amor extremado
a la vida terrena, a la belleza y a la Naturaleza.
Pero no se crea que esta concepción fuese
puramente materialista y excluyera la creencia
en Dios. La Fe, la Religión, incluso la
vocación sacerdotal, durante el Renacimiento,
no fueron incompatibles con los goces del mundo.
Así como durante la Edad Media el arte
se inspiró siempre en motivos religiosos,
casi siempre en la literatura, ahora el arte encontró
modelos vivos y reales en los grandes hombres
y en el paisaje como aditamento a escenas humanas.
El artista, enamorado del hombre, descubrió
o redescubrió la belleza del desnudo que
había sido severamente prohibido durante
los siglos anteriores.
El Juicio Final o la Creación
de Miguel Angel, hubiesen causado una terrible
impresión durante el siglo XIII, pero cuando
estas maravillosas pinturas fueron contempladas
por un Papa renacentista no sólo fueron
toleradas a pesar de sus desnudos, sino alabadas
y admiradas. Numerosas anécdotas recuerdan
la reverencia con que eran tratados los artistas.
Carlos I de España, dueño de media
Europa, se agachó para recoger un pincel
que se le había caído al Ticiano
mientras pintaba en su presencia. Miguel Angel
tenía siempre mesa y cama puestas en el
palacio de los Médicis. La admiración
por el genio era total y plena. Así, era
frecuente que los artesanos suspendieran todas
sus actividades y cesara el trabajo en la ciudad
cuando se inauguraba una estatua o el poeta favorito
anunciaba que iba a recitar una poesía
inédita. Pico de la Mirándola, caballero
perfecto, que murió en plena juventud,
se enorgullecía de poder echar una moneda
al aire en el interior de la catedral y conseguir
que fuera a chocar contra su altísima bóveda.
El Renacimiento fue un constante torneo de fuerzas,
belleza, ingenio, audacia y valor. Las potencias
humanas, físicas y espirituales, fueron
tensadas al máximo y vibraron con una amplitud
desconocida hasta el momento. Las luminarias del
Renacimiento alumbraron los siglos XV y XVI, y
los posteriores vivieron de su impulso hasta la
Revolución Francesa. Incluso ésta
y todo el movimiento liberal son hijos del Renacimiento.
EL HUMANISMO: Ampliar Sobre El Humanismo
Fue la traducción literaria del espíritu
del Renacimiento. Su característica más
destacada fue un amor, a veces exagerado, por
el mundo clásico, griego y latino, que
llegaron a idealizar. Las ruinas enterradas y
olvidadas durante siglos fueron cuidadosamente
removidas para encontrar en ellas esculturas,
capiteles, grecas y cualquier rastro de las civilizaciones
clásicas que fueron reverenciadas con unción
religiosa. Las casas de los nobles, de los clérigos
o de los comerciantes ricos, que durante la Edad
Media apenas si se habían adornado con
algún tapiz o imagen religiosa, se llenaron
de bustos, esculturas, ánforas y jarrones
griegos y romanos. Las damas leían en su
versión original las obras de los poetas
antiguos, y junto con el arte resucitó
una pasión por el bien decir y por la literatura,
que tenía el hombre como tema central.
Los precursores del gran movimiento literario
humanista fueron tres italianos del siglo XIV,
hombres de la Edad Media que se adelantaron al
sentir de su tiempo y que deben ser considerados
como los precursores del gran movimiento humanístico
y renacentista de los siglos XV y XVI: Dante,
Petrarca y Bocaccio. Dante Alighieri (1265-1321)
nació en Florencia y se dice que a los
nueve años de edad se enamoró de
una niña llamada Beatriz que murió
a los veinticuatro. Dante idealizó de tal
modo este amor que la inmortalizó en varias
de sus obras, especialmente en La Divina Comedia.
A consecuencia de sus ideas políticas fue
desterrado de Florencia y durante el tiempo que
permaneció ausente de su patria escribió
este poema considerado como el más notable
de la literatura italiana. En La Divina Comedia,
escrita en tercetos endecasílabos y a lo
largo de cien cantos, describe la peregrinación
del propio autor acompañado por Virgilio,
su poeta favorito, que le lleva a visitar los
círculos del Infierno, del Purgatorio y
del Cielo, donde encuentra a Beatriz, lugar al
cual no le acompaña Virgilio. Se considera
el poema más importante desde los que escribiera
Homero y dio lugar a un género denominado
"alegórico dantesco" en el que
el más allá, la muerte y los problemas
de la salvación estaban tratados con prioridad.
Dante colocó en distintos círculos
del otro mundo sucesos y personajes que él
había conocido o tratado en su desgraciada
vida, pues triste y desgraciada fue la existencia
del florentino, aunque después de su muerte
fuese ensalzado con la máxima gloria de
su patria. Francisco Petrarca (1304-1374) fue
un gran poeta lírico que cantó a
Laura, una mujer real y que además se cree
estaba casada, por lo que el amor del poeta fue
puramente platónico. Sus Canciones son
de una gran delicadeza. Su amigo Juan Bocaccio
(1313-1375) también tuvo una mujer que
le inspiró, Fiammetta, pero es poco conocido
por su traducción poética y más
famoso por El Decamerón, una colección
de un centenar de cuentos, algunos muy libres
y hasta obscenos, que relatan un grupo de jóvenes
refugiados en una quinta cercana a Florencia donde
se han reunido para huir del flagelo de la peste.
Como son diez, y cada uno explica un cuento diario
y están aislados diez días, el conjunto
consta de cien novelitas. Estas tres grandes figuras
fueron propiamente anteriores al Renacimiento
porque murieron en el siglo XIV, pero deben ser
estudiados como los primeros humanistas.
EL PENSAMIENTO CIENTIFICO. Durante los siglos
de la Edad Media la Religión había
guiado todo movimiento filosófico y científico.
La decadencia de la Escolástica, llevada
por un verbalismo exagerado, la influencia de
pensadores árabes, sobre todo Averroes,
y la interpretación naturalista de Aristóteles
prepararon el camino de la ciencia renacentista.
Durante la Edad Media se habían producido
posturas aisladas de libertad de pensamiento de
cara a la realidad de la vida, como las sustentadas
por Rogerio Bacon y Ramón Llull, incluso
dentro del campo de la ortodoxia, pero dado el
momento en que vivieron otros pensadores de los
siglos XV y XVI. La gran revolución científica
del siglo XVII fue preparada por los hombres de
ciencia del Renacimiento. Nicolás Copérnico
(1473-1543) era un canónigo y médico
polaco, cosas que en aquel tiempo eran compatibles.
Ideó su teoría heliocéntrica,
según la cual todos los planetas giraban
alrededor del Sol. Esta teoría, que muchos
espíritus juzgaron contraria a las Sagradas
Escrituras y calificaron de heterodoxa, pronto
se abrió camino. Tres grandes pensadores
la apoyaron y confirmaron con sus experiencias:
Ticho Brahe, de nacionalidad danesa, que estudió
los eclipses, Juan Kepler, que determinó
las tres leyes fundamentales de la revolución
planetaria, y Galileo Galilei, el más genial
de los sabios renacentistas. Galileo (1564-1642)
fue el constructor del primer telescopio con el
cual estudió los astros. Invitada la Señora
de Venecia a contemplar con su instrumento la
entrada de los buques en el Gran Canal, quedó
maravillada, pero muchos de sus compañeros
se negaron a comprobar con sus propios ojos la
realidad y prefirieron negarlo. Galileo estudió
las leyes del péndulo, inspirado por los
movimientos de una lámpara que oscilaba
en la catedral de Pisa, descubrió el anillo
de Saturno y realizó numerosas investigaciones
astronómicas. Ciego, perseguido y moralmente
derrotado, tuvo que negar su fe en la teoría
copernicana del heliocentrismo a instancias de
la Inquisición. Anterior a él vivió
Leonardo de Vinci (1452-1519) hombre inquieto,
gran artista y también notable científico.
Sus dibujos sobre la posibilidad de conseguir
que un hombre volara gracias a unas alas, su idea
del tanque, y de numerosas máquinas nos
muestran como una creación perfecta del
hombre del Renacimiento. Entre los primeros químicos,
tiznados aún de alquimistas, se encuentra
Paracelso, suizo. Entre los médicos, el
gran Vesalio, que fue el primero en practicar
la disección y la vivisección, corriendo
por esta razón peligro de perder la vida.
Los descubrimientos anatómicos de Falopio
de Modena y Bartolomé Eustaquio son recordados
porque algunos órganos de nuestro cuerpo
se conocen con sus nombres (trompas de Eustaquio,
de Falopio, etc.). Pero los dos investigadores
más geniales en el campo de la Medicina
fueron el español Miguel Servet (1511-1593),
descubridor de la circulación pulmonar
de la sangre, asesinado por el fanatismo de Calvino
y el inglés Harvey, que estudió
la circulación general del cuerpo humano
y las funciones del corazón. Los descubrimientos
y exploraciones en América reportaron un
progreso extraordinario en el campo de la Geografía
y la Historia Natural. No es posible detallar
el número de especies nuevas que se conocieron
y el avance experimentado por la Cartografía,
que pasó de los incompletos y limitados
mapas medievales a los casi perfectos portulanos
o mapas del Mediterráneo, y a los grandes
mapa-mundis que lentamente iban reduciendo las
áreas en blanco de los países recién
descubiertos. Las observaciones de Galileo, por
ejemplo, permitieron perfeccionar los relojes;
en Holanda la industria óptica se dedicó
a la construcción de gafas, y en Venecia
el arte del cristal y el espejo alcanzó
gran perfección. La transformación
de la vida cotidiana era patente y se experimentaba
la sensación de vivir en un mundo renovado.
EL SIGLO DE ORO ITALIANO. A pesar de este nombre
los siglos XV y XVI carecieron en Italia de figuras
comparables al Dante, pero sí ofrecieron
mayor variedad de géneros y una clara influencia
oriental y clásica. Ludovico Ariosto (1474-1533)
tuvo por mecenas el cardenal Hipólito de
Este. Su fama como poeta era tan grande que en
cierta ocasión en que cayó prisionero
de un grupo de bandidos, al enterarse éstos
de que habían capturado al autor de Orlando
furioso, no sólo le devolvieron la libertad
sino que le colmaron de honores. En esta obra
relata las hazañas de Orlando y el sitio
de París, atacado por los infieles. Las
hazañas de los cruzados para tomar Jerusalén
fueron cantadas en un poema heroico titulado La
Jerusalén libertada, debida a la inspiración
de Torcuato Tasso. Éste era un hombre nervioso
y desquiciado, que murió en un manicomio
en 1595.
El nombre de Maquiavelo (1469-1527) y el maquiavelismo
se han hecho famosos para expresar el refinamiento
de un gobernante que prescinde de todo escrúpulo
con tal de lograr sus fines. Exactamente quizás
no era éste el propósito que inspiró
a Nicolás Maquiavelo al escribir El Príncipe,
un arte de gobernar que ha servido de modelo a
muchísimos políticos, para los cuales
todos los medios son laudables si están
destinados a conseguir un ideal. ERASMO Y RABELAIS.
Erasmo de Rotterdam (1466-1536) fue considerado
el hombre más culto de su siglo. De un
espíritu agudísimo que lo llevó
a utilizar la sátira y la ironía
en sus burlas contra los defectos del clero y
de la nobleza, fue uno de los causantes indirectos
de la Reforma por la protesta constante contra
la sociedad de su tiempo. Sin embargo, fue enemigo
de Lutero, a quien criticaba por su intolerancia.
Escribió Elogio de la locura o Encomio
de la sandez, que es una despiadada sátira
contra la sociedad de su tiempo. Su influencia
llegó a todos los rincones de Europa. En
Francia el renacimiento literario tuvo en Francisco
Rabelais (1483-1553) uno de sus mejores protagonistas.
Era contemporáneo de Erasmo y recibió
protección del rey Francisco I, gran enamorado
de las artes y las letras, que había creado
el Colegio de Francia. Rabelais era hombre muy
agudo y culto, pero satírico implacable
y persona de diversas ocupaciones, pues fue poeta,
médico, monje y jurisconsulto. Murió
siendo párroco de Meudon. Su obra más
conocida es la titulada El Gigante Gargantúa
y su hijo Pantagruel, ambos grandes comilones
y amantes de la buena vida. En esta novela se
burla de los defectos corrientes de su época,
sin respetar siquiera los temas religiosos. Contemporáneos
de Rabelais fueron los hombres de "La Pléyade",
entre los cuales estaba el poeta Pedro Ronsard
(1525-1585), gran entusiasta de los clásicos.
Montaigne (1533-1592) alcanzó celebridad
al escribir Los Ensayos, una obra de crítica
que contiene altos conceptos filosóficos.
En Alemania, el Renacimiento fue más tardío
y coincidió con las convulsiones de la
Reforma. Un poeta, Hans Sachs, inmortalizado más
tarde por Wagner, fue el autor de Los Maestros
cantores, obra que se inspiró en los "minnensingers"
medievales. Portugal, que se había lanzado
a la gran aventura del descubrimiento del camino
de las Indias por las rutas del Sur, tuvo también
su gran poeta íntimamente ligado a las
aventuras que vivió su país. La
vida de Luis de Camoens (1524-1580) fue apasionante.
Perdió el ojo derecho peleando en Africa,
fue a las Indias y naufragó, estuvo preso
y, como todos los grandes genios, sufrió
calamidades sin cuento hasta su muerte, que le
encontró pobre y completamente ignorado.
Cuando su buque se hundió, Camoens, a costa
de grandes apuros consiguió salvar su gran
poema Os Lusiadas, es decir las hazañas
de los portugueses en la conquista de la India.
Sus principales protagonistas son Vasco de Gama
y su protectora, la diosa Venus.
LA POLIFONIA. La denominada "Ars Nova"
trajo una gran libertad de formas musicales. Representaba
dicho estilo una revolución en la música
religiosa, pero fue pronto admitido en gracia
a su belleza. El canto a muchas voces y en polifonía,
es decir, utilizando distintas líneas melódicas,
alcanzó gran esplendor. Solía realizarse
sin acompañamiento. Su principal maestro
fue Juan Pierluigi de Palestrina (1526- 1594).
Su maestría era tanta que a pesar de estar
casado fue nombrado cantor de la Capilla Sixtina
del Vaticano por decisión personal del
papa Julio III, ya que estaba prohibido que los
seglares, y más si estaban casados, actuaran
como cantores. Años después Palestrina
fue designado director de la famosa Capilla, y
en tiempo del papa Marcelo III escribió
una de sus famosas misas a él dedicadas.
Aún no contaba treinta años de edad
y a pesar de ello su vida fue azarosa debido a
la envidia que muchos clérigos tenían
de sus éxitos. Finalmente murió
pobre a los 72 años. Sin embargo, el reconocimiento
posterior de la Iglesia ha sido notable, pues
su cuerpo, por especial concesión, descansa
en la basílica de San Pedro de Roma. Casi
contemporáneo de Palestrina vivió
en España un gran músico: Tomás
Luis de Victoria, autor de un oficio de difuntos
dedicado a la emperatriz María, hermana
de Felipe II, y numerosos motetes y composiciones
de tipo religioso. No podía faltar en los
palacios renacentistas el cultivo de la música
que durante la Edad Media había permanecido
en las iglesias o bien como manifestación
popular. Aparecen ahora los instrumentos de teclado
como el clavicordio, el clave y la espinela que
fueron precursores del piano.
La viola y el laúd, así como la
vihuela en España, fueron también
muy apreciados por sus dulces sonoridades. Hasta
el siglo XVII no debía llegar el predominio
del violín. De esta época datan
las composiciones breves y encomiásticas,
denominadas "motete" y "madrigal".
También se usó el "canon",
o sea una composición que repite una melodía
con distintas entradas y tonos.
SHAKESPEARE. Las Islas Británicas vivieron
bastante alejadas de la Italia renacentista y
su evolución política e histórica
fue poco influida por el movimiento italiano.
Sin embargo, en el siglo XIV Godofredo Chaucer,
que había viajado por Italia como paje
de Eduardo III, escribió una obra que imitaba
al Decamerón de Bocaccio, Los cuentos de
Canterbury. A fines del siglo XVI apareció
la figura extraordinaria de Guillermo Shakespeare.
Había nacido en Straford en 1564 y murió
en la misma ciudad en 1616, el mismo día,
según se cree, que falleció Cervantes.
El teatro, que en la Edad Media se limitó
a representar autos sacramentales, es decir, escenificaciones
de vidas o milagros de santos, en la puerta de
las catedrales, tuvo en Inglaterra una aparición
espléndida y pronta en la obra de Shakespeare.
Muy joven entró como apuntador en una compañía
de cómicos que recorrían los pueblos.
Fue autor y actor al mismo tiempo y fundó
más tarde un teatro llamado "El Globo".
Su vida fue triunfal a partir de los primeros
éxitos y consiguió fama, honores
y riquezas. Sus obras conocidas son treinta y
cinco. Algunas son tragedias, como Hamlet, la
historia del desgraciado príncipe de Dinamarca,
los amores infelices de Romeo y Julieta, los celos
de Otelo, la ambición de Macbeth, etc.
Enrique IV y Ricardo III son dramas nacionales,
históricos. Y, finalmente, son comedias
Las alegres comadres de Windsor, El sueño
de una noche de verano, La Tempestad, El mercader
de Venecia, etc. En algunos casos la ópera
y en otros el cine han popularizado hasta nuestros
días la obra del gran poeta inglés.
El Siglo de Oro español Durante el siglo
XVI y parte del XVII España conoció
su máximo esplendor y el comienzo de su
ruina. Los imperios de Carlos I y Felipe II se
habían extendido por todas las partes del
orbe.
Sus nombres eran respetados y temidos. Carlos
II el Hechizado, el último de los Austrias,
era ya un deshecho humano. El siglo XVIII amaneció
con sombrías perspectivas. España
dejó de ser temida y respetada, y a consecuencia
de este hecho los seculares enemigos, los que
habían de tejer la "leyenda negra"
e impedir todo resurgimiento posterior, levantaron
la cabeza, especialmente a partir de la batalla
de Rocroy al advertir que los tercios españoles
podían ser vencidos. Y en los mares, los
buques ingleses, franceses y holandeses, por primera
vez en muchos años pusieron en fuga a los
de España. Este esplendor y exuberancia
de poder al cual siguió la decadencia,
coincidió con una altísima expresión
cultural como no se ha vuelto a dar en España.
Todas las ciencias y las artes cobraron un impulso
extraordinario. Nombres ilustres en las letras,
en el arte y en el pensamiento se reunieron para
aportar conceptos y formas originales.
La reunión de estos hombres y su obra ha
dado origen a la expresión "Siglo
de Oro", aunque el lapso de tiempo que duró
este auténtico renacimiento español
casi alcanzara los doscientos años. Cuando
la decadencia política era manifiesta y
las dificultades sociales y económicas
graves, aún continuaba en el campo del
pensamiento y del arte el movimiento ascensional
que no cesó, prácticamente, hasta
el siglo XVIII. La influencia que este movimiento
tuvo en el resto de Europa fue considerable.
ARQUITECTURA Y ESCULTURA. La catedral de Segovia
y la Nueva de Salamanca fueron construidas durante
el siglo XV, y a pesar de ello se levantaron según
las normas del estilo gótico. Éste
fue evolucionando y dio lugar al llamado estilo
plateresco, que se caracteriza porque sus formas
generales y trazado de arcos y puertas es netamente
gótico, pero al que se le han añadido
un exceso de adornos y elementos accesorios. Por
su semejanza a la labor de los plateros recibió
el nombre de plateresco. Las universidades de
Salamanca y Alcalá, así como el
Ayuntamiento de Sevilla pertenecen a este estilo
que es de pura transición. Durante el reinado
de Carlos I penetró en España el
estilo renacentista. Por esta razón, el
césar Carlos mandó construir, según
líneas clásicas, el Alcázar
de Toledo y el palacio anexo al de la Alhambra
de Granada.
La lonja de Zaragoza y la catedral de Málaga,
debida ésta a Diego de Siloé, pertenecen
al mismo gusto. En cambio, Felipe II, uno de los
monarcas más severos y sencillos que ha
tenido España, se sintió íntimamente
compenetrado con las ideas de Juan de Herrera
(1530-1597) y aprobó con ilusión
los planos del Monasterio de San Lorenzo de El
Escorial. Es sabido que el rey Prudente gustaba
de contemplar cómo se iba levantando la
enorme mole de piedra sentado en un lugar que
hoy es conocido con el nombre de "silla de
Felipe II". La Plaza Mayor de Madrid, cerrada
por grandes soportales y flanqueada por torres
que semejan las de El Escorial, fue construida
según el más puro estilo herreriano.
Cuando el gusto barroco se introdujo en España,
pareció que se remozaba el estilo isabelino
y plateresco, si bien con mayor profusión
de formas curvas y opulentas. Su manifestación
más típica fue el estilo "churrigueresco",
llamado así por ser debido al arquitecto
salmantino José de Churriguera (1650- 1723).
Las torres de la catedral de Salamanca son obra
suya, y al mismo estilo pertenecen la fachada
de la catedral de Santiago, el Pilar de Zaragoza
y, ya en el siglo XVIII, la fachada del palacio
del marqués de Dos Aguas, y otras.
La escultura de esta época o tiene un carácter
exclusivamente religioso o está al servicio
de la nobleza, y se manifiesta por medio de sepulcros
o en la ornamentación de palacios. Los
desnudos y la belleza desenfadada, naturalista
y libre de los renacentistas italianos no encontró
eco en España. Alonso Berruguete había
sido discípulo de Miguel Angel, a pesar
de lo cual sus figuras muestran la severidad típica
de la época de los Austrias. La imaginería
religiosa tuvo sus mejores representantes en Gregorio
Hernández, Juan Martínez Montañés
y Alonso Cano. Algunas de sus numerosas esculturas
policromadas aún se muestran al fervor
de los creyentes durante las procesiones de la
Semana Santa española. El arte de la orfebrería
fue cultivado por Juan de Arfe (1535- 1602), a
quien se debe la maravillosa custodia de la catedral
de Toledo, conceptuada como la más rica
de cuantas existen en el mundo. Otras manifestaciones
de tipo artístico entroncadas con la artesanía,
como la fabricación de tapices, las cerámicas,
etc., tuvieron en esta época protección
real y gran fama, incluso fuera de España.
EL PENSAMIENTO. El Siglo de Oro en el campo intelectual
fue eminentemente católico. El protestantismo
sólo se dio en España en brotes
aislados que la Inquisición y el poder
real sofocaron con mano dura y gran rapidez. Si
Felipe II hubiese tenido un hijo protestante,
no hubiese dudado en llevarlo a la hoguera y prender
fuego a la pira. Esta intransigencia llevada a
veces hasta la saña, evitó a España
las cruentas guerras de religión que ensangrentaron
otros países, pero contribuyó a
aumentar la posición de intolerancia que,
a la larga, la mantuvo alejada de Europa. Por
esta razón la filosofía española
no fue casi nunca heterodoxa, y aunque se apartó
algo del puro escolasticismo fue tomista en esencia.
La Filosofía íntimamente unida a
la Religión dio, en el Concilio de Trento,
nombres famosos como Melchor Cano y Francisco
de Soto, domínicos, y Diego Laínez,
jesuita. Más avanzado en sus concepciones
y más influido por corrientes renacentistas
fue Francisco de Vitoria, también domínico.
Comparable a él fue el jesuita Francisco
Suárez, llamado en su época "Doctor
Eximius". Anterior a todos ellos, y claramente
influido por el pensamiento de Erasmo de Rotterdam,
vivió el valenciano Luis Vives (1492-1540)
que viajó mucho por Europa y fue profesor
en las universidades de Lovaina y Oxford, residió
largo tiempo en Brujas e intervino en el pleito
de separación entre Catalina de Aragón
y Enrique VIII de Inglaterra. Vives fue un gran
pedagogo que sentó las bases de la moderna
Psicología con sus estudios sobre la atención.
Fue contemporáneo de los Reyes Católicos.
Un desarrollo político tan considerable
como tuvo el Imperio Español debía
plantear problemas jurídicos de importancia.
De ahí que surgieran figuran notables en
el campo del Derecho, como fueron el P. Vitoria,
ya citado, que es el auténtico creador
del Derecho Internacional.
Los malos tratos que recibieron los indígenas
de América preocuparon a fray Bartolomé
de las Casas, que protestó ante la Corona,
mas a pesar de sus quejas y las disposiciones
reales, los malos tratos continuaron en tal forma
que motivaron la petición de importar negros
del Africa a fin de librar a los indios de la
dureza de los colonizadores. Este sacerdote domínico
cruzó catorce veces el Atlántico
llevado por el celo de que los indios viviesen
y fuesen tratados como seres humanos. Se ha dicho
si las denuncias de fray Bartolomé fueron
exageradas, pero es lo cierto que entre las cédulas
y disposiciones reales respecto al trato de los
indios y la conducta de algunos gobernadores existía
un abismo. El llamado hoy "problema social"
preocupó en aquel tiempo a hombres como
Ginés de Sepúlveda, Salgado Somoza
y Saavedra Fajardo, éste, notable literato.
El historiador más conocido y famoso del
Siglo de Oro fue el P. Juan de Mariana (1537-1624),
pero su Historia de España no es una obra
de investigación erudita, cosa que el autor
tampoco se propuso, sino un relato en el cual
incluso inventa discursos o frases que imagina
pudieron pronunciar los personajes famosos. En
otra de sus obras, De rege et regis institutione,
se pregunta si es lícito matar al tirano,
y contesta afirmativamente coincidiendo con la
atrevida tesis que también sustentaba el
P. Vitoria.
Los historiadores fueron numerosos y entre ellos
se debe mencionar a Florián de Ocampo y
Jerónimo de Zurita, autor éste de
los Anales de Aragón, que escribió
en forma mucho más objetiva e imparcial
que el P. Mariana. Francisco de Moncada narró
las hazañas de los aragoneses y catalanes
en Oriente basándose en testimonios y crónicas
de la época. Diego Hurtado de Mendoza hizo
lo mismo con la guerra de los moriscos de Granada,
y Francisco Manuel de Melo historió la
guerra de Cataluña. Saavedra Fajardo (1584-1648)
fue un pensador más que un historiador.
Vivió en tiempo de Felipe IV, y en sus
Empresas políticas realiza un verdadero
ensayo sobre las cualidades que ha de reunir un
buen gobernante. Los que vivieron las grandes
hazañas de la conquista de América
dejaron buen número de tratados, como las
Cartas de Relaciones, de Hernán Cortés,
aunque son más interesantes las narraciones
del soldado Bernal Díaz del Castillo, que
acompañó al conquistador de México.
El inca Garcilaso escribió la Historia
de la Florida; Antonio de Solís, La conquista
de México; López de Gomara, Historia
general de las Indias, etcétera. Tantos
viajes y descubrimientos dieron un impulso extraordinario
a la Geografía. El procedimiento o sistema
de proyección llamado de Mercator fue ideado
primeramente por un español: García
Torreno. El primer mapamundi fue dibujado por
el navegante y piloto Juan de la Cosa, el primer
atlas por García Céspedes, los primeros
intentos de medir longitudes se deben a Alonso
de Santa Cruz, y fueron los españoles quienes
intentaron abrir el canal de Panamá ya
a raíz del descubrimiento del Pacífico.
Durante estos dos siglos, XVI y XVII, el Atlántico
fue surcado preferentemente por naves españolas,
que fueron también las primeras en iniciar
la ruta del Asia a partir de las costas americanas
del Pacífico. Este auge cultural en todos
sentidos fue preparado por las Universidades españolas,
que en el siglo XVI tuvieron fama internacional.
Salamanca llegó a contar con unos 8.000
alumnos. No siempre la grey estudiantil estuvo
a la altura de sus maestros, ni esta proliferación
de hijos de señores o de nobles que se
entregaron a los estudios lo hicieron con verdaderos
deseos de contribuir a la cultura patria. Al lado
de ellos surgió la figura del estudiante
humilde, tenaz e inteligente, que lograba alcanzar
un puesto notable, pero también el que
dio origen a una parte muy considerable de la
"picaresca" y que en El Buscón,
de Quevedo, se retrata con una crudeza impresionante.
El número de centros culturales que se
fundaron en este período fue considerable.
La Escuela de Náutica y de Cartografía
dependiente de la Casa de Contratación
de Sevilla, que a su vez entendía todo
lo que se relacionaba con América, las
Academias de Ciencias y Matemáticas, el
Museo de Ciencias Naturales, el Jardín
Botánico de Aranjuez, la Biblioteca de
El Escorial, la Biblioteca Colombina de Sevilla,
fundada por Fernando Colón, hijo del descubridor,
el Archivo de Simancas, que actualmente conserva
inapreciables documentos sobre la conquista y
la colonización, etcétera.
Los intelectuales italianos revelaron a Europa
la experiencia histórica de sus antepasados
y de la civilización greco-romana.
Mirar hacia el pasado para comprender el presente
Durante el Renacimiento se produjo un cambio en
la actitud del hombre frente al mundo. Filósofos,
científicos, literatos y políticos
consideraron que el pasado greco-latino era la
perfección en materia de creación
humana y buscaron en él elementos que los
ayudaran a comprender el mundo y, al mismo tiempo,
comprenderse.
En la Italia del siglo XV florecieron ciudades
que recordaban por su pujanza a las antiguas ciudades-estado
griegas. Esta cultura urbana se diferenciaba claramente
del mundo feudal rural. Al comienzo, el "renacer"
del interés por la Antigüedad surgió
en algunas de esas ciudades, donde la tradición
clásica había perdurado. La presencia
del pasado greco-latino se manifestó no
sólo en los antiguos monumentos arquitectónicos,
sino también en el uso y el gusto por la
lengua latina.
En esos primeros momentos del Renacimiento, los
humanistas fueron hombres de letras que se ocuparon
del estudio de las obras antiguas y de la difusión
del conocimiento facilitada por la imprenta. Este
intento por expandir la cultura los diferenció
de los hombres de la Edad Media, que habían
conservado el saber, fundamentalmente, en los
monasterios.
Los humanistas recuperaron a los antiguos como
hombres "modernos", es decir, comprometidos
con los intereses y las preocupaciones del tiempo
en que vivían. No tuvieron un solo maestro.
Estudiaron a Platón, a quien consideraban
por sobre Aristóteles, y a los autores
del helenismo, del judaísmo y del cristianismo
primitivo.
Los humanistas fueron hombres religiosos, la mayoría
de ellos cristianos, que buscaron descubrir en
los antiguos la manera de preguntarse sobre el
mundo y las cosas. Su búsqueda intelectual
se caracterizó por el desarrollo del pensamiento
crítico en oposición al pensamiento
dogmático.
Con esta nueva mirada sobre el pasado, lograron
establecer una síntesis entre la cultura
clásica y el cristianismo.
Así como resurgió con gran fuerza
el estudio de la cultura greco-latina y de las
lenguas griega y latina, los humanistas italianos
comenzaron también a escribir en su propia
lengua. Ya en el siglo XIV, los italianos Dante,
Petrarca y Boccaccio -precursores del Humanismo-
habían escrito en italiano. Paralelamente,
entre los siglos xv y xvi, los estudiosos españoles,
como Antonio de Nebrija y Luis Vives se ocuparon
del estudio de su propio idioma y crearon la primera
gramática castellana.
El Humanismo: una nueva manera de pensar la sociedad
En Florencia, el Humanismo estuvo estrechamente
asociado con los intereses y las preocupaciones
de quienes gobernaban la ciudad. Allí inició
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) sus reflexiones
sobre la política. En su obra El Príncipe
(escrita en 1513) analizó las distintas
formas de gobierno, los modos de llegar al poder
y los métodos para conservarlo, recurriendo
a ejemplos tomados de la historia antigua. Maquiavelo
quería contribuir con sus escritos a lograr
la unidad de Italia. Para ello, describió
las formas de acción política que
consideraba adecuadas a la realidad que lo rodeaba,
brindando consejos al "príncipe"
para que pudiera sostenerse en el poder.
Florencia era la ciudad
más rica del norte de Italia gracias a
su industria textil, al comercio de productos
de lujo y a la actividad bancaria. La ciudad se
transformó en el centro del Renacimiento
durante su primera etapa. Estaba gobernada por
los Médicis, una familia de banqueros que,
además, fueron grandes mecenas de intelectuales
y artistas. Bajo el gobierno de Lorenzo el Magnífico
(1449-1492), Florencia alcanzó su período
de mayor brillo. En la fotograffa se observa la
cúpula de la catedral -obra maestra de
Filippo Brunelleschi-, el campanario construido
por Giotto y e] Palacio comunal.
Otro humanista que ejerció una gran influencia
en su época fue el holandés Desiderio
Erasmo (1467-1536), quien en su sátira
Elogio de la Locura (1511) criticó aspectos
de la sociedad, particularmente los abusos de
la Iglesia. Algunos autores consideran que contribuyó
con esas críticas al desarrollo de la Reforma
protestante a la que, sin embargo, nunca adhirió.
Otros humanistas describieron sociedades ideales.
El inglés Tomás Moro (1478-1535),
por ejemplo, realizó en su obra Utopía
(1516) una dura crítica a la sociedad de
su tiempo.
Una Critica a la Sociedad de Su Tiempo:
Utopía de Tomas Moro
-una isla producto de su imaginación- muestra
un mundo que se rebela contra la pobreza y las
desigualdades que genera la propiedad. En ella,
un gobierno elegido por todos los habitantes distribuye
los bienes que producen en conjunto.
"...Cuando traigo a mi memoria la imagen
de tantas naciones hoy florecientes, no puedo
considerarlas -y que Dios me perdone- sino como
un conglomerado de gentes ricas que a la sombra
y en nombre de la República, sólo
se ocupan de su propio bienestar, discurriendo
toda clase de procedimientos y argucias, tanto
para seguir, sin temor a perderlo, en posesión
de lo que adquirieron por matas artes, como para
beneficiarse, al menor costo posible, del trabajo
y esfuerzo de los pobres y abusar de ellos. Y
así que consiguen con sus maquinaciones
se manden observar en nombre de todos y, por lo
tanto, en el de los pobres también, ya
las ven convertidas en leyes."
El Renacimiento también
produjo utopías populares. Una de las más
conocidas fue la del "país de Jauja",
donde nadie trabaja. En la imagen se observan
tres personajes que comparten las delicias de
un país donde se vive en forma lujuriosa
y las necesidades se satisfacen sin esfuerzo:
un militar -representante de la clase noble-,
un estudiante -prototipo de la vida urbana y burguesa-
y un campesino.
LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS
Este conflicto religioso y político internacional
asoló Alemania en la primera mitad del
siglo XVII. Un nuevo equilibrio surgió
con el fin de las aspiraciones universales de
los Habsburgo y el ascenso de otras potencias
Orígenes
En esta larga guerra se combinaron una serie de
factores diversos. La división religiosa
del Imperio, ratificada en la paz de Augsburgo
(1555), era todavía fuerte de tensiones.
El elector palatino Federico IV fundó la
Unión Evangélica (protestante) en
1608, y Maximiliano I de Baviera respondió
con la Santa Liga al año siguiente. La
situación se complicaba con la pugna entre
el emperador y los príncipes por el dominio
en el Imperio. Por otro lado, los esfuerzos de
los Habsburgo vieneses por introducir la contrarreforma
católica y germanizar sus dominios patrimoniales
encontraron gran oposición, particularmente
en Bohemia. (imagen: El rey Gustavo II Adolfo
de Suecia, líder de la Europa protestante
murió en la batalla de Lutzen en 1632 frente
a los católicos)
Habría que añadir la tradicional
pugna franco-española por la hegemonía
europea, resuelta en el siglo anterior a favor
de España al precio de la secesión
de las provincias protestantes de los Países
Bajos (Holanda). Por su parte, Inglaterra, Dinamarca
y Suecia esperaban sacar partido de la inestabilidad
centroeuropea. Por último, la crisis general
del siglo VII, con el enfrentamiento entre las
estructuras socioeconómicas del feudalismo
y el capitalismo emergente, añadió
la crispación social a la política
y la religiosa.
Los primeros éxitos de los Habsburgo
En estas circunstancias, el Habsburgo Fernando
de Estiria, elegido rey de Bohemia (1617), trató
de implantar por la fuerza el catolicismo en sus
dominios. Los protestantes bohemios se rebelaron
y, tras defenestrar a los consejeros imperiales
en Praga (23 de mayo de 1618), eligieron como
nuevo soberano a Federico y del Palatinado, destituyendo
a Fernando II, emperador desde 1619. Este contó
con el apoyo de sus parientes .españoles
y de la Santa Liga, mientras la Unión Evangélica
era neutralizada en un primer momento por el tratado
de Ulm, impuesto por Francia e Inglaterra. Sólo
Gábor Bethlen de Transilvania apoyó
a Federico y los bohemios, cuyas fuerzas fueron
aplastadas por el general Tilly en la Montaña
Blanca, cerca de Praga (noviembre de 1620), mientras
los españoles invadían el Palatinado.
Hacia 1624, Bohemia había sido sometida
al absolutismo habsbúrgico, Maximiliano
de Baviera se había adueñado del
alto Palatinado y del título de elector,
y las tropas españolas controlaban Renania.
Francia, ante estos éxitos de su rival,
intentó infructuosamente cortar las comunicaciones
entre la Italia española y el Imperio (ocupación
de la Valtelina, 1625) y recurrió entonces
a la guerra interpuesta, animando las aspiraciones
de Cristián IV de Dinamarca. Este, interesado
en extender sus dominios a costa del Imperio,
y temeroso del avance católico en el norte,
se alió con Inglaterra, Holanda y Federico
y, refugiado en este último país
(1625). Pero su ofensiva fue rápidamente
desbaratada en Dessau (abril de 1626) y Lutter
(agosto) por los imperiales Wallenstein y Tilly,
respectivamente. Cristián IV vio invadidos
sus propios territorios y tuvo que firmar ¡a
paz de Lübeck (mayo de 1629). Al mismo tiempo,
España lograba vencer a holandeses e ingleses.
La victoria parecía completa para las fuerzas
católico-imperiales, pero Fernando II desaprovechó
la ocasión de pacificar el Imperio, con
la anulación de las secularizaciones de
bienes eclesiásticos tras la Reforma (Edicto
de Restitución, 1 529) y el intento de
imponer la sucesión hereditaria en el trono
imperial (dieta de Ratisbona, 1630). Esto enconó
la oposición de los príncipes alemanes
y prolongó el conflicto.
Suecia y Francia entran en el conflicto
La derrota danesa propició la entrada en
la guerra de Suecia, cuyo rey, Gustavo II Adolfo,
luterano convencido, deseaba tanto apoyar a sus
correligionarios alemanes como afianzar su dominio
en el Báltico, disputado por Dinamarca
y Polonia. El cardenal Richelieu, valido de Luis
XIII de Francia, favoreció la firma de
una tregua entre Suecia y Polonia (1629) y concedió
subsidios de guerra al soberano sueco. este organizó
un ejército popular, bien armado y lleno
de entusiasmo por su rey y su religión.
Con el apoyo de los príncipes protestantes
tras el saqueo de Magdeburgo por Tilly (mayo de
1631), Gustavo Adolfo venció a éste
en Breitenfeld (septiembre). Dueño del
norte de Alemania, ocupó Renania y avanzó
sobre Baviera (1632). Fernando II tuvo que llamar
de nuevo a Wallenstein, caído en desgracia
en 1630, que logró expulsar a los sajones
de Bohemia y contener a los suecos en el sur de
Alemania, aunque fue derrotado por Gustavo Adolfo
en Lützen (noviembre de 1632); el soberano
cl ¡Drii mi iriA ~n 2 h2t21t2
La momentánea desorganización sueca
permitió a los imperiales rehacer sus fuerzas,
a pesar del asesinato de Wallenstein (febrero
de 1634), sospechoso de conspirar contra el emperador.
El regente sueco Oxentiern logró organizar
la liga protestante de Heilbronn (abril de 1633),
pero fue finalmente derrotada en Nórdlingen
por los hispano imperiales (septiembre de 1634>,
que lograron acceder al Báltico. Los suecos
tuvieron que retirarse al este y Sajonia firmó
con el emperador el tratado de Praga (mayo de
1635), que preveía la disolución
de las ligas.
Esta nueva oportunidad de paz fue frustrada por
la intervención directa de Francia en el
conflicto, temerosa de la supremacía de
los Habsburgo. Se alió con los suecos,
Holanda, Saboya y Sajonia en contra del Imperio
y desarrolló también su particular
guerra contra España (1635>.
de En un principio, los hispano imperiales llevaron
la mejor parte en esta nueva fase las hostilidades,
con la toma de Corbie y la amenaza sobre París
del cardenal-infante Fernando de Habsburgo (1636).
Pero la ofensiva francosaboyana logró cortar
el paso de la Valtelina entre Italia y el Imperio
(1637) y la victoria en Rheinfelden permitió
a Bernardo de Sajonia-Weimar tomar Breisach (1638),
interrumpiendo las comunicaciones entre Italia
y los Países Bajos. El aislamiento entre
las fuerzas habsbúrgicas se complicó
con ¡as victorias francesas en los Países
Bajos y holandesas en las Dunas (1639) y las colonias
(1640). Por otra parte, España sufrió
en 1640 las rebeliones de Portugal y Cataluña,
que abrieron nuevos frentes bélicos en
el centro de sus dominios.
Francia aprovechó la ocasión para
penetrar en Cataluíca, donde Luis XIII
fue proclamado conde de Barcelona (1641), y atacar
al debilitado ejército español de
Flandes en Rocroi (1643>. A partir de ese momento
España luchó por mantener sus posesiones,
mientras la liga de Heilbronn y los franceses
derrotaban a los aliados sa-y iones y bávaros
del emperador, que abandonaron la lucha en 1645
y 1647.
En 1644 se habían iniciado conversaciones
de paz en Münster (entre Francia y el emperador)
y Osnabruck (entre el emperador, Suecia y los
príncipes alemanes), simultáneas
a los combates, por lo que las propuestas de cada
bando cambiaban según los resultados en
el campo de batalla. Pero la apurada situación
de los Habsburgo aceleró las negociaciones,
que resultaron en un conjunto de tratados conocidos
como paz de Westfalia (octubre de 1648).
La paz de Westfalia (imagen abajo)
Como consecuencia de estos tratados, Francia logró
importantes ventajas territoriales en Alsacia
y la frontera renana, Suecia se quedó con
Pomerania occidental y diversos enclaves alemanes
del mar del Norte y el Báltico, convirtiéndose
en miembro del Imperio. Brandemburgo se expandió
en Pomerania oriental y obtuvo algunos territorios
en Alemania occidental, mientras el duque de Baviera
retenía el alto Palatinado y la condición
de elector, restituida no obstante -junto al bajo
Palatinado- a los herederos de Federico y, hecho
que se tradujo en el aumento del colegio electoral
imperial a ocho miembros. Por su parte, la independencia
formal de Suiza fue acatada por el Imperio. Esta
institución fue la más perjudicada,
pues el reconocimiento de la soberanía
de los príncipes y las ciudades vaciaba
de contenido el título imperial. La consagración
de la libertad religiosa de los príncipes,
que impondrían su fe en sus Estados se
extendió al calvinismo y puso fin al ciclo
de guerras religiosas que habían ensangrentado
Europa desde el siglo XVI.
Los Habsburgo vieneses, a pesar de algunas concesiones,
fortalecieron el control sobre sus posesiones
patrimoniales, gobernadas desde Austria. La gran
perdedora de este prolongado conflicto fue Alemania
en su conjunto, sometida a terribles devastaciones
durante tres décadas -especialmente en
regiones como Renania, que perdió dos tercios
de su población- y afectada por pérdidas
materiales que tardaron decenios en ser reparadas.
Por su parte, Inglaterra y Holanda se afianzaron
como potencias marítimas, condición
que posibilitaría un gran desarrollo comercial
y colonial futuro. Francia se confirmó
como la nueva potencia europea, aunque todavía
tenía que dirimir su conflicto con España.
Epílogos
La monarquía española, tras reconocer
la independencia de Holanda en Münster (1648),
se había retirado de las negociaciones
para continuar la guerra con Francia, que mantuvo
la ventaja (victoria de Lens, 1648) en un principio.
No obstante, el estallido de la Fronda y el fin
de la guerra de secesión de Cataluña
(1652) permitieron una cierta recuperación
española. Pero los recursos de España
estaban exhaustos, y la entrada en el conflicto
de Inglaterra al lado de Francia (1657), decidió,
tras la segunda batalla de las Dunas (1658), el
resultado de esta guerra de desgaste. Por la paz
de los Pirineos (1659) España cedió
a Francia Rosellón, Cerdaña, Artois
y algunas plazas flamencas, además de aceptar
la presencia francesa en Alsacia. Con ello se
confirmaba el paso de la hegemonía continental
a Francia.
En el Báltico, el nuevo rey sueco Carlos
X, en una serie de brillantes campañas,
venció a polacos, daneses y brandemburgueses
en su empeño por dominar esa región
(1658). Pero sus éxitos provocaron el recelo
de las demás potencias, ante la posibilidad
de que Suecia se convirtiera en dueña absoluta
de un espacio vital desde el punto de vista del
comercio. La intervención de Holanda, Austria,
Francia e Inglaterra forzó la firma de
la paz de Oliva (1660), que reconocía ventajas
a Suecia, pero también salvaguardaba los
intereses de Polonia, Brandemburgo y Rusia. Con
éste se cerró la serie de tratados
que configuraron el nuevo sistema europeo de equilibrio
entre las potencias.
INDEPENDENCIA DE LOS EEUU
La transformación económica, social
y política que se produjeron en Inglaterra
durante el siglo XVI, favorecieron su expansión
colonial en el siglo XVII. Además había
grupo de hombres dispuestos a migrar para colonizar
nuevos territorios y comenzar una nueva vida.La
reforma religiosa realizada por Enrique VIII había
producido fuertes encuentros entre la corona y
algunos sectores de la sociedad que se oponía
a la religión anglicana y que preferían
abandonar Inglaterra para practicar libremente
su fe. Fue una solución para muchos perseguidos
por cuestiones religiosas en los primeros años
del siglo XVII. Por otro lado hombres de negocio
organizaron compañías colonizadoras
para la explotación de diversos minerales
y metales preciosos que creían que había.
Por ejemplo las compañías de Londres
y la de Plymounth con objeto de extraer oro en
esta tierras.
Inglaterra instaló 13 colonias, siendo
la primera la de Virginia, en honor a Isabel I,
la "reina virgen".Esta eran pobres,
no contaban con yacimientos de metales preciosos,
ni con una población indígena densa
y estable para mano de obra. Su población
crecía lentamente y faltaban capitales
para fomentar el crecimiento.
Después de la guerra de Inglaterra contra
Francia, la corona quiso que las colonias le ayudasen
a pagar la enorme deuda militar de alrededor de
150 millones de libras esterlinas. Con este objetivo
el parlamento inglés estableció
una serie de impuestos sobre el cuero, el azúcar,
el papel y el té, que se importaba desde
América.
Con estas medidas los colonos temieron que todas
las libertades que habían disfrutado hasta
el momento empezaban a venirse abajo de repente.
También podía significar un revés
importante para el comercio que los colonos desarrollaban.
Viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos
el parlamento británico decidió
derogar la primera de las leyes, la de las Estampillas,
pero al mismo tiempo intensificó la segunda,
la de Alojamiento, enviando oficiales de aduanas
a la ciudad de Boston para que recolectaran las
cuotas. Los colonos no lo aceptaron y se negaron
a obedecer a los ocupantes, por lo que éstos
reaccionaron mandando soldados a Boston.
Los habitantes de 96 ciudades
protestaron, ya que el Parlamento no los representaba
frente a la corona, y por lo tanto no podía
decidir por ellos y formaron la liga de no importación,
ideada por Frankiln.
Cuando en 1773 se aprobó
la "Ley del Té", que beneficiaba
a la Compañía Británica de
las Indias Orientales,los americanos arrojaron
al mar todas las cajas de té que llevaban
tres barcos anclados en Boston. Éste fue
el llamado"motín del té en
Boston", y señala el primer acto de
abierta rebeldía contra el Gobierno inglés.
Los colonos no cejaron en su empeño y en
1774 en Filadelfia organizaron un Congreso para
evaluar el estado de la situación. Decidieron
desobedecer las nuevas leyes británicas
e intentar boicotear en lo posible el comercio,
por lo que empezaron a buscar armas para defenderse
de las posibles represalias. La respuesta, por
supuesto, no se hizo esperar y el comienzo del
conflicto se dio cuando en la localidad de Lexington
fuerzas británicas se enfrentaron a unos
setenta colonos. Alguno de los dos bandos hizo
fuego por lo que la guerra ya estaba servida.
Inglaterra se obstinó que los colonos debían
obedecer y estalló la guerra. Los colonos
confiaron el mando a George Washington, y para
pedir a Francia que interviniera mandaron a Franklin
como embajador.
Unos años después de este hecho
se organizó el segundo Congreso Continental,
también en Filadelfia, con la intención
de que hubiese un ejército y una marina
controlados por una persona representativa de
los colonos, nada más y nada menos que
George Washington. Los siguientes pasos fueron
el papel moneda y un principio de relaciones con
otras potencias extranjeras, hasta que Thomas
Jefferson redactó la llamada Declaración
de independencia, en Virginia, que se aprobó
en la fecha más importante hoy para los
estadounidenses, el 4 de julio del año
1776.
El ejército de Washington
carecía de todo, estaba desorganizado,
sin armas, sin pólvora, sin ropas y sin
provisiones. Solamente pudo adquirir una cosa
con rapidez y voluntad: la disciplina. Pero carecía
de los conocimientos tácticos de los bien
organizados regimientos ingleses. Éstos,
en cambio, no luchaban por su tierra y su moral
era bastante baja. En 1777 los americanos vencieron
a los ingleses en la batalla de Saratoga. Entretanto
había llegado un ejército francés,
y España había mandado provisiones
y armas procedentes de México y las Antillas.
En el año 1781 unos 8.000 soldados británicos
fueron rodeados en Yorktown (Virginia) por la
alianza franco norteamericana bajo las órdenes
de Washington. Los británicos pidieron
la paz y en el tratado de París de 1783
se reconoció por fin la independencia de
los Estados Unidos. Estaban cansados de lucha
y de una guerra que no era popular, pues ambos
pueblos eran demasiado afines y no existía
odio real que justificara la matanza.
Líderes tan importantes como George Washington,
Benjamin Franklin y James Madison pretendieron
modificar algunos de los artículos de la
Confederación, sin embargo fueron unos
delegados los que tuvieron la idea de redactar
una nueva legislación que dio como resultado
la gran Constitución de los Estados Unidos
de América que finalmente fue aceptada
en 1788 tras muchas reuniones. Con esta declaración
se separaron los tres poderes, el ejecutivo, legislativo
y judicial, totalmente independientes entre sí,
lo estados podían tomar decisiones propias,
además se añadieron posteriormente
un total de diez enmiendas con la intención
de no fortalecer en demasía el poder central.
Se quería sobre todo dejar clara la libertad
individual del hombre en cualquiera de los casos,
y también otras como la libertad de prensa,
de religión, de expresión etc. Otras
de las enmiendas ya desarrollaban temas que en
otros países europeos tardarían
en llegar como el derecho de la mujer a votar,
así como abolir completamente la esclavitud.
Este texto constitucional ha quedado inamovible
para la historia y se ha situado como el gran
símbolo norteamericano, envidia del resto
de las naciones.Para resistir las presiones de
Inglaterra, los colonos hicieron alianzas con
Francia y España, y en 1783 Inglaterra
tuvo que desistir y reconocer la Independencia
de Estados Unidos de América.
Terminada la guerra Washington
fue elegido dos veces presidente de la república
federal. Los Estados Unidos fueron el primer país
independiente de América. Su ejemplo repercutió
en el resto de las colonias española y
portuguesa, pero también en Europa, ya
que estimuló los sucesos que debían
desembocar en la Revolución Francesa que
estalló a fines del siglo XVIII.
REFORMA Y CONTRAREFORMA
Teólogo y reformador religioso alemán,
precipitó la Reforma protestante al publicar
en 1517 sus 95 tesis denunciando las indulgencias
y los excesos de la Iglesia católica.
Para Lutero la esencia del cristianismo no se
encuentra en la organización encabezada
por el papa, sino en la comunicación directa
de cada persona con Dios.
Martín Lutero nació
en Eisleben en 1483, hijo de una familia de origen
campestre y dueña de una mina. Atendía
la escuela latina en Mansfeld desde 1488, continuando
sus estudios en Magdeburgo y luego en Eisenach.
En 1501, empieza sus estudios en Erfurt con la
intención de hacerse abogado.
En 1505, tomó una
decisión que iba a cambiar el curso de
su vida de manera radical. Decidió entrar
al monasterio Augustino en Erfurt.
Esa decisión, junto
a la búsqueda de un Dios gracioso y la
voluntad del mismo, culminó en el desarollo
de la reforma de la iglesia. Las experiencias
negativas que Lutero tuvo con los medios eclesiales
de gracia, no solo favorecieron la crítica
respecto al lamentable estado de las prácticas
en la iglesia, sino más bien obligaron
a una revisión fundamental de la teología
medieval.
En 1507, con 24 años,
fue ordenado sacerdote y tres años más
tarde viajó a Roma, la capital de la cristiandad;
pero este viaje, lejos de ayudarle en su búsqueda
espiritual, tuvo para él el efecto contrario
al percatarse de la frivolidad y mundanalidad
en la que aquella iglesia había caído.
De vuelta a su patria se doctoró en teología
en 1512 comenzando a dar clases en la universidad
de Wittenberg.
Las indulgencias
En 1517 aparece en escena
un monje dominico, Tetzel, predicador de las indulgencias.
Por medio de la compra de indulgencias, según
la enseñanza tradicional, se libraba a
las almas recluidas en el purgatorio de los tormentos
del mismo. El dinero obtenido en esta ocasión
por este medio sería invertido, a partes
iguales, en la erección de la basílica
de San Pedro en Roma y en la compra por parte
de Alberto de Hohenzollern de un obispado. Fue
entonces cuando Lutero escribió y clavó
en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg
sus Noventa y cinco tesis. Este documento fue
la chispa que puso en marcha todo un proceso cuyas
consecuencias iban a ser de largo alcance.
Su crítica pública
contra el abuso de las cartas de indulgencias
en 1517 no solo produjo la discusión deseada,
sino que además causó la apertura
de un tribunal de inquisicón culminando
en la excomulgación de Lutero, después
de la dieta imperial de Worms, en 1521. Federico
el Sabio organizó un "secuestro"
para proteger la vida de Martín Lutero.
Lutero se quedaba en el castillo Wartburg como
Doncel Jorge por casi un año, traduciendo
el Nuevo Testamendo al alemán.
El 15 de junio de 1520
León X publicó la bula de excomunión
de Lutero intitulada Exsurge Domine; cuando Lutero
la recibió se dirigió al pudridero
de la ciudad y, juntamente con el Derecho Canónico,
la arrojó a las llamas. La ruptura estaba
consumada. Un fraile había osado levantarse
él solo ante todo un sistema religioso
de más de mil años de antigüedad,
con el solo apoyo de la Palabra de Dios.
En ese mismo año
de su condenación Lutero ha escrito incansablemente
algunas de sus mejores obras: A la nobleza cristiana
de la nación alemana, La cautividad babilónica
de la Iglesia y La libertad cristiana.
Lutero viajó a Worms
bajo la protección de un salvoconducto
y allí, conminado ante Carlos V, a pronunciarse
sobre sus doctrinas pronunció las memorables
palabras:
"Si no me convencen
mediante testimonios de las Escrituras o por un
razonamiento evidente (puesto que no creo al papa
ni a los concilios solos, porque consta que han
errado frecuentemente y contradicho a sí
mismos), quedo sujeto a los pasajes de las Escrituras
aducidos por mí y mi conciencia está
cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero
retractarme de nada, puesto que no es prudente
ni recto obrar contra la conciencia."
La suerte estaba echada;
Lutero se había enfrentado al poder religioso
y ahora lo estaba haciendo al poder secular. Las
dos grandes instituciones: Iglesia e Imperio no
estaban por encima de la Palabra, sino sujetas
a ella.
La ruptura mas evidente
con los votos monásticos se realizó
cuando se casó con la anterior monja Catarina
de Bora, en Junio de 1525. Ahí, se formó
el núcleo principal de la casa parroquial
evangélica.
"Después de
la Palabra de Dios no hay un tesoro más
precioso que el santo matrimonio. El mayor don
de Dios sobre la tierra es una esposa piadosa,
alegre, temerosa de Dios y hogareña, con
la que puedes vivir en paz, a la que puedes confiar
tus bienes, tu cuerpo y tu vida."
Después de la guerra
de campesinos en 1525, reprobada por Lutero, el
reformador promovía la formación
de una Iglesia Evangélica terretorial por
visitaciónes y regulaciones eclesiales.
Falleció en Eisleben,
su ciudad natal, en Febrero 1546. Por orden del
príncipe elector, Lutero fue sepultado
en la iglesia del castillo en Wittenberg.
Con su traducción
de la Biblia al Alemán, Martín Lutero
ganó fama permanente en relación
con la unificación del idioma alemán.
Hoy en Día, unos 70 millones de fieles
pertenecen a la Iglesia Luterana.
Inventar un idioma, crear
una religión
Lutero fue el primero en
potenciar el invento de Gutemberg. Hasta 1534
sólo circulaban traducciones al latín
de la sagrada escritura, cuya lectura y estudio
estaban destinadas a sacerdotes y eruditos. La
traducción de Lutero intentó poner
la Biblia al alcance de la población, siguiendo
su idea de que cada lector y no la iglesia es
responsable de la interpretación de la
Biblia.
Para conseguir su objetivo,
Lutero inventó una suerte de mezcla entre
las características común de los
dialectos que por entonces se hablaban en Alemania
y el latín y así creó el
llamado "alemán puro", un idioma
artificial que es la base de la actual lengua
alemana.
Lutero publicó su
Biblia apenas 60 años después de
la invención de la imprenta y con ello
se transformó en el primer libro de circulación
masiva de la historia y también marcó
el inicio de otra revolución: la lectura
masiva.
El impacto espiritual de la Reforma
El protestantismo provocó un gran impacto
en la mentalidad de los europeos del siglo XVI.
Las ideas de Lutero habían abierto el camino
de la libertad de conciencia, no sólo para
la fe sino también para todas las facultades
espirituales del hombre.
Para muchos hombres la difusión de la religión
protestante significó un cambio de actitud
ante algunos elementos de su vida cotidiana. El
cuestionamiento que hizo Lutero de la autoridad
del Papa y de la jerarquía de la Iglesia
de Roma, tuvo repercusiones que superaron el plano
de la vida religiosa. Para muchos príncipes,
la religión protestante significaba un
reforzamiento de su autoridad laica y por eso
la impusieron en sus Estados. Para muchos campesinos,
las ideas de la Reforma justificaban la desobediencia
al poder de los señores. Si el Papa era
desafiado y sus juicios ya no eran infalibles
para todos los cristianos, también podía
cuestionarse la autoridad de los señores
feudales. Sin que Lutero se lo propusiera, sus
ideas influyeron sobre los campesinos, quienes
disconformes con sus condiciones de vida, se rebelaron
contra el poder señorial.
La religión protestante también
ejerció una gran influencia en las actitudes
de los burgueses. La estricta moral protestante
-enemiga de los lujos y de los despilfarros-,
la práctica de una vida austera, la idea
de que los hombres obtenían su recompensa
o su castigo en la vida terrenal, eran principios
que se adecuaban muy bien a las actividades de
los burgueses. Los hombres de negocios podían
ver que su enriquecimiento era una recompensa
por sus esfuerzos personales, por su espíritu
de empresa y de ahorro y por su respeto y cumplimiento
de las normas de la nueva religión.
Las 95 tesis de Martín Lutero
Disputación acerca de la determinación
del valor de las indulgencias
Por amor a la verdad y en el afán de sacarla
a luz, se discutirán en Wittenberg las
siguientes proposiciones bajo la presidencia del
R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y
en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta
última disciplina en esa localidad. Por
tal razón, ruega que los que no puedan
estar presentes y debatir oralmente con nosotros,
lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el
nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
1. Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo
dijo: "Haced penitencia...", ha querido
que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.
2. Este término no puede entenderse en
el sentido de la penitencia sacramental (es decir,
de aquella relacionada con la confesión
y satisfacción) que se celebra por el ministerio
de los sacerdotes.
3. Sin embargo, el vocablo no apunta solamente
a una penitencia interior; antes bien, una penitencia
interna es nula si no obra exteriormente diversas
mortificaciones de la carne.
4. En consecuencia, subsiste la pena mientras
perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera
penitencia interior), lo que significa que ella
continúa hasta la entrada en el reino de
los cielos.
5. El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna,
salvo aquella que él ha impuesto, sea por
su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.
6. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino
declarando y testimoniando que ha sido remitida
por Dios, o remitiéndola con certeza en
los casos que se ha reservado. Si éstos
fuesen menospreciados, la culpa subsistirá
íntegramente.
7. De ningún modo Dios remite la culpa
a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y
lo someta en todas las cosas al sacerdote, su
vicario.
8. Los cánones penitenciales han sido impuestos
únicamente a los vivientes y nada debe
ser impuesto a los moribundos basándose
en los cánones.
9. Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia
en la persona del Papa, quien en sus decretos
siempre hace una excepción en caso de muerte
y de necesidad.
10. Mal y torpemente proceden los sacerdotes que
reservan a los moribundos penas canónicas
en el purgatorio.
11. Esta cizaña, cual la de transformar
la pena canónica en pena para el purgatorio,
parece por cierto haber sido sembrada mientras
los obispos dormían.
12. Antiguamente las penas canónicas no
se imponían después sino antes de
la absolución, como prueba de la verdadera
contrición.
13. Los moribundos son absueltos de todas sus
culpas a causa de la muerte y ya son muertos para
las leyes canónicas, quedando de derecho
exentos de ellas.
14. Una pureza o caridad imperfectas traen consigo
para el moribundo, necesariamente, gran miedo;
el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.
15. Este temor y horror son suficientes por sí
solos (por no hablar de otras cosas) para constituir
la pena del purgatorio, puesto que están
muy cerca del horror de la desesperación.
16. Al parecer, el infierno, el purgatorio y el
cielo difieren entre sí como la desesperación,
la cuasi desesperación y al seguridad de
la salvación.
17. Parece necesario para las almas del purgatorio
que a medida que disminuya el horror, aumente
la caridad.
18. Y no parece probado, sea por la razón
o por las Escrituras, que estas almas estén
excluidas del estado de mérito o del crecimiento
en la caridad.
19. Y tampoco parece probado que las almas en
el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan
plena certeza de su bienaventuranza ni aún
en el caso de que nosotros podamos estar completamente
seguros de ello.
20. Por tanto, cuando el Papa habla de remisión
plenaria de todas las penas, significa simplemente
el perdón de todas ellas, sino solamente
el de aquellas que él mismo impuso.
21. En consecuencia, yerran aquellos predicadores
de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto
a la vez que salvo de toda pena, a causa de las
indulgencias del Papa.
22. De modo que el Papa no remite pena alguna
a las almas del purgatorio que, según los
cánones, ellas debían haber pagado
en esta vida.
23. Si a alguien se le puede conceder en todo
sentido una remisión de todas las penas,
es seguro que ello solamente puede otorgarse a
los más perfectos, es decir, muy pocos.
24. Por esta razón, la mayor parte de la
gente es necesariamente engañada por esa
indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación
de las penas.
25. El poder que el Papa tiene universalmente
sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo
posee en particular sobre su diócesis o
parroquia.
26. Muy bien procede el Papa al dar la remisión
a las almas del purgatorio, no en virtud del poder
de las llaves (que no posee), sino por vía
de la intercesión.
27. Mera doctrina humana predican aquellos que
aseveran que tan pronto suena la moneda que se
echa en la caja, el alma sale volando.
28. Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda
cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden
ir en aumento, más la intercesión
de la Iglesia depende sólo de la voluntad
de Dios.
29. ¿Quién sabe, acaso, si todas
las almas del purgatorio desean ser redimidas?
Hay que recordar lo que, según la leyenda,
aconteció con San Severino y San Pascual.
30. Nadie está seguro de la sinceridad
de su propia contrición y mucho menos de
que haya obtenido la remisión plenaria.
31. Cuán raro es el hombre verdaderamente
penitente, tan raro como el que en verdad adquiere
indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.
32. Serán eternamente condenados junto
con sus maestros, aquellos que crean estar seguros
de su salvación mediante una carta de indulgencias.
33. Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman
que las indulgencias del Papa son el inestimable
don divino por el cual el hombre es reconciliado
con Dios.
34. Pues aquellas gracias de perdón sólo
se refieren a las penas de la satisfacción
sacramental, las cuales han sido establecidas
por los hombres.
35. Predican una doctrina anticristiana aquellos
que enseñan que no es necesaria la contrición
para los que rescatan almas o confessionalia.
36. Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido
tiene derecho a la remisión plenaria de
pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.
37. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté
vivo o muerto, tiene participación en todos
lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación
le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas
de indulgencias.
38. No obstante, la remisión y la participación
otorgadas por el Papa no han de menospreciarse
en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen
un anuncio de la remisión divina.
39. Es dificilísimo hasta para los teólogos
más brillantes, ensalzar al mismo tiempo,
ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias
y la verdad de la contrición.
40. La verdadera contrición busca y ama
las penas, pero la profusión de las indulgencias
relaja y hace que las penas sean odiadas; por
lo menos, da ocasión para ello.
41. Las indulgencias apostólicas deben
predicarse con cautela para que el pueblo no crea
equivocadamente que deban ser preferidas a las
demás buenas obras de caridad.
42. Debe enseñarse a los cristianos que
no es la intención del Papa, en manera
alguna, que la compra de indulgencias se compare
con las obras de misericordia.
43. Hay que instruir a los cristianos que aquel
que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza
una obra mayor que si comprase indulgencias.
44. Porque la caridad crece por la obra de caridad
y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo
es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado
de la pena.
45. Debe enseñarse a los cristianos que
el que ve a un indigente y, sin prestarle atención,
da su dinero para comprar indulgencias, lo que
obtiene en verdad no son las indulgencias papales,
sino la indignación de Dios.
46. Debe enseñarse a los cristianos que,
si no son colmados de bienes superfluos, están
obligados a retener lo necesario para su casa
y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.
47. Debe enseñarse a los cristianos que
la compra de indulgencias queda librada a la propia
voluntad y no constituye obligación.
48. Se debe enseñar a los cristianos que,
al otorgar indulgencias, el Papa tanto más
necesita cuanto desea una oración ferviente
por su persona, antes que dinero en efectivo.
49. Hay que enseñar a los cristianos que
las indulgencias papales son útiles si
en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas
si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.
50. Debe enseñarse a los cristianos que
si el Papa conociera las exacciones de los predicadores
de indulgencias, preferiría que la basílica
de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla
con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.
51. Debe enseñarse a los cristianos que
el Papa estaría dispuesto, como es su deber,
a dar de su peculio a muchísimos de aquellos
a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron
el dinero aun cuando para ello tuviera que vender
la basílica de San Pedro, si fuera menester.
52. Vana es la confianza en la salvación
por medio de una carta de indulgencias, aunque
el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su
misma alma como prenda.
53. Son enemigos de Cristo y del Papa los que,
para predicar indulgencias, ordenan suspender
por completo la predicación de la palabra
de Dios en otras iglesias.
54. Oféndese a la palabra de Dios, cuando
en un mismo sermón se dedica tanto o más
tiempo a las indulgencias que a ella.
55. Ha de ser la intención del Papa que
si las indulgencias (que muy poco significan)
se celebran con una campana, una procesión
y una ceremonia, el evangelio (que es lo más
importante)deba predicarse con cien campanas,
cien procesiones y cien ceremonias.
56. Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa
distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente
mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.
57. Que en todo caso no son temporales resulta
evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros
no los derrochan, sino más bien los atesoran.
58. Tampoco son los méritos de Cristo y
de los santos, porque éstos siempre obran,
sin la intervención del Papa, la gracia
del hombre interior y la cruz, la muerte y el
infierno del hombre exterior.
59. San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia
eran los pobres, mas hablaba usando el término
en el sentido de su época.
60. No hablamos exageradamente si afirmamos que
las llaves de la iglesia (donadas por el mérito
de Cristo) constituyen ese tesoro.
61. Esta claro, pues, que para la remisión
de las penas y de los casos reservados, basta
con la sola potestad del Papa.
62. El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto
evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.
63. Empero este tesoro es, con razón, muy
odiado, puesto que hace que los primeros sean
postreros.
64. En cambio, el tesoro de las indulgencias,
con razón, es sumamente grato, porque hace
que los postreros sean primeros.
65. Por ello, los tesoros del evangelio son redes
con las cuales en otros tiempos se pescaban a
hombres poseedores de bienes.
66. Los tesoros de las indulgencias son redes
con las cuales ahora se pescan las riquezas de
los hombres.
67. Respecto a las indulgencias que los predicadores
pregonan con gracias máximas, se entiende
que efectivamente lo son en cuanto proporcionan
ganancias.
68. No obstante, son las gracias más pequeñas
en comparación con la gracia de Dios y
la piedad de la cruz.
69. Los obispos y curas están obligados
a admitir con toda reverencia a los comisarios
de las indulgencias apostólicas.
70. Pero tienen el deber aún más
de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos
sus oídos, para que esos hombres no prediquen
sus propios ensueños en lugar de lo que
el Papa les ha encomendado.
71. Quién habla contra la verdad de las
indulgencias apostólicas, sea anatema y
maldito.
72. Mas quien se preocupa por los excesos y demasías
verbales de los predicadores de indulgencias,
sea bendito.
73. Así como el Papa justamente fulmina
excomunión contra los que maquinan algo,
con cualquier artimaña de venta en perjuicio
de las indulgencias.
74. Tanto más trata de condenar a los que
bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan
en perjuicio de la caridad y la verdad.
75. Es un disparate pensar que las indulgencias
del Papa sean tan eficaces como para que puedan
absolver, para hablar de algo imposible, a un
hombre que haya violado a la madre de Dios.
76. Decimos por el contrario, que las indulgencias
papales no pueden borrar el más leve de
los pecados veniales, en concierne a la culpa.
77. Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy, no
podría conceder mayores gracias, constituye
una blasfemia contra San Pedro y el Papa.
78. Sostenemos, por el contrario, que el actual
Papa, como cualquier otro, dispone de mayores
gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales,
los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª
de Corintios 12.
79. Es blasfemia aseverar que la cruz con las
armas papales llamativamente erecta, equivale
a la cruz de Cristo.
80. Tendrán que rendir cuenta los obispos,
curas y teólogos, al permitir que charlas
tales se propongan al pueblo.
81. Esta arbitraria predicación de indulgencias
hace que ni siquiera, aun para personas cultas,
resulte fácil salvar el respeto que se
debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas
indudablemente sutiles de los laicos.
82. Por ejemplo: ¿Por qué el Papa
no vacía el purgatorio a causa de la santísima
caridad y la muy apremiante necesidad de las almas,
lo cual sería la más justa de todas
las razones si él redime un número
infinito de almas a causa del muy miserable dinero
para la construcción de la basílica,
lo cual es un motivo completamente insignificante?
83. Del mismo modo: ¿Por qué subsisten
las misas y aniversarios por los difuntos y por
qué el Papa no devuelve o permite retirar
las fundaciones instituidas en beneficio de ellos,
puesto que ya no es justo orar por los redimidos?
84. Del mismo modo: ¿Qué es esta
nueva piedad de Dios y del Papa, según
la cual conceden al impío y enemigo de
Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía
y amiga de Dios, y por que no la redimen más
bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad
hacia esa misma alma pía y amada?
85. Del mismo modo: ¿Por qué los
cánones penitenciales que de hecho y por
el desuso desde hace tiempo están abrogados
y muertos como tales, se satisfacen no obstante
hasta hoy por la concesión de indulgencias,
como si estuviesen en plena vigencia?
86. Del mismo modo: ¿Por qué el
Papa, cuya fortuna es hoy más abundante
que la de los más opulentos ricos, no construye
tan sólo una basílica de San Pedro
de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el
de los pobres creyentes?
87. Del mismo modo: ¿Qué es lo que
remite el Papa y qué participación
concede a los que por una perfecta contrición
tienen ya derecho a una remisión y participación
plenarias?
88. Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría
hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace
ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones
cien veces por día a cualquiera de los
creyentes?
89. Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias,
busca más la salvación de las almas
que el dinero, ¿por qué suspende
las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas,
si son igualmente eficaces?
90. Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos
sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con
razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa
a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha
de los cristianos.
91. Por tanto, si las indulgencias se predicasen
según el espíritu y la intención
del Papa, todas esas objeciones se resolverían
con facilidad o más bien no existirían.
92. Que se vayan, pues todos aquellos profetas
que dicen al pueblo de Cristo: "Paz, paz";
y no hay paz.
93. Que prosperen todos aquellos profetas que
dicen al pueblo: "Cruz, cruz" y no hay
cruz.
94. Es menester exhortar a los cristianos que
se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a
través de penas, muertes e infierno.
95. Y a confiar en que entrarán al cielo
a través de muchas tribulaciones, antes
que por la ilusoria seguridad de paz.
Wittenberg, 31 de octubre de 1517.
Oración de Lutero
Señor Dios, Tú me has puesto en
tarea de dirigir y pastorear la Iglesia. Tú
ves cuán inepto soy para cumplir tan grande
y difícil misión, y si yo lo hubiese
intentado sin contar contigo, desde luego lo habría
echado todo a perder. Por eso clamo a Ti. Gustoso
quisiera ofrecer mi boca y disponer mi corazón
para este menester. Deseo enseñar al pueblo,
pero también quiero por mi parte aprender
yo mismo continuamente y manejar Tu Palabra, habiéndola
meditado con diligencia. Como instrumento Tuyo
utilízame. Amado Señor, no me abandones
en modo alguno, pues donde yo estuviera solo,
fácilmente lo echaría todo a perder.
Amen.
CALVINO
EL ESTADO TEOCRÁTICO CALVINISTA DE GINEBRA
Y EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO
En Ginebra se produjo un eucuentro entre la ciudad
y un hombre que tendría importantes consecuencias
en la historia universal. La ciudad, situada en
el cruce de las rutas comerciales, estaba en guerra
con sus señores, el obispo y el Duque de
Saboya: ambos obstaculizaban el desarrollo de
su comercio y le apretaban el cinturón.
Dada la situación, los ciudadanos pidieron
ayuda a los suizos, quienes acudieron de buen
grado e hicieron huir al obispo y al duque. Como
el clero católico era considerado un enemigo,
la ciudad adoptó la Reforma.
Dos meses después, el destino se presentó
en la ciudad en la persona de Juan Calvino (1536).
Calvino era de Noyon, Francia, y había
estudiado derecho; pero a través de sus
escritos se había hecho un nombre como
teólogo reformista. Creía en la
predestinación (en el destino), es decir,
en que desde el principio de la Creación
Dios había predeterminado ya quién
se salvaría y quién se condenaría.
A primera vista, esta absurda doctrina parece
decir que la moral no puede influir sobre el comportamiento
humano, pues todo está escrito. Y así
es desde el punto de vista teonco; pero, desde
el punto de vista práctico, dice más
bien lo contrario:
puesto que obrar y vivir en el temor de Dios se
interpreta como síntoma de que se es uno
de los pocos elegidos, todos desean descubrir
en sí mismos los signos de la gracia divina
y obran convenientemente. La doctrina de Calvino
era una especie de profecía que se cumplía
a sí misma.
También tenía su propio sistema
inmunológico: en caso de persecución,
la constante preocupación por salvarse
convertía la ascesis y la perseverancia
en un signo evidente de que se estaba entre los
elegidos. Hacía que el individuo desarrollara
una conciencia moral elitista y que se sintiera
parte de la comunidad de los santos. Quien perseguía
a los calvinistas, los fortalecía. Ocurría
lo mismo que en la paradójica amistad entre
sádicos y masoquistas.
Cuando Calvino llegó a Ginebra, colaboró
con el reformador Guillermo Farel, en trance de
implantar un riguroso régimen moral. Contra
él se rebeló el partido libertino
(término que tomó el significado
de desenfrenado o vicioso en la contrapropaganda
de Calvino) y echó a los reformadores de
la ciudad. El obispo católico regresó,
y con él la arbitrariedad y la corrupción
que tanto perjudicaban al comercio. Arrepentidos,
los grandes comerciantes hicieron volver a Calvino
y le transfirieron todo el poder.
Calvino se convirtió en una suerte de ayatolá
protestante y fundó un Estado teocrático.
Si la utopía se ha realizado en algún
lugar, ha sido en Ginebra entre 1541 y 1564 bajo
la dirección de Calvino, cuyo sistema se
convirtió en el modelo de la mayoría
de las comunidades fundamentalistas y puritanas
de Holanda, Inglaterra y Estados Unidos.
El principio supremo del Estado teocrático
radicaba en la afirmación de que el derecho
y la ley de la comunidad están escritos
en la Biblia. La interpretación de esta
ley es tarea de los pastores y de los mayores
(presbíteros). La autoridad terrenal también
está subordinada a su organo supremo (en
Ginebra, el Consistorio). Esto suponía
implantar una teocracia (poder de Dios) como en
el antiguo Israel. La asistencia a la misa se
hizo obligatoria y la virtud se convirtió
en ley. El placer o, según se mire, el
vicio quedó prohibido. Concretamente, se
prohibieron las canciones indecorosas, el baile,
el juego, el alcohol, los bares, los excesos gastronómicos,
el lujo, el teatro, los cortes de pelo llamativos
y la ropa indecente. Se determinó el número
de platos que podía tener una comida. Los
adornos y las joyas resultaban tan molestos como
los nombres de santos, ante los que se prefería
nombres bíblicos como Habacuc o Samuel.
Sobre la prostitución, el adult~rio, la
blasfemia y la idolatría pesaba la pena
de muerte. Sin embargo, Calvino permitió
el préstamo de dinero a cambio de intereses,
siempre que éstos no fueran abusivos.
La idea de la elección por la gracia, la
importancia de las Sagradas Escrituras, la relevancia
concedida no a la conciencia sino a la ley, y
la autorización de prestar dinero a cambio
de intereses, aproximaban a los calvinistas al
pueblo de Israel, al tiempo que los distanciaban
de los luteranos. Pero, sobre todo, hicieron perder
terreno al antisemitismo, consiguiendo que en
los países en los que caló el calvinismo,
como Holanda, Inglaterra y Estados Unidos, el
antisemitismo fuera insignificante a diferencia
de lo que ocurrió en España, Francia,
Memania, Polonia y Rusia.
El régimen de Calvino en Ginebra era totalitario.
Los mayores y los pastores, verdaderos policías
de la moral, controlaban cada movimiento, tomando
declaración y expulsando de la ciudad a
los que incurrían en alguna falta.
Sin embargo, la fama de Ginebra se extendió
por toda Europa. Los viajeros quedaban encantados
al comprobar que en la ciudad no había
ni robos, ni vicio, ni prostitutas, ni asesinatos,
ni enfrentamientos entre partidos. Escribían
a sus casas diciendo que allí la delincuencia
y la pobreza eran desconocidas. Lo que reinaba
era el cumplimiento del deber, la pureza de costumbres,
la caridad y la ascesis mediante el trabajo.
Pues, según Calvino, uno de los mandamientos
del Señor era éste:
el hombre no ha de desaprovechar inútilmente
el tiempo que Dios le ha dado, y silo hace, esto
es un signo de que se condenará. Si, por
el contrario, lo aprovecha debidamente en el trabajo,
esto significa que está entre los elegidos.
Si ve aumentar su dinero como resultado de su
trabajo, esto también indica que es uno
de los elegidos, lo que convence siempre a los
afortunados.
Consecuencia: el calvinismo armonizaba perfectamente
con los intereses comerciales de Ginebra, con
el capitalismo en general y con la búsqueda
del éxito propia del norteamericano. Así
nos lo enseña Max Weber, el padre de la
sociología alemana, en su libro sobre La
ética protestante y el espíritu
del capitalismo. Por lo tanto, si el luteranismo
había
o posibilitado el matrimonio entre la religión
y el Estado, el calvinismo hizo posible el matrimonio
entre la religión y el dinero.
La Reforma ayudó al nacimiento de la modernidad.
La Contrarreforma católica
Después de 1521, el Papado comenzó
a realizar una serie de reformas para mejorar
la organización interna de la Iglesia Católica.
Se establecieron reglamentos muy estrictos para
las órdenes religiosas tradicionales. En
1540 se autorizó la creación de
la Compañía de Jesús, fundada
por Ignacio de Loyola sobre la base de dos principios:
la obediencia absoluta al Papa y la estricta aceptación
a los principios de doctrina dictados por la Iglesia
de Roma. Los jesuitas se convirtieron en el principal
apoyo y defensa del nuevo catolicismo.
En el Concilio de Trento (reunido entre 1545 y
1563) los obispos católicos reafirmaron
los dogmas de fe que habían sido puestos
en duda por Lutero, crearon centros destinados
a la formación de sacerdotes y reconocieron
al Papa como la autoridad superior de la Iglesia
Católica. Aprobaron también el restablecimiento
del Tribunal del Santo Oficio, conocido como la
Santa lnquisición. Encargaron a esta institución,
que existía desde siglos anteriores, controlar
y garantizar la pureza de la fe católica
de los creyentes y de aquellos que se convertían
al cristianismo. Y también, la realización
del índice de los libros prohibidos para
la lectura de los católicos, por contener
afirmaciones contrarias a la fe. Este movimiento
fue llamado la Contrarreforma católica
porque se propuso limitar el avance de la Reforma
protestante.
ATRASO EN LA CONTRARREFORMA CATÓLICA
¿Por qué pudo extenderse la Reforma
durante la primera mitad del siglo sin chocar
con la resistencia del emperador o de la Iglesia?
Respuesta:
1. Antes de poder convencer a la gente de la supremacía
de la religión verdadera, el Papa tuvo
que reformar su propia Iglesia. Primero tuvo que
tomar impulso, para finalmente organizar una especie
de asamblea reformista, el llamado Concilio de
Trento, que se celebró desde 1545 hasta
1563 en la capital de la actual provincia del
Trentino. La Iglesia quedó reformada mediante:
- el establecimiento de la línea católica
frente a las desviaciones protestantes, revisionistas
y paulinas;
- la formación de los cuadros eclesiásticos;
- la reforma de lajerarquía de la Iglesia
y del clero;
- la introducción de la censura y de los
índices de libros prohibidos;
- el establecimiento de los métodos de
la Santa Inquisición: espionaje, torturay
terror;
- la organización militar de los cuadros
eclesiásticos mediante la orden de los
jesuitas (fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola,
que iba al mismo colegio que Calvino y se le parecía).
Mediante estas medidas se logró recuperar
para el catolicismo gran parte de Alemania, toda
Francia y Polonia.
2. Por otra parte, lo que impidió inicialmente
que el emperadoi Carlos V devolviese el golpe
a los protestantes fue un poder que ame nazaba
por un flanco muy distinto: los turcos.
LOS TURCOS
Los turcos se llamaban a sí mismos otomanos,
término derivadc del nombre del sultán
Osmán (1299-1326), que había conquistado
Asia Menor. Se convirtieron al islam en el siglo
VIII. Orján, hijo de Osmán y mucho
más importante que su padre, organizó
a su pueblo como una casta guerrera, con una activa
maquinaria militar dotada de un ejército
permanente, una legión extranjera -el grupo
de élite de los jenízaros o niños
cristianos arrebatados a sus padres y formados
como soldados de élite- y una caballería
pesada. Como convertirse al islam significaba
ser admitido en la casta guerrera de los turcos,
cuando conquistaron los Balcanes en los siglos
xiv y xv muchos cristianos aprovecharon tal posibilidad.
El 28 de junio de 1389, los turcos aniquilan a
los serbios en el Campo de los Mirlos (Kosovo),
después de que un terrorista serbio llamado
Obilitch asesinara al sultán Murat. Desde
entonces los serbios celebran este día
como fiesta nacional, tras haber convertido al
terrorista en un héroe. El mismo día
del año 1914, otro terrorista, Gavrilo
Princip, matará de un tiro al nuevo Murat,
el Archiduque F. Fernando de Austria. Yen recuerdo
de la matanza del Campo de los Mirlos, los serbios
siguen reclamando hasta hoy mismo Kosovo como
su Tierra Santa. Pero no han perdonado a aquellos
serbios que se convirtieron al Islam y se unieron
a los opresores, los musulmanes bosnios, y seiscientos
años después se han vengado de ellos
en Srebrenica. Los pueblos oprimidos durante mucho
tiempo tienen buena memoria, pues todavía
tienen cuentas pendientes.
Los turcos, como buenos prusianos orientales que
eran, fueron de victoria en victoria. Primero,
en 1453, tomaron por asalto Constantinopla y la
convirtieron en su capital, Estambul Así
se disolvía el Imperio romano de Oriente,
que había supuesto "más de
mil años de Grecia cristiana". Posteriormente,
y tras vencer a los persas, Seim conquista Armenia,
Palestina, Siria y Egipto y finalmente establece
su protectorado sobre las ciudades santas de La
Meca y Medina tomando el título de califa.
Mientras que en Europa occidental -en España-
los cristianos hacían retroceder al Islam,
en el Este continuó su expansión
sometiendo a los pueblos cristianos de los Balcanes.
Bajo el reinado de Solimán el Magnífico
(1520-1566), los turcos llegaron a constituir
una amenaza para Carlos V. En 1526 se apoderan
de Hungría y en 1529 asedian la ciudad
de Viena, aunque sin éxito.
Mientras duraba el peligro turco, Carlos V no
podía permitirse arremeter contra los protestantes
y sumir a la cristiandad en una guerra de religión.
Así pues los turcos también contribuyeron
a la expansión de la Reforma, y los protestantes
deberían estar agradecidos.
LA GLOERIOSA REVOLUCION
Cambios económicos y conflictos de intereses
Hasta finales del siglo XVI, la monarquía
de los Tudor tuvo muchos intereses en común
con los burgueses urbanos y con los pequeños
propietarios rurales de origen noble la gentry
. Sus intereses coincidían en la lucha
contra España por el dominio de los mares
atlánticos y por el empeño español
en restablecer el catolicismo en Inglaterra; y
también en la lucha contra las familias
más poderosas de la nobleza inglesa -la
aristocracia- que arruinaban el país con
sus guerras privadas. Pero esta alianza entre
la monarquía, la gentry y los burgueses
entró en crisis durante los reinados de
los reyes Estuardo. En las primeras décadas
del siglo XVII, la riqueza de los burgueses dedicados
al comercio y a la producción de mercaderías
aumentaba, y también la de la gentry, cuyos
miembros se diferenciaron del resto de la nobleza
porque se dedicaron a una actividad típicamente
burguesa como el comercio. Mientras tanto, disminuían
los ingresos de los nobles más poderosos
que tenían como única fuente de
riqueza la propiedad de sus tierras. Muchos nobles
comenzaron a depender de la monarquía para
sobrevivir, y los burgueses entraron en conflicto
con el poder absoluto de la monarquía que
intentó poner límites al desarrollo
de sus actividades económicas.
La lucha por la nueva riqueza
El problema era que los burgueses estaban generando
y acumulando una riqueza a la que la monarquía
no podía acceder. Para obtener una parte
de esa nueva riqueza la monarquía propuso
crear nuevos impuestos y aumentar los que ya existían.
El Parlamento se opuso porque sus miembros no
podían controlar el destino del dinero
recaudado. La corona también intentó
participar directamente en algunas de las actividades
industriales y comerciales, pero el resultado
fue aumento de precios, desocupación y
descontento general. Para conseguir ingresos,
la monarquía comenzó a exigir antiguos
derechos feudales y reforzó su alianza
con la jerarquía de la Iglesia Anglicana,
integrada por grandes terratenientes.
Jacobo I Estuardo
Su tendencia a ejercer el poder en forma absoluta
se confirmó en 1610 cuando disolvió
el Parlamento y no lo volvió a convocar
hasta 1621. Para los burgueses esto no hacia mas
que frenar el libre comercio y el desarrollo de
sus actividades económicas.
La guerra civil y la abolición de la monarquía
El enfrentamiento por los impuestos continué.
La corona comenzó a exigirlos aunque no
tuvieran la aprobación del Parlamento;
y los burgueses comprendieron que los cambios
económicos que necesitaban sólo
se alcanzarían a través de la lucha
política. Las familias de comerciantes
y terratenientes más poderosas, relacionadas
entre sí por negocios comunes y que estaban
representadas en las dos cámaras del Parlamento,
fueron el núcleo de la oposición
al rey Carlos 1 con el objetivo de lograr un gobierno
que representara los intereses de los hombres
de negocios.
Durante 1639 y 1640 los burgueses se negaron a
pagar impuestos. Pero la crisis se agravé
cuando, en 1640, Escocia pretendió separarse
de Inglaterra y la Cámara de los Comunes
se negó a aprobar los fondos necesarios
para equipar y pagar un ejército a las
órdenes de Carlos 1. La mayoría
de los comerciantes, artesanos y aprendices apoyaron
a los Comunes y en 1642 comenzó la guerra
civil.
Ejecución del Rey Carlos I en 1649.El ejército
ocupó la capital en 1648 y el Parlamento
Depurado procesó al rey con el siguiente
fundamento: "Los comunes de Inglaterra reunidos
en el Parlamento, declaran que, por debajo de
Dios, el pueblo es el origen de todo poder justo"...
En los dos bandos enfrentados, el parlamentario
y el realista, había representantes de
la nobleza y de los burgueses. Lo que los diferenciaba
era que los realistas tenían más
fuerza en las regiones agrícolas del norte
y el Oeste del país, mientras que el Parlamento
encontraba el apoyo en el sur y en el este, regiones
en las que predominaban la industria y el comercio.
También las ideas religiosas los diferenciaban:
el puritanismo respaldaba, en general, al Parlamento,
y el anglicanismo, como iglesia oficial, al rey.
En el conflicto armado, venció el ejército
parlamentario que dirigía Oliverio Cromwell.
En 1649, los nobles fueron expulsados del Parlamento,
se proclamé la república y el rey
Carlos 1 fue decapitado.
La Gloriosa Revolución
Después de la muerte de Cromwell, los burgueses
más poderosos, que necesitaban paz y orden
para sus negocios, llegaron a un acuerdo con la
nobleza y, en 1660, la monarquía fue restaurada
en la persona de Carlos II Estuardo. Por su parte,
el rey aceptaba que correspondía al Parlamento
la elaboración de leyes y la aprobación
de impuestos.
Pero el acuerdo entre la monarquía y el
Parlamento se rompió cuando llegó
al trono Jacobo II, católico y con tendencias
absolutistas. El nuevo rey no encontró
apoyo para restablecer la monarquía absoluta:
la nobleza no era católica y, además,
sabía que la mayor parte de la sociedad
no aceptaba una vuelta al pasado. Esto fue lo
que llevó a un nuevo acuerdo entre los
nobles y los burgueses, quienes coincidieron en
la necesidad de destronar al rey y justificaron
su propósito en las ideas del filósofo
inglés John Locke.
Convencidos de que el destronamiento del rey en
este caso era lícito, en 1688 nobles y
burgueses ofrecieron la corona de Inglaterra al
príncipe holandés Guillermo de Orange
con dos condiciones: debía mantener el
protestantismo y dejar gobernar al Parlamento.
Jacobo II, abandonado por casi todos los grupos
sociales, dejó el trono. Así, sin
violencia, triunfó la Gloriosa Revolución
(como la llamaron los hombres de la época),
que abolió definitivamente la monarquía
absoluta e inició en Inglaterra la época
de la monarquía parlamentaría.
Sesión de la Cámara
de los Comunes. El filósofo John Locke
(1632-1704) sentó las bases del liberalismo
político. En su Tratado de Gobierno Civil
propuso un sistema político que aseguraba
las libertades y los derechos de los individuos.
Pensaba que los miembros de una sociedad establecían
entre sí un contrato, por el cual delegaban
e/poder en los gobernantes. Por eso, la acción
de los gobernantes debía estar controlada
por los representantes del pueblo, y si el gobierno
era injusto el pueblo tenía el derecho
a rebelarse. En su Carta sobre la Tolerancia de
1689, Locke afirmó: "Para m1 el Ertado
es una sociedad de hombres constituida únicamente
con e/fin de adquirir conservar y mejorar sus
propios intereses civiles. Intereses civiles llamo
a la vida, la libertad, la salud y la prosperidad
del cuerpo; y a la posesión de bienes externos,
tales como el dinero, la tierra, la casa, el mobiliario
y cosas semejantes."
El parlamentarismo y el desarrollo del capitalismo
Luego del triunfo de la Gloriosa Revolución,
en Inglaterra comenzó a funcionar un sistema
de gobierno llamado parlamentarismo. Este sistema
aseguró la participación de los
súbditos en el gobierno del Estado a través
del Parlamento.
Durante el siglo XVII, los grupos comerciales
y manufactureros más poderosos controlaron
el gobierno parlamentario con el fin de promover
sus intereses económicos. Se eliminaron
los privilegios reales, aristocráticos
y de las corporaciones, los monopolios, las prohibiciones,
los peajes y los controles de precios, que obstaculizaban
la libertad de comercio y de industria. Se crearon
y fortalecieron instrumentos que servían
para el desarrollo de las nuevas actividades económicas:
se creó el Banco de Inglaterra y se generalizaron
las sociedades anónimas, se difundió
la tolerancia religiosa y se protegió el
progreso de la ciencia.
El Estado inglés promovió especialmente
el desarrollo del comercio y de la industria de
manufacturas. El Acta de Navegación, que
en 1651 estableció que el transporte de
todas las mercaderías procedentes de o
destinadas a Inglaterra debía hacerse únicamente
en naves inglesas, fue el origen del desarrollo
de una flota mercante que convirtió a Inglaterra
en la dueña de los mares del mundo. Desde
el 1700, además, el Parlamento prohibió
las exportaciones de lana en bruto y organizó
el establecimiento de artesanos extranjeros, con
lo que sentó las bases del desarrollo de
la industria textil.
El Parlamento Inglés:
los parlamentarios se dividieron en dos partidos:
los whigs y los tories.Los primeros liberales,
defensores de las reformas antiabsolutistas, los
tories eran mas conservadores y querian mantener
el antiguo régimen. El Parlamento siempre
controló al Primer Ministro, nombrado por
la Corona, el que debía formar un gabinete
para gobernar. La pérdida de confianza
en el Ministro era suficiente para presionar a
la Corona para que cambie el gabinete
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